{"id":3414,"date":"2022-04-08T12:51:37","date_gmt":"2022-04-08T15:51:37","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3414"},"modified":"2022-04-08T12:51:50","modified_gmt":"2022-04-08T15:51:50","slug":"borgesysugolem","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/04\/08\/borgesysugolem\/","title":{"rendered":"Escribir es un salto al abismo: Borges y su Golem \u2013 Por Iskra Silva"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">En los ojos de S\u00f3crates, abandonarse ciegamente a las palabras significa la posible ruptura de nuestra capacidad de discernimiento. Bajo la lente del fil\u00f3sofo, el nombre se presenta como una flecha escarlata que puede atravesar la membrana transparente de la inmutabilidad, la cual es crucial ya que protege la <em>esencia<\/em> de <em>todo<\/em>. Al final del di\u00e1logo plat\u00f3nico <em>Cr\u00e1tilo<\/em>, S\u00f3crates nos permite entrever su temor ante la inmensidad de las palabras, mientras que, en el lado opuesto, Cr\u00e1tilo se enuncia como siervo de ellas. El pensamiento <em>cratiliano <\/em>sobre las palabras expone que estas son extensiones naturales de las cosas que denotan; elongaciones conectadas de forma directa con el objeto designado. El aparente v\u00ednculo natural entre el nombre y el objeto conflict\u00faa a S\u00f3crates; si la palabra contiene enteramente a la cosa \u00bfqu\u00e9 ocurre con su esencia?, \u00bfpuede tomarse a la r\u00e9plica como <em>real<\/em>?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La palabra como se\u00f1uelo y fuente de dilema<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al iniciar su poema <em>El Golem<\/em>, Borges se empapa del pensamiento naturalista de Cr\u00e1tilo: \u00abel nombre es arquetipo de la cosa \/ en las letras de \u201crosa\u201d est\u00e1 la rosa \/ y todo el Nilo en la palabra \u201cNilo\u201d\u00bb. Es as\u00ed como Borges adscribe su poema a una realidad donde las palabras son el origen de todo; percibimos el mundo a trav\u00e9s de ellas y tambi\u00e9n entendemos que son las encargadas de regir el espacio-tiempo. Para el poeta, el arquetipo de todo lo existente se encuentra almacenado en el nombre, y por medio de \u00e9l se puede rascar la omnipotencia de Dios. Pero, retomando la advertencia de S\u00f3crates, la palabra como g\u00e9nesis de <em>todo<\/em> involucra la imposibilidad de distinguir entre el se\u00f1uelo y la verdad, lo que desemboca en cat\u00e1strofe imperiosa y locura irreparable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cruzando tal vez, el umbral de lo extremo, se encuentra Alejandra Pizarnik, quien escribe en su poema titulado <em>En esta noche, en este mundo <\/em>(1971-1972)<em>, <\/em>lo siguiente<em>: <\/em>\u00abno \/ las palabras \/ no hacen el amor \/ hacen la ausencia \/ si digo agua \u00bfbeber\u00e9? \/ si digo pan \u00bfcomer\u00e9?\u00bb Los versos de Pizarnik demuestran que la escritora vislumbra <em>ausencias <\/em>en las palabras; una suerte de artefactos que remiten al <em>no-existir<\/em>. Este pensamiento se opone al v\u00ednculo naturalista entre la palabra y el objeto; para la poeta los nombres encierran un gran nada, un abismo. Los pensamientos de S\u00f3crates y Pizarnik convergen en lo que llamaremos <em>punto de prudencia<\/em>; ambos mantienen distancia con el poder del nombre porque est\u00e1n conscientes de que lanzarse a sus brazos supone perder la cordura o entregarse a la insensatez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los versos de Borges y Pizarnik advierten el dilema que la palabra significa para los poetas, que son los artesanos de las vocales y consonantes. Existen aquellos que con valor se acercan al mundo de los s\u00edmbolos y se dejan permear por ellos, asimismo, hay quienes act\u00faan con sigilo y prefieren ver a las palabras como armas de doble filo. Entonces, el poeta tiene dos opciones: someterse a la locura o enajenarse en la raz\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Hechicer\u00eda en las s\u00edlabas <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que Jud\u00e1 Le\u00f3n, Borges permuta s\u00edmbolos y da a luz a la reescritura de un mito hebraico que narra la historia de un rabino que jug\u00f3 a ser Dios. La pluma del poeta construye alrededores que se sit\u00faan, parad\u00f3jicamente, en un \u00ad<em>no-lugar<\/em>; tal vez en un imaginario regido por palabras. Borges utiliza distintos hechizos para evocar a \u00ablos arcanos de las Letras, del Tiempo y del Espacio\u00bb, hace malabares con las s\u00edlabas para manifestar una realidad en donde las palabras traen consigo el conocimiento del mundo. Pero, el arte de dominar y <em>dejarse dominar<\/em> por el nombre, es algo que solo un hechicero podr\u00eda hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una atm\u00f3sfera similar, regida por el poder de la palabra, se halla en <em>Agua Viva <\/em>(1973); texto on\u00edrico escrito por Clarice Lispector. En un extracto del libro la autora se\u00f1ala: \u00abEs que ahora siento necesidad de palabras y es nuevo para m\u00ed lo que escribo porque mi verdadera palabra est\u00e1 hasta ahora intacta. La palabra es mi cuarta dimensi\u00f3n\u00bb. Lispector tambi\u00e9n permuta s\u00edmbolos y conjuga verbos con el af\u00e1n de crear portales; abrir caminos hacia otros planos terrenales y configurar una realidad estrechamente ligada al poder del nombre. Cuesta ignorar los hechizos que ambos autores utilizan en sus intervenciones, puesto que se observa un deje de haber sometido sus imaginarios al dominio de las palabras. Parece que, como Juda Le\u00f3n, Borges y Lispector juegan a ser magos con los s\u00edmbolos, \u00bfqu\u00e9 tan caro puede resultar esto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El artesano y su fracaso <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las manos gentiles del rab\u00ed cometen un error; mancillan el Sacro Nombre y cr\u00edan a un ente in\u00fatil, carente de capacidad articulatoria o de razonamiento. Borges evoca lo grotesco de este ser con cierta ternura: \u00abTal vez hubo un error en la graf\u00eda \/ o en la articulaci\u00f3n del Sacro Nombre; \/ a pesar de tan alta hechicer\u00eda, \/ no aprendi\u00f3 a hablar el aprendiz de hombre\u00bb. Para Juda Le\u00f3n, conocer lo magno del Nombre no fue suficiente para traer a la vida a un ser astuto y firme; el cabalista, el artesano, ha fallado. El fracaso del rab\u00ed no es ajeno al que Borges comete cuando osa en conjurar palabras para construir realidades situadas al margen de la realidad. Asimismo, el error de Borges no es extra\u00f1o para Dios, quien tambi\u00e9n mira a sus animalitos hambrientos con ternura, a pesar de conocer sus m\u00faltiples fallos de articulaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Borges, el hechicero, el hacedor, el artesano; construye un poema intertextual donde cada verso llama a la invocaci\u00f3n de la palabra y sus adentros. Se sumerge en las ideas cratilianas sobre el nombre y juega como un gato con lana, a dar piruetas con el poder del nombre. S\u00f3crates cuestionar\u00eda su fe ciega en la palabra y que su <em>simulacro<\/em> podr\u00eda enga\u00f1ar a otros. Lo cierto es que, la belleza del escritor y sus creaciones yace en el deseo latente de <em>hacerse<\/em> con la palabra, de permutar mil veces la misma s\u00edlaba y de conjurar los versos y p\u00e1rrafos necesarios para construir realidades; resquebrajarlas, limpiarlas o viciarlas. Borges mira a <em>su <\/em>Golem con gentileza, abraza su creaci\u00f3n y comprende sus fisuras; sabe que ha fallado, pero escribir es siempre eso: prueba y error.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Iskra Silva <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Borges, J. L. (1964). <em>El otro, el mismo<\/em>. https:\/\/www.literatura.us\/borges\/elotro.html<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lispector, C. (1973). <em>Agua viva.<\/em> Recuperado de https:\/\/www.lectulandia.co\/book\/agua-viva\/<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pizarnik, A. (1971-1972). <em>Textos de sombra y \u00faltimos poemas.<\/em> https:\/\/www.lainsignia.org\/2001\/mayo\/cul_018.htm<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">PLAT\u00d3N (ca 360 AC). <em>Cr\u00e1tilo o de la Exactitud de los Nombres.<\/em> Edici\u00f3n electr\u00f3nica de www.philosophia.cl. Escuela de Filosof\u00eda Universidad ARCIS.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los ojos de S\u00f3crates, abandonarse ciegamente a las palabras significa la posible ruptura de nuestra capacidad de discernimiento. Bajo la lente del fil\u00f3sofo, el nombre se presenta como una flecha escarlata que puede atravesar la membrana transparente de la inmutabilidad, la cual es crucial ya que protege la esencia de todo. 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