{"id":3278,"date":"2022-01-28T10:01:42","date_gmt":"2022-01-28T13:01:42","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3278"},"modified":"2023-03-28T14:39:58","modified_gmt":"2023-03-28T17:39:58","slug":"asunto-de-guachos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/01\/28\/asunto-de-guachos\/","title":{"rendered":"Asunto de Guachos \u2013 Por Branco Fern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El aguaribay era guacho, como nosotros. Aunque \u00e9ramos guachos de formas distintas. Nosotros \u00e9ramos guachos chicos. \u00c9l era guacho porque nadie lo hab\u00eda plantado. En realidad, s\u00ed, el azar lo hab\u00eda puesto ah\u00ed, entre el c\u00e1rtel del pueblo de la estaci\u00f3n y los silos de Cardetti. Pero el \u00e1rbol hab\u00eda llegado primero. Estaba desde mucho antes de que existiera todo eso, las v\u00edas, la estaci\u00f3n, los silos, incluso el pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquella ma\u00f1ana que iban a arrancarlo, la Lucy cay\u00f3 al colegio cabizbaja y fue la que nos cont\u00f3 lo que quer\u00edan hacer. Ella viv\u00eda con su familia al lado de los silos de Cardetti. Y en uno de los tantos paseos que le daba al Bonete por las v\u00edas, vio a los del municipio midiendo el terreno. Dice que se re\u00edan fuerte y que cada tanto se empujaban unos con otros. A la Lucy eso no le gustaba, le daba desconfianza. Ella siempre hab\u00eda sabido leer a las personas m\u00e1s all\u00e1 de las palabras. Ten\u00eda el don, dir\u00eda mi padre. No va qu\u00e9 en una de esas, escucha al m\u00e1s viejo que dice &#8211; Y s\u00ed, la verdad que estorba este bicho. &#8211; \u00bfEstorba? repiti\u00f3 la Lucy pregunt\u00e1ndose y pregunt\u00e1ndonos euf\u00f3rica desde el banco del aula. &#8211; \u00bfPara qu\u00e9 estorba? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 tramando este pitufo con corbata? Estaba furiosa la Lucy. Nos cont\u00f3 que el viejo andaba con uno m\u00e1s joven al que la Lucy le ve\u00eda cara conocida pero no lo sacaba. Este dijo en un momento, mientras le daba una palmada sobradora al \u00e1rbol -Bueno don. Entonces ma\u00f1ana a las cuatro arrancamos con los muchachos, si le parece. Lo hab\u00eda llamado don al viejo, pero no era el mismo don de la Lucy. Este era otro. Le dec\u00eda don al viejo porque era viejo y a los viejos se les dice don. Lo de la Lucy era una cualidad, un atributo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando nos cont\u00f3 esa ma\u00f1ana lo que quer\u00edan hacerle al aguaribay, quedamos todos tristones y en silencio. Lo quer\u00edamos al \u00e1rbol. En realidad, creo que ese d\u00eda, en ese momento, nos dimos cuenta que lo quer\u00edamos. Y era porque estaban a punto de arrebat\u00e1rnoslo, de arrancarlo de ra\u00edz, de destrozarlo y trozarlo, de eliminarlo, de sacarlo de ese gran terreno que era la estaci\u00f3n. No se daban cuenta estos desalmados que ah\u00ed, bajo el \u00e1rbol, pas\u00e1bamos ma\u00f1anas, tardes y noches. \u00c9l era uno m\u00e1s para nosotros, era nuestro compa\u00f1ero, el que nos daba sombra cuando el sol quemaba el casco, el del tronco macizo para apoyar la espalda despu\u00e9s del picado, el testigo de las buenas amistades, los primeros amores y las peleas sin sentido. Pero a los del municipio les parec\u00eda que estorbaba, que molestaba, que estaba de m\u00e1s. Pero si era el \u00fanico \u00e1rbol a la redonda \u00bfQu\u00e9 era lo que quer\u00edan hacer? \u00bfEliminar parte de la historia? \u00bfNo hay respeto por los sue\u00f1os? \u00bfQu\u00e9 iban a hacer? \u00bfUn centro comercial? \u00bfOtro SUM? \u00bfO era una sede m\u00e1s del municipio?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el silencio estaban las preguntas. La Gallega fue la \u00fanica que despu\u00e9s de un rato alz\u00f3 la voz. &#8211; Tenemos que hacer algo, dijo con firmeza. &#8211; \u00bfQu\u00e9, nos vamos a quedar cruzados de brazos mientras talan el \u00e1rbol? Yo llevo lo que necesitamos, ustedes est\u00e9n a las tres abajo del aguaribay. Y eso hicimos. Yo ten\u00eda que dormir la siesta obligado, pero no era la primera vez que me escapaba de casa. Agarr\u00e9 la bici y cuando llegu\u00e9 ya estaban todos. La Gallega comand\u00f3 la tropilla. Esa era su funci\u00f3n. Ten\u00eda la labia y el car\u00e1cter para hacerlo. Andaba con su playera cromada de un lado a otro, hab\u00eda tra\u00eddo una soga y un meg\u00e1fono. Nos dijo que el meg\u00e1fono era del padre y ah\u00ed todos nos quedamos mudos. Las habladur\u00edas del pueblo dec\u00edan que el padre de la Gallega andaba en la pesada. Nunca entend\u00ed a qu\u00e9 llamaban andar en la pesada. De grande, me enter\u00e9 que en realidad era un artista pl\u00e1stico bastante bohemio, que despu\u00e9s se termin\u00f3 instalando en San Marcos y que le iba bastante bien. Pero para ese entonces, la Gallega era la Gallega por su forma de ser y tambi\u00e9n por eso de que el padre andaba en la pesada. A la Gallega se la respetaba o se hac\u00eda respetar. Me dio la soga y nos dijo &#8211; Ustedes al \u00e1rbol, y nos se\u00f1al\u00f3 a m\u00ed, al Sebita Ferreyra, que era mi mejor amigo y a la Lucy, que andaba con el Bonete. Nos atamos los tres al \u00e1rbol. La Lucy miraba al este, hacia los silos de Cardetti con el Bonete a su lado. El Sebita hacia el sur, miraba el and\u00e9n de la estaci\u00f3n y a la Gallega pasearse en la playera con el meg\u00e1fono. Y yo hacia el oeste miraba el cartel del pueblo y el gran descampado. El Monito Losada nos hab\u00eda dado una mano para atarnos y as\u00ed despu\u00e9s desplegar todo su arte que era precisamente, trepar el \u00e1rbol y estancarse sigiloso en una buena rama. Verlo trepar era un espect\u00e1culo que te pon\u00eda los ojos brillosos. Trepar para \u00e9l era como bailar, era una danza, eso me lo hab\u00eda dicho una vez el Sebita y me qued\u00f3. Ten\u00eda raz\u00f3n, cada paso era una coreograf\u00eda estudiada, premeditada, nada estaba librado al azar. El Monito, como siempre, llevaba una gomera colgada al cuello. Reluciente. Era una extensi\u00f3n de su cuerpo. Aunque la usaba poco o casi nada. Nunca lo hab\u00edamos visto matar un p\u00e1jaro, pero su punter\u00eda era envidiable. Le tiraba a las latas de coca y a cualquier mugre que encontraba por la calle y nunca lo vi errar. El Monito era callado, de pocas palabras, jam\u00e1s entend\u00ed porque le dec\u00edan Monito, para m\u00ed era m\u00e1s como una pantera o un puma de estas pampas. Te sorprend\u00eda por los tapiales, por el ramer\u00edo de alg\u00fan \u00e1rbol imitando el canto de una calandria, un benteveo, una golondrina, momento antes de mostrarte su enorme sonrisa. Sin duda el Monito era un artista. Un artista con calle, que pod\u00eda andar por cualquier lado, que te lo pod\u00edas encontrar en cualquier cuadra del pueblo. Eso s\u00ed, rara vez en su casa. Eran doce hermanos y la madre lo quer\u00eda al Monito, como a todos. Pero a medida que uno se iba haciendo grande ya ten\u00eda que ir estando un poco menos en la casa, ten\u00edan prioridad los m\u00e1s chicos, y el Monito para ese entonces ya ten\u00eda cuatro atr\u00e1s de \u00e9l. Por eso, su casa era m\u00e1s este \u00e1rbol, que su mism\u00edsima casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A eso de las cuatro, lleg\u00f3 el Cesar en la bici con una motosierra sobre el hombro. Bostezaba, se notaba que reci\u00e9n se levantaba de la siesta. Al vernos, se sorprendi\u00f3. El C\u00e9sar era uno de los hermanos mayores del Monito. Era el joven que la Lucy hab\u00eda visto el d\u00eda anterior. El que le hab\u00eda dicho don al viejo. El que iba a venir con los muchachos, pero vino solo. El que hab\u00eda palmeado con altaner\u00eda al aguaribay.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-\u00a1Pendejos! \u00bfQu\u00e9 hacen ah\u00ed? dijo el C\u00e9sar. &#8211; \u00a1Vamos! \u00a1Salgan! En ese momento, la Gallega apunt\u00f3 el meg\u00e1fono al cielo, peg\u00f3 su boca al handy y con voz firme dijo &#8211; \u00a1Alto! Ni se te ocurra dar un paso m\u00e1s. El C\u00e9sar se asust\u00f3, me di cuenta porque se qued\u00f3 inm\u00f3vil. Mir\u00f3 el \u00e1rbol, se agacho un poco, levant\u00f3 la vista y ah\u00ed fue donde lo vio al Monito. &#8211; \u00a1Walter!\u00a0 \u00bfQu\u00e9 haces ah\u00ed? \u00a1Bajate y anda ya para las casa! Walter, el Monito, lo apuntaba con la gomera nueva \u00a0&#8211; \u00a1Anda vos para las casa! le dijo. El C\u00e9sar lo miraba fijo, ten\u00edan la misma mirada con el Monito, se pod\u00eda ver el fuego en sus ojos azabache. &#8211; \u00bfQu\u00e9 vas a hacer? \u00bfMe vas a tirar? dijo sonriendo. &#8211; Si te acercas, \u00a1s\u00ed! le respondi\u00f3 el Monito seguro en la rama. El C\u00e9sar no le sacaba los ojos de encima a su hermano. Quer\u00eda probarlo. Se acomod\u00f3 la motosierra en su hombro y amag\u00f3 a dar un primer paso. En el momento que levant\u00f3 el pie izquierdo, la Gallega grit\u00f3 &#8211; \u00a1Fuego! al mismo instante que el Monito, sin escucharla, lanzaba la primera piedra. A decir verdad, no eran piedras, eran las drupitas del aguaribay, la pimienta roja, como le dec\u00edamos. Las drupas cayeron al lado del pie del C\u00e9sar y hab\u00edan levantado la polvareda. Y eso era lo que el monito quer\u00eda hacer. Asustarlo. Dar un primer aviso. Darle a entender a su hermano que hablaba en serio. Y el C\u00e9sar lo supo. Le herv\u00eda la cara de bronca y eso hac\u00eda que se le note m\u00e1s la marca de la almohada en su mejilla. &#8211; As\u00ed que quieren guerra dijo el C\u00e9sar. A lo que la Gallega, con buenos reflejos respondi\u00f3 &#8211; Guerra no, queremos que el \u00e1rbol se quede. En ese momento, fue donde lleg\u00f3 el viejo, el don. Rengueaba. Le cost\u00f3 llegar hasta donde estaba el C\u00e9sar. Cuando logr\u00f3 pon\u00e9rsele al lado, el C\u00e9sar quiso empezar a explicarle lo que pasaba, pero el Bonete comenz\u00f3 a balar sin parar y lo interrumpi\u00f3. No lo dej\u00f3 seguir, su balido era ensordecedor. Era un cordero guacho, guacho como nosotros, como el aguaribay, pero de otra forma. Su madre hab\u00eda muerto en el parto, y la Lucy con l\u00e1stima, se lo pidi\u00f3 a su padre y lo adopt\u00f3 como propio. El Bonete sab\u00eda lo que pasaba y estaba de nuestro lado, del lado de los guachos, por eso balaba y nosotros no \u00edbamos a callarlo. El viejo, en cambio, no entend\u00eda qu\u00e9 estaba pasando. Con dificultad miraba el \u00e1rbol y nos ve\u00eda ah\u00ed atados. Intent\u00f3 acercarse, pero el C\u00e9sar lo detuvo con delicadeza. No quer\u00eda un nuevo aviso de su hermano. El viejo lo mir\u00f3 al C\u00e9sar confundido y despu\u00e9s volvi\u00f3 la vista al \u00e1rbol &#8211; \u00bfVos no sos el hijo de Cachito Ferreyra? dijo mir\u00e1ndolo al Sebita. R\u00e1pido, le dije por lo bajo &#8211; No respondas. Y eso hizo el Sebita, no respondi\u00f3. Estaba inmutado mirando el and\u00e9n mientras la Gallega iba y ven\u00eda con la playera. Al Seba le gustaba la Gallega, y su presencia lo pon\u00eda medio pelotudo, por eso tuve miedo que respondiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El viejo le clav\u00f3 los ojos al C\u00e9sar y le pregunt\u00f3 qu\u00e9 estaba pasando. &#8211; C\u00e9sar, \u00bfQu\u00e9 mierda hacen estos pibes ac\u00e1? &#8211; \u00bfY la otra gente? \u00bfVos solo pens\u00e1s bajar el \u00e1rbol?. El C\u00e9sar estaba nervioso. Sudaba como un chivo y al mismo tiempo estaba enojado, muy enojado.\u00a0 Encendi\u00f3 la motosierra y la hizo rugir, no le respondi\u00f3 al viejo. Quer\u00eda asustarnos. Y lo logr\u00f3, no te voy a mentir, pero no est\u00e1bamos dispuestos a desistir. Uno siempre tiene miedo en estas situaciones. El viejo lo mir\u00f3 confundido al C\u00e9sar. Sab\u00eda que estaba con la cabeza en otro lado y quer\u00eda acercarse, &#8211; \u00bfQu\u00e9 vas a hacer C\u00e9sar?. El C\u00e9sar enceguecido, sin escuchar al viejo, no respondi\u00f3. Se lo hab\u00eda tomado personal. Ya no era cuesti\u00f3n de ganarse unos mangos limpi\u00e1ndole el terreno\u00a0 al intendente para que se haga su casa. Era una cuesti\u00f3n de hermanos y de lealtad, se la ten\u00eda jurada al Walter, al Monito. No pod\u00eda entender c\u00f3mo el sinverg\u00fcenza le hab\u00eda apuntado con la gomera y adem\u00e1s, tirado drupitas a sus pies.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y as\u00ed fue como al dar el primer paso, el C\u00e9sar dio por comenzada la sinfon\u00eda del guacher\u00edo. Una lluvia de drupitas, iban desde la copa del \u00e1rbol hacia el cuerpo del C\u00e9sar. Al un\u00edsono, la Gallega repet\u00eda una y otra vez &#8211; \u00a1Fuego! \u00a1Fuego! \u00a1Fuego! Mientras que el Bonete, que no hab\u00eda parado de balar desde la llegada del viejo, correteaba inquieto en un c\u00edrculo imaginario cerca de la Lucy. El C\u00e9sar, que corr\u00eda como una bestia de cuentos mitol\u00f3gicos hacia nosotros, hac\u00eda rugir la motosierra al mismo tiempo que la usaba como escudo para protegerse de las drupas sin \u00e9xito alguno. La Lucy, el Sebita y yo, atados, siendo parte del \u00e1rbol, nos entreg\u00e1bamos con los ojos cerrados a un sue\u00f1o indescifrable. Mientras, de fondo, a lo lejos, se escuchaba la voz del viejo que dec\u00eda &#8211; C\u00e9sar \u00bfQu\u00e9 haces? \u00bfEst\u00e1s loco? Ven\u00ed para ac\u00e1, que son unos guachos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Branco Fern\u00e1ndez Sciafa<\/strong><\/p>\n<p>Ilustraci\u00f3n de Claudio Cao.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El aguaribay era guacho, como nosotros. Aunque \u00e9ramos guachos de formas distintas. Nosotros \u00e9ramos guachos chicos. \u00c9l era guacho porque nadie lo hab\u00eda plantado. 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