{"id":3465,"date":"2022-04-22T10:12:15","date_gmt":"2022-04-22T13:12:15","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3465"},"modified":"2022-04-21T11:45:57","modified_gmt":"2022-04-21T14:45:57","slug":"el-porno-como-cine-de-no-ficcion-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/04\/22\/el-porno-como-cine-de-no-ficcion-ii\/","title":{"rendered":"El porno como cine de no ficci\u00f3n II: La imagen prohibida \u2013 Por Karina Sol\u00f3rzano"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Mi cinefilia de la infancia se form\u00f3 con el jueves de 3&#215;4 en el Videocentro de mi ciudad, mis padres rentaban 3 pel\u00edculas (thrillers o pel\u00edculas de acci\u00f3n generalmente) y yo pod\u00eda escoger una de la caba\u00f1a infantil, la \u00fanica secci\u00f3n a la que ten\u00eda acceso. Recuerdo mi experiencia recorriendo los pasillos con aquellas pel\u00edculas que no pod\u00eda ver por mi edad, el miedo y la curiosidad que me provocaba la portada de <em>La Reina Margot<\/em> (1993) o <em>Eso <\/em>(1990). La prohibici\u00f3n de ver ciertas im\u00e1genes persisti\u00f3 durante la adolescencia. En el 2002 yo ten\u00eda 11 a\u00f1os y fui con mis padres al cine a ver <em>El crimen del padre Amaro<\/em>, casi hacia el final mi mam\u00e1 me pidi\u00f3 que saliera de la sala (no quer\u00eda que viera la escena del aborto, lo supe a\u00f1os despu\u00e9s). Recuerdo tambi\u00e9n esa soledad en el pasillo, me preguntaba qu\u00e9 era aquello tan violento que no pod\u00eda ser visto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando pienso en la ausencia de escenas sexuales en gran parte del cine de los \u00faltimos a\u00f1os pienso en las formas de mirar las im\u00e1genes en mi pasado, como aquellas que tuvieron el poder de sacarme de la proyecci\u00f3n y provocarme miedo. Eran pel\u00edculas que no pod\u00eda ver porque lo que mostraban pod\u00eda herirme, y esa forma de mirar tal vez no ten\u00eda una relaci\u00f3n directa con lo que exhib\u00edan sino con cierta sensibilidad de la \u00e9poca, una en la que las pel\u00edculas eran objetos divididos en dos secciones: las de la caba\u00f1a infantil y las del resto del cine del mundo. Pienso en c\u00f3mo ahora los carteles de las plataformas pueden ponerse en movimiento para mostrarnos una prueba de la pel\u00edcula, me imagino mi infancia actualmente, quiz\u00e1s ver\u00eda un fragmento de <em>La Reina Margot <\/em>para curar mi miedo o saciar mi curiosidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero pienso tambi\u00e9n en los controles parentales y en las paletas de colores del cat\u00e1logo infantil en una plataforma como <em>Netflix, <\/em>la caba\u00f1a de mi infancia ten\u00eda colores un poco m\u00e1s sobrios. No s\u00e9 en qu\u00e9 momento de mi adolescencia me enfrent\u00e9 a las im\u00e1genes prohibidas por los adultos, recuerdo el d\u00eda que mi amiga H. y yo fuimos al cine a ver <em>Brokeback Mountain <\/em>(2005), en ese entonces nos sent\u00edamos con la edad suficiente como para entender o interpretar la pel\u00edcula, no se trataba de una transgresi\u00f3n a una prohibici\u00f3n, nos parec\u00eda que ejerc\u00edamos cierto derecho. Ver porno tampoco fue una transgresi\u00f3n a ninguna norma, fue un descubrimiento colectivo en cuarto de primaria a partir de una clase sobre educaci\u00f3n sexual aburrida y esquem\u00e1tica, ese d\u00eda un compa\u00f1ero sac\u00f3 a escondidas una revista <em>Playboy<\/em> despu\u00e9s de la clase y una compa\u00f1era que se cre\u00eda m\u00e1s experta e informada que el resto de nosotros le pregunt\u00f3 a la profesora si era cierto que el sexo oral era sexo telef\u00f3nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi experiencia, el porno nunca fue una imagen prohibida como s\u00ed lo fueron las im\u00e1genes sobre violencia y esto hace que me pregunte si actualmente existen im\u00e1genes que no deben verse, \u00bfel porno sigue siendo la gran imagen prohibida? Porque si el porno tambi\u00e9n es una imagen, la pregunta sobre los modos de representaci\u00f3n tambi\u00e9n lo atraviesa. Respecto a todas esas im\u00e1genes que no vi porque pod\u00edan herirme pienso en las palabras de Serge Daney sobre <em>Hiroshima mon amour <\/em>(1959) una pel\u00edcula \u201cque lo mir\u00f3 tanto como \u00e9l la mir\u00f3\u201d. Daney se refiere a la forma de <em>mostrar <\/em>el horror en ciertas pel\u00edculas: la abyecci\u00f3n del travelling de <em>Kapo<\/em> por una parte, y por otra aquellas que nos obligan a abrir los ojos. Y es que, m\u00e1s all\u00e1 de la pregunta sobre c\u00f3mo construye realidad el porno, si participa de ella es inevitable pensar en c\u00f3mo muestra lo que muestra, \u00bfc\u00f3mo <em>se hacen cargo<\/em> las im\u00e1genes?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"884\" height=\"1200\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3473\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/la_reine_margot-282686368-large.jpeg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/la_reine_margot-282686368-large.jpeg 884w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/la_reine_margot-282686368-large-221x300.jpeg 221w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/la_reine_margot-282686368-large-754x1024.jpeg 754w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/la_reine_margot-282686368-large-768x1043.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 884px) 100vw, 884px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estoy entrando a un terreno movedizo, me estoy haciendo preguntas que el posporno y el porno feminista han querido resolver a trav\u00e9s de una suerte de democratizaci\u00f3n del placer: hay que mostrar otros cuerpos, otras coreograf\u00edas, otras formas de desear. Y, sin embargo, la pregunta que me atraviesa tiene que ver con el poder de las im\u00e1genes prohibidas, con la capacidad de sentir temor por una imagen, con la posibilidad de sentir a las im\u00e1genes como si fueran presencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto \u00faltimo tiene que ver con mi temblorosa aproximaci\u00f3n a la idea del realismo cinematogr\u00e1fico. Todav\u00eda no s\u00e9 explicarme c\u00f3mo es posible que el viento entre los \u00e1rboles nos haga participes de la realidad efectiva filtrando la vida. Si Andr\u00e9 Bazin encontraba dos tradiciones: una entre directores que creen en la\u00a0<em>imagen<\/em>\u00a0y otra en aquellos que creen en la realidad, la \u00fanica forma que tengo hasta ahora de entender mi relaci\u00f3n con ambas es conocer en qu\u00e9 medida las im\u00e1genes producen sentido para m\u00ed. Si existen im\u00e1genes que tienen la capacidad de hacerme temblar ha sido porque mi aproximaci\u00f3n a todas las im\u00e1genes (materiales o no) ha sido desde una percepci\u00f3n que contempla tambi\u00e9n la respuesta de mi cuerpo: una er\u00f3tica de la percepci\u00f3n. Un realismo que tiene sentido para m\u00ed en la medida en la que me aproxima al viento en los \u00e1rboles porque antes me permiti\u00f3 conocer el miedo a las im\u00e1genes prohibidas: me las mostr\u00f3 como presencias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi cinefilia de la infancia se form\u00f3 con el jueves de 3&#215;4 en el Videocentro de mi ciudad, mis padres rentaban 3 pel\u00edculas (thrillers o pel\u00edculas de acci\u00f3n generalmente) y yo pod\u00eda escoger una de la caba\u00f1a infantil, la \u00fanica secci\u00f3n a la que ten\u00eda acceso. 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