{"id":3321,"date":"2022-03-09T10:16:48","date_gmt":"2022-03-09T13:16:48","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3321"},"modified":"2022-03-09T10:38:56","modified_gmt":"2022-03-09T13:38:56","slug":"inscripcion-de-un-borramiento-por-jean-max-gaudilliere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/03\/09\/inscripcion-de-un-borramiento-por-jean-max-gaudilliere\/","title":{"rendered":"Inscripci\u00f3n de un borramiento \u2013 Por Jean-Max Gaudilli\u00e8re"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La literatura me es indispensable en mi trabajo de analista. Act\u00faa como un doble de la palabra loca. Obras literarias flotan en mi cabeza y se articulan, bajo la forma de citas, con una palabra loca que hasta entonces ha permanecido suspendida en el aire. Cuando tengo que v\u00e9rmelas con alguien que delira, en el momento en que me presento como un otro posible en el horizonte de esta palabra, se produce una transferencia particular donde se trata de atrapar palabras y formas que revolotean, a la espera. Emanan de voces y de visiones que registran en una memoria traum\u00e1tica cat\u00e1strofes inolvidables situadas, una vez m\u00e1s, en \u201cel cruce de la peque\u00f1a y de la Gran historia\u201d. Esperan articularse a las voces que les responden de mi parte bajo la forma de citas literarias, para as\u00ed poder inscribirse en la memoria de la represi\u00f3n. \u201cS\u00f3lo podemos recordar lo que hemos olvidado\u201d, dice Bion. Hasta entonces, \u201cpensamientos sin pensante buscan desesperadamente un pensante para pensarlas, y as\u00ed darles asilo.\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acabo de hacer una cita, que desarrollar\u00e9 m\u00e1s adelante en un seminario sobre Bion, pero que no puedo evitar asociar de entrada a la pieza de Pirandello \u201cSeis personajes en busca de autor\u201d. Voy a concentrarme en esta formulaci\u00f3n parad\u00f3jica, que es tambi\u00e9n la de la pr\u00e1ctica anal\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Inscripci\u00f3n de un borramiento<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra loca da testimonio de cat\u00e1strofes donde toda huella ha sido borrada del lenguaje. Busca inscribirlas con la ayuda de un otro potencial, ya que toda forma de alteridad ha sido destruida. Ahora bien, autentificarlas por la v\u00eda de un encuentro de un doble de la palabra loca, venida aqu\u00ed de la literatura en el analista, conduce poco a poco a hacer desaparecer las voces y las visiones que atormentan al paciente. La paradoja consiste entonces en luchar contra el borramiento de las huellas a trav\u00e9s del borramiento de los fantasmas que surgen en su lugar. Con la diferencia que este segundo borramiento restituye precisamente la huella a trav\u00e9s de una inscripci\u00f3n bajo la forma del inconsciente de la represi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para salir de esta dificultad, recuerdo una cita de Wittgenstein que la resuelve m\u00e1s en t\u00e9rminos de t\u00e9cnica que de estructura: \u201cEs interesante comparar la multiplicidad de herramientas de lenguaje y las maneras como las utilizamos respecto a lo que dicen los l\u00f3gicos sobre la estructura del lenguaje [incluido ah\u00ed el autor del <em>Tractatus<\/em>].\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0 Podemos captar la diferencia entre su tratado \u201cestructural\u201d, escrito en el frente de la guerra de 1914, que termina con la frase: \u201clo que no se puede decir, hay que callarlo\u201d, y su concepci\u00f3n din\u00e1mica, \u00fatil en la pr\u00e1ctica, elaborada en su segunda filosof\u00eda despu\u00e9s de su regreso a Cambridge en 1929, donde esta frase, gracias a una \u201cdefinici\u00f3n ostensiva\u201d deviene: <em>lo que no se puede decir, s\u00f3lo se puede mostrar<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En respuesta a lo que se me ha mostrado en sesi\u00f3n en casos de locura y de traumas, a menudo me vienen a la mente pasajes de Pirandello. Cuando, escuchando a un paciente, pienso de repente en su novela \u201cLa \u00faltima secuencia\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> o en su pieza \u201cSeis personajes en busca de autor\u201d, tomo estas historias intuitivamente, pero s\u00e9 que no aportan ninguna interpretaci\u00f3n mientras no las utilice con el paciente, mientras no le digan algo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEs como si\u201d, dice Wittgenstein<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>, \u201cpudi\u00e9ramos captar todo el uso de una palabra en un flash \u2026 Como si el futuro desarrollo debiera ya estar presente en el acto de captar el uso de esta palabra, y sin embargo no lo est\u00e1\u2026 Sin duda, comprendemos la palabra, pero por otro lado su significaci\u00f3n reside en su uso.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y prosigue con una frase que recuerda a los pensamientos sin pensante de Bion: \u201cToda interpretaci\u00f3n &#8211;<em>Deutung<\/em>&#8211; permanece suspendida en el aire con lo que ella interpreta y no puede darle ning\u00fan soporte. Las interpretaciones no determinan por s\u00ed mismas ninguna significaci\u00f3n &#8211; <em>Bedeuten<\/em>.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, podemos tener en la cabeza toneladas de teor\u00eda y de referencias literarias, pero estas interpretaciones no tienen ning\u00fan efecto en tanto no sean puestas en pr\u00e1ctica en un \u201cjuego de lenguaje\u201d con el paciente, implicando \u201cel tono de la voz y la expresi\u00f3n del rostro con los cuales las palabras son pronunciadas\u201d. En este punto, Bion y Wittgenstein se encuentran, tal como se encontraron de un lado y del otro en el frente de la Guerra del 14, y en un estado de desamparo parecido despu\u00e9s del Armisticio. Ambos hicieron la experiencia de la ausencia de recursos que le dieron despu\u00e9s la filosof\u00eda para Wittgenstein y el psicoan\u00e1lisis para Bion.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, Wittgenstein, atormentado por s\u00edntomas postraum\u00e1ticos, deja la filosof\u00eda durante 10 a\u00f1os, hasta su regreso a Cambridge donde la practica como una terapia \u201cde golpes que uno se da choc\u00e1ndose con los l\u00edmites del lenguaje\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. En cuanto a Bion, deja a su primer analista imbuido de teor\u00edas para terminar por encontrar a John Rickman, tambi\u00e9n antiguo combatiente de la guerra del 14 y disc\u00edpulo de William Rivers (del que volveremos a hablar m\u00e1s adelante<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>). Ambos deb\u00edan descubrir un nuevo paradigma que fuera consistente con las situaciones donde \u201cla herramienta del nombre est\u00e1 rota\u201d. El borramiento de huellas conduce a reviviscencias traum\u00e1ticas que muestran lo que no se puede decir. El segundo borramiento permite inscribir lo que es mostrado, a condici\u00f3n de que un nombre se dirija a otro que, dice Wittgenstein, \u201csobrevive a la muerte de su portador\u201d. En eso reside la transferencia en casos de psicosis y de trauma. Lo que no es evidente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl significante es el asesinato de la cosa\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a>, dir\u00e1 Lacan, evitando abordar la pregunta por la transferencia psic\u00f3tica al final de su art\u00edculo \u201cCuesti\u00f3n preliminar a todo tratamiento de la psicosis\u201d. Pero cuando este asesinato corre el riesgo de pasar al acto, por ejemplo, en una tentativa de suicidio, a falta de transferencia donde dirigirlo, \u201ccomprender este lenguaje significa dominar una t\u00e9cnica\u201d, dice Wittgenstein. Ya que el lenguaje de las reviviscencias traum\u00e1ticas implica un cambio de t\u00e9cnica que ciertos analistas no dudaron de realizar al inventar el psicoan\u00e1lisis de las psicosis en los hospitales militares durante la Gran Guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para decirlo de otro modo, escuchemos a nuestro Loco, Raymond Devos, en su libro <em>Sentido encima debajo<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a>. A prop\u00f3sito de la \u201cprotecci\u00f3n de espacios vac\u00edos\u201d &#8211; aquellos propios a la locura-, nos aconseja atrapar mariposas inexistentes, para luego borrarlas, ya que de otro modo producen fantasmas. Se trata de \u201cim\u00e1genes sobrevivientes\u201d &#8211;<em>nachleben<\/em>&#8211; como las que Aby Warburg atrapaba en la cl\u00ednica de Binswanger donde fue internado despu\u00e9s de la guerra del 14. \u00c9l hablaba a las mariposas de noche, que llamaba \u201cpeque\u00f1as almas\u201d, las de los muertos que lo ayudaban a sobrevivir en \u201csu infierno\u201d hasta el d\u00eda que pudo borrarlas pronunciando su conferencia sobre \u201cEl Ritual de la Serpiente\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mencion\u00e9 esta t\u00e9cnica ceremonial de los Hopis, que consiste en agarrar serpientes de cascabel \u201ccon la mano, con la boca, como causa y sustituto de eventos misteriosos\u201d, luego danzar con ellas durante una media hora antes de volver a dejarlas en el desierto, donde su forma se asemeja al destello que anuncia la lluvia y que es fuente de vida, tanto f\u00edsica como ps\u00edquica. La conferencia pronunciada por Warburg en presencia del personal y pacientes de la cl\u00ednica, le procura a \u00e9l tambi\u00e9n un verdadero renacimiento. Despu\u00e9s de haber agarrado con la boca la causa misteriosa de su terror, pudo salir de su internaci\u00f3n. Retom\u00f3 sus investigaciones, que nunca hab\u00eda abandonado gracias a la ayuda de su disc\u00edpulo Fritz Saxl que lo visitaba regularmente, mientras que Freud y Binswanger exclu\u00edan su retorno al <em>statu quo ante<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las interpretaciones suspendidas en el aire hablan a trav\u00e9s de peque\u00f1as cosas: mariposas o \u201csue\u00f1os que no han sido so\u00f1ados nunca y que han sido creados por escritores\u201d, que es como Freud comienza su texto publicado en 1906 sobre la <em>Gradiva, fantas\u00eda pompeyana,<\/em> del escritor alem\u00e1n Wilhem Jensen escrita en 1902<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>. Se trata de una historia de transferencia psic\u00f3tica durante la cat\u00e1strofe hist\u00f3rica de la erupci\u00f3n del Vesubio, actualizada en el presente. Un hombre joven delira sobre el caminar de una joven latina, Gradiva, figurada en un bajo-relieve. Su vecina, encontrada por azar en el sitio de Pompeya y que no reconoce, acepta entrar en su delirio para actuar su muerte sepultada bajo las cenizas del Vesubio y emerge como Zo\u00e9, en griego \u201cviviente\u201d, despu\u00e9s de haber atravesado la muerte de ambos: ella es hu\u00e9rfana de madre y \u00e9l perdi\u00f3 a sus dos padres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el mismo momento, Pirandello escrib\u00eda las novelas de donde surgen sus piezas de teatro.<\/p>\n<p>_______________________________________________________________________________________<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Este fragmento corresponde a la secci\u00f3n inicial del cap\u00edtulo \u201cSeminario 3: 1988 \u2013 1989. PIRANDELLO (1867-1936)\u201d del libro \u201cLecciones de la Locura\u201d de Jean-Max Gaudilli\u00e8re, traducido al espa\u00f1ol por Millaray Lobos y Roberto Aceituno. Jean-Max Gaudilli\u00e8re (1943-2015), ex alumno de la Ec\u00f4le Normale Sup\u00e9rieure, agregado de letras cl\u00e1sicas y doctor en sociolog\u00eda, fue maestro de conferencias en la EHESS, donde condujo, en alternancia con Fran\u00e7oise Davoine, el seminario \u201cLocura y lazo social\u201d. Fue tambi\u00e9n miembro del Centro de estudios de movimientos sociales fundado por Alain Touraine y de la Escuela Freudiana fundada por Jacques Lacan.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"467\" height=\"660\" class=\"alignleft size-full wp-image-3331\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Captura-de-Pantalla-2022-03-09-a-las-10.38.18.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Captura-de-Pantalla-2022-03-09-a-las-10.38.18.png 467w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/Captura-de-Pantalla-2022-03-09-a-las-10.38.18-212x300.png 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>Lecciones de la Locura<br \/>\nJean-Max Gaudilli\u00e8re<br \/>\n2022<em>,<br \/>\n<\/em>Social-ediciones<em><br \/>\n<\/em>208 pp<br \/>\nM\u00e1s informaci\u00f3n en <a href=\"https:\/\/www.lakomuna.cl\/tienda\/product\/3828_lecciones-de-la-locura-seminarios-17\"><em>https:\/\/www.lakomuna.cl\/tienda\/product\/3828_lecciones-de-la-locura-seminarios-17<\/em><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0 W. Bion, <em>A memoir of future<\/em>, op. cit.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> L. Wittgenstein, <em>investigations philosophiques, 23; Tractatus, op cit. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> L. Pirandello L., <em>La derni\u00e8re s\u00e9quence<\/em>, trad. Jacqueline Bloncourt-Herselin, Paris: Balland, 1985; <em>Six personnages en qu\u00eate d`auteur<\/em>, in <em>Th\u00eaatre complet II<\/em>, trad. M.F. Salquews, Paris\u00a0: Gallimard, coll. \u201cLa Pl\u00e9iade\u201d, 1977.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> L. Wittgenstein, <em>op. cit<\/em>., 197, 21.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> L. Wittgenstein, <em>op. cit<\/em>., 119, 133, 199, 40, 41.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Cf. Seminario 6 sobre la <em>Trilog\u00eda de Pat Barker y sobre William Rivers<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> J. Lacan, <em>op. cit<\/em>., p.319, 583.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> R. Devos, <em>Sens dessus dessous<\/em>, Paris: Stock, 1976.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> A. Warburg, <em>Le rituel du serpent, op. cit.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> S. Freud (1906), <em>Le d\u00e9lire et les r\u00eaves dans la <\/em>Gradiva<em> de W. Jensen<\/em>, Paris: PUF, 2010.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La literatura me es indispensable en mi trabajo de analista. Act\u00faa como un doble de la palabra loca. 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