{"id":3561,"date":"2022-05-19T10:00:27","date_gmt":"2022-05-19T13:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3561"},"modified":"2022-05-18T15:53:39","modified_gmt":"2022-05-18T18:53:39","slug":"la-obra-es-libertad-y-el-obrero-un-libertario-entrevista-a-cristian-maturana-por-luciano-contreras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/05\/19\/la-obra-es-libertad-y-el-obrero-un-libertario-entrevista-a-cristian-maturana-por-luciano-contreras\/","title":{"rendered":"\u201cLa obra es libertad y el obrero un libertario\u201d Entrevista a Cristian Maturana \u2013 Por Luciano Contreras"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La siguiente entrevista, y me atrevo a decirlo, ser\u00e1 la primera entre algunas otras que vendr\u00e1n pr\u00f3ximamente, a distintas personas que aportan con su ladrillo particular y \u00fanico, al interminable castillo de la fotograf\u00eda en Chile. Parte de su premisa es la tentaci\u00f3n por captar se\u00f1ales particulares que optan por tener un discurso y una posici\u00f3n algo m\u00e1s alejada del centro de atenci\u00f3n, los cuales terminan captados por los mismos personajes, los mismos rostros y los mismos puntos de vista de siempre. Tambi\u00e9n parte del esp\u00edritu de esta peque\u00f1a publicaci\u00f3n en Oropel es conocer qu\u00e9 piensan y dicen los y las artistas de sus propias obras, las cuales muchas veces se convierten en un testamento fijado en un muro o en textos interminables en fotolibros, que muy pocas veces nos damos el tiempo de leer por completo, y el cual olvidamos apenas traspasamos la puerta o cerramos la tapa del libro para olvidarlo para siempre en la biblioteca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo anterior, y a partir de innumerables correos y conversaciones llevadas a cabo a inicios de este a\u00f1o, tengo el agrado de presentar esta serie de preguntas y respuestas para conocer y adentrarnos un poco en la obra del artista y docente Cristian Maturana, nacido en el a\u00f1o 1979, en la nortina ciudad de Antofagasta, y radicado actualmente en Vi\u00f1a del Mar, Chile. El desierto y el mar han sido sus paisajes, donde su punto de vista m\u00e1s que en un horizonte pr\u00edstino e ingenuo, se apoya en uno donde la infamia y la desaparici\u00f3n terminan por ser la columna vertebral que traspasa la totalidad de su trabajo como autor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Luciano Contreras:<\/strong> <em>Estimado, qu\u00e9 tal. Espero que el jolgorio a\u00fan perdure y la resaca no sea devastadora. Como buen inicio de a\u00f1o, y hay que echarse responsabilidades encima, te hago env\u00edo de la primera pregunta de varias, espero. Estoy pensando en la manera de presentar la entrevista, pero eso, por el momento, se ver\u00e1 m\u00e1s adelante. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por ahora me gustar\u00eda empezar por mostrarte el siguiente fragmento y nos cuentes qu\u00e9 se te viene a la mente, y si es posible hacer alg\u00fan s\u00edmil o v\u00ednculo con tu forma de abordar a la fotograf\u00eda en tu quehacer art\u00edstico:<\/em><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Pienso en las huellas del condenado, de quien no sabe que volver\u00e1 a estar entre los suyos, que pudo dejar una palabra. La dej\u00f3 en un recado furtivo, en un palito de f\u00f3sforo tallado con las u\u00f1as, inscrita en la pared de la celda o en un papel escondido bajo los tablones. Huellas de un naufragio.&#8221; <em>Jorge Montealegre, citado por Catalina Porzio en Alfabetos Desesperados. <\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Cristian Maturana: <\/strong>Me preguntas por una relaci\u00f3n entre la cita y las leseras que hago. Creo que es en ese preciso inter\u00e9s que Montealegre declara, el mismo, por descubrir esas se\u00f1ales de ruta, como dec\u00eda Mart\u00ednez, peque\u00f1os signos que de no hallarse sumen en un sinsentido, pero que de ser encontrados, palito de f\u00f3sforo tallado con las u\u00f1as, abren vac\u00edos fascinantes que expanden la insondable zozobra que contienen. Creo que no hay demasiadas alternativas, es un vac\u00edo u otro, la plenitud nos fue vetada desde hace ya unas buenas d\u00e9cadas, yo prefiero ir al que te pierde en un tiempo indeterminado, po\u00e9tico y militante, me resisto al abandonarme por completo al propio tiempo en el que habito, por tibio, por fome, por pusil\u00e1nime, por sin sangre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LC: <\/strong><em>Durante el a\u00f1o 2015 realizaste DESERTIFICACI\u00d3N, obra que habla de umbrales f\u00edsicos y simb\u00f3licos del desierto en Chile a partir de sus despojos y ruinas. Hasta hoy sigo pensando que esa obra es inacabable, en el sentido de que el desgaste es y ser\u00e1 continuo. \u00bfEs posible referirse a una est\u00e9tica de la desaparici\u00f3n, a partir de la vastedad del desierto y su silencio?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CM: <\/strong>Respondo a su pregunta compa\u00f1ero, o m\u00e1s bien converso ocup\u00e1ndola como excusa. No s\u00e9 si haya un tema que pueda decirse que concluye primero que nada, pero s\u00ed existe ese artificio respecto de las obras, creer que se terminan. Apartarse de esa idea, m\u00e1s que verlo yo desde una \u00f3ptica conceptual y su valoraci\u00f3n por el proceso en desmedro del resultado, lo considero necesario desde un punto de vista pol\u00edtico, para m\u00ed es imprescindible no relacionar mis obras a la categor\u00eda de productos. No es un pontificado en ning\u00fan sentido, soy inconsecuente en amplios niveles como la totalidad de las personas, tampoco lo es desde la grandilocuencia que se asocia a la palabra obra, hablo de un rasgo de libertad al que ella est\u00e1 asociada, no as\u00ed los &#8220;trabajos&#8221;. Y justamente esa denominaci\u00f3n de obra obliga a no vulnerar sus intr\u00ednsecas libertades, la categor\u00eda de producto es una reducci\u00f3n en ese sentido, la sola etiqueta &#8220;producto&#8221; ya pone al arte, aunque sea de forma potencial, sobre un anaquel o en una vitrina para su venta. Proponerse terminar &#8220;la cosa&#8221; es el primer paso para hacerla derivar en producto. Yo me alejo de eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"563\" height=\"640\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3567\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/1.jpeg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/1.jpeg 563w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/1-264x300.jpeg 264w\" sizes=\"auto, (max-width: 563px) 100vw, 563px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, creo que esa misma valoraci\u00f3n del proceso (por inter\u00e9s pol\u00edtico o te\u00f3rico conceptual) es el que dicta un inter\u00e9s sobre la desaparici\u00f3n, que luego se ampl\u00eda a conceptos m\u00e1s amplios o externos si se quiere. Pero la caracter\u00edstica principal de todo proceso es justamente la deriva entre las esencias de los objetos que lo conforman. Digamos, de un mismo \u00e1rbol si se quiere, su follaje deriva en pigmento, su celulosa en hojas, su madera en l\u00e1pices, etc. El \u00e1rbol deja de serlo en el proceso, se transforma. Bueno, siendo justos, es transformado. Lo real es que desaparece de su condici\u00f3n original, luego el l\u00e1piz desaparecer\u00e1 sobre la hoja al escribirse el poema sobre ella. La idea al materializarse, descompone s\u00ed o s\u00ed las materias primas de las cuales se vale para la concepci\u00f3n de ese nuevo objeto. Es por esto que la est\u00e9tica de la desaparici\u00f3n es innegable, pero a la vez es total, amplia. Todo proceso configura dicha est\u00e9tica. Lo mismo que hace el desierto, lo hacemos nosotros a cada minuto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que s\u00ed, no me cuadra eso del silencio. No creo que el desierto sea silencio. M\u00e1s bien lo veo como un vac\u00edo, pero que se da por saturaci\u00f3n. Es el viento constante y ensordecedor, pero que, como fatiga sin\u00e1ptica, luego de un tiempo deja de escucharse, pero nunca es silencioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LC:<\/strong> <em>Claro, es que bajo ese precepto, hasta incluso dentro de una c\u00e1mara anecoica es imposible que exista el silencio en su totalidad, como nos cont\u00f3 a la vuelta de su interior John Cage. La idea que tra\u00eda en mente, perm\u00edteme la cita, es que el espacio des\u00e9rtico es: <\/em>&#8220;uno puro, at\u00f3pico, amorfo, an\u00f3mico, hecho de mineralidad, de inmensidad, de total esterilidad, de vacuidad, que dinamiza las enso\u00f1aciones trascendentes e infunde el sentimiento de lo infinito, pero, al mismo tiempo, se impone como mort\u00edfero porque es representaci\u00f3n &#8220;alusiva y metaf\u00f3rica&#8221; de la eternidad.&#8221;<em>* Pero claro, quiz\u00e1s es un sentimiento m\u00e1s rom\u00e1ntico y decimon\u00f3nico sobre aquel lugar, m\u00e1s propio de otros tiempos convulsos. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Hay una cosa que me queda dando vueltas de tu respuesta, que es pertinente al tema de la libertad al interior de la obra. \u00bfa qu\u00e9 te refieres con eso?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CM:<\/strong> Si no malverso lo poco que entiendo, en f\u00edsica cu\u00e1ntica se habla del &#8220;observador&#8221;, que es un agente que determina cambios en la materia y su comportamiento. Entonces no se puede entender un espacio, desierto o cualquiera, sin considerarse a s\u00ed mismo en dicho an\u00e1lisis. Es por esto que tu supuesto de la c\u00e1mara anecoica es cierto, no hay un silencio jam\u00e1s &#8220;escuchable&#8221;, pues ese agente que eval\u00faa dicho silencio, romper\u00e1 esa condici\u00f3n absoluta que pretende ser percibida, y es lo que da justamente una salida a la teor\u00eda, las condiciones ideales de los estudios, por muy pr\u00e1cticos que sean los ejemplos de los cuales se valen, no existen. Si se pretende analizar el desierto como un espacio \u00fanicamente mineral se obvia de partida al animal que le observa, pero por otra parte la gran potencialidad org\u00e1nica vegetal que le subyace al suelo, a la que basta s\u00f3lo una peque\u00f1a lluvia al a\u00f1o para manifestarse en flores. Quiz\u00e1s no entiendo el c\u00famulo de met\u00e1foras que me citas, quiz\u00e1s para m\u00ed es m\u00e1s b\u00e1sico (quiz\u00e1s yo lo soy), yo que veo el desierto a veces como un simple autorretrato, en otros como un potencial ata\u00fad, a veces s\u00f3lo como una vastedad de posibilidades m\u00faltiples, pero como en todo, limitadas. No entiendo esa romantizaci\u00f3n may\u00fascula y esa voluntad de distinguir un vac\u00edo para saturarlo de consideraciones. Yo soy de la idea de negar su condici\u00f3n de vac\u00edo absoluto, pero no por eso ir a construir mi mansi\u00f3n barroca en \u00e9l. Basta haber caminado en el desierto para notar que no es lo cercano que se pretende a un vac\u00edo, que derivar\u00eda en silencio, m\u00e1s los o\u00eddos a ratos no pueden o\u00edr m\u00e1s que el ruido ensordecedor del viento. La piel se llena del sol, el ojo se llena de vista hasta el horizonte y, si es de noche, pues no habr\u00e1 lugar que al mirar hacia arriba te llene m\u00e1s de universo en la Tierra \u00bfDe qu\u00e9 vac\u00edo se habla? Entiendo la alusi\u00f3n, s\u00ed, que todos estos son elementos que saturan los sentidos hasta crear la impresi\u00f3n de que no existen, siendo el vac\u00edo nada m\u00e1s que un concepto para asir el espacio, una forma de simplificarlo. Pero si lo que se quiere es entenderlo, es necesario ser un poco m\u00e1s riguroso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la libertad, es requisito para la obra. Lo que diferencia al trabajo de la obra es justamente eso, aunque la acci\u00f3n sea equivalente. Trabajo deriva de <em>tripalium<\/em>, un objeto al cual se ataban personas para el ejercicio de una funci\u00f3n. Por tanto la ra\u00edz del concepto est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la tortura, a la imposici\u00f3n. Obra en contraparte, deriva de <em>opera<\/em> que en el lat\u00edn designaba una actividad, pero sin la mediaci\u00f3n de un elemento de tortura. Es decir, aun refiriendo a una misma acci\u00f3n, trabajo denota al menos la obligaci\u00f3n de un tercero, en circunstancias que obra se refiere a la que es realizada por voluntad y convicci\u00f3n propia de quien la ejecuta. La obra es libertad y el obrero un libertario, en esencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LC:<\/strong> <em>Quiero utilizar la palabra tortura que instalaste en la conversaci\u00f3n para preguntarte sobre <\/em><strong>Cenotafio<\/strong><em>, obra del a\u00f1o 2017, en la que apuntas tu mirada a los rieles de tren que est\u00e1n desperdigados en las ciudades de Chile como soportes para los postes el\u00e9ctricos. En ella, trastocas su funci\u00f3n aparente para convertirse en se\u00f1ales del horror infringido por la dictadura militar. Tal como dice Nicholas Jackson, tu obra (ejercicio realizado por voluntad y convicci\u00f3n propia de qui\u00e9n la ejecuta) es la &#8220;<\/em>b\u00fasqueda de hacer imagen lo indecible a partir de los vestigios de la memoria&#8221;<em>. \u00bfC\u00f3mo llegaste a Cenotafio y c\u00f3mo fue su proceso?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CM:<\/strong> Llego quiz\u00e1s a trav\u00e9s de esa misma reflexi\u00f3n del <em>Nicho<\/em>. Tengo una cercan\u00eda con el tema de la desaparici\u00f3n forzosa, pero una distancia con la imagen de homenaje. Hay una consideraci\u00f3n compleja con esa figura, que es una ambivalencia entre la consideraci\u00f3n del desaparecido, que deambula entre m\u00e1rtir y v\u00edctima. La primera concepci\u00f3n da cuenta de un gesto heroico que es real, pero exculpa, pues no involucra la presencia necesaria de un victimario. La noci\u00f3n de v\u00edctima s\u00ed, acusa. Eso por una parte, sumado a la ret\u00f3rica del \u00a1Presente!, esa idea de que los desaparecidos no lograron ser borrados, que est\u00e1n aqu\u00ed, que es algo que viene desde la pura nostalgia y no desde la raz\u00f3n, fortalecen a mi modo de ver, sin una intenci\u00f3n expresa, la idea de impunidad (la idea, no la pr\u00e1ctica, ella es atribuible s\u00f3lo a la ineficiencia y corrupci\u00f3n del aparato persecutor). Por lo que se hace necesario, sobre todo acusar, alejarse de la figura del desaparecido como alguien que no se ha ido y que sigue ac\u00e1, el problema es justamente lo opuesto, no est\u00e1n ya ac\u00e1. Pero por otra parte es respetar esa condici\u00f3n impuesta, la obra no tiene que pretender solucionar el problema, sino evidenciarlo, no puede hacer aparecer al desaparecido, devolver el tiempo infame atr\u00e1s, sino que creo debe conservar esa condici\u00f3n injusta, la desaparici\u00f3n, y lograrlo a trav\u00e9s de hacer visible lo que la justicia omite, el mecanismo de desaparici\u00f3n. Es por eso que lo que el proceso devela en las planchas de fierro no es la imagen del rostro del desaparecido, sino el agente de su desaparici\u00f3n: el riel de tren, a trav\u00e9s del \u00f3xido, que se logra bajo la condici\u00f3n de corrosi\u00f3n por agua de mar, la misma que borr\u00f3 la evidencia de los cuerpos, algo que los asesinos sab\u00edan. Y apelando justamente a ese conocimiento y experiencia de quienes ejecutan la acci\u00f3n, es por lo que cada plancha de fierro pesa 80kg, porque as\u00ed en el montaje al mover las obras, aparece la idea de la dificultad en el ejercicio de mover cuerpos de un promedio de peso de var\u00f3n adulto, principal objetivo de estas infames operaciones. Eso provoca en quien realiza o asesora en el montaje la reflexi\u00f3n acerca de esa dificultad, de c\u00f3mo se puede uno someter a esa complejidad sin reflexionar acerca de la validez del acto, cuando eso aparece se toma tambi\u00e9n conciencia de la convicci\u00f3n del militar asesino, es imposible que no se pensara en lo que se hac\u00eda, hay una corporalidad en todo eso. Y el riel develado, con su asociaci\u00f3n a la imagen del vaciado en el paisaje urbano del cual proviene, pues son im\u00e1genes de rieles en la v\u00eda p\u00fablica, tensando postes de alumbrado, busca generar en quien observa una nueva forma de interpretar este elemento del mobiliario urbano en el cotidiano transitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">B\u00e1sicamente es eso, alejarse de la imagen homenaje, situar a la obra en la categor\u00eda de una acusaci\u00f3n y al tr\u00e1nsito diario como un acto de memoria.<\/p>\n<figure id=\"attachment_3565\" aria-describedby=\"caption-attachment-3565\" style=\"width: 639px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3565 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2.jpeg\" alt=\"\" width=\"639\" height=\"426\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2.jpeg 639w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/2-300x200.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 639px) 100vw, 639px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3565\" class=\"wp-caption-text\">Cenotafio, noviembre de 2017. Centro Cultural de Atacama Copiap\u00f3, Chile<\/figcaption><\/figure>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3566 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3.jpeg\" alt=\"\" width=\"426\" height=\"639\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3.jpeg 426w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/3-200x300.jpeg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3564 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4.jpeg 640w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/4-300x121.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_3563\" aria-describedby=\"caption-attachment-3563\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3563 size-full\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5.jpeg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"252\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5.jpeg 640w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/5-300x118.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-3563\" class=\"wp-caption-text\">Cenotafio, noviembre de 2017. Centro Cultural de Atacama Copiap\u00f3, Chile<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LC:<\/strong> <em>Creo relevante aquello de que la obra no debe solucionar un problema, sino evidenciarlo, en hacer ver y dejar aparecer. Por ah\u00ed va el desaf\u00edo. Siguiendo con el tema de memoria y violencia en la desaparici\u00f3n, quiero poner acento en &#8220;EL PRIMER GOL&#8221;, del a\u00f1o 2019, obra en que aludes al &#8220;gol m\u00e1s cobarde, ruin y vergonzoso de la historia del balompi\u00e9 nacional.&#8221; Recuerdo que tu idea inicial era la recreaci\u00f3n de aquel registro, toma por toma, en el mism\u00edsimo Estadio Nacional, con actores o amigos vestidos con la indumentaria, lo cual me parec\u00eda ya una tremenda apuesta. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 entre ese punto A y su resultado en B, c\u00f3mo fue su proceso?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CM:<\/strong> Pas\u00f3 un tema con las referencias. En un principio pensaba en una re versi\u00f3n desde un t\u00edtulo, haciendo un gui\u00f1o al mural de Matta &#8220;El primer gol del pueblo chileno&#8221;. Entonces a partir de la historia infame de este &#8220;gol&#8221; en el estadio nacional, el vuelco ser\u00eda hacia &#8220;El primer autogol&#8221;. Esto iba acompa\u00f1ado de la obra en s\u00ed, que en un principio se planteaba como t\u00fa la describes, 11 amigos haciendo ese tony, pero con vestimenta normal, una forma de traer a la memoria, algo as\u00ed como un cover, una manera de no dejar el hecho como simple an\u00e9cdota, sino traer al presente la infamia. Pero me daba un problema, porque consideraba que por una parte s\u00f3lo acusaba y no reivindicaba al &#8220;deporte m\u00e1s lindo del mundo&#8221;, y desde ah\u00ed me aparec\u00eda otra referencia que me permit\u00eda escapar del segundo problema, era una obra que estaba dialogando con elementos del arte y la historia, pero no del f\u00fatbol en s\u00ed. Ya sabes que mi forma de ver el f\u00fatbol no es tanto la estad\u00edstica, ni de hincha en su variante irracional, sino m\u00e1s como en la onda Sacheri, veo al juego como una de las formas en las que se puede entender la vida, entonces eso faltaba y, claro, apareci\u00f3 ese discurso de Maradona en su retiro, donde no solamente habla de que es el deporte m\u00e1s lindo del mundo, sino que adem\u00e1s reconoce sus groseros errores, pero lanza un &#8220;la pelota no se mancha&#8221;. Y claro po, hab\u00eda que salvar a la pelota de ah\u00ed. Simplemente me pareci\u00f3 que ese gesto era suficiente, que la escenificaci\u00f3n, a\u00fan sin pelota, dejaba ese salvataje muy oculto. Adem\u00e1s de borrarle la pelota e introducir la frase de Maradona tambi\u00e9n en el t\u00edtulo, s\u00f3lo decid\u00ed sumar el exhibirla en una tele Antu del 72, un artefacto hecho en una de las empresas estatizadas por Allende durante su gobierno. Burlar el tiempo, quedarse en la casa, en estos d\u00edas, manipulando im\u00e1genes en el compu, pero poner en ellas la l\u00f3gica del 72 y rescatar as\u00ed a la pelota del 73.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"YouTube video player\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/0-DVVkklWrM\" width=\"560\" height=\"315\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">El primer autogol. La pelota no se mancha&#8221;. Colectiva &#8220;11 Titular&#8221; en librer\u00eda Concreto Azul. Valpara\u00edso, Chile, 2019. Curadur\u00eda de Sebasti\u00e1n Gil<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LC:<\/strong><em> Quisiera terminar esta entrevista volviendo al comienzo de ella. En un principio, hablamos que tu idea del desierto no se emparenta al silencio, sino m\u00e1s bien a un vac\u00edo, uno que se alimenta, parad\u00f3jicamente, de saturaci\u00f3n. Y en tu obra &#8220;Una Temporada en el Infierno&#8221;, trabajo que realizas en el desierto, refieres a una entrega simb\u00f3lica de tu imagen (tu rostro, un autorretrato), como si fuera una ofrenda invisible y amable vinculada a la muerte. \u00bfSientes que con la entrega de esta imagen, aniquilada por la saturaci\u00f3n de la luz, tambi\u00e9n aportas tu parte de vac\u00edo a este paisaje lleno de nada?<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CM:<\/strong> Creo en la ofrenda, pero no por eso en el aporte. Frente al desierto se me hace demasiado pretenciosa esa idea, prefiero pensar en la absorci\u00f3n, la desertificaci\u00f3n de todo lo que ah\u00ed cae, sea el cuerpo, los objetos o la historia. La gracia est\u00e1 en resignar la existencia y valorar el desvanecimiento integral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"639\" height=\"436\" class=\"size-full wp-image-3562 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/6.jpeg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/6.jpeg 639w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/6-300x205.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 639px) 100vw, 639px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LC:<\/strong><em> Estimado, se me queda una pregunta en el tintero, la cual, quiz\u00e1s, tuvo que haber sido la primera desde el comienzo. \u00bfNos podr\u00edas hablar de lo que significa para ti tanto Atacama como Valpara\u00edso, tierras vinculadas a la aridez del desierto y la abundancia del mar?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>CM:<\/strong> Cuando llevaba ya un a\u00f1o ac\u00e1 en la costa, notaba que estaba en nada, porque en el desierto yo ten\u00eda mi laboratorio, ah\u00ed hac\u00eda mis cosas, entre caminar, decolorar objetos al sol, etc. Sent\u00eda que ac\u00e1 no ten\u00eda nada de eso, entre humedad, nubes y nada de espacio abordable. Pero en un momento ca\u00ed en cuenta de una relaci\u00f3n desde la perversi\u00f3n: tanto desierto como mar han sido asumidos por agentes del estado como espacios de impunidad. Desde ese punto ampli\u00e9 la relaci\u00f3n, para sacarla de esa infamia, y pens\u00e9 en esa potencialidad que subyace a la superficie, ambos son espacios dif\u00edcilmente abordables, que exhiben un aparente vac\u00edo, pero que por debajo de esa primera capa est\u00e1n llenos de vida, de flora, fauna e historia. Adem\u00e1s est\u00e1 el cielo, de la superficie para arriba. No es un detalle, ya sabemos la valoraci\u00f3n que tiene el desierto para el estudio del universo, pero tambi\u00e9n se sabe que el primer uso que tuvo ese acervo fue el de guiar navegantes a trav\u00e9s de los mares, en ambos lugares el mirar para arriba, lo que da adem\u00e1s brusca cuenta de nuestra peque\u00f1a escala, es un gesto imprescindible. Creo que quiz\u00e1s hay una intenci\u00f3n de restituir la propia peque\u00f1ez, en las extensiones territoriales, espaciales y en la propia historia, que siempre me ha seducido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">*Cita citable de <em>Historia del Silencio<\/em> de Alain Corbin (Ed. Acantilado 2020) cuando refiere a las implicancias del silencio de los desiertos para los viajeros europeos durante el siglo XIX.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La siguiente entrevista, y me atrevo a decirlo, ser\u00e1 la primera entre algunas otras que vendr\u00e1n pr\u00f3ximamente, a distintas personas que aportan con su ladrillo particular y \u00fanico, al interminable castillo de la fotograf\u00eda en Chile. Parte de su premisa es la tentaci\u00f3n por captar se\u00f1ales particulares que optan por tener un discurso y una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":66,"featured_media":3568,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-3561","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-fotografia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3561","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/66"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3561"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3561\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3571,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3561\/revisions\/3571"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3568"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}