{"id":3476,"date":"2022-04-25T14:02:29","date_gmt":"2022-04-25T17:02:29","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3476"},"modified":"2022-04-25T14:03:14","modified_gmt":"2022-04-25T17:03:14","slug":"bitacora-de-la-evasion-peter-orner","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/04\/25\/bitacora-de-la-evasion-peter-orner\/","title":{"rendered":"Bit\u00e1cora de la evasi\u00f3n &#8211; Sobre \u00bfHay alguien ah\u00ed? de Peter Orner \u2013 Por Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Estoy solo en un garaje con un mont\u00f3n de libros. No hay un solo lugar en los estantes&#8221; Peter Orner comienza su libro con esta confesi\u00f3n: en su casa no hay lugar para libros nuevos porque incluso en el garaje los estantes est\u00e1n colmados. Esta no podr\u00eda ser otra cosa que la oraci\u00f3n inicial de un tipo que vive para leer, y que de vez en cuando escribe para poder costear aquella vida consagrada a la lectura. Cualquiera que dedique tanto tiempo a una cosa como Orner dedica a la lectura, sabr\u00e1 la gran cantidad de cosas, eventos y afectos que deben posponerse por el bien de aquello que uno desea hacer todo el tiempo. El efecto de lo anterior es que aquella actividad en alg\u00fan momento se transforma en foco de reproches de lo que solemos llamar c\u00edrculo \u00edntimo, y luego su ejercicio adquiere ribetes culposos cuando se identifica aquello que se pierde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es lo que Orner sabe que est\u00e1 perdiendo? Cuando avanzamos en su libro lo comenzamos a entender: la cercan\u00eda con su padre con el que nunca fueron especialmente cercanos &#8220;y de seguro mucho menos cercanos de lo que \u00e9l hubiera querido&#8221;, padre al que raramente le contesta el tel\u00e9fono y del que sabe m\u00e1s por lo que dicen sus hermanos que por lo que el padre mismo cuenta. Orner, por supuesto, tiene sus razones como todo hijo que se aleja del padre. El problema es que el padre se muere y Orner, que sabe que sostuvo una activa distancia con su padre, se siente culpable: &#8220;El luto pesa, el arrepentimiento todav\u00eda m\u00e1s&#8221; y sufre las consecuencias de aquella culpa &#8220;poco despu\u00e9s de cumplirse un a\u00f1o de la muerte de mi padre, descubr\u00ed que, por primera vez desde que tengo memoria, no pod\u00eda sentarme a escribir ficci\u00f3n&#8221;. El novelista no puede novelar porque &#8220;sin cierta ligereza no hab\u00eda forma de que pudiera crear vidas imaginarias&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 hace entonces? Se vuelca nuevamente a la lectura obsesiva de esos libros que ocupan cada cent\u00edmetro de su casa e intenta, desde ah\u00ed, el terreno firme, hablar sobre leer y no escribir, sobre la muerte del padre y el por qu\u00e9 de la distancia, sobre sus relaciones pasadas y las distintas ciudades donde vivi\u00f3. En Orner la lectura act\u00faa entonces como necesidad y excusa, como preparaci\u00f3n y ant\u00eddoto ante la muerte. Pero tambi\u00e9n la lectura -o el modo de vida que exige- como culpable, identificada m\u00e1s no padecida, de la distancia frente al mundo. <em>\u00bfHay alguien ah\u00ed?<\/em> (Chai, 2020) puede leerse inicialmente como un conjunto azaroso de ensayos sobre escritores, el libro transita por grandes nombres: Cheever, Chejov, Rulfo, pero tambi\u00e9n sobre otros autores menos conocidos -por lo menos en estos lados- como Eudora Welty, Andre Dubus o Gina Berriault. Sin embargo, cuando se rasca un poco la superficie de aquel disfraz editorial que sugiere un &#8220;mapa de lecturas&#8221;, nos damos cuenta que estamos ante el esfuerzo de un hombre que necesita evadirse a s\u00ed mismo y no pensar en aquello que urge pensar -y sentir-. En este caso la muerte del padre y la culpa, siempre la culpa, de no haber hecho siquiera un poco m\u00e1s por acercarse a \u00e9l en sus \u00faltimos momentos de vida, es el hilo que realmente hace al libro, el que junta todos aquellos trazos de lecturas y los transforma en un gesto indivisible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todas formas, por m\u00e1s que lo sugiere m\u00e1s de una vez, Orner, como buen evasor, esconde muy bien que se est\u00e1 evadiendo. Para eso tiene una receta clara -\u00bfacaso no recurrimos a las estructuras internas cuando lo exterior parece un caos?- y la emplea todo el tiempo. Podr\u00edamos decir que la f\u00f3rmula Orner parte siempre con una an\u00e9cdota personal a la que le sigue una an\u00e9cdota de lectura, primero las presenta como instancias separadas y luego, subrepticiamente, va uniendo vida y lectura a partir de citas textuales, datos biogr\u00e1ficos de los autores, esbozos de cr\u00edtica literaria y comentarios dirigidos al lector, para terminar con un par de p\u00e1rrafos en los que escribe c\u00f3mo su vida, y el recuerdo de su vida, se han visto alterados por aquella lectura, eso es lo que Orner siempre parece estar buscando (y en ese sentido se parece mucho a Fabi\u00e1n Casas) la mutaci\u00f3n bidireccional de la vida y la lectura. &#8220;Ficci\u00f3n o no: \u00bfno hay un momento, eventualmente, en que de una manera u otra nos convertimos en el verdugo de nuestro padre?&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-3477\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/HayAlguienAhi\u0301_-683x1024.jpeg\" alt=\"\" width=\"443\" height=\"823\" \/><\/p>\n<p>\u00bfHay alguien ah\u00ed?<br \/>\nPeter Orner<br \/>\nChai Editora<br \/>\n2020<br \/>\nTraducci\u00f3n de Dami\u00e1n Tullio<br \/>\nM\u00e1s info en <a href=\"https:\/\/chaieditora.com\/hayalguienahi\/\">https:\/\/chaieditora.com\/hayalguienahi\/<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Estoy solo en un garaje con un mont\u00f3n de libros. 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