{"id":3187,"date":"2022-01-14T11:22:02","date_gmt":"2022-01-14T14:22:02","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3187"},"modified":"2023-03-28T14:44:43","modified_gmt":"2023-03-28T17:44:43","slug":"rompecabezas-y-relatos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/01\/14\/rompecabezas-y-relatos\/","title":{"rendered":"Rompecabezas y relatos \u2013 Por Soledad Sevilla Mendoza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia de leer <em>Geograf\u00eda de la oscuridad<\/em> (Katya Adaui [Lima, 1977], P\u00e1ginas de espuma) evoca la de armar un rompecabezas sin tener a mano la imagen gu\u00eda, especialmente si tenemos en cuenta la reflexi\u00f3n que hace Georges Perec en el pre\u00e1mbulo de <em>La vida instrucciones de uso<\/em>, aquella que nos hace ser conscientes de que la manufactura artesanal de <em>puzzles<\/em> depende de que alguien corte la figura con cuidado, anticipando los caminos que podr\u00e1 tomar el jugador: \u201ccada pieza que coge y vuelve a coger, que examina, que acaricia, cada combinaci\u00f3n que prueba y vuelve a probar de nuevo, cada tanteo, cada intuici\u00f3n, cada esperanza, cada desilusi\u00f3n han sido decididos, calculados, estudiados por el otro\u201d.\u00a0 As\u00ed pues, a pesar de lo aparente, armar <em>puzzles<\/em> no es una actividad solitaria, pues las reacciones del jugador frente a las piezas han sido promovidas por el arte de quien cre\u00f3 el rompecabezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">La autora de <em>Geograf\u00eda de la oscuridad<\/em> nos sumerge, a lo largo de diecis\u00e9is cuentos, en atm\u00f3sferas densas, construidas de oraciones en donde ni una palabra sobra ni falta. No se nos ofrecen descripciones detalladas de contextos, emociones o acciones. Los di\u00e1logos no est\u00e1n marcados por guiones, y no hay aclaraciones de qui\u00e9n dijo qu\u00e9. En esa forma de narrar aparece una destreza similar a la del hacedor de <em>puzzles<\/em>: cada palabra, cada oraci\u00f3n, cada p\u00e1rrafo generan algo en quien lee, una tensi\u00f3n que atrapa, la urgencia de encontrar sentido. Y, as\u00ed como Perec se\u00f1ala que hay algo que une a quien arma un <em>puzzle <\/em>con quien lo ha fabricado,\u00a0 recuerdo aqu\u00ed que Katya, en un taller de escritura, nos recordaba que <em>relato<\/em> comparte ra\u00edz etimol\u00f3gica con <em>relaci\u00f3n<\/em>. Quien lee un cuento entra en relaci\u00f3n con quien lo ha escrito. Quien escribe lo hace <em>para<\/em> alguien, y, si escribe muy bien -como sin duda Adaui escribe- , logra emocionar y comprometer a quien lee.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Geograf\u00eda de la oscuridad<\/em> demanda atenci\u00f3n y dejar que las im\u00e1genes que nos regala la autora iluminen las historias, tantearlas como el jugador de rompecabezas que describe Perec tantea las piezas. Y as\u00ed, las im\u00e1genes hablan. Aparecen redes de pesca a la deriva, zapatos impares encallados en el mar, casas como puertos, incendios y animales como s\u00edmbolos del extra\u00f1amiento dentro de la familia, de las distancias que separan a sus miembros, del desasosiego, y tambi\u00e9n de la ternura y la felicidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que el gran tema del libro es el de las relaciones familiares. Adaui narra realidades fragmentarias. Incluso cuando usa la tercera persona, esta voz se sit\u00faa en un punto de vista acotado, muy lejos de la omnisciencia. Padres, madres, hijos, hijas, articulando como pueden la vivencia de sus v\u00ednculos fundamentales. De esos v\u00ednculos que forjan la identidad, ense\u00f1an a amar, temer y sufrir. Cada quien traza su propio mapa, delinea su propia geograf\u00eda. A quien lee le espera la experiencia de intuir las heridas existenciales que mueven a los personajes de todos los cuentos, de intentar reconstruir a partir de aquello que Adaui muestra y sugiere. Toca aprender a quedarse en las ambig\u00fcedades, en aquellas que aparecen en el lenguaje po\u00e9tico de <em>Geograf\u00eda de la oscuridad <\/em>\u00a0y tambi\u00e9n en las que existen m\u00e1s all\u00e1 de los cuentos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque leer <em>Geograf\u00eda de la oscuridad <\/em>es aproximarse a la literatura sin esperar respuestas ni certezas. La analog\u00eda con los rompecabezas de Perec tiene su l\u00edmite aqu\u00ed: mientras que ellos implican una imagen final, una manera correcta de armado, los relatos de Adaui proponen alejarnos de los sentidos un\u00edvocos y completos, y, de paso, hacernos aceptar que las piezas de los <em>puzzles <\/em>de las historias familiares pueden ser ensambladas de muchas maneras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Soledad Sevilla Mendoza<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Geograf\u00eda de la oscuridad<\/p>\n<p>Katya Adaui<\/p>\n<p>Editorial P\u00e1ginas de espuma<\/p>\n<p>2021<\/p>\n<p>M\u00e1s informaci\u00f3n en <a href=\"https:\/\/paginasdeespuma.com\/catalogo\/geografia-de-la-oscuridad\/\">https:\/\/paginasdeespuma.com\/catalogo\/geografia-de-la-oscuridad\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La experiencia de leer Geograf\u00eda de la oscuridad (Katya Adaui [Lima, 1977], P\u00e1ginas de espuma) evoca la de armar un rompecabezas sin tener a mano la imagen gu\u00eda, especialmente si tenemos en cuenta la reflexi\u00f3n que hace Georges Perec en el pre\u00e1mbulo de La vida instrucciones de uso, aquella que nos hace ser conscientes de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3188,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-3187","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3187"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3187\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4359,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3187\/revisions\/4359"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3188"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}