{"id":3170,"date":"2022-01-11T09:13:13","date_gmt":"2022-01-11T12:13:13","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3170"},"modified":"2023-03-28T14:41:46","modified_gmt":"2023-03-28T17:41:46","slug":"entre-paredes-y-desesperacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/01\/11\/entre-paredes-y-desesperacion\/","title":{"rendered":"Entre paredes y desesperaci\u00f3n \u2013 Por Agustina Cabrera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Repulsi\u00f3n:<\/em><\/strong><em> del lat\u00edn repuls\u012do, refiere al acto y el resultado<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u00a0de repulsar o repeler algo, llev\u00e1ndolo hacia atr\u00e1s. <\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Filmada en blanco y negro, es la primer pel\u00edcula en ingl\u00e9s realizada por el director Roman Polanski. La misma da inicio a la llamada <strong><em>trilog\u00eda del apartamento<\/em><\/strong>, la cual contin\u00faa con <em>Rosemary\u2019s Baby<\/em> (1968) y <em>Le Locataire<\/em> (1976). Puede decirse que el elemento que re\u00fane estos tres t\u00edtulos reside en la desesperaci\u00f3n de los personajes principales, y el terror que deriva de ciertas fantas\u00edas oscuras que transcurren en las cuatro paredes de un departamento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un ojo abierto, perplejo, se torna objeto de la c\u00e1mara desde el inicio de Repulsi\u00f3n. Lentamente, la imagen cinematogr\u00e1fica se ampl\u00eda para dar lugar al retrato de Carol (Catherine Deneuve), una mujer de mirada perdida, apagada. La c\u00e1mara permanece e insiste en un primer plano sobre su rostro, introduci\u00e9ndonos posteriormente en su cotidianidad: su trabajo como manicura en un sal\u00f3n de belleza de Londres. Tanto su imagen corporal como los comentarios que se oyen de los otros personajes que van apareciendo en pantalla, dan cuenta de cierta abstracci\u00f3n de la realidad en Carol, de una ausencia, una imposibilidad de estar-en-el-mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de un travelling, somos c\u00f3mplices de c\u00f3mo la c\u00e1mara persigue a Carol por la ciudad. La acompa\u00f1amos en una caminata que parece no tener un prop\u00f3sito determinado, sino que deambula por las calles de Londres, en un ritmo un tanto desesperado. Es casi como si alguien la acechara, o mejor dicho, como si ella se sintiera acechada. La sensaci\u00f3n de un peligro exterior que la rodea comienza a delinearse desde los primeros minutos de la pel\u00edcula. Tal vez, esa sensaci\u00f3n de acecho y persecuci\u00f3n se vuelve concreta a partir de los comentarios y miradas de los hombres que aparecen a su paso, como as\u00ed tambi\u00e9n con la presencia de un joven pretendiente que intenta invitarla a salir constantemente, obteniendo siempre el mismo resultado: una imposibilidad enunciada en el <em>\u201cno puedo\u201d<\/em> de Carol. <em>\u201cEs muy tarde\u201d<\/em> -se jacta ella- \u00bftarde para qu\u00e9? Instant\u00e1neamente el tic tac del reloj la acompa\u00f1a a\u00fan estando en el exterior. Y las imposibilidades comienzan a hacerse s\u00edntoma, tanto que tampoco puede sostener la mirada durante el di\u00e1logo, rechazando la mirada del Otro, demasiado pesada, demasiado opaca. El poeta mexicano Octavio Paz (2017 [1987]) recita <em>\u201cEn el centro de un ojo me descubro; no me mira, me miro en su mirada\u201d<\/em>: hay algo en la mirada del Otro que supone un des-cubrir, quitar los velos de aquello que me implica a mi-mismo, <em>una<\/em> verdad quiz\u00e1s insoportable. Sartre, en <strong><em>El Ser y La Nada<\/em><\/strong> (1988) manifiesta que en la mirada del Otro uno puede ser visto, y all\u00ed reside el peligro, en tanto que algo escapa al sujeto, una <em>\u201cdimensi\u00f3n real\u201d<\/em> (p. 168).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carol, quien en su cotidianidad comparte departamento con su hermana, al llegar se despoja de sus vestiduras formales y adornadas. La evidencia de que un hombre transita por las habitaciones del hogar londinense da cuenta de la irrupci\u00f3n de un tercero en esa relaci\u00f3n tan simbi\u00f3tica que las dos parecen tener. Un usurpador de intimidades, un extranjero que quiere <em>\u201cquitarle\u201d<\/em> a la hermana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta manera, Polanski comienza a brindarnos un punto de vista sobre el personaje principal: Ella no es m\u00e1s que la <em>hermana de<\/em>. Por ende, cuando la hermana comienza a salir del hogar, y le plantea que se ir\u00e1 de viaje con esta figura masculina, pocas son las cosas que pueden nombrar a Carol, quedando reducida a las paredes de un departamento. La joven se mira a s\u00ed misma en el reflejo de los objetos inertes en busca de una imagen que le sea devuelta, como un intento de reconocerse a s\u00ed misma. Se hace tangible la dificultad de establecer algunas aristas para poder componer un <em>yo<\/em>, teniendo en cuenta que, como dijo Rimbaud, <em>&lt;&lt;yo es otro&gt;&gt;. <\/em>Ese otro semejante cuya imagen funciona de espejo, permite sostener un lazo social, una posibilidad de encuentro. Cuando esos lazos no se hallan, el sujeto apela a otras construcciones, las que puede. En este caso, Carol se recluye en los metros que delimitan su departamento, hostigada por sonidos mudos, a veces invisibles, de una peque\u00f1a gotera o de las agujas de un reloj. Sonidos imperceptibles que se tornan insoportables, a\u00fan para el espectador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo de Carol desfila por los ambientes del departamento, pero no los habita, sino que se desliza en un intento por ser parte de los mismos. La c\u00e1mara se posa sobre una fotograf\u00eda que nos remonta a la infancia de la joven. En ella, se ve el rostro de una ni\u00f1a rodeada de adultos, mirando hacia un costado, a un mas all\u00e1, ausente. El fil\u00f3sofo L\u00e9vinas (2012 [1977]) establece que en el rostro se expresa una presencia viva, es decir, que el rostro habla, dice algo, enuncia y en ese enunciar hay ya un discurso sin apelar a la palabra. Carol carece de palabras: en su rostro, a\u00fan en el presente que la pel\u00edcula construye, se observa un estado de perplejidad y silencio. Hay una b\u00fasqueda de un decir; un decir que a\u00fan ella desconoce, y que podr\u00eda relacionarse con esa fotograf\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las calles, nuevamente camina en c\u00edrculos, en un divagar que no lleva a ning\u00fan sitio, deteni\u00e9ndose a contemplar las grietas que se forman en el pavimento. Y as\u00ed se mantiene. Pareciera que en ese transitar circular y repetitivo, instaura la posibilidad de evitar el encuentro con aquel hombre que la invita a salir constantemente. Las grietas del pavimento se vuelven grietas en la pel\u00edcula; hay un quiebre narrativo en el personaje de Deneuve, luego de que la misma recibe un beso del joven. Sola en su departamento, la c\u00e1mara sigue los movimientos m\u00e1s finos de Carol, al tocar objetos cercanos que ella puede manipular y que son los \u00fanicos que la acompa\u00f1an. El tocar puede ser pensado como un intento de apropiarse de aquello que est\u00e1 estructuralmente a distancia de uno mismo, aquello que, aunque no anula la otredad (incluso ante un objeto), funciona como tracci\u00f3n. La distancia precisamente posibilita el contacto y la distinci\u00f3n entre sujeto y otro (Nancy, J-L., 2013). Por eso es pertinente pensar que, quiz\u00e1s, este es otro intento de Carol por reconocer sus bordes, sus fronteras, hacerse cuerpo m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras espaciales y fr\u00edas de las habitaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en la noche todo es distinto: <em>\u201ccerrada noche de fantasmagor\u00edas\u201d<\/em> dir\u00eda Hegel (1931). En las penumbras de la noche los fantasmas obtienen un lugar predilecto para hacerse manifiestos y deambular por los pensamientos de Carol. Presencias extra\u00f1as son advertidas por la joven, sonidos ajenos la atormentan en la oscuridad. En este intento de Polanski por brindarnos una trama propia del g\u00e9nero de terror (con <em>jumpscares<\/em> incluidos), es posible pensar hasta qu\u00e9 punto Carol se encuentra separada de lo que la rodea, incluso olvidando que ha realizado ciertas cosas, como dejar el grifo de la ba\u00f1era abierto, atribuy\u00e9ndose f\u00e1cilmente a un fen\u00f3meno exterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, actitudes persecutorias se entraman en el comportamiento de la protagonista, a la cual se la observa en un estado de alerta constante. Esas grietas que ella ubicaba en la acera, se desplazan sutilmente al interior de su departamento. Un lugar que, por lo visto, ella considera un espacio \u00edntimo, comienza a resquebrajarse literalmente, dando a entender que hay algo en el l\u00edmite entre interior\/exterior que se vuelve indecidible. Y ella ya no est\u00e1 tan segura y protegida con esa operatoria de evitaciones que fue elaborando, recurriendo a actitudes distantes con los otros. Hay algo afuera, si se quiere, que la incomoda, que <em>la toca<\/em> de cerca. Una presencia siniestra y angustiosa. Como plante\u00f3 Freud, emerge algo que aunque <em>\u201cdeber\u00eda permanecer en secreto, en lo oculto, ha salido a la luz\u201d<\/em> (1917-1919, p. 225). Algo \u00e9xtimo, que es m\u00e1s bien lo m\u00e1s propio, lo m\u00e1s \u00edntimo de Carol, aquello que no se atreve a ver, demasiado intolerable y por lo que recurre a esta reclusi\u00f3n y aislamiento, a encerrarse en s\u00ed misma, m\u00e1s all\u00e1 del espacio f\u00edsico. Otras sombras, posiblemente las que ella no reconoce, merodean en la noche. Y sus fantasmas se encarnan en la figura de un hombre que, en la estructura de lo que parece ser una escena on\u00edrica, abusa sexualmente de ella. No hay sonido. Ella grita, pero no se la puede escuchar. Es la figura de la imposibilidad pura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como mencionaba m\u00e1s arriba, ese beso que el joven le da a Carol se instaura como quiebre, un contacto real a partir del cual devienen estos escenarios traum\u00e1ticos en los que se siente perseguida y atormentada por sombras y alucinaciones de abusos, en donde no cesa de repetirse una misma situaci\u00f3n. La joven deja de asistir a su trabajo por varios d\u00edas, evitando contacto alguno con otros. La visita repentina del joven pretendiente la impulsa a ella a un pasaje al acto: aquel que logr\u00f3 atravesar la barrera de lo \u00edntimo es destruido, y con \u00e9l, toda posibilidad de establecer contacto con un exterior. Carol apela a clavar maderas en la puerta de entrada, con la esperanza de que las penumbras cesen de perturbarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuevamente Polanski apela a la crudeza de la imagen para retratar otra violaci\u00f3n de la que la joven es v\u00edctima. Se repite, nuevamente, el silencio. No poder decir nada es quiz\u00e1s lo m\u00e1s angustioso, en tanto que algo no puede inscribirse en el plano del lenguaje. Entonces le queda hacer s\u00edntomas, habitarlos y habitarse en ellos hasta en cierto punto ser consumida. Eso que no cesa de aparecerse perturba y persigue en forma de alucinaciones visuales, como as\u00ed tambi\u00e9n auditivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manos ajenas la acechan a trav\u00e9s de las paredes, tal vez manos del pasado, portadoras de un roce impropio, que ella rechaza y por el cual se atormenta. Retornan y se repiten en peque\u00f1as alucinaciones y fragmentos de sue\u00f1os violentos. Y cada vez que suena la puerta, algo prosigue resquebraj\u00e1ndose, en tanto Carol se niega, se ve imposibilitada a responder a ese llamado, al llamado del Otro. El director cierra la historia con la fotograf\u00eda de su infancia, con una ni\u00f1a de mirada petrificada que parece dirigirse a un se\u00f1or, familiar, all\u00ed donde su infierno comenz\u00f3 y no ces\u00f3 de perpetuarse. Y de esta forma, le da el nombre a la obra, en ese acto de repulsi\u00f3n ella rechaza, niega algo al mismo tiempo que lo trae hacia s\u00ed misma, \u201chacia atr\u00e1s\u201d, hacia ese pasado indescifrable y que no logr\u00f3 inscribirse de modo alguno que, por lo tanto, se repite.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Referencias: <\/em><\/strong><\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Epstein, J. (1947). <em>El cine del diablo.<\/em> Buenos Aires: Editorial Cactus.<\/li>\n<li>Freud, S. (1917-1919) <em>Obras completas: Volumen XVII.<\/em> Buenos Aires: Amorrortu<\/li>\n<li>Hegel, G. W. F., (1931) <em>Filosof\u00eda Real. <\/em>M\u00e9xico: Fondo de cultura econ\u00f3mica.<\/li>\n<li>L\u00e9vinas, E. (2012 [1977]) <em>Totalidad e Infinito<\/em>. Salamanca: Ediciones S\u00edgueme.<\/li>\n<li>Nancy, J-L. (2013) <em> Del sintiente y del sentido.<\/em> Buenos Aires: Editorial Quadrata.<\/li>\n<li>Paz, O. (2017 [1987]) <em>Poes\u00eda.<\/em> Barcelona: Bonalletra Alcompas.<\/li>\n<li>Sartre, J-P. (1988) <em>El Ser y La Nada.<\/em> Buenos Aires<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Agustina Cabrera<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Repulsi\u00f3n: del lat\u00edn repuls\u012do, refiere al acto y el resultado \u00a0de repulsar o repeler algo, llev\u00e1ndolo hacia atr\u00e1s. &nbsp; Filmada en blanco y negro, es la primer pel\u00edcula en ingl\u00e9s realizada por el director Roman Polanski. 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