{"id":3636,"date":"2022-06-07T10:00:43","date_gmt":"2022-06-07T13:00:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3636"},"modified":"2022-06-06T22:11:43","modified_gmt":"2022-06-07T01:11:43","slug":"dar-cuenta-de-otra-voz-por-miguel-hernandez-zambrano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/06\/07\/dar-cuenta-de-otra-voz-por-miguel-hernandez-zambrano\/","title":{"rendered":"Dar cuenta de otra voz \u2013 Por Miguel Hern\u00e1ndez Zambrano"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Las plantas trepadoras se encaraman a un elemento (vivo o muerto) y parasitan ahi\u0301. Pero su objetivo no es alimentarse de ese hospedador, sino lograr altura para acceder a la luz del sol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los poemas de Cieno (Traza Editora, 2021), de Cristina Bravo Montecinos, recurren a esta imagen dos veces: \u00abLas murallas \/ se embellecen de musgo \/ se derrumba el adobe\u00bb, y ya hacia el final de la plaquette: \u00abLa pasiflora se aferra a los cercos \/ las nin\u0303as reclaman su belleza\u00bb. En ambos casos, el poema junta lo parasitario con el surgimiento de lo bello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Gusto, Giorgio Agamben cita a Montesquieu, quien escribe: \u00abnos complace casi so\u0301lo aquello que no conocemos\u00bb. Y ma\u0301s adelante, leyendo a Kant, dira\u0301 que \u00ablo bello es un excedente de la representacio\u0301n por sobre el conocimiento y que es precisamente este excedente lo que se presenta como placer\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La pasiflora y el musgo aparecen en estos textos como vegetacio\u0301n que excede el orden de la ciudad, pero no de cualquier ciudad, sino aquella donde se ve \u00abla cordillera cada vez ma\u0301s lejos \/ oculta entre necro\u0301polis inmobiliarias\u00bb. Es por este desorden, por este excedente que apuesta la escritura de Cieno, ma\u0301s au\u0301n si tomamos en cuenta la constante referencia a las plantas.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, seri\u0301a arriesgado pensar que el gesto trepador de la planta, adema\u0301s de buscar el sol, se \u00abenfrenta\u00bb a la ciudad\/necro\u0301polis por medio del exceso y el desorden; esto seri\u0301a asignarle a la planta una intencio\u0301n sema\u0301ntica. En cambio, tenemos que pensar que es la escritura la que, en un movimiento doble y contradictorio, llena el poema de plantas al tiempo que estas ayudan a ordenar el exceso que es el lenguaje. La intencio\u0301n esta\u0301 en la escritura del poema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto las referencias al reino vegetal como el ti\u0301tulo de la plaquette \u2014donde agua y tierra confluyen\u2014 crean el marco para que el discurso poe\u0301tico celebre la naturaleza y una comunidad de mujeres, y es esta celebracio\u0301n la que en todo caso hace frente a la necro\u0301polis, justamente cuando leemos que la pasiflora y el musgo trepan las murallas y los cercos. Este es el orden que alcanza la escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, suele quedar un resto en el poema; ese resto (ese excedente) trae de nuevo un desajuste en el orden discursivo. Asi\u0301, el poema, ma\u0301s alla\u0301 de toda intencio\u0301n, grita \u00abtue\u0301 tue\u0301 \/ tue\u0301 tue\u0301\u00bb. Este, que es el grito de las aves, es el ruido que no llega a ser voz, que queda fuera del alfabeto tanto como el crujido de la madera en el bosque o el de las corrientes fluviales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este resto incomprensible constituye tal vez la piedra angular de la escritura: las plantas trepadoras, el grito de las aves, \u00abel agua rodeando todo\u00bb; es la belleza que reclaman las nin\u0303as del poema, es el intento por \u00abrecuperar el grito de las aves\u00bb, cuyo ruido da cuenta de otra voz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por Miguel Hern\u00e1ndez Zambrano<br \/>\nImagen de portada por Yves Klein<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>* Ambas citas tomadas de Giorgio Agamben (2016). Gusto. Adriana Hidalgo Editora. Buenos Aires.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-3637\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/WhatsApp-Image-2021-12-05-at-2.28.27-PM-1.jpeg\" alt=\"\" width=\"523\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/WhatsApp-Image-2021-12-05-at-2.28.27-PM-1.jpeg 747w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/WhatsApp-Image-2021-12-05-at-2.28.27-PM-1-300x235.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/p>\n<p>Cieno<br \/>\nCristina Bravo Montecinos<br \/>\n2021<br \/>\nM\u00e1s info en<br \/>\n<a href=\"https:\/\/www.trazacolectivo.cl\/producto\/cieno-cristina-bravo-montecinos\/\">https:\/\/www.trazacolectivo.cl\/producto\/cieno-cristina-bravo-montecinos\/<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las plantas trepadoras se encaraman a un elemento (vivo o muerto) y parasitan ahi\u0301. 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