{"id":3154,"date":"2022-01-07T10:30:09","date_gmt":"2022-01-07T13:30:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3154"},"modified":"2023-03-28T14:42:09","modified_gmt":"2023-03-28T17:42:09","slug":"arbustos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2022\/01\/07\/arbustos\/","title":{"rendered":"Arbustos \u2013 Por C\u00e9sar Castillo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre La Serena y Caleta Hornos, la ruta 5 es una carretera con dos carriles por direcci\u00f3n que sube\u00a0y baja los cerros cerca del mar. Gran parte del camino es recto y es posible ver a la distancia el movimiento vertical de los autos que vienen y van como si naves extraterrestres invisibles les abdujeran de la tierra al cielo y viceversa. Justo despu\u00e9s de un puente empiezan unas curvas cerradas que limitan con la mascada que los cerros sufrieron para construirla. Una de estas curvas se ubica en la parte m\u00e1s alta del trayecto, antes de empezar el descenso al pueblo costero. A esa altura, y en el trozo de tierra entre los dos carriles, un arbusto peque\u00f1o hab\u00eda crecido ese verano y se mostraba absolutamente florecido y solitario. Al pasar me queda la sensaci\u00f3n de haber visto algo por el rabillo del ojo, una mancha en movimiento que luego reconozco en el retrovisor como un par de cabras intentando cruzar hacia el arbusto. Un poco m\u00e1s all\u00e1, un letrero amarillo advierte la posibilidad de que animales se metan al camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Jonathan Rosenbaum, respondiendo en parte la pregunta\u00a0<em>\u00bfQu\u00e9 significa ser un cr\u00edtico de cine?\u00a0<\/em>que se le planteara en un\u00a0<a href=\"https:\/\/jonathanrosenbaum.net\/2021\/08\/response-to-a-cineaste-symposium-about-film-criticism-2000\/\">simposio de Cineaste<\/a>: \u201cEn otras palabras, ser\u00eda feliz en algunos casos si los lectores me usaran para viajar a alg\u00fan lugar \u2014 alg\u00fan lugar especificado por ellos y no por mi \u2014 y luego se bajaran, m\u00e1s que considerarme a m\u00ed y lo que tengo por decir como el destino final. El di\u00e1logo resulta de algo m\u00e1s que un monologo \u2014 al menos si incluye varios puntos de vista en vez de un simple asentimiento.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta menci\u00f3n al viaje no resultar\u00eda ajena a la tradici\u00f3n de la traducci\u00f3n, donde largamente se ha discutido la idea de que, frente a los textos en una lengua ajena, a veces se oficia como un canoero que mueve un cargamento de orilla a orilla con la misi\u00f3n de ponerlo a salvo al otro lado. Aqu\u00ed \u201ca salvo\u201d quiere decir en una pieza: fiel a su estado antes de emprender el viaje, tal como si nunca hubiera existido canoa ni canoero. Pero el viaje que propone Rosenbaum resulta distinto. De partida, no se transporta un texto u obra, sino al mismo lector y en un medio de transporte que es el cr\u00edtico mismo o su escritura. La autor\u00eda es convertida en canoa mientras el lector es el sujeto de la acci\u00f3n de transporte, que sabe ad\u00f3nde va y que puede decidir tirarse al agua en medio del r\u00edo o usar los remos para matar moscas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00eda que preguntarse: \u00bfCu\u00e1les son las condiciones para que una canoa cr\u00edtica permita llegar a cualquier lugar? En ese entorno discursivo, el riesgo para la escritura cin\u00e9fila es la posibilidad de su encasillamiento en una pedagog\u00eda propia del gu\u00eda tur\u00edstico. Una escritura, por ejemplo, que tome a sus lectores de las solapas para dejarles atrapados en una narraci\u00f3n cuya funci\u00f3n es delimitar la mirada y lo mirable, donde lo que se ve es visto solo a partir de una explicaci\u00f3n que establece cierta jerarqu\u00eda de informaciones. Una textualidad, en suma, en la que el cr\u00edtico se construye a s\u00ed mismo como necesario y que \u2014 al contrario de la escalera del Wittgenstein en el\u00a0<em>tractatus<\/em>, jam\u00e1s podr\u00eda ser desechado luego de su uso, pesando sobre el lector como la sombra de un saber que le falta. Me recuerda un poco a\u00a0<em>google street view:\u00a0<\/em>levantas y sueltas el monigote en una secci\u00f3n del mapa para acceder a un punto de vista virtual de la ciudad. Muy \u00fatil cuando uno no quiere perderse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lenka Clayton en \u201c<a href=\"https:\/\/vimeo.com\/54962435\">The distance i can be from my son<\/a>\u201d produce una serie de videos que intentan medir objetivamente la m\u00e1xima distancia que la artista puede soportar respecto a su hijo peque\u00f1o en diversos ambientes (el proyecto es parte de su \u201c<a href=\"http:\/\/www.lenkaclayton.com\/artist-residency-in-motherhood\">Residencia art\u00edstica en maternidad<\/a>\u201d). En una toma fija se ve por un momento el escenario (un supermercado, un parque, un callej\u00f3n), hasta que ingresa al cuadro un ni\u00f1o de unos dos a\u00f1os y empieza a caminar hacia el horizonte. El ni\u00f1o a veces se gira o cambia de direcci\u00f3n, su caminar no es tan estable como el de un adulto y probablemente su devaneo no tiene direcci\u00f3n asegurada. El video termina cuando la artista entra al cuadro corriendo para ir a buscar a su hijo y unas letras detallan la distancia que recorri\u00f3 el muchacho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema, entonces, puede ser perderse. O quiz\u00e1s desear que otros se pierdan (ya sea detalles, referencias, historias, menciones). Esos otros son otras escrituras cin\u00e9filas, pero tambi\u00e9n otros espectadores. Solo si est\u00e1n perdidos, podr\u00eda la autor\u00eda cr\u00edtica re-situar correctamente al despistado y devolverlo al camino. Podr\u00eda por ello, decir por primera vez e inaugurarse a s\u00ed misma como un saber supuesto por fuera del texto y por encima de las experiencias silvestres de los desprevenidos. Las resonancias aqu\u00ed al \u201cpoder pastoral\u201d que describe Michel Foucault o la \u201ceducaci\u00f3n bancaria\u201d de Paulo Freire no ser\u00edan gratuitas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me inclino en cambio por una escritura que viene despu\u00e9s de la disponibilidad de la pel\u00edcula. Es una escritura que tendr\u00eda que re\u00edrse primero del goteo como l\u00f3gica del cine: cierta escasez del acceso que provoca artificialmente la necesidad de adelantados. Quiz\u00e1s sea en el lugar del festival, del estreno, de la urgencia por ver primero y antes que nadie \u2014 aunque siempre en medio de la sala y junto a otros adelantados \u2014 donde se imponga la necesidad de apostar por el caballo ganador para rescatar la propia autoridad. Solo en un sistema de esas caracter\u00edsticas tiene sentido escribir para recomendar, para guiar la mirada y tambi\u00e9n la inversi\u00f3n de recursos; o simplemente para rellenar el obligado comentario del espectador cotidiano al terminar la funci\u00f3n. Porque pareciera que hay que hablar y esa cr\u00edtica escribi\u00f3 como adelant\u00e1ndose a la necesidad de comentario. Re\u00edrse, un poco y sin maldad, de esa escritura es indicar que en cierto modo la demanda es construida y que su espacio es cada vez m\u00e1s nulo. O que no es siempre es bueno re\u00edr primero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, se puede escribir para la lectura. Rosenbaum lo ve bien cuando indica la necesidad de que el cr\u00edtico se acepte como un destino que puede no ser un final. La soberbia cr\u00edtica ser\u00eda precisamente situar como ideal de la respuesta a un texto el mero asentimiento. En cambio, escribir para la lectura ser\u00eda aceptar la simetr\u00eda de la conversaci\u00f3n y su apertura. Buscar la situaci\u00f3n irregular de dos espectadores en la misma necesidad: reutilizar, resintentizar, transformar el visionado en otra cosa a trav\u00e9s de las palabras. No se trata tampoco, para no exagerar, de un modo de escritura incompatible con la pedagog\u00eda cin\u00e9fila \u2014 necesaria muchas veces en otros sentidos. Pero s\u00ed de atender otro asunto: aquel de la igualdad en ese devaneo que se produce no por estar perdidos sino por perderse las im\u00e1genes constantemente en el lenguaje. Como la galer\u00eda de cuadros imaginarios que la \u00e9cfrasis de Filostrato inventa, la pel\u00edcula tambi\u00e9n desaparece en la escritura, hundida en la experiencia de su visionado. Ah\u00ed estar\u00eda la brecha de una necesaria po\u00e9tica, poner palabras no para explicar lo visto sino para salir con otros del silencio en que la imagen reconoce su poder\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">5.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al volver de Caleta Hornos, en la misma curva, en el mismo cerro, a\u00fan el arbusto sigue al medio de la carretera, rebosante.<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>C\u00e9sar Castillo Vega<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Entre La Serena y Caleta Hornos, la ruta 5 es una carretera con dos carriles por direcci\u00f3n que sube\u00a0y baja los cerros cerca del mar. 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