{"id":3272,"date":"2022-01-27T11:53:57","date_gmt":"2022-01-27T14:53:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3272"},"modified":"2026-02-03T16:34:22","modified_gmt":"2026-02-03T19:34:22","slug":"rapaz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/01\/27\/rapaz\/","title":{"rendered":"Rapaz \u2013 Por Jorge Cancino"},"content":{"rendered":"<p>LE PREGUNTO<\/p>\n<p>\u00bfDesde d\u00f3nde sangra usted?<\/p>\n<p>que no ha comido tierra<\/p>\n<p>que no ha saboreado<\/p>\n<p>lagrimas de sangre<\/p>\n<p>y barro<\/p>\n<p>Peque\u00f1o burgu\u00e9s<\/p>\n<p>\u00bfHasta d\u00f3nde se abre su herida?<\/p>\n<p>sometido al tedio moderno<\/p>\n<p>de la riqueza ajena<\/p>\n<p>del sistema extractivista humano<\/p>\n<p>tan real<\/p>\n<p>como el desamor epistolar<\/p>\n<p>como el desierto que separa<\/p>\n<p>y abre horizonte<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo le digo<\/p>\n<p>que no sabe de carencia<\/p>\n<p>no sabe del pan ajeno a la boca<\/p>\n<p>de la carne como lujo<\/p>\n<p>de clase<\/p>\n<p>no sabe el vino como<\/p>\n<p>ritual burgu\u00e9s<\/p>\n<p>quitado a los proletarios<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sabe usted de carencia?<\/p>\n<p>que no le ha faltado nada<\/p>\n<p>que es solo suposiciones<\/p>\n<p>que es solo turismo social<\/p>\n<p>enajenado<\/p>\n<p>Yo le pido cultura<\/p>\n<p>no un concurso<\/p>\n<p>le pido artistas<\/p>\n<p>no hedonistas<\/p>\n<p>no nihilistas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Deme algo<\/p>\n<p>que me aferre a este trozo de<\/p>\n<p>podredumbre,<\/p>\n<p>deme algo que me haga tener<\/p>\n<p>la ilusi\u00f3n de que vale<\/p>\n<p>la pena amasar nuevos horizontes,<\/p>\n<p>leudar esperanza<\/p>\n<p>a ver si alg\u00fan d\u00eda<\/p>\n<p>le saco un trozo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo los vislumbro \u00bfSabe?<\/p>\n<p>pero necesito escucharlo<\/p>\n<p>necesito que<\/p>\n<p>me<\/p>\n<p>lo<\/p>\n<p>diga<\/p>\n<p>que hay un camino<\/p>\n<p>que vamos a ganarle<\/p>\n<p>al destino fatuo<\/p>\n<p>a la miseria heredada,<\/p>\n<p>a los dedos con barro<\/p>\n<p>de tanto escarbar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la biopol\u00edtica que tanto les gusta<\/p>\n<p>conversar con una copa<\/p>\n<p>de brandi en la mano<\/p>\n<p>que les sirvi\u00f3 una<\/p>\n<p>abuela de 67 a\u00f1os<\/p>\n<p>sin la posibilidad<\/p>\n<p>de no trabajar<\/p>\n<p>D\u00edgame<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto cuesta ese kilo<\/p>\n<p>de pan?<\/p>\n<p>D\u00edgame<\/p>\n<p>pero d\u00edgame pronto<\/p>\n<p>que se me va la paciencia<\/p>\n<p>y el hambre<\/p>\n<p>me invade hasta el contre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Raros<\/strong><\/p>\n<p>Lemebel dijo que ten\u00eda cicatrices de risas en la espalda, yo las hered\u00e9 \u00bfSabe qu\u00e9 me pasa? Me pasa que cuando me miran en la calle, sienten un ficticio derecho a frenarme, es como si les debiera algo. Claro, les debo una explicaci\u00f3n \u00bfC\u00f3mo se me va a ocurrir a mi andar as\u00ed en p\u00fablico?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed est\u00e1 mi cara, me gusta m\u00e1s &#8220;rostro&#8221;, suena m\u00e1s elegante y a estas alturas la elegancia es de lo pocos fuegos que puedo tirar. Entonces, aqu\u00ed esta mi rostro, no, nadie me ha pegado, tengo una cicatriz enorme, parece que me hubieran metido una navaja en la boca y hubieran hecho fuerza hacia afuera.<\/p>\n<p>Yo ya tengo 32, tampoco es que est\u00e9 viejo, pero la crisis de la mediana edad se la dejo a los si\u00faticos que tienen cabeza para angustiarse por la edad \u00bfSabe cu\u00e1les crisis si tuve? unas de dolor que me hac\u00edan babear, perd\u00ed tantas veces el conocimiento. Parec\u00eda un algo, una cosa inhumana despreciable. Esa misma crisis a\u00fan las tienen ni\u00f1os como su hijo que va al jard\u00edn, pero que el \u00fanico jard\u00edn que ven es el del patio del hospital<\/p>\n<p>No se enga\u00f1e, esa cueca solidaria que hace todos los fines de a\u00f1o no me convence \u00bfSabe? Porque s\u00e9 que &#8220;lev\u00e1ntate papito&#8221; va a durar lo que dura la palabra &#8220;consciencia&#8221; en su garganta. S\u00e9 que se va a levantar para cumplir con ese baile medi\u00e1tico y evitar el juicio social. El resto del a\u00f1o son todos gordos, narigones, negros, chicos, pobres, rotos, inmigrantes, indignos y sucios. El resto del a\u00f1o su hijo hace comunidad para en grupo g\u00fcebiar al gordo del curso. Yo no fui gordo, tuve la suerte de tener comida en la casa pa\u00b4no andar comiendo cualquier cosa en la calle.<\/p>\n<p>Nunca fui a la disco con esperanzas, para mi era un ritual que hab\u00eda que cumplir porque es lo que hacen los adolescentes, y ten\u00eda amigos secos pa\u00b4la disco y uno es un animal social. Despu\u00e9s entend\u00ed que lo m\u00edo iba por otro lado, que mi Tinder estaba en hablar de corrido y escribir medianamente bonito.<\/p>\n<p>Un d\u00eda decid\u00ed no suicidarme, pero respeto tanto a los que lo han hecho, porque puta que hay que tener el coraz\u00f3n apretado y la guata dura para apretar el gatillo, juntar las pastillas o sostener la soga. No se confunda, no soy suicida, tampoco homicida. Soy un we\u00f3n normal que tiene un tumor en la cara \u00a1Perd\u00f3n! en el rostro.<\/p>\n<p>Y usted, pase de largo, mire que despu\u00e9s de tanto bistur\u00ed y morfina, no le voy a tener miedo a sus trancas de infancia y a sus delirios megal\u00f3manos, bien sabemos que a estas alturas, el lastimero es otro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>PENSABA HACE POCO, en el pasillo del \u00e1rea de oncolog\u00eda, en el piso fr\u00edo y blanco con manchitas cuadradas de colores irregulares como un tablero de ajedrez barato deste\u00f1ido.\u00a0 Pienso en que mi pisada transcurre al mismo tiempo que el cirujano cierra la tr\u00e1quea de una mujer de 62 a\u00f1os con c\u00e1ncer a la laringe. Pienso en cuantas de mis pisadas calzan perfecto con las de otros enfermos que pasaron por ac\u00e1 mismo hace d\u00e9cadas siendo prisioneros de este mismo tablero de ajedrez blanco con manchas cuadradas, un negro geom\u00e9trico distribuido en forma irregular, cu\u00e1ntas de esas pisadas no lograron desandar este mismo pasillo. Si las vetas de mi zapato calzan con las de los que pisaron antes, la conexi\u00f3n. Entre un enfermo y otro, la diferencia consiste en las pisadas que ha hecho calzar con las de otros, en los pasillos que ha debido recorrer y sabe que igual que ahora, el aire le sabe mal, la luz de la ventana le ciega los ojos, la voz de la enfermera le produce temblores, el semblante del m\u00e9dico le da desidia como todo lo que transcurre anclado a esas s\u00e1banas percudidas. Nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>SOBRE LA CABEZA LA CULPA<\/p>\n<p>un cuervo blanco asol\u00e1ndole el cr\u00e1neo<\/p>\n<p>se abre la chaqueta<\/p>\n<p>y muestra el pecho<\/p>\n<p>redondeado por la aorta,<\/p>\n<p>una Palma muerta agita el viento<\/p>\n<p>gotas de sangre en la yema de los dedos<\/p>\n<p>un ave rapaz merodea<\/p>\n<p>hace la se\u00f1a de condena<\/p>\n<p>las nubes son ovejas<\/p>\n<p>que r\u00eden de la escena<\/p>\n<p>el martillo de los brujos<\/p>\n<p>resuena al oriente<\/p>\n<p>le golpea la esc\u00e1pula<\/p>\n<p>para aturdirlo<\/p>\n<p>sale el sol en alg\u00fan lado<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>ESTE QUE SE MIRA<\/p>\n<p>pero no encuentra,<\/p>\n<p>sabueso perdido<\/p>\n<p>sin olfato<\/p>\n<p>de tanto encontrar,<\/p>\n<p>Se adormeci\u00f3<\/p>\n<p>las fosas nasales<\/p>\n<p>las zanjas del orgullo<\/p>\n<p>la hendidura del ego<\/p>\n<p>la aorta de la culpa<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo visit\u00e9 la pieza oscura<\/p>\n<p>desbarat\u00e9 el cuarto propio<\/p>\n<p>me cobij\u00e9 en mi narcisismo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bot\u00e9 la compasi\u00f3n<\/p>\n<p>romp\u00ed el espejo<\/p>\n<p>romp\u00ed en v\u00f3mito<\/p>\n<p>de bilis negra<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Yo visit\u00e9 la penumbra<\/p>\n<p>del ennegrecimiento<\/p>\n<p>engull\u00ed penas ajenas<\/p>\n<p>y me arm\u00e9 contra<\/p>\n<p>la adversidad en forma<\/p>\n<p>de f\u00edstula arteriovenosa<\/p>\n<p>en tejido necr\u00f3tico<\/p>\n<p>babeante, hedoroso<\/p>\n<p>de orgullo masculino<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Visita mi celda,<\/p>\n<p>traigo pan<\/p>\n<p>unas hojas de t\u00e9 con canela<\/p>\n<p>para suavizar la culpa<\/p>\n<p>el asco penetrante<\/p>\n<p>de la enajenaci\u00f3n<\/p>\n<p>que le regal\u00e9 (por imposici\u00f3n)<\/p>\n<p>Al que se me cruz\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>BATE LAS ALAS<\/p>\n<p>rapaz el viaje<\/p>\n<p>centellea antes de mirar<\/p>\n<p>Por la penumbra abierta la pupila<\/p>\n<p>Rapaces los vientos que la traen<\/p>\n<p>rapaz la mirada, rapaz la huida del roedor<\/p>\n<p>Siembra con las alas<\/p>\n<p>de salvaje memoria<\/p>\n<p>al aire el vuelo certero<\/p>\n<p>de la mirada constante<\/p>\n<p>la inexistencia de juicio<\/p>\n<p>limpia la sangre<\/p>\n<p>contaminada de excusas<\/p>\n<p>Bate las alas<\/p>\n<p>las alas rotas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Jorge Cancino<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LE PREGUNTO \u00bfDesde d\u00f3nde sangra usted? que no ha comido tierra que no ha saboreado lagrimas de sangre y barro Peque\u00f1o burgu\u00e9s \u00bfHasta d\u00f3nde se abre su herida? sometido al tedio moderno de la riqueza ajena del sistema extractivista humano tan real como el desamor epistolar como el desierto que separa y abre horizonte &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":123,"featured_media":3275,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-3272","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-poesia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3272","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/123"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3272"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3272\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4344,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3272\/revisions\/4344"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3275"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3272"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3272"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3272"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}