{"id":3240,"date":"2022-01-25T08:00:35","date_gmt":"2022-01-25T11:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3240"},"modified":"2023-03-28T14:43:27","modified_gmt":"2023-03-28T17:43:27","slug":"presentacion-sobre-nosotros-callaremos-de-enrique-winter","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/01\/25\/presentacion-sobre-nosotros-callaremos-de-enrique-winter\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n &#8211; Sobre nosotros callaremos de Enrique Winter \u2013 Por Constanza Toro"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Parto desde el principio: el \u00e1rbol. Es una portada que le viene bien a esta novela, no solo por la m\u00e1s obvia referencia a la figura del \u00e1rbol geneal\u00f3gico, sino por la naturaleza de la historia, porque iremos recorriendo sus varias ramas y ra\u00edces, a trav\u00e9s de distintas estaciones. Calza bien entonces que las cuatro secciones de la novela se dividan en oto\u00f1o, verano, primavera e invierno. Y es que tal vez la protagonista de la novela no sea Krystyna, la adorable y fascinante abuela de Enrique, sino el paso del tiempo. Ya nos lo adelantaba en el ep\u00edgrafe, citando a S\u00f3focles: \u201cel tiempo continuo y sin medida saca a la luz las cosas ocultas y luego las encripta\u201d. Es la historia, entonces, de una familia; son recuerdos, im\u00e1genes, reconstrucciones, secretos y revelaciones. Y lo que hacemos de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia no es lineal (pero cu\u00e1ndo lo es), tampoco el orden en que se nos presentan los cap\u00edtulos, simb\u00f3licamente enumerados con letras del alfabeto polaco. La novela comienza el 2008, con Krystyna de ochenta cuatro a\u00f1os, y el descubrimiento, el rebalse casi, de la basura y los malos olores que preocupan a vecinos, al Municipio y a sospechosos amigos. A partir de ah\u00ed, comienza a desenhebrarse una larga madeja, que nos llevar\u00e1 desde 2014 y hasta 1800 en b\u00fasqueda de ancestros, peregrinajes, guerras, revoluciones, persecuciones y huidas. La historia recorre el Chile al que llegaron Krystyna y el indescifrable Alfons en 1948; el Chile de los 70\u2019s en que creci\u00f3 el \u00fanico hijo de ambos: Enrique; el retorno y la b\u00fasqueda de este otro Enrique sentado a mi lado; atraviesa las idas y venidas por las tierras rusas\/polacas\/germanas de Alfons, sus padres, abuelos y tatarabuelos; la Polonia de la infancia de Krystyna, demasiado corta; la Polonia que luego vio desmoronarse con la guerra y de la que huyeron junto a Alfons; la Polonia sobre la cual d\u00e9cadas despu\u00e9s caer\u00edan los poemas escritos sobre ellos por su nieto; y Valpara\u00edso, la ciudad ad\u00f3nde llegan en b\u00fasqueda de una nueva vida, donde estamos hoy presentando esta novela y d\u00f3nde crece el Winter m\u00e1s joven: el peque\u00f1o Manuel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A ratos la historia parece ser circular. A pesar de las diferencias de \u00e9poca o lugar, hay gui\u00f1os, que incluso pueden resultar involuntarios. Me toc\u00f3, por ejemplo, leer la descripci\u00f3n del golpe militar y los d\u00edas, meses y a\u00f1os que lo sucedieron mientras escuchaba los resultados de estas \u00faltimas elecciones, en que la primera mayor\u00eda la obten\u00eda un candidato que ha defendido p\u00fablicamente la inocencia de quienes persiguieron y asesinaron a j\u00f3venes con menos suerte que Enrique. Guardando las proporciones, me vi compartiendo parte de la desaz\u00f3n de esas p\u00e1ginas. Pensando cu\u00e1nto de lo que hoy nos divide se arrastra desde entonces. Todav\u00eda. O m\u00e1s adelante en la novela y m\u00e1s atr\u00e1s en la historia, cu\u00e1ndo describe los levantamientos y quemas de obreros y estudiantes, en los lejanos 1900s. Un estallido cien a\u00f1os antes del nuestro, pero no s\u00e9 qu\u00e9 tan distinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay tambi\u00e9n temas que resuenan m\u00e1s all\u00e1 de las circunstancias que los rodean. Un tema que atraviesa esta historia es la impronta de la paternidad\/maternidad. La primera relaci\u00f3n que irrumpe en la novela es la de Enrique con su madre Krystyna, una relaci\u00f3n \u00e1spera, en que \u00e9l aparece como acusado del abandono y la soledad de ella. Las cosas, como siempre, no son tan simples. Y a medida que avanzan las p\u00e1ginas y retrocede el tiempo, es ella quien desaf\u00eda los estereotipos de mujer \u2013de madre y esposa- y vemos a un peque\u00f1o Enrique que crece m\u00e1s apegado al padre, de ni\u00f1o duerme con \u00e9l, lo espera ansioso del trabajo. Ella en cambio no demora en salir de casa, trabaja en m\u00faltiples ocupaciones, tiene m\u00faltiples amantes. Pero tambi\u00e9n lo cuida a los pies de la cama cuando enferma, tira al incinerador sus diarios <em>El Siglo<\/em> y lo cobija en el barrio alto cuando la dictadura amenazaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n padre-hijo no es m\u00e1s sencilla. Si Krystyna sali\u00f3 al mundo cu\u00e1nto pudo, Alfons parece haber hecho el recorrido contrario. Se preocup\u00f3 del rendimiento acad\u00e9mico de su hijo y organiz\u00f3 un viaje al sur y otro al norte, para que siendo adolescente conociera su pa\u00eds (d\u00e9cadas despu\u00e9s el hijo organizar\u00eda un viaje para que la madre se reencontrara con el suyo). Pero eso no evit\u00f3 que Alfons se encerrara en s\u00ed mismo hasta resultar inalcanzable. Desde un comienzo nos adelantan que parte de ese hermetismo parece haber sido heredado al hijo, de quien se nos cuenta que naci\u00f3 \u201csilencioso como promet\u00eda ser el resto de su existencia\u201d y que de adulto \u201cno es de contar chistes\u201d ni de amigos \u00edntimos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La novela tambi\u00e9n nos cuenta c\u00f3mo crecieron Krystyna y Alfons. La infancia, tierna pero demasiado corta, de canciones, juegos y paseos de Krystyna. La ni\u00f1ez solitaria de Alfons, a pesar de los hermanos mayores y menores. Reci\u00e9n entonces parece que los conocemos y entendemos algo m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro tema que aparece porfiado es el deseo de huida. \u201cQuiz\u00e1s nada sea m\u00e1s persistente que el deseo de huir, y cuando llega arrasa con cualquier pensamiento. Lo dem\u00e1s orbita la posibilidad de empezar de nuevo en un lugar distinto\u201d. Pero este deseo no aparece solo en Krystyna, es una pulsi\u00f3n que se repite en los desplazados por Europa. En palabras del pordiosero que aparece en el tren que llevaba a Krystyna y Alfons a Alemania despu\u00e9s de la Segunda Guerra: \u201cel hogar y la patria no existieron nunca, eran un enga\u00f1o por la necesidad de pertenencia\u201d o m\u00e1s tajante aun en las palabras de una de las parientes remotas de Alfons, Elizabeth, quien sentenciaba: \u201cheredamos la urgencia de la huida, se siente una angustia difusa en la garganta que los descendientes no saben de d\u00f3nde viene, porque en general no saben nada, y los pies pican por irse lejos como si eso los acercara al lugar de donde comenzaron, pero empiezan a acumular lugares por padre y madre hasta que las sucesivas migraciones se alejan entre s\u00ed y en cualquier parte se es un extranjero\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a\u00a0esas huidas f\u00edsicas, a trav\u00e9s de continentes, cabe sumar las huidas finales. La enfermedad, la resignaci\u00f3n. El olvido. M\u00e1s triste que la Krystyna que va perdiendo la luz, el gas y el agua, es la que pierde los recuerdos. Esa Krystyna estable en la casa de reposo, hasta maquillada, pero cada vez menos ella. \u201cImped\u00edan la demencia atacando su memoria, porque el recuerdo nos vuelve locos\u201d. Ella misma lo dec\u00eda enojada, cuando se entera de la muerte de uno de sus amantes, \u201cque se pudran mis recuerdos\u201d, para luego adoptar la muletilla del \u201cno s\u00e9, no me acuerdo\u201d. Tal vez es esa la verdadera huida. Pero en alg\u00fan sentido, esta novela es una especie de ant\u00eddoto, un retorno. Es la reconstrucci\u00f3n, a partir de memorias y vac\u00edos, de una identidad colectiva. La resignificaci\u00f3n y celebraci\u00f3n de esos recuerdos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No quisiera terminar sin antes alabar la edici\u00f3n de la novela. Porque a los di\u00e1logos y descripciones se suman con igual fuerza las im\u00e1genes. Las fotos complementan y cuentan a su vez esta historia. Vemos denuncias, partes m\u00e9dicos, pasaportes, libretas de familia, lugares y mapas. Lo que da cuenta no solo del serio trabajo de investigaci\u00f3n detr\u00e1s de la novela, sino de lo real y palpable de esta historia. En este tipo de libros, que desentierran historias familiares, a veces uno se pregunta cu\u00e1nto hay de real y cu\u00e1nto de ficci\u00f3n; pero como con los <em>spoilers<\/em>, no es algo que realmente importe. Poco importa si a lo largo de estas cuatrocientas p\u00e1ginas logramos re\u00edrnos, enternecernos y angustiarnos con ellos. Finalmente, nos acostumbramos a la forma en que hablan y tambi\u00e9n en la que callan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Constanza Toro\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3241 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cubierta.png\" alt=\"\" width=\"417\" height=\"634\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cubierta.png 463w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/Cubierta-198x300.png 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 417px) 100vw, 417px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sobre nosotros callaremos<br \/>\nEnrique Winter<br \/>\nProvincianos editores<br \/>\n2021<br \/>\n456 pp.<br \/>\n$13.500 pesos chilenos en este <a href=\"https:\/\/www.provincianoseditores.com\/product-page\/sobre-nosotros-callaremos\">enlace\u00a0<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parto desde el principio: el \u00e1rbol. 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