{"id":3514,"date":"2022-05-13T10:00:21","date_gmt":"2022-05-13T13:00:21","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3514"},"modified":"2022-05-02T17:51:18","modified_gmt":"2022-05-02T20:51:18","slug":"jose-liboy-y-la-invencion-de-la-herencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/05\/13\/jose-liboy-y-la-invencion-de-la-herencia\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Liboy y la invenci\u00f3n de la herencia:  Informe Cabrera para una academia \u2013 Por Javier Pavez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">[\u2026] el vendaval que desde mi pasado soplaba sobre m\u00ed se ha ido calmando; hoy es solo una corriente de aire que me refresca los talones; y ese agujero remoto por el cual ese aire liega y por el que yo mismo llegu\u00e9 un d\u00eda se ha vuelto tan peque\u00f1o que, aunque tuviera la fuerza y la voluntad suficientes para regresar hasta \u00e9l, me acabar\u00eda arrancando la piel del cuerpo al atravesarlo\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Franz Kafka, \u201cInforme para una academia\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[1]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">El espacio de la literatura no es solamente el de una <em>ficci\u00f3n<\/em> instituida sino tambi\u00e9n el de una <em>instituci\u00f3n ficticia<\/em>\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jacques Derrida, \u201c<em>Cette \u00e9trange institution qu\u2019on appelle la litt\u00e9rature<\/em>\u201d.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[2]<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obra de Jos\u00e9 Liboy (Puerto Rico, 1964) se disemina como una insularidad m\u00faltiple. Ha publicado en revistas, semanarios, compilaciones, suplementos, antolog\u00edas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. En distintos registros, la narrativa de Liboy no s\u00f3lo da cuenta de la superficie de inscripci\u00f3n de su producci\u00f3n literaria sino que cuestiona la divisi\u00f3n estricta entre producci\u00f3n, recepci\u00f3n y circulaci\u00f3n de una obra. En este sentido, no ser\u00eda descaminado proponer que Liboy narra las condiciones de la narraci\u00f3n en general, a partir de la singular relaci\u00f3n que cada obra establece con la instituci\u00f3n que la pone en escena y la formaliza como tal \u2013lo que exige, pues, poner en escena a la propia instituci\u00f3n como ficci\u00f3n\u2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela <em>El informe Cabrera<\/em> (2009), as\u00ed, comienza con una carta que Manuel Molina escribe a su hijo p\u00f3stumo. En la misiva, Molina escribe que el \u201cInforme Cabrera\u201d se titula as\u00ed en honor a la \u201cfamilia literaria puertorrique\u00f1a que abnegadamente estudi\u00f3 la embriolog\u00eda insular cuando \u00e9sta todav\u00eda se encontraba definida por los prejuicios raciales\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. As\u00ed, <em>embriolog\u00eda<\/em>, <em>literatura<\/em> y <em>cr\u00edtica<\/em> se cruzan desde las primeras l\u00edneas de la novela. Desde el comienzo, desde la partida de cierta misiva que tambi\u00e9n es una misi\u00f3n, Manuel Molina establece una diferencia operativa entre la embriolog\u00eda cl\u00e1sica (la rama de la biolog\u00eda del desarrollo, definida por prejuicios raciales) y una \u201cembriolog\u00eda verdadera\u201d que \u2013seg\u00fan escribe Molina\u2013 estar\u00eda \u201cliberada de los errores de la embriolog\u00eda m\u00e1s conservadora\u201d, y que \u201ctiene mucho que ver con esos destinatarios que no participan directamente de tu nacimiento, pero que son como tus padres silentes, sombras vivas que te rodean y acompa\u00f1an\u2026\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de aqu\u00ed, el <em>Informe<\/em> se compone por una trama de m\u00faltiples fragmentos de cartas, comentarios, documentos hist\u00f3ricos, entrevistas, rese\u00f1as y relatos. La fragmentaria <em>nouvelle<\/em>, entonces, se presenta como trama y urdimbre de un archivo legado por Molina al hijo p\u00f3stumo. Habr\u00eda que considerar, por ejemplo, que el primer documento que Molina pide a su hijo que considere es una \u201cpropuesta de novela\u201d, de modo que la palabra \u201cpropuesta\u201d se\u00f1ala, aqu\u00ed, el car\u00e1cter constructivo e inconcluso o diferido que es constitutivo de la propia narraci\u00f3n de Liboy. Se trata, pues, de una \u201cespecie de novela de ciencia ficci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, que atestigua \u201cla posibilidad de que un ni\u00f1o pepiniano naciera cien a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de sus padres biol\u00f3gicos, para avisarle a un destacado miembro de la familia Cabrera que la embriolog\u00eda es una posibilidad que no se debe desestimar\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Historia, instituci\u00f3n y ficci\u00f3n se repliegan, de modo que la narraci\u00f3n acerca de la posibilidad de un hijo p\u00f3stumo es tambi\u00e9n el espacio literario de una reflexi\u00f3n en torno a la literatura en Puerto Rico. M\u00e1s a\u00fan, es una especulaci\u00f3n sobre los procesos de institucionalizaci\u00f3n de la literatura, y de c\u00f3mo la instituci\u00f3n literaria implica \u2013para decirlo con nuestro ep\u00edgrafe de J. Derrida\u2013 una intuici\u00f3n ficticia. As\u00ed, por ejemplo, en el fragmento \u201cEl tocadiscos\u201d:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recientemente he perdido a mi padre de crianza. Cuando muri\u00f3 le tomaron una muestra de c\u00e9lulas para que naciera un hijo suyo p\u00f3stumamente [\u2026] Yo tambi\u00e9n soy un hijo p\u00f3stumo y estudi\u00e9 literatura porque dicen que mi padre era escritor. No han querido decirme qui\u00e9n es \u00e9l, sino que muri\u00f3 poco antes de que yo naciera, y es por eso que los profesores de letras me tienen leyendo el periodo literario en que nac\u00ed, pensando que la obra de mi padre se public\u00f3 tambi\u00e9n p\u00f3stumamente.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cierto escamoteo especular que produce una relaci\u00f3n entre el nacimiento p\u00f3stumo y la literatura p\u00f3stuma, es central en toda la novela. Como un doble fondo, esta relaci\u00f3n se despliega como una contaminaci\u00f3n de los g\u00e9neros (historia\/ficci\u00f3n) y una reflexi\u00f3n acerca de las condiciones hist\u00f3ricas de la escritura literaria. Cabr\u00eda indicar, por caso, que en la primera l\u00ednea de la novela se dice: \u201cAntes de que <em>ejecutes la herencia<\/em> que te voy a dejar, quiero darte un informe\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. La expresi\u00f3n aparece por lo menos tres veces en la novela: \u201cVoy a presentarte una serie de argumentos que favorecen la <em>ejecuci\u00f3n de la herencia<\/em>\u2026\u201d, \u201cEl primer documento que deseo que tomes en consideraci\u00f3n para <em>ejecutar la herencia<\/em> es\u2026\u201d y \u201cHe tratado de encontrarle y de conocer su nombre para <em>ejecutar una herencia<\/em> a su favor\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Seg\u00fan la RAE, el t\u00e9rmino \u201cejecutar\u201d significa tanto \u201cPoner por obra algo\u201d como, en su segunda acepci\u00f3n, \u201cajusticiar\u201d en el sentido de \u201cdar muerte al reo\u201d (Entre otras acepciones como \u201cdesempe\u00f1ar con arte y facilidad algo\u201d, \u201ctocar una pieza musical\u201d, \u201creclamar una deuda por v\u00eda o procedimiento\u201d o, en t\u00e9rminos de la inform\u00e1tica, \u201cponer en funcionamiento un programa\u201d). Destacamos este doble registro, al menos doble, para proponer que en <em>El informe Cabrera<\/em> \u2013desde la primera propuesta de novela, desde la partida que es tambi\u00e9n la partici\u00f3n misma de la instituci\u00f3n\u2013 al mismo tiempo la herencia se \u201cpone en obra\u201d (es decir, se \u201clleva a la pr\u00e1ctica, se \u201crealiza\u201d) y se \u201cajusticia\u201d. Y dado que se trata de una novela sobre la tradici\u00f3n literaria, sobre la construcci\u00f3n de la herencia en literatura y de la herencia como ficci\u00f3n, desde aquella primera l\u00ednea, pues, se hace lugar una radical contaminaci\u00f3n entre la historia y la ficci\u00f3n, y por tanto entre el pasado y el porvenir de cierta herencia en literatura. En \u201cKafka y sus precursores\u201d ya Borges premedita un examen de los precursores de Kafka a condici\u00f3n de desobrar el orden cronol\u00f3gico, de modo que Kafka crea las prefiguraciones que nombran Zenon, Han Yu, Kierkegaard, Browning, Le\u00f3n Bloy o Lord Dunsany: \u201ccada escritor crea sus precursores. Su labor modifica nuestra concepci\u00f3n del pasado, como ha de modificar el futuro\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela corta de Liboy, textura compositiva de archivos en vistas de un p\u00f3stumo heredero, no solo descubre el secreto del laboratorio del caribe<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a> \u2013al modo de un contenido factible de ser manifiesto y aprehendido en cuanto tal\u2013 sino que, de modo intensivo, muestra que la operaci\u00f3n de consignaci\u00f3n es un campo en disputa. Deleuze-Guattari plantean que en la \u201cnovela corta\u201d todo se organiza o estructura en torno a la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 ha pasado?\u201d, \u201cAlgo ha pasado, pero \u00bfqu\u00e9 exactamente?\u201d, mientras que el \u201ccuento\u201d mantiene siempre en suspenso al lector con la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 va a pasar?\u201d<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Por su parte, esta diferencia encuentra una repetici\u00f3n no mim\u00e9tica en Liboy, pues aqu\u00ed todo ocurre como si su <em>nouvelle<\/em> preguntase \u201c\u00bfqu\u00e9 ha pasado en el futuro?\u201d y \u201c\u00bfqu\u00e9 va a pasar en el pasado?\u201d. Futuro anterior y pret\u00e9rito por venir, se tocan en el espaciamiento de la pregunta acerca de la posibilidad de una herencia p\u00f3stuma, a destiempo<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>. Como escribe Emily A. Maguire, \u201cLa informaci\u00f3n m\u00e1s importante del <em>Informe<\/em>, sin embargo, no es esta historia biol\u00f3gica familiar\u201d, pues \u201c<em>a la vez<\/em> que [Molina] narra el proceso de \u2018crear\u2019 a su hijo, el padre\/narrador relata otra historia geneal\u00f3gica: la de la evoluci\u00f3n del mismo texto del <em>Informe<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a>. Siguiendo a Maguire, y sobre todo siguiendo la intensidad temporal de esta locuci\u00f3n adverbial \u201c<em>a la vez<\/em>\u201d, podr\u00edamos decir que la narraci\u00f3n sobre la creaci\u00f3n de un hijo futuro es una reflexi\u00f3n sobre la creaci\u00f3n literaria y, as\u00ed, que el <em>Informe cabrera<\/em> es una informe acerca de la invenci\u00f3n de la herencia del espacio literario<a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un informe, sin embargo, es tan descriptivo como prescriptivo, performativo o constructivo. Elipsis fuera de s\u00ed, expuesta. Un informe da forma y, en la medida en que no oculta su mecanismo, es tambi\u00e9n la huella de lo informe, es decir, la huella de la formaci\u00f3n de la forma<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>. No hay herencia sin la configuraci\u00f3n de un informe, pero un informe no podr\u00eda suponerse como natural o inocuo respecto del relato o historia que pretende narrar. De este modo, el nacimiento p\u00f3stumo no implica solo al porvenir sino tambi\u00e9n al pasado que irresuelto, inacabado, pendiente, aguarda otra consumaci\u00f3n \u2013aunque imposible\u2013. El dispositivo de Liboy ata\u00f1e, pues, a la invenci\u00f3n de otra herencia, a la gram\u00e1tica no escrita, a la tradici\u00f3n y traici\u00f3n traductiva que muestra que no hay instituci\u00f3n del presente sin obliteraci\u00f3n de un pasado otro o de un futuro anterior diferante. Liboy muestra que no se hereda lo simplemente heredable bajo el rasero de lo ya legitimado o de la figura dom\u00e9stica de lo familiar, sino que la operaci\u00f3n misma de la herencia \u2013que no convoca sino sus bordes, sus m\u00e1rgenes, la operaci\u00f3n suplementaria del injerto\u2013 es una invenci\u00f3n que al exponerse como invenci\u00f3n es la hendidura de la formaci\u00f3n institucional<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela desdobla, as\u00ed, el centro narrativo o la historia lineal, para nombrar la tormenta que a\u00fan le sopla los talones y as\u00ed (re)construir la escena de la academia en la cual la novela se inscribe. No ser\u00eda simplemente secundario, pues, que Liboy constantemente refiera a autores, cr\u00edticos o poetas de Puerto rico como V\u00edctor Torres, Mercedes Corrada, Manuel Alonso (\u201cEl baile del garabato\u201d), Aravind Adyanthaya (consid\u00e9rese que Adyanthaya mont\u00f3 una obra basada en \u201cEl piano\u201d de Liboy), Francisco Font Acevedo, Mario Cancel, C\u00e1rlos L\u00f3pez Dzur, Edgar Ramirez Mella, Rub\u00e9n R\u00edos \u00c1vila (que escribi\u00f3 <em>La raza c\u00f3mica del sujeto en Puerto Rico<\/em>), Milton Pab\u00f3n, Juan Duchesne-Winter, Rafael Acevedo, Sunsan Homar, Ram\u00f3n Arbona, Alfredo Collado Martell, Kattia Chico, entre otros, que se conjuntan, se tocan, se superponen (ah\u00ed donde la \u201csobre-posici\u00f3n\u201d podr\u00eda ser otro nombre de la \u201c<em>\u00dcbersetzung<\/em>\u201d) con autores como Felisberto Hern\u00e1ndez, Olaf Stapledon (<em>Last and First Men<\/em>), J. W. von Goethe, William Shakespeare, William\u00a0Burroughs (<em>Naked Lunch<\/em>), Gottfried Leibniz o Juan Rulfo. La novela de Liboy responde a un modo compositivo, a un principio constructivo de montaje. Como Bertolt Brech o Edgar Allan Poe, Jos\u00e9 (pepe) Liboy expone o muestra el proceso de construcci\u00f3n de su espacio literario. En este sentido, la novela est\u00e1 dividida, separada de s\u00ed, <em>a la vez <\/em>oculta y expuesta en la construcci\u00f3n ficcional de un doble fondo. Este \u201cdoble fondo\u201d no implica la cl\u00e1sica divisi\u00f3n entre un fondo substancial (sustancia, verdadero, natural, serio, latente) y otro superficial (accidental, falso, ficcional, patente), sino el principio constructivo de un doblez. Liboy produce y se rige por cierto <em>double bind<\/em> que, en el doble tiempo de un <em>a la vez<\/em>, interrumpe la distinci\u00f3n entre lo sustancial y lo accidental, entre el contenido y la forma, el sentido y la puesta en escena. El texto, como un informe que forma y que es huella de lo informe, est\u00e1 doblemente cifrado m\u00e1s all\u00e1 y m\u00e1s ac\u00e1 de cualquier arquitect\u00f3nica de la jerarquizaci\u00f3n. Dos planos a la vez, dos registros a la vez, <em>El informe Cabrera<\/em> nombra y expone el doble ciframiento de la elipsis.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Jospe Liboy ha publicado cuentos en las antolog\u00edas <em>El Rostro y la m\u00e1scara: Antolog\u00eda alterna de cuentistas puertorriquenos contemporaneos<\/em> (San Juan: Isla Negra, 1995);\u00a0<em>Mal(h)ab(l)ar:<\/em> <em>Antolog\u00eda de nueva literatura<\/em> <em>puertorrique\u00f1a<\/em> (San Juan: Yagunzo Press International, 1997),\u00a0<em>Los nuevos can\u00edbales<\/em><em>: antolog\u00eda de la m\u00e1s reciente cuent\u00edstica del Caribe hispano <\/em>(2000), su libro <em>Cada vez te despides mejor<\/em>\u00a0(San Juan: Isla Negra, 2003).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Liboy, J. <em>El informe Cabrera<\/em>. San Germ\u00e1n, Puerto Rico: Concepci\u00f3n8, 2009, p. 9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 10.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 16.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <em>Ibid<\/em>, p. 13.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Liboy, J., <em>Op. cit<\/em>., p. 45.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <em>Ibid<\/em>., p. 9. (<em>Cursivas m\u00edas<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> <em>Ibid<\/em>, p. 10-11-19.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Borges, J. L., \u201cKafka y sus precursores\u201d en<em> Obras completas 1923-1972<\/em>. Buenos Aires: Emec\u00e9, 1974, pp. 710-714.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> En un pasaje que remite al laboratorio del Caribe como puesta en control de la poblaci\u00f3n, escribe Liboy: \u201cEn la literatura americana que trata sobre embriolog\u00eda, no es raro que los escritores provean al lector de una localidad con un mapa. Lo ha hecho Burroughs en sus novelas de madurez, y siempre en relaci\u00f3n a la pr\u00e1ctica de la neurolog\u00eda. Uno puede imaginar que la central [la Central Soller], aunque estuviera dedicada a otros menesteres, sostuviera por lo menos el laboratorio para injertar embriones en caso de emergencia. Y de paso esto nos hace las haciendas menos antip\u00e1ticas de lo que usualmente se nos dice que son\u201d (<em>Op cit<\/em>., 39).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Agregan: \u201cLa novela corta est\u00e1 relacionada fundamentalmente con un <em>secreto<\/em> (no con una materia o con un objeto del secreto que habr\u00eda que descubrir, sino con la forma del secreto que permanece inaccesible), mientras que el cuento est\u00e1 relacionado con el <em>descubrimiento<\/em> (la forma del descubrimiento, independientemente de lo que se pueda descubrir). Y tambi\u00e9n la novela corta pone en escena <em>posturas<\/em> del cuerpo y del esp\u00edritu, que son como pliegues o envolturas, mientras que el cuento pone en juego <em>actitudes<\/em>,<em> posiciones<\/em>, que son despliegues y desarrollos, incluso los m\u00e1s inesperados\u201d (Deleuze, D. &amp; Guattari, F.<em> Mil mesetas<\/em>. <em>Capitalismo y esquizofrenia.<\/em> Valencia, Pre-textos, 2001, p. 198).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Cfr., Derrida, J., \u201cEscoger su herencia\u201d en Roudinesco, E., &amp; Derrida, J., <em>Y ma\u00f1ana, qu\u00e9\u2026<\/em> M\u00e9xico D. F.: FCE, 2009, pp. 9-18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Maguire, Emily A., \u201cDeformaciones literarias: embriolog\u00eda, genealog\u00eda, y ciencia ficci\u00f3n en <em>El informe cabrera <\/em>de Jos\u00e9 \u2018Pepe\u2019 Liboy\u201d en <em>Revista Iberoamericana<\/em>, Vol. LXXXIII, N\u00b0s. 259-260, Abril-Septiembre 2017, p. 517 (Cursivas m\u00edas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> En una entrevista con Jos\u00e9 E. Santos, afirma Liboy: \u201cSiempre he pensado en el futuro de las letras puertorrique\u00f1as. El hecho de que nacieran casi en el seno mismo de la pr\u00e1ctica m\u00e9dica me hace pensar que durante mucho tiempo a\u00fan seguir\u00e1 existiendo una literatura bien amarrada a la embriolog\u00eda, por ejemplo. Ahora bien, me parece que ya Victor Torres empieza a compilar un diccionario de literatura puertorrique\u00f1a con otros criterios que no son cientificistas o m\u00e9dicos, sino est\u00e9ticos. Entonces, creo que en la medida en que avancemos t\u00e9cnicamente, la ambuig\u00fcedad que hace falta para escribir se har\u00e1 m\u00e1s al alcance. Por ejemplo, la reinseminaci\u00f3n del material hereditario en el seno de una segunda madre, imprime el c\u00f3digo de ella. Imagina entonces todo lo que se puede imaginar sobre la primera persona que aport\u00f3 sus c\u00e9lulas\u201d (Santos, J., \u201cEntrevista al narrador Jos\u00e9 Liboy Erba\u201d, ed. virtual disponible en https:\/\/blogs.uprm.edu\/literatura\/files\/2009\/03\/entrevista_santos_liboy.doc).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Para una consideraci\u00f3n de la \u201chuella de lo informe\u201d, que remite a Derrida leyendo a Platino, cons\u00faltese <em>M\u00e1rgenes de la filosof\u00eda<\/em>. C\u00e1tedra: Madrid, 1994 (especialmente, v\u00e9ase \u201cOusia y Gramme. Nota sobre una nota de <em>Sein und Zeit<\/em>\u201d (63-102) y \u201cLa forma y el querar decir\u201d, (pp. 193-212)) y Derrida, J., &amp; Ferraris, M., <em>El gusto del secreto<\/em>. Buenos Aires: Amorrortu, 2009, pp. 185 y ss. Para una consideraci\u00f3n de la \u201cformaci\u00f3n de la huella\u201d, v\u00e9ase Derrida, J., <em>De la gramatolog\u00eda<\/em>. M\u00e9xico D.F.: S. XXI, 1986, p. 82.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> \u201cContar historias es despedirse de la presencia, es el presentarse no estando de lo que, en efecto, no est\u00e1 ante la presencia de los sentidos y reclama por tanto ser contado. Este gesto se abre, sin embargo, a la presencia de otra cosa que toma su lugar. Toma lugar el lugar mismo como vac\u00edo, como fuera de lugar, que s\u00f3lo puede ser afirmado como trance imaginario. En el caso de Liboy se trata de un trance sin llegada, sin regreso, abierto como una herida sin sutura posible. Cunde la perplejidad ante la invasi\u00f3n de la escritura que forja eventos, historias contadas que dicen \u00abadi\u00f3s\u00bb mientras trazan su ins\u00f3lito testimonio sobre la p\u00e1gina. Esa perplejidad es corolario de la desconexi\u00f3n fundamental en la que se basa el acto de narrar con respecto a lo narrado\u201d (Duchesne Winter, J., \u201cNoticias de un pa\u00eds que desaparece: \u00abraros\u00bb puertorrique\u00f1os de hoy\u201d en <em>Am\u00e9rica Latina Hoy<\/em>, vol. 58, 2011, pp. 31-50).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Javier Pavez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">*<\/a> Le agradezco a Natalie Belisle (University of Southern California) no s\u00f3lo sus observaciones sobre este texto, sino tambi\u00e9n por la posibilidad \u2013por tanto, la acogida, la apertura, la fortuna\u2013 de haberme encontrado con buena parte de la literatura del caribe en clave especulativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a><strong><u>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/u><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Borges, J. L., \u201cKafka y sus precursores\u201d en<em> Obras completas 1923-1972<\/em>. Buenos Aires: Emec\u00e9, 1974, pp. 710-714.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derrida, J., <em>De la gramatolog\u00eda<\/em>. M\u00e9xico D.F.: S. XXI, 1986, p. 82.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derrida, J., <em>M<\/em><em>\u00e1rgenes de la filosof\u00eda<\/em>. C\u00e1tedra: Madrid, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derrida, J. &amp; Attridge, D. \u201cCette \u00e9trange institution qu\u2019on appelle la litt\u00e9rature\u201d en Thomas Dutoit y Philippe Romanski (Dir.) <em>Derrida d\u2019ici, Derrida de l\u00e0<\/em>. Paris: Galil\u00e9e, 2009, p. 253-292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derrida, J., \u201cEscoger su herencia\u201d en Roudinesco, E., &amp; Derrida, J., <em>Y ma\u00f1ana, qu\u00e9\u2026<\/em> M\u00e9xico D. F.: FCE, 2009, pp.\u00a0 9-18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Derrida, J., &amp; Ferraris, M., <em>El gusto del secreto<\/em>. Buenos Aires: Amorrortu, 2009, pp. 185 y ss.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kafka, F., \u201cInforme para una academia\u201d en <em>Obras completas III.<\/em> <em>Narraciones y otros escritos. <\/em>Barcelona<em>: <\/em>Galaxia Gutenberg, 2003, pp. 216-224.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Liboy, J. <em>El informe Cabrera<\/em>. San Germ\u00e1n, Puerto Rico: Concepci\u00f3n8, 2009.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Maguire, Emily A., \u201cDeformaciones literarias: embriolog\u00eda, genealog\u00eda, y ciencia ficci\u00f3n en <em>El informe cabrera <\/em>de Jos\u00e9 \u2018Pepe\u2019 Liboy\u201d en <em>Revista Iberoamericana<\/em>, Vol. LXXXIII, N\u00b0s. 259-260, Abril-Septiembre 2017, p. 517-530.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Santos, J., \u201cEntrevista al narrador Jos\u00e9 Liboy Erba\u201d, Ed. virtual disponible en https:\/\/blogs.uprm.edu\/literatura\/files\/2009\/03\/entrevista_santos_liboy.doc).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Duchesne Winter, J., \u201cNoticias de un pa\u00eds que desaparece: \u00abraros\u00bb puertorrique\u00f1os de hoy\u201d en <em>Am\u00e9rica Latina Hoy<\/em>, vol. 58, 2011, pp. 31-50<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[\u2026] el vendaval que desde mi pasado soplaba sobre m\u00ed se ha ido calmando; hoy es solo una corriente de aire que me refresca los talones; y ese agujero remoto por el cual ese aire liega y por el que yo mismo llegu\u00e9 un d\u00eda se ha vuelto tan peque\u00f1o que, aunque tuviera la fuerza [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3522,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[447],"tags":[],"class_list":["post-3514","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3514"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3514\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3524,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3514\/revisions\/3524"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3522"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}