{"id":3607,"date":"2022-06-01T10:18:46","date_gmt":"2022-06-01T13:18:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3607"},"modified":"2022-06-01T15:11:49","modified_gmt":"2022-06-01T18:11:49","slug":"visions-du-reel-2022-movimientos-y-traccion-por-cesar-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/06\/01\/visions-du-reel-2022-movimientos-y-traccion-por-cesar-castillo\/","title":{"rendered":"Visions du r\u00e9el 2022: Movimientos y tracci\u00f3n \u2013 Por C\u00e9sar Castillo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La m\u00e1quina va casi suspendida, su fricci\u00f3n anulada por una fuerza que la empuja con su propio peso. El viaje est\u00e1 impuesto por la altura desde la que se parte, 4800 metros sobre el nivel del mar en el lugar de extracci\u00f3n del mineral que carga este ferrocarril, una de las ciudades m\u00e1s altas del mundo en Per\u00fa. All\u00ed comienza el viaje que se emprende en <em>Vida F\u00e9rrea<\/em> (Steel life) de Manuel Bauer, trayecto de cordillera a mar, de extracci\u00f3n a exportaci\u00f3n, que hace aparecer como fantasmas a la orilla de la v\u00eda, las ciudades o pueblos que en su descenso ofrecen una detenci\u00f3n. Ciertas personas o sus voces saldr\u00e1n a dar testimonio de un momento de la vida que se relaciona con esta m\u00e1quina, historias de abandono, contaminaci\u00f3n, orgullo o cambio, que se entregan como puntuaci\u00f3n del recorrido a ser reabsorbidas por la reactivaci\u00f3n del motor. El tren se come los paisajes diversos porque se trata de una suerte de plano subjetivo de la m\u00e1quina que sumerge las cuestiones humanas en el tiempo hist\u00f3rico de la empresa extractivista, sus exigencias destructivas sobre los habitantes o las consecuencias ambientales que enfrentan las nuevas generaciones. Postal del movimiento que determina la existencia de un pa\u00eds \u2014como el nuestro tambi\u00e9n\u2014, donde gravedad y m\u00e1quinas le ponen cierto aire irremediable a la bajada del tren, cierta colateralidad de la situaci\u00f3n que las voces testimonian.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3609\" aria-describedby=\"caption-attachment-3609\" style=\"width: 920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3609 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Dogwatch-de-Gregoris-Rentis.png\" alt=\"\" width=\"920\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Dogwatch-de-Gregoris-Rentis.png 920w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Dogwatch-de-Gregoris-Rentis-300x169.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/Dogwatch-de-Gregoris-Rentis-768x432.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 920px) 100vw, 920px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3609\" class=\"wp-caption-text\">Dogwatch de Gregoris Rentis<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el primer recorrido que me ofreci\u00f3 la competencia de largometraje documental, a trav\u00e9s de la ventana virtual abierta por los organizadores del Festival Visions du r\u00e9el 2022. El desplazamiento se impone como una forma que atraviesa var\u00edas de las pel\u00edculas que compitieron aqu\u00ed y como en el caso de <em>Vida F\u00e9rrea<\/em>, este movimiento encuentra distintos pesos, distintas gravedades que le determinan. El trabajo es una de ellas. Por ejemplo, por medio de un vaciamiento humano del tiempo ferial, en <em>Vardia<\/em> (Dogwatch) de Gregoris Rentis se tratar\u00e1 la espera de aquellos que quedan dentro de las m\u00e1quinas. En este caso, el seguimiento se centra en el trabajo de los guardias militares privados, tambi\u00e9n conocidos como mercenarios, que se encargan de resguardar la seguridad de buques de carga expuestos a la amenaza de los piratas somal\u00edes. Amenaza que en la actualidad es casi inexistente o inexistente debido a la presencia precisamente de los guardias, lo que hace que los tres personajes del filme emprendan un viaje lleno de cierta impotencia y nostalgia. Cada cap\u00edtulo de la pel\u00edcula aborda una etapa en la vida de estas personas. En el primero se trata de la juventud, el entrenamiento y la espera del embarque, donde adem\u00e1s se retrata con una marca impresionista la vida nocturna en la ciudad. El segundo, quiz\u00e1s el m\u00e1s efectivo visualmente por su relaci\u00f3n con el barco y el mar, es el trabajo propiamente tal: seguimos a los guardias en el buque llenando el tiempo de vigilancia junto a la tripulaci\u00f3n. Los detalles del cuerpo en entrenamiento, sudor y m\u00fasculos en fragmentos, o las c\u00e1maras gopro en un POV desde el cuerpo de alg\u00fan guardia durante una simulaci\u00f3n, que se monta en c\u00e1mara lenta y con m\u00fasica estetizante, ofrecen un contraste entre una potencia masculina y la ausencia de una prueba que les permita corroborarla. Por ello lo que queda es el simulacro, la preparaci\u00f3n siempre irresoluta entre la espera y la camarader\u00eda. La \u00faltima secci\u00f3n nos remite a la vida del guardia en retiro, que busca abandonar el barco por un trabajo de oficina. Se trata del ajuste a la vida en tierra y el cierre del ciclo a trav\u00e9s de asumir la posici\u00f3n de preparar a otros, sin saber bien para qu\u00e9. Se trata de un trabajo de hombres que se transforma en desocupaci\u00f3n y en el simulacro constante de un momento probatorio que no llega.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3610\" aria-describedby=\"caption-attachment-3610\" style=\"width: 920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3610 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-Bitterbrush-de-Emelie-Mahdavian..png\" alt=\"\" width=\"920\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-Bitterbrush-de-Emelie-Mahdavian..png 920w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-Bitterbrush-de-Emelie-Mahdavian.-300x169.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-Bitterbrush-de-Emelie-Mahdavian.-768x432.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 920px) 100vw, 920px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3610\" class=\"wp-caption-text\">Bitterbrush de Emelie Mahdavian<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un contraste de paisajes, temas y g\u00e9nero, <em>Bitterbrush<\/em> de Emelie Mahdavian, nos lleva tambi\u00e9n a un espacio de trabajo que est\u00e1 destinado al desplazamiento. La m\u00e1quina ahora es reemplazada por animales \u2014caballos, perros, vacunos\u2014, y los hombres en distintas edades por mujeres en su adolescencia. Hollyn y Colie, las protagonistas, se enfrentan a un trabajo estacional que consiste en transportar y llevar animales a un corral, lo que las obliga a recorrer largos senderos y monta\u00f1as desoladas. La m\u00fasica punt\u00faa distintos momentos de su desplazamiento y actividad con un piano que interpreta a Bach y sublima la crudeza de la relaci\u00f3n entre vaqueras y paisaje. Se trata de nuevo de la resistencia de paisajes y animales a la actividad humana, ahora esparcida en un espacio inh\u00f3spito que cede al saber de un oficio. Clave en este sentido es el largo plano en que Colie intenta domar una yegua que se resiste a ser montada, bajo la mirada de Hollyn sentada en una cerca, y que termina con la aparici\u00f3n de su pareja masculina quien intenta resolver el entrenamiento. Porque si bien el trabajo marca el filme, la cuesti\u00f3n que desde las protagonistas produce una gravitaci\u00f3n interna es la relaci\u00f3n con sus familias, en su dependencia a los mandatos de otros y la autonom\u00eda que les es posible en su calidad de mujeres trabajadoras precarizadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho peso, la gravedad que expresa las complejidades de la acci\u00f3n de las mujeres en un contexto patriarcal, organiza tambi\u00e9n otros recorridos. Particularmente notable es su expresi\u00f3n en <em>Chaylla<\/em> de Clara Teper y Paul Pirritano, que sigue el proceso interno de una joven madre hacia la separaci\u00f3n y persecuci\u00f3n judicial de su pareja \u2014un hombre maltratador y alcoh\u00f3lico\u2014, por violencia intrafamiliar. Desde un profundo respeto f\u00edlmico, generaci\u00f3n de una distancia que posibilita que la historia se organice internamente sin hacerle el quite a las complejidades del deshacimiento de una relaci\u00f3n afectiva, Chaylla va desmara\u00f1ando en c\u00e1mara el proceso de esta renuncia, a trav\u00e9s de las acciones y las instituciones que traban y destraban sus posibilidades de decidir lo mejor para s\u00ed y sus hijos. Momentos de una gran intensidad emocional, que en otro contexto podr\u00edan resultar invasivos como los testimonios de su proceso de terapia o la escucha del testimonio de su pareja en el juicio, logran marcarse como puntos de un trazado lleno de dificultades que ha exigido de la protagonista un importante cambio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este mismo plano de crudezas, en <em>Ma vie en papier<\/em> (My paper life, 2022) de Vida Dena el orden patriarcal tambi\u00e9n se pone en juego en la vida de mujeres j\u00f3venes. Quiz\u00e1s en este caso de un modo m\u00e1s silencioso, desindividualizado, que activa por ello y con mayor fuerza una diferencia cultural. Se trata aqu\u00ed del acercamiento de la directora a una familia siria que ha emigrado a Bruselas escapando de la guerra. Las dos hijas mayores de la familia, Hala y Rima, act\u00faan como personajes principales sin impedir que los dem\u00e1s est\u00e9n presentes siempre, por estar presentes en el peque\u00f1o espacio del departamento de paredes rosadas donde se producen las conversaciones. All\u00ed hablan de su vida pasada y su viaje, pero tambi\u00e9n dibujan y estos dibujos permitir\u00e1n figurar en animaci\u00f3n la experiencia del desplazamiento forzado, desde el recuerdo originario de la casa familiar hasta el viaje en barco por el Mediterr\u00e1neo, lleno de accidentes y barreras. Ya en Europa una de las ni\u00f1as decide casarse y esto abrir\u00e1 el cuestionamiento de la directora que desde la c\u00e1mara va a interpelar si esta decisi\u00f3n le pertenece a ella o es impuesta, una cuesti\u00f3n que no logra cerrarse sino en el montaje narrativo, en un silencio final introducido por un nuevo desplazamiento y una nueva historia que se abre al final.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3611\" aria-describedby=\"caption-attachment-3611\" style=\"width: 918px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3611 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-My-old-man-de-Steven-Vit..png\" alt=\"\" width=\"918\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-My-old-man-de-Steven-Vit..png 918w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-My-old-man-de-Steven-Vit.-300x169.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-My-old-man-de-Steven-Vit.-768x433.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 918px) 100vw, 918px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3611\" class=\"wp-caption-text\">My old man de Steven Vit<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s el cuestionamiento que se provoca desde la c\u00e1mara provoca dificultades cuando se filman trayectorias impulsadas. Las personas se ven obligadas a detenerse y hablar, explicarse a s\u00ed mismas con la misma dificultad que tienen los artistas explicando sus prop\u00f3sitos. Otros directores apostaron tambi\u00e9n por dirigir su c\u00e1mara a la interpelaci\u00f3n de transiciones, aunque en sus propios espacios. Por un lado, en <em>F\u00fcr immer Sonntag<\/em> (My old man) Steven Vit cuestiona la figura de su padre, un ejecutivo de una compa\u00f1\u00eda relacionada con autos, para comprenderle y comprender la vida que decidi\u00f3 tener o la persona que es, en medio de su paso a la vejez. No hay nada notable o espectacular en su padre, nada ominoso u oculto a explorar. Simplemente el director decide acompa\u00f1arlo a sus \u00faltimos d\u00edas en el trabajo antes de jubilarse y continuar entrevist\u00e1ndolo durante distintos encuentros en los viajes que realiza a visitarle. Se trata de un encuentro constantemente fallido \u2014como la esperanza de encontrar una conmoci\u00f3n en la visita al pueblo natal de su padre\u2014, ocasionado por un hijo que demanda de sus progenitores el acceso a una perspectiva sobre sus vidas que quiz\u00e1s simplemente no es posible darle y que termina socavando el potencial de ciertos temas, como la vida familiar monotizada en la crisis de roles que impone la vejez o la emocional determinaci\u00f3n del valor de la vida de cada quien en el final de los d\u00edas, opacado por el cierre que impone un relato reflexivo de b\u00fasqueda personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algo cercano me sucedi\u00f3 con <em>\u795e\u4eba\u4e4b\u5bb6<\/em> (A holy family) de Elvis A-Liang Lu, donde tambi\u00e9n el director decide volver a su casa a filmar la vida de su propia familia: un padre adicto a las apuestas, una madre de car\u00e1cter intenso, un hermano con poderes de m\u00e9dium, una hermana y su sobrino. El hermano ha recibido el don de comunicarse con un dios y las personas acuden a \u00e9l para pedir favores o respuestas, lo que se contrapone a su situaci\u00f3n financiera complicada. El director parece estar rondando una pregunta que no termina de formular, entre el apego a las supersticiones y su propio distanciamiento con ellos, pregunta que en definitiva parece estar dirigida a una madre que no le va a contestar. Por ello en cambio el seguimiento se centra en el hermano y el proyecto de cultivar tomates cherry en un campo, que la falta del favor divino en sus inicios hace peligrar. En una peque\u00f1a conversaci\u00f3n, la madre dar\u00e1 cuenta de la sensaci\u00f3n de deuda que les habita, la imposibilidad de haber nutrido los talentos del hijo director a causa de la vida precaria que les toc\u00f3 vivir. El hijo los llevar\u00e1 a una sesi\u00f3n de fotos para preparar sus \u201cretratos de viejos\u201d, aquellos que podr\u00e1n usar en sus propios funerales, para luego hojearlos y elegirlos cuidadosamente, siempre con una tensi\u00f3n atravesada que las interpelaciones no lograron deshacer.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3612\" aria-describedby=\"caption-attachment-3612\" style=\"width: 920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3612 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4-How-to-save-a-dead-friend-de-Marusya-Syroechkovskaya..png\" alt=\"\" width=\"920\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4-How-to-save-a-dead-friend-de-Marusya-Syroechkovskaya..png 920w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4-How-to-save-a-dead-friend-de-Marusya-Syroechkovskaya.-300x169.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4-How-to-save-a-dead-friend-de-Marusya-Syroechkovskaya.-768x432.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 920px) 100vw, 920px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3612\" class=\"wp-caption-text\">How to save a dead friend de Marusya Syroechkovskaya<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez se trata de un peso cuyo empuje es m\u00e1s manejable cuando se lleva al plano de esa familia que uno supuestamente elige, la amistad. En <em>How to save a dead friend<\/em> (2022) de Marusya Syroechkovskaya, la directora rusa revisita su archivo f\u00edlmico personal para preguntarse por su amigo Kimi y su suicidio. Con un tono de desencanto fisheriano, el relato recorre la historia de esta amistad desde una adolescencia depresiva marcada por el postpunk y el consumo de drogas hasta su matrimonio, vida en com\u00fan y fracaso amoroso. La historia tiene un ritmo potente y sonoro, hilado a trav\u00e9s de la m\u00fasica que les hizo de escenario esos d\u00edas, mostrando tambi\u00e9n la evoluci\u00f3n de la situaci\u00f3n pol\u00edtica rusa que punt\u00faa distintas etapas de su relaci\u00f3n, hasta los continuos internamientos psiqui\u00e1tricos que Kimi debi\u00f3 soportar. Los videos son cercanos, directos, caseros y enfatizan el car\u00e1cter de ensayo y bit\u00e1cora que toma el filme, organizado en torno a la pregunta de su t\u00edtulo sobre la cuesti\u00f3n de la supervivencia, la posibilidad de salvar a alguien de un destino que ya se dibujaba en su adolescencia, pero sin que este car\u00e1cter tr\u00e1gico invada la totalidad del documental que m\u00e1s bien se aleja de cualquier arrepentimiento para celebrar lo escuchado y lo consumido, en una desnudez atravesada por las se\u00f1ales de paso que le impone el repetitivo discurso anual del jefe de estado ruso de turno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque tambi\u00e9n se puede celebrar el tiempo robado por una supervivencia, buscar en la desobediencia del destino aquello que compone un alegre empuje. Algo as\u00ed creo haber encontrado en <em>Al-Yad Al-Khadra<\/em> (Foragers) de Jumana Manna, una historia que entre el registro y la ficci\u00f3n retrata el modo en que la prohibici\u00f3n que las leyes conservacionistas de israel violentan la tradici\u00f3n Palestina de recolecci\u00f3n silvestre de plantas como el <em>za\u2019atar<\/em> y el <em>akkoub<\/em>, pr\u00e1ctica que, a pesar de la persecuci\u00f3n expansiva que patrulleros y camionetas ejercen contra peque\u00f1os recolectores, persiste. A partir de la historia de los recolectores a baja escala que se internan en el parque nacional de israel a extraer las plantas, se descubre el lugar que este vegetal tiene en la gastronom\u00eda palestina y \u00e1rabe y el modo en que la prohibici\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1 motivada por el negocio israel\u00ed que busca monopolizar la venta de esta. Los forrajeros palestinos son una resistencia que escapa a las im\u00e1genes conocidas, viejos y viejas armados con bolsas de pl\u00e1sticos, agachados entre matorrales acumulando hojas; ofrecen la imagen del ambicioso gesto de aniquilaci\u00f3n que pesa sobre ellos y al mismo tiempo de su fracaso, encontrando en los di\u00e1logos ficcionados, ya sea en su calidad de detenidos o acusados por las autoridades israel\u00eds, un modo de expresar c\u00f3mo se hace sobrevivir una pr\u00e1ctica cuando resulta tan b\u00e1sica para transmitir una forma de vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la misma l\u00ednea, la po\u00e9tica <em>Inner Lines <\/em>(2022) de Pierre-Yves Vandeweerd ensaya desde los 16mm la generaci\u00f3n f\u00edlmica de esas rutas de escape en zonas de guerra a la que alude su t\u00edtulo, los trayectos y dolores de aquellos que logran huir y sobrevivir para enviar un mensaje, un testimonio como el que metaforizan las palomas con un papelito enrollado en sus patas. Se invocan recuerdos hechos de voces, reiteraciones pausadas a media voz, entre confesiones y sue\u00f1os que hablan sobre genocidios y persecuciones de pueblos completos \u2014yazid\u00edes, armenios, nagorno karabaj\u2014, imposibles en cualquier caso de imaginar. \u201cNadie ha visto lo que hemos visto. Lo perdimos todo\u201d dir\u00e1 una de las voces, mientras otras har\u00e1n listados de hijos muertos, cuerpos desaparecidos o ataques que no pueden dejar de recordar, para que las im\u00e1genes repliquen reconstruyendo esas rutas y paisajes, jugando en cavernas o cerros a cantar, bailar o encontrar una luz.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3613\" aria-describedby=\"caption-attachment-3613\" style=\"width: 920px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3613 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5-Rojek-de-Zayne\u0302-Akyol..png\" alt=\"\" width=\"920\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5-Rojek-de-Zayne\u0302-Akyol..png 920w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5-Rojek-de-Zayne\u0302-Akyol.-300x169.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5-Rojek-de-Zayne\u0302-Akyol.-768x432.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 920px) 100vw, 920px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3613\" class=\"wp-caption-text\">Rojek de Zayn\u00ea Akyol<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi como una respuesta, en <em>Rojek<\/em> (2022) de Zayn\u00ea Akyol vemos un fuego inextinguible que se quiere comer el paisaje de pastizales y que no se detiene a pesar de los intentos que la gente hace por golpearlo con mantas y sacos. Ahora hablan los victimarios, en su calidad de presos por su participaci\u00f3n como soldados de la Daesh o Isis. Hablan como prisioneros, sentados frente a una c\u00e1mara frontal y respondiendo a las preguntas que se les hacen. En las sint\u00e9ticas intervenciones que nos dirigen, se permite hacer concreta la imagen de <em>nuestros terrores<\/em>, el reclutamiento de occidentales, el lugar de las mujeres, el comercio y la pacificaci\u00f3n de los territorios ganados, as\u00ed como los planes fallidos para salirse de la organizaci\u00f3n. Es una de esas ocasiones (como <em>Dead Souls<\/em> de Wang Bing) en que el busto parlante tiene sentido: no hay otra posibilidad sino escuchar atentamente lo que tienen para decir, mirar los ojos y los gestos, sentir los recortes, las ganancias y las aprehensiones de un relato que les pone tambi\u00e9n en peligro. El efecto final es la ominosa posibilidad de identificaci\u00f3n con los <em>terroristas:<\/em> nada hay tan lejano en aquello que los fascin\u00f3 y los llevo a participar de la guerra como ese fuego, figura de una de pasi\u00f3n ciega y devastadora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00eda que terminar con agua entonces, quiz\u00e1s un r\u00edo y el sonido apabullante de un bosque que no se calla durante la noche. Al lado de los \u00e1rboles, un barrio y dos guardias que tienen una misi\u00f3n misteriosa: impedir que la gente baje al agua. \u00bfPor qu\u00e9? No lo saben, no lo sabemos. El barrio Faverges y los guardias, Daniel y Ammar, que act\u00faan como protagonistas en <em>L&#8217;\u00eelot<\/em> (Like an Island) de Tizian B\u00fcchi, est\u00e1n marcados por una tranquilidad que hace innecesaria la seguridad. Daniel debe ense\u00f1arle a Ammar, el nuevo, el trabajo de guardia y lo hace con gran amabilidad, pero la tarea de dar seguridad al barrio y en particular al r\u00edo resulta vac\u00eda ya que como comentan desde el inicio, all\u00ed no pasa mucho. Por lo mismo, frente a ese vac\u00edo las acciones se vuelven casi parodias: pasear con una linterna por los caminos nocturnos del parque o poner y reponer una cinta de pl\u00e1stico que se\u00f1ala la imposibilidad de bajar al r\u00edo. La gente habla de los guardias sin entender bien qu\u00e9 hacen ni para qu\u00e9. Hay un tono c\u00f3mico en los paseos entre los dos, en sus di\u00e1logos y discusiones marcados por la migraci\u00f3n desde sus pa\u00edses de origen, y la huida de las reglas que no pod\u00edan cambiar all\u00e1, que se va ti\u00f1endo por una atm\u00f3sfera ominosa, como un liviano limbo, que la inevitable atracci\u00f3n hacia el r\u00edo le va entregando al documental. En una escena, unas mujeres del barrio se juntan a conversar y coinciden en dar cuenta de que todas llegaron all\u00ed por un tiempo corto, simplemente de visita y se terminaron quedando. \u201cCuando tu te vas no sabes por qu\u00e9 te quieres ir\u201d y quiz\u00e1s ah\u00ed est\u00e1 el misterio del bosque, sus aguas y lo que por su propio peso empuja el movimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>C\u00e9sar Castillo<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La m\u00e1quina va casi suspendida, su fricci\u00f3n anulada por una fuerza que la empuja con su propio peso. 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