{"id":3388,"date":"2022-04-01T10:41:05","date_gmt":"2022-04-01T13:41:05","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3388"},"modified":"2022-03-28T13:36:37","modified_gmt":"2022-03-28T16:36:37","slug":"lo-que-se-ve-no-se-pregunta-por-oscar-toro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/04\/01\/lo-que-se-ve-no-se-pregunta-por-oscar-toro\/","title":{"rendered":"Lo que se ve no se pregunta \u2013 Por \u00d3scar Toro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La frente empapada en sudor y las piernas ya temblorosas. El movimiento por el escenario, el canto amargo y los nervios que nunca abandonan, da igual la cantidad de <em>shows<\/em> que hayas hecho, siempre est\u00e1 ese cosquilleo en el est\u00f3mago. La energ\u00eda se estaba acabando y con raz\u00f3n, hora y media de espect\u00e1culo, una locaci\u00f3n preciosa y todo vendido. Quer\u00eda que terminara ya, ten\u00eda sed y el bar hace rato lo estaba llamando y por lo mismo, las notas finales de la \u00faltima canci\u00f3n resonaron en todo el lugar. Como el \u00f3rgano de la bas\u00edlica de San Sern\u00edn, que resopla y crea el caos angelical en <em>La Ville Rose<\/em>. As\u00ed mismo sali\u00f3 del escenario, entre la efervescencia del p\u00fablico que se dejaba las palmas aplaudiendo a la voz predilecta que pint\u00f3 una noche m\u00e1gica en sus recuerdos. Una velada inolvidable para todos los presentes y un d\u00eda m\u00e1s en la oficina para el cantante de boleros.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Te doy mi vida<br \/>\na cambio de quedarte<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como no, si los a\u00f1os de experiencia le han forjado una fama inamovible. El hombre es reconocido donde quiera que vaya, y su bohemia melancol\u00eda lo ha llevado a todas partes. Su estilo indiscutible se ha presentado en los teatros m\u00e1s famosos del mundo, habidos y por haber. <em>Sold out<\/em> en Berl\u00edn, Londres, Nueva York, Madrid, Buenos Aires, y un sinf\u00edn de ciudades hermosas. Siempre en espa\u00f1ol, no hay concesiones con eso \u00bf<em>c\u00f3mo voy a reflejar el dolor que tengo en la garganta si no es en el espa\u00f1ol porte\u00f1o que cargo desde que nac\u00ed?<\/em> Era su respuesta ante la insistencia de los periodistas que preguntaban por qu\u00e9 no se mov\u00eda al ingl\u00e9s para un \u00e9xito comercial m\u00e1s grande, o al franc\u00e9s para establecerse en Par\u00eds, quiz\u00e1s un disco en japon\u00e9s para entrar al mercado de la isla. Pero no, nada lo hac\u00eda cambiar de parecer, y es que, a pesar de este \u00e9xito, nunca encontr\u00f3 un lugar m\u00e1s c\u00f3modo que su tierra natal, el puerto de Valpara\u00edso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Como in\u00fatil ser\u00e1<br \/>\nel quererte olvidar<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 importaba lo que dijeran de \u00e9l las revistas internacionales, en papel o en digital, lo \u00fanico que quer\u00eda era sentarse en el <em>Cinzano<\/em> y pedir un <em>cuba libre<\/em>, el regalo m\u00e1s grande que le entreg\u00f3 el caribe. Los <em>tours <\/em>y las giras que las viera su agente, que arregle todo y que le avise con tiempo para alcanzar a dar un \u00faltimo paseo por el Muelle Bar\u00f3n y ver a los lobos marinos. Su obsesi\u00f3n tranquilizante por ver el mar desde esas rocas y tomarse algo en la serenidad de la media tarde, con la brisa marina del pac\u00edfico en su rostro. La paz que entrega el oleaje y el hogar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s van demasiadas noches sin sentir la brisa marina natal, quiz\u00e1s los meses de gira est\u00e1n haci\u00e9ndose largos, y es que el invierno europeo no es f\u00e1cil. O quiz\u00e1s son los a\u00f1os de carrera, acumul\u00e1ndose uno tras otro sin descanso. Con paso raudo alcanza ese camar\u00edn, se ducha mientras sigue oyendo al p\u00fablico aplaudir y alabar su nombre. El espejo devuelve el reflejo del hombre que ha conquistado al mundo en su ley, pero el hombre luce cansado \u00bfAlguien sabe c\u00f3mo est\u00e1 el hombre? El no, no sabe mucho, sabe cantar \u00bfse puede vivir para siempre cantando? \u00bfse puede cantar toda la vida?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una camisa blanca con el primer bot\u00f3n desabrochado y una chaqueta negra, el pantal\u00f3n que combina y los zapatos brillantes, impolutos, simple y cl\u00e1sico, no hay otro modo. Se mueve con sutileza y discreci\u00f3n a una barra medio llena (o medio vac\u00eda), el precioso bar-teatrillo-locaci\u00f3n se hab\u00eda despejado un poco, ya que una parte de los comensales solo se reun\u00edan ah\u00ed para escucharlo entonar las penas colectivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Espera un poco<br \/>\nun poquito m\u00e1s<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hombre de la barra r\u00e1pidamente le dio preferencia, un <em>cuba libre<\/em> y una charla rutinaria que nunca falta. Las an\u00e9cdotas, los chistes, las miradas de admiraci\u00f3n y aquellas que buscan algo m\u00e1s, todos esos gestos se agolpan contra su figura. Y los que est\u00e1n en esa barra lo saludan, le dan la mano, le golpean la espalda, le pide una foto o acuden a \u00e9l en buscan de un consejo sentimental, financiero o familiar, su endiosada figura lo hast\u00eda. Noche tras noche es presionado para responder las mismas preguntas. As\u00ed debe ser el infierno, r\u00ede entre dientes apretados. La paz se hace de rogar, pero siempre, siempre llega, y es ah\u00ed donde puede descansar de una vida que lo empuja de esta misma, que lo quiere botar del barco. En una barra con 5 (\u00bfo 6? no las cuenta) roncolas en el cuerpo, hablando sobre lo que se le venga a la cabeza y sobre aquello que canta. <em>Todo es sobre lo que se canta, y sobre todo se puede cantar<\/em>, formul\u00f3 alguna vez en alguna entrevista o quiz\u00e1s, en alg\u00fan delirio de ebriedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de las noches de trabajo transcurren de la misma forma y es que la rutina no se escapa a ninguna vida por m\u00e1s extraordinaria que sea. Todos esos peque\u00f1os h\u00e1bitos se acoplan para crear el camino que vas a seguir recorriendo, ese peque\u00f1o mapa que guardas en el bolsillo de tu chaqueta favorita.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Lo que no tiene prisa<br \/>\nse demora en alcanzarte<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La puerta se cerr\u00f3 con fuerza a sus espaldas, la solt\u00f3 sin querer. El alcohol que se le subi\u00f3 a la cabeza y le adormece el cuerpo le impidi\u00f3 preocuparse en demas\u00eda al suceso. Y ahora, con los pies sobre la vereda tiene a la ciudad a su disposici\u00f3n. Un invierno barcelon\u00e9s que no es tan fr\u00edo, pero si es constante. El sol parece no funcionar y a las 5 de la tarde desaparece sin m\u00e1s. Pero esta noche de febrero es especialmente agradable, y parece ser que el mediterr\u00e1neo le est\u00e1 haciendo un favor a este hombre que se ve trastocado y algo tambaleante por la jornada nocturna. Los pasos pesados, los pies que movilizan al cuerpo por donde crean conveniente, a la fuerza, quiz\u00e1s a d\u00f3nde. Las calles anchas y las esquinas falsas confunden, parece que, dentro de su diferencia y autenticidad, todas son iguales. Como una sorpresa preparada, las l\u00e1grimas calientes le recorren las mejillas sin una raz\u00f3n aparente, y es que simplemente los pesares han echado ra\u00edces en el coraz\u00f3n de un hombre que vive gritando las penas por gusto. La marejada de pensamientos que se le acalambran en la cabeza, los recuerdos y las malas decisiones, los versos y las desilusiones. Pero las personas que recuerda y desea, son las que siente como una quemadura de cigarro involuntaria. Punzante, fugaz y quiz\u00e1s ma\u00f1ana no recuerde haber sufrido por ella.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Lo que har\u00eda<br \/>\nporque estuvieras tu<br \/>\nporque siguieras t\u00fa<br \/>\nconmigo<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras recorre desorientado y aturdido por un paisaje nocturno y err\u00e1tico ante sus ojos, comienza a vislumbrar la fauna habitual de la noche, aqu\u00e9l zool\u00f3gico que ha estudiado y formado parte en incontables ocasiones.\u00a0 Y es que los (y se) reconoce. Ah\u00ed est\u00e1n, los que gritan, los que corren, los que luchan y los que aman, y con especial atenci\u00f3n observa a los que lloran como \u00e9l. El llanto que ma\u00f1ana ser\u00e1 una borrosa memoria mezclada con n\u00e1useas y dolor de cabeza. Una tristeza que se esconde al fondo de un caj\u00f3n atestado, sellado en una caja en la bodega, o enterrado en un secreto, todos ellos esperando que, en sobriedad o no, sean desempolvados nuevamente, para que el dolor sea gritado en la soledad desinhibida de la ebriedad flaneriana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Lo que har\u00eda<br \/>\npor no sentirme as\u00ed<br \/>\npor no vivir as\u00ed<br \/>\nperdido<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pasos atolondrados de gaviota herida lo llevan r\u00e1pidamente a cruzar el Paseo de Col\u00f3n, desde donde vislumbra el Port Vell, el cual se convierte en un oasis para un hombre de ciudad costera como \u00e9l. El borracho caminante vaga extasiado por el paseo bordeando las m\u00faltiples lanchas y yates anclados, en el horizonte divisa un luminoso y elegante edificio con una \u201cW\u201d, al cual fija como objetivo, como una polilla siguiendo la luz. Al final del paseo lo espera la playa de la Barceloneta, cuya sinfon\u00eda marina lo recorre de pies a cabeza con un el\u00e9ctrico escalofr\u00edo entre l\u00e1grimas alcoholizadas. Se teletransporta moment\u00e1neamente a Playa Portales o a Las Torpederas, pero no, est\u00e1 al otro lado del mundo, observando otro mar y otro horizonte. Un hombre triste de nacimiento le canta sagradamente a la tristeza, noche tras noche. El llanto escu\u00e1lido no es sonoro, pero s\u00ed tr\u00e1gico y los casi nulos sujetos que se evaden en aquella zona, miran hacia otro lado para no formar parte de un sufrimiento que no les pertenece. Sentado de cara al mar, con la arena entre los dedos y la luna en el rostro, desahoga sus tan guardados dolores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Que es mejor cantando<br \/>\nque la pena pasa<br \/>\ntodo tiene su por qu\u00e9<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una conversaci\u00f3n, el mar calmo le habla y \u00e9l le responde m\u00e1s fuerte, en su estilo, cantando sobre todo lo que se pueda cantar. Y ojal\u00e1 todos lo oigan hoy, porque todos est\u00e1n invitados a su comuni\u00f3n con aquello que no habla, con sus deseos de abandonar. Y el canto se hace escuchar y las pocas almas que hay lo miran extra\u00f1ado, pero le celebran y lo inducen a seguir, que la noche no es tan joven, pero \u00e9l tampoco. \u00abchileno, de Valpara\u00edso conchetumadre\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Si lo que me hace llorar<br \/>\nest\u00e1 lejos de aqu\u00ed<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De a poco, el p\u00fablico se retira y el oleaje adormecedor y relajante lo empujan a la somnolencia, y anclado a la arena duerme mejor que en cualquier hotel, arropado por la luz lunar, el canto de las sirenas y las voces de aquellos que est\u00e1n lejos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sol del amanecer le ilumina el rostro, y aquellos que lo buscan se impacientan. El tel\u00e9fono no para de sonar y a eso de las 8 y algo de la ma\u00f1ana los ojos se despegan y en una somnolienta lucidez visualiza las m\u00faltiples llamadas perdidas de su representante. La borrachera todav\u00eda perdura, y luego de levantarse con dificultad, arrojar el celular al mar es un acto reflejo, casi po\u00e9tico o quiz\u00e1s, un signo de la locura de un hombre que durmi\u00f3 en la intemperie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La camisa junto a los zapatos lo esperan desde la orilla, mientras \u00e9l se introduce en el agua con los pantalones arremangados para lavarse el rostro y refrescar una cara marcada por una noche de llanto y grito ante la desesperaci\u00f3n de ser humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con paso calmado, despreocupado y ligero, se mueve en direcci\u00f3n a su hotel ubicado en plena Gran V\u00eda, cerca de la Plaza Tetuan, para despejar las dudas y cortar las malas lenguas. El cantante de boleros tiene el dolor de cabeza y los nebulosos recuerdos de cualquier noche de juerga, pero esta vez la ligereza y la despreocupaci\u00f3n le entregan una certeza, ha abierto aquellas cajas y cajones y ha desenterrado aquellos secretos que no ve\u00edan la luz hace mucho tiempo, y el sufrimiento desenfrenado y cat\u00e1rtico lo han empujado a seguir movi\u00e9ndose por los escenarios del mundo con una \u00fanica ilusi\u00f3n, volver al puerto principal mientras llora las penas del mundo en su camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>En las cosas simples de entender<br \/>\nhay tantas cosas que no entiendo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Oscar Toro<\/strong><\/p>\n<p>Foto de Dan Weiner<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La frente empapada en sudor y las piernas ya temblorosas. 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