{"id":3653,"date":"2022-06-10T13:48:59","date_gmt":"2022-06-10T16:48:59","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3653"},"modified":"2022-06-10T14:02:38","modified_gmt":"2022-06-10T17:02:38","slug":"pantomima-y-causalidad-sobre-card-counter-de-paul-schrader-por-miguel-angel-gutierrez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/06\/10\/pantomima-y-causalidad-sobre-card-counter-de-paul-schrader-por-miguel-angel-gutierrez\/","title":{"rendered":"Pantomima y causalidad \u2013 Sobre Card Counter de Paul Schrader \u2013 Por Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Se ha escrito much\u00edsimo sobre el estilo tard\u00edo, aquel momento de gracia en la vejez del artista que le permite crear algunas de sus mejores obras. El viejo en cuesti\u00f3n del que quiero hablar es Paul Schrader, a prop\u00f3sito que su \u00faltima pel\u00edcula ya puede descargarse en torrent y tuvo un par de funciones en el \u00faltimo BAFICI; se llama <em>The <\/em><em>Card Counter <\/em>y Oscar Isaac es el protagonista, un milico gringo retirado que no hace m\u00e1s que ir de casino en casino haciendo plata \u2013pero nunca mucha\u2013 cumpliendo una especie de condena entre el Black Jack y el Poker de los pa\u00f1os verdes de cualquier estado gringo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay, no obstante, algo que anda p\u00e9simo, y Schrader, como en toda la pel\u00edcula, elige una gran manera de contarlo: el personaje est\u00e1 completamente trastornado y ya no es necesario para Schrader poner a De Niro frente al espejo como en <em>Taxi Driver<\/em>, sino que le basta con mostrarnos a Isaac llegando a un cuarto de hotel que paga religiosamente en efectivo, donde apenas entra deposita su maleta en la cama y saca un mont\u00f3n de s\u00e1banas blancas y unas cuerdas, todo para cubrir cada objeto de la pieza: mesa, silla, cama, l\u00e1mparas, completamente de blanco. No han pasado quince minutos y ya est\u00e1 claro que otra vez estamos ante un prodigio trastornado. Schrader muestra la locura de un personaje a partir de su h\u00e1bito m\u00e1s enfermizo, sin patologizar ni juzgar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Schrader ha tenido una carrera muy ambivalente, sin ir m\u00e1s lejos, a prop\u00f3sito de la muerte de Ray Liotta dijo &#8220;ojal\u00e1 yo hubiese hecho una mejor pel\u00edcula para ambos&#8221; (hablando de <em>Forever Mine,<\/em> 1999). Sus \u00faltimas dos pel\u00edculas, sin embargo, <em>First Reformed<\/em> y <em>The <\/em><em>Card Counter<\/em>, muestran un dominio o control de aquel exceso desprolijo que por mucho tiempo pareci\u00f3 ser una de sus cualidades distintivas. Si en <em>First Reformed<\/em> fue la dosificaci\u00f3n del fant\u00e1stico y el quiebre con el cura rural bressoniano, en\u00a0<em>The<\/em> <em>Card Counter<\/em> es la dosificaci\u00f3n de la violencia y de la puesta en escena de un <em>Pickpocket <\/em>del siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ex milico de <em>The <\/em><em>Card Counter<\/em> fue torturador, que en tanto reproductor de la violencia tambi\u00e9n fue torturado, y parece ser esa recursividad la que lo asedia, es el entredicho que funda su car\u00e1cter. Fueron aquellos que lo mandaron a torturar los mismo que luego le soltaron la mano cuando termin\u00f3 en la c\u00e1rcel. All\u00ed se dedic\u00f3 a amaestrar su crimen, dominar sus procedimientos y t\u00e9cnicas, su pantomima y causalidad. Contar cartas, nos cuenta en el genial principio de la pel\u00edcula, no es para cualquiera, es el resultado de una f\u00f3rmula compleja que debe ser domada previamente porque cualquier distracci\u00f3n significar\u00e1 la p\u00e9rdida total de la l\u00f3gica. Y este tipo no puede permitirse nuevamente algo as\u00ed, el control de su artesan\u00eda criminal es su manera de controlarse a s\u00ed mismo. No es casual, entonces, que todo comience a descontrolarse cuando le proponen jugar para otra persona por m\u00e1s plata, en torneos oficiales, lo que le quitar\u00e1 el anonimato, aspecto fundamental para cualquiera que pretende pleno control de su propia identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" class=\"aligncenter size-large wp-image-3655\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4-1024x576.jpeg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4-300x169.jpeg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4-768x432.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4-1536x864.jpeg 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4-1040x585.jpeg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4-1200x675.jpeg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/p-thecardcounter4.jpeg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta contar mucho m\u00e1s sobre de qu\u00e9 va la pel\u00edcula. Vale la pena mencionar el por qu\u00e9 pareciese que Schrader est\u00e1 en estado de gracia. La primera decisi\u00f3n formal que atisba lo anterior es cuando elige el gran angular deforme para las escenas de tortura perpetradas por los soldados gringos, en lo que es una de las mejores representaciones de la violencia gringa que alg\u00fan gringo haya grabado, y de paso nos recuerda que el gran angular puede usarse de una forma m\u00e1s o menos atractiva, algo que por ejemplo Lanthimos, que tanto usa el mismo procedimiento en <em>La Favorita<\/em>, pareciera no entender. Por otro lado, hay un aprendizaje constante en Schrader de lo que puede el fuera de campo, en este caso la escena que podr\u00eda ser m\u00e1s violenta, donde toda la rabia del protagonista se descarga, se deja visualmente afuera, y solo nos enteramos por los gritos de su violencia, y por una elipsis magistral en cuadro entendemos que dicha violencia dur\u00f3 de la noche al d\u00eda y posibilit\u00f3 al personaje pasar de su propia oscuridad a la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, si bien Schrader es dado a la referencia en clave homenaje para luego derivar hacia otra cosa, siempre m\u00e1s suya, ac\u00e1 la manera en que <em>Pickpocket <\/em>asoma todo el tiempo es impresionante, basta ver aquel plano de la cama en la c\u00e1rcel, igual al de Bresson, \u2013el final, narrativamente, tambi\u00e9n es igual\u00ad\u2013 para entender que la referencia a Bresson no es solamente narrativa o formal, es pl\u00e1stica y lo absorbe todo, afortunadamente no de una manera en que lo \u00fanico que queda es un homenaje referencial, sino que produce cierto enrarecimiento atmosf\u00e9rico constante. Incluso la manera de actuar de Isaac recuerda a aquellos modelos de los que escribi\u00f3 largamente Bresson en sus <em>Notas sobre el cinemat\u00f3grafo<\/em>, aunque esto se subvierte, por ejemplo, en el gran beso que se da con el personaje de Tiffany Hadish. As\u00ed como en <em>Pickpocket <\/em>el m\u00e9todo del crimen importa mucho m\u00e1s que la justificaci\u00f3n del crimen, deriva en la soledad del criminal experto, en la perfecci\u00f3n de la repetici\u00f3n y despu\u00e9s del crimen, el amor. El criminal no puede <em>decir<\/em> por qu\u00e9 lo hace, pero s\u00ed puede, con un crimen final, dejar de ser criminal para pasar a ser amante, tras las rejas, s\u00ed, porque es el mundo quien lo hizo criminal. Lo bressoniano, por supuesto, no queda solo en la constante alusi\u00f3n intertextual a <em>Pickpocket, <\/em>sino que tambi\u00e9n se advierte en quiz\u00e1s el rasgo m\u00e1s mencionado del corpus de Bresson: el protagonismo de las manos, y <em>The <\/em><em>Card Counter <\/em>es una pel\u00edcula de manos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se podr\u00eda decir mucho m\u00e1s de <em>The <\/em><em>Card Counter, <\/em>abordar su enfoque procedimental del crimen como lo hicieron antes las mejores pel\u00edculas de Dassin, Becker e incluso Melville; o la manera de construir el v\u00ednculo entre el criminal avezado y el aprendiz a partir de una deuda, tal como lo hace Paul Thomas Anderson en <em>Sidney; <\/em>o de aquel gran personaje que es el &#8220;USA guy&#8221; que se pasea por los torneos de poker, pero todo esto la pel\u00edcula lo muestra tan bien que no tiene mucho sentido ir por las ramas, hay que aprovechar que Schrader sigue vivo y que probablemente est\u00e9 haciendo el mejor cine de su vida, habr\u00e1 que esperar a ver si se hace realidad aquel sintagma que reza que no hay dos sin tres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se ha escrito much\u00edsimo sobre el estilo tard\u00edo, aquel momento de gracia en la vejez del artista que le permite crear algunas de sus mejores obras. 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