{"id":3499,"date":"2022-05-10T10:06:38","date_gmt":"2022-05-10T13:06:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3499"},"modified":"2022-05-10T11:36:05","modified_gmt":"2022-05-10T14:36:05","slug":"lo-mismo-pero-mas-rapido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/05\/10\/lo-mismo-pero-mas-rapido\/","title":{"rendered":"Lo mismo, pero m\u00e1s r\u00e1pido: Pensamientos en contra de la paranoia anti-tinderiana \u2013 Por Paula Casta\u00f1eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Esta es una historia real, le sucedi\u00f3 a la amiga de un amigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corr\u00eda el aburrid\u00edsimo a\u00f1o 2018 y el ocaso de una supuesta tusa que no le doli\u00f3 nada. Una estampida de presuntas mariposas ansiosas le hac\u00eda ruido en la panza mientras ella intentaba embocar la llave en la cerradura de la puerta de su casa, esperando salir presurosa al afortunado encuentro callejero con el fr\u00edo y con un hombre que hac\u00eda las veces de un <em>match <\/em>de Tinder. Para entonces, las fotograf\u00edas de los dos protagonistas de esta historia hab\u00edan sido cuidadosamente repasadas y la conversaci\u00f3n cumpl\u00eda exactamente dieciocho noches de coqueteo y diversi\u00f3n. Nada podr\u00eda salir mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, cuando estuvo por fin al otro lado de la puerta, se convirti\u00f3 toda ella en un reproche. Un reproche a voz baja contra su mejor amiga, por haberla obligado a salir de la cama, negociar con el espejo su mejor atuendo y aceptar esta invitaci\u00f3n de la que no esperaba nada bueno. Un reproche a grito herido contra su madre, por haberla convencido alguna vez de que no hab\u00eda forma de ser mujer fuera de un matrimonio en comuni\u00f3n con Dios, y que los hombres buenos no se encuentran en internet, sino en la iglesia y en las familias de respetable ascendencia. Un reproche contra ella misma por hacer lo indebido con tantas ganas y por disfrutar la culpa de avergonzar a sus padres ante toda su congregaci\u00f3n, lo que la hac\u00eda sentir viva por primera vez a sus 21 a\u00f1os de edad y con sus 68 d\u00edas de divorciada, mientras se dirig\u00eda al encuentro de un hombre desconocido en un bar de modesta reputaci\u00f3n y precios amigables, sobre la calle 45 con 16.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00e1 estuvo ella, con las u\u00f1as bien arregladas y los antebrazos marcados con un mosaico de cicatrices afiladas, producto de la desdicha de ser la esposa de un tal Diego, quien nunca supo siquiera que a ella no le gustaba el caf\u00e9, que se hab\u00eda hecho experta en fingir orgasmos, y que utilizaba en secreto un m\u00e9todo anticonceptivo para evitar la bendici\u00f3n de un embarazo concebido en el nombre del padre, del hijo y del esp\u00edritu santo. All\u00e1 estuvo \u00e9l tambi\u00e9n, un tal Juan que prefer\u00eda la cerveza negra y que hab\u00eda pasado a\u00f1os practicando una sonrisa encantadora para ocultar su timidez y su largo historial de fracasos amorosos. All\u00e1 estuvieron los dos, fulminando el silencio con absoluta naturalidad, y buscando ocasiones para rozar un hombro con una mano y una sonrisa con una boca que se mor\u00eda por besar la otra en lo que dura una canci\u00f3n completa. All\u00e1 estuvieron los dos hasta la hora en que la ciudad, por decreto de alg\u00fan fulano con delirio de alcalde, deb\u00eda irse a dormir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se enamoraron.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo all\u00ed, tambi\u00e9n en otros bares, en bibliotecas, en cafeter\u00edas, en centros m\u00e9dicos, en buses de transmilenio, en salas de casas y en algunas camas c\u00f3mplices de una desnudez que ella aprendi\u00f3, por fin, a disfrutar. Se enamoraron como ella nunca se enamor\u00f3 de su Diego, que hab\u00eda sido una instrucci\u00f3n de sus padres y un automatismo suyo al aceptar, dos o tres d\u00edas despu\u00e9s de terminar el colegio, una propuesta de matrimonio inesperada. Se enamoraron y se sinti\u00f3 m\u00e1s viva que nunca, con su Juan y ning\u00fan Diego a qui\u00e9n deberle pobremente una cordialidad obligada. Se enamoraron y no vivieron felices para siempre, no se casaron de blanco y no concibieron nietos para ning\u00fan abuelo. Se amaron despacio y sinceramente, hasta que entendieron que no hab\u00eda nada m\u00e1s para amar y decidieron terminar su historia con un gesto de resignaci\u00f3n indeseable. Dejaron de amarse y se sintieron tristes, se llamaron ebrios a las dos de la ma\u00f1ana, lloraron en el tel\u00e9fono, comieron muy poco y cantaron canciones de Juan Gabriel, hasta que un d\u00eda dejaron de lamentarse y siguieron con sus vidas. Tal como sucede en la vida real.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bueno, como <em>puede<\/em> suceder en la vida real; porque, a nombre del buen juicio, estamos obligadas a reconocer que en la vida real tambi\u00e9n hay parejas que se enamoran y nunca se desenamoran, as\u00ed como parejas que nunca se enamoran pero viven felices para siempre, y otras que nunca se enamoran, viven infelices para siempre o se separan poco antes de sus bodas de plata, odi\u00e1ndose con pasi\u00f3n. Y as\u00ed, sucesivamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que la vida anal\u00f3gica de los abuelos ya no ofrece garant\u00edas de nada. Una gran parte de la idiosincrasia de nuestra generaci\u00f3n se fundamenta en la aceptaci\u00f3n de que, desde hace ya varios a\u00f1os, la forma de levantar de nuestros ancestros es obsoleta. Para casi nadie es ya una opci\u00f3n dedicar meses de paciente e insistente cortejo para buscar un matrimonio que es, b\u00e1sicamente, an\u00e1logo a comprar el Baloto y hacer de tripas coraz\u00f3n para ganarse el premio mayor. La gente, en general, ya no tiene mucho tiempo para ser gente; y por supuesto, quisiera evitar al m\u00e1ximo la fatiga de tener que conseguir, con u\u00f1as y dientes, una soluci\u00f3n a su soledad cong\u00e9nita. Y ah\u00ed es donde se hace obvia la ventaja de utilizar Tinder u otras plataformas similares \u2014evidentemente menos populares\u2014 para acortar el camino hacia el amor o cualquier otro tipo de relaciones sexoafectivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Utilizar medios digitales para conocer potenciales parejas no es un acto de frivolidad, es una consecuencia l\u00f3gica de tan avanzado desarrollo tecnol\u00f3gico. Recordemos que, desde siempre, el hombre se ha dedicado fervientemente a inventar formas de facilitarse la vida; y que ya en la \u00e9poca de la primera revoluci\u00f3n industrial se hablaba de la <em>tecnolog\u00eda<\/em> como un proceso en el que, mezclando conocimiento cient\u00edfico y t\u00e9cnica, se crean dispositivos (en el sentido amplio de la palabra) con este mismo prop\u00f3sito. La cosa est\u00e1 bien clara: esta es una cuesti\u00f3n adaptativa, fortalecida por intereses hedonistas. Porque, adem\u00e1s, el amor y sus derivados son ya un objeto de consumo, y hay quienes se dedican a coleccionar amores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como yo lo veo, los medios digitales no son otra cosa que la extensi\u00f3n de los escenarios posibles para la subjetividad humana. Por supuesto que no voy a negar que la digitalidad cambia las reglas del juego e inaugura nuevas formas de existir y de coexistir para el ser humano; pero s\u00ed me atrevo a asegurar que una relaci\u00f3n entre dos personas que se conocieron a trav\u00e9s de Tinder tiene las mismas probabilidades de resultar tan bien o tan mal como otras relaciones, gestadas en escenarios m\u00e1s naturales. La indignaci\u00f3n por la p\u00e9rdida de las buenas costumbres est\u00e1 mandada a recoger, y no deber\u00edamos tomarnos este asunto tan en serio. Tinder no es m\u00e1s que un atajo que te dirige al mismo angustioso deber de construir o destruir, t\u00fa misma y sin ayuda de nadie, el v\u00ednculo con otro ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Paula Casta\u00f1eda<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es una historia real, le sucedi\u00f3 a la amiga de un amigo. 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