{"id":3102,"date":"2021-12-22T10:00:46","date_gmt":"2021-12-22T13:00:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3102"},"modified":"2021-12-20T18:40:43","modified_gmt":"2021-12-20T21:40:43","slug":"rescate-del-tiempo-y-la-memoria-en-que-vivan-los-crotos-de-ana-poliak","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/12\/22\/rescate-del-tiempo-y-la-memoria-en-que-vivan-los-crotos-de-ana-poliak\/","title":{"rendered":"Rescate del tiempo y la memoria en Que vivan los crotos de Ana Poliak"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00a1Que vivan los crotos! <\/em>(1990) es el primer largometraje de la cineasta argentina Ana Poliak, obra centrada en Jos\u00e9 Am\u00e9rico \u201cBepo\u201d Ghezzi, croto que viaj\u00f3 durante veinticinco a\u00f1os por territorio argentino. Poliak ya hab\u00eda realizado dos cortometrajes: <em>El eco <\/em>(1984) y <em>Suco de S\u00e1bado <\/em>(1987); que sumados a los dos largometrajes posteriores <em>La f\u00e9 del volc\u00e1n <\/em>(2001) y <em>Parapalos <\/em>(2004), conforman un corpus imprescindible para la historia del cine latinoamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La figura de la directora en el desarrollo del cine argentino no ha contado con un posicionamiento regular. Si bien la pel\u00edcula es interpretada como un gesto diferente al cine realizado a finales de los ochenta, sentando un precedente para la d\u00e9cada venidera, su inscripci\u00f3n en el movimiento del Nuevo Cine Argentino no se realiz\u00f3 de manera concreta; careciendo sus obras del espacio de discusi\u00f3n que otros directores y directoras han tenido<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Enfrentando diversos impedimentos para su exhibici\u00f3n, siendo estrenada cinco a\u00f1os despu\u00e9s en el pa\u00eds; esta obra es un trabajo que aborda con precisi\u00f3n y de manera impl\u00edcita el contexto de crisis de mediados de los ochenta en Argentina. No es menor que ante tal panorama, Poliak se haya concentrado en observar historias y sujetos ubicados en los m\u00e1rgenes de una estructura\u00a0 que pretende hacerlos invisibles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s del testimonio de la directora, podemos interpretar que cuando a\u00fan era estudiante de cine, ya hab\u00eda dirigido su mirada a una historia como la de Bepo. En dicho contexto, escribi\u00f3 un gui\u00f3n de diez minutos acerca de la historia de un hombre que viv\u00eda marginado de la sociedad a la orilla de un r\u00edo, juntando y seleccionando\u00a0 desperdicios y edificando por tanto, un mundo propio. Esta idea que nunca lleg\u00f3 a ser filmada adquiere una forma concreta a finales de los ochenta cuando Poliak, por contacto de Mariano Betel\u00fa \u00a0logra comunicarse con Bepo y le env\u00eda el gui\u00f3n. La directora finalmente viaja a Tandil, pudiendo acceder a los relatos del linyera y tambi\u00e9n de sus amistades. Este \u00faltimo punto es importante para aproximarse a la obra, ya que las experiencias de Bepo aparecen mediante los relatos de amigos y amigas de infancia, y aquellas que forj\u00f3 en el camino. As\u00ed, la perspectiva de un otro amigo se emplaza como un primer elemento relevante para comprender la singularidad de esta pel\u00edcula, experiencias que son representadas sin acudir a una temporalidad exacta. Los relatos fluct\u00faan entre an\u00e9cdotas y reflexiones, algunas relacionadas a los lugares en que creci\u00f3 Bepo, y otras vinculadas a su camino como linyera. Filiberto Satti, amigo de la infancia, brinda aspectos sobre la vida de Bepo, la muerte de su madre, su car\u00e1cter en la juventud y las decisiones que separaron en un momento sus caminos. A su voz se suma la de Uda, hija del patr\u00f3n de la cantera, quien fuera el inter\u00e9s amoroso de Bepo en su juventud. La amistad tambi\u00e9n surge desde la propia voz de Bepo, recordando constantemente al Franc\u00e9s, croto al que conoci\u00f3 en las v\u00edas y con qui\u00e9n form\u00f3 una amistad que lo marc\u00f3 profundamente. Junto a ellos, los recuerdos de otros linyeras que compartieron con Ghezzi tambi\u00e9n son relevantes, experiencias vinculadas en su mayor\u00eda al anarquismo en Argentina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El intento de unir esas vivencias significa tratar el fen\u00f3meno de la trashumancia en Argentina, hecho ocurrido en la primera mitad del siglo pasado. En esa \u00e9poca, personas de origen diverso eligieron vivir una vida \u201c[\u2026] en fuga del hogar sedentario, el trabajo permanente, la propiedad, el patr\u00f3n o la ley [\u2026]\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Vagabundos, errantes, n\u00f3madas, crotos o linyeras, se caracterizan por huir de una vida tradicional de manera voluntaria. Esta b\u00fasqueda sin duda estaba conformada por una heterogeneidad de experiencias, pero m\u00e1s all\u00e1 de eso, en el fen\u00f3meno del\u00a0 tr\u00e1nsito sin rumbo y en la pel\u00edcula en particular, aparece el anarquismo como un punto de comuni\u00f3n de las voces que all\u00ed hablan. Respecto a Bepo, se indica que viaj\u00f3 como croto durante veinticinco a\u00f1os realizando trabajos itinerantes. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n el linyera se refiere a su relaci\u00f3n con el trabajo, relatando algunas tareas que llevaba a cabo o reflexionando acerca de la libertad. Seg\u00fan Satti, cuando eran j\u00f3venes compart\u00edan ideas anarquistas, pero a diferencia de Bepo \u00e9l nunca se interes\u00f3 por la errancia. Junto a estas referencias, tambi\u00e9n se despliegan otros testimonios de crotos que se vincularon a la causa anarquista; entre ellos destacan los relatos de un hombre que comparti\u00f3 con Bepo cuando eran j\u00f3venes, quien recuerda esos a\u00f1os y hace un llamado a la juventud y a las clases humildes a persistir en la b\u00fasqueda del bienestar general. Otra referencia al ideario anarquista se evidencia en la historia de los Presos de Bragado, caso de violencia y tortura pol\u00edtica ocurrido a inicios de la d\u00e9cada del treinta en el que se acus\u00f3 a obreros anarquistas de un atentando incendiario. Pascual Vuotto, uno de los obreros encarcelados, se refiere a la violencia policial de la que fue v\u00edctima y a la solidaridad que uni\u00f3 a los presos y a la poblaci\u00f3n que luch\u00f3 por su liberaci\u00f3n. Es importante detenerse en la forma que cada uno adopta para indagar en esos recuerdos, el cari\u00f1o a esos a\u00f1os, a los sue\u00f1os de juventud, quiz\u00e1s impregnado por la inevitable tendencia que tiene la memoria a enaltecer algunos pasajes de lo vivido; se combina con un profundo conocimiento que ese tiempo al que est\u00e1n aludiendo ya no puede concretarse en su actualidad (1989). Sin embargo, al dirigirse a la c\u00e1mara, parecieran estar conscientes que ese aparato presenta una oportunidad para unir aquel tiempo lejano con el presente. Ana Poliak se sit\u00faa ante este contexto pol\u00edtico emplazando en el centro del cuadro ideas hist\u00f3ricamente pormenorizadas, reflexiona as\u00ed sobre la noci\u00f3n de libertad y de ocio abordando ese tiempo que no es dominado y que se materializa en las largas caminatas realizadas en la juventud y en los momentos de introspecci\u00f3n en la vejez. Mediante una propuesta formal que piensa los l\u00edmites entre el documental y la ficci\u00f3n, la directora reflexiona sobre la memoria no desde una \u00f3ptica totalizadora, sino que con la intenci\u00f3n de explorar el tiempo y espacio de los crotos, trazando adem\u00e1s interrogantes respecto a si hay algo de ese lugar que podamos traer al presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las caracter\u00edsticas principales de esta obra es la relaci\u00f3n entre el documental y la ficci\u00f3n, esta \u00faltima es usada no tan s\u00f3lo para representar lo hablado por los sujetos, sino tambi\u00e9n para construir im\u00e1genes que tienen la cualidad de evocar m\u00faltiples sensibilidades; siendo adem\u00e1s un elemento que posibilita la experimentaci\u00f3n formal. A lo largo del film, Poliak plantea una estrecha relaci\u00f3n entre las secuencias de testimonios y las secuencias dramatizadas, en las que aparecen principalmente rostros y paisajes; esta correspondencia es importante porque a nivel general la pel\u00edcula presenta\u00a0 una estructura intercalada entre unas y otras, pero m\u00e1s profundamente, porque cada rostro y territorio, cada objeto es encuadrado\u00a0 con la misma sutileza. El drama aparece generalmente para retratar escenas en exteriores, planos generales que capturan paisajes habitados por actores j\u00f3venes que interpretan a crotos, quienes recorren anchos caminos de tierra, arroyos o v\u00edas del tren, y a quienes vemos tambi\u00e9n viajando en las partes superiores de los trenes, secuencias en que hay un tratamiento particular respecto al paso del tiempo y donde lo sonoro se ensambla a lo visual con una meditada precisi\u00f3n. Respecto a los testimonios, los rostros\u00a0 emergen a trav\u00e9s de primeros planos o planos medios, escenas en que se acent\u00faa el ritmo y el uso de la voz. Es llamativo por ejemplo, como Satti en la escena inicial se expresa con nerviosismo acerca de Bepo y de su amistad, en un minuto notamos que quiere parar de hablar: de inmediato podemos escuchar que le pregunta, aparentemente a Poliak si pueden grabar otra vez. Gestos como aquel, en que se hace visible la presencia de la c\u00e1mara se repiten a lo largo de la pel\u00edcula. Poliak posiciona en el montaje con libertad las huellas que deja la voz, pensando en los l\u00edmites y posibilidades del medio cinematogr\u00e1fico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro modo de hacer ingresar la ficci\u00f3n al objeto se da por medio de algunos <em>juegos de representaci\u00f3n<\/em>, im\u00e1genes en las que apreciamos acciones que transparentan el artificio que las compone. Estas consisten en hacer que algunos sujetos \u2013no actores- realicen acciones que aluden al pasado. Es as\u00ed como vemos a Bepo durmiendo en la intemperie (en una clara referencia a su experiencia como croto), o armando un mono<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> para despu\u00e9s sentarse en \u00e9l. En otra escena lo observamos\u00a0 al centro del cuadro, rodeado de animales y carretas ejerciendo aparentemente tareas de afilamiento de una estructura. En otro momento, se aprecia una referencia a una obra de teatro, <em>Hermano Lobo, <\/em>del dramaturgo anarquista Rodolfo Gonz\u00e1lez Pacheco; dos crotos que ya hab\u00edan relatado algunas an\u00e9cdotas anteriormente, interpretan un fragmento de la obra; escena en la que incluso se escucha un \u00a1corten! As\u00ed, el plano sirve de escenario para integrar otros modos de representaci\u00f3n y para enfatizar acciones y pensamientos de la vida de los crotos. Todas estas secuencias presentan una composici\u00f3n muy precisa, donde cada recurso es utilizado para generar una reflexi\u00f3n sobre el uso del espacio \u2013los recorridos y las acciones- y su incidencia en el ejercicio de la memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Poliak no s\u00f3lo se interes\u00f3 por situar en el centro de su pel\u00edcula la tem\u00e1tica de la memoria, sino que se pregunt\u00f3 espec\u00edficamente por la forma en que pod\u00eda abordarla. El uso de la ficci\u00f3n en el documental y la meticulosa puesta en escena de los testimonios, se relaciona a una b\u00fasqueda plasmada en el cine documental a mediados de los a\u00f1os ochenta en Am\u00e9rica Latina. Esa indagaci\u00f3n se evidenci\u00f3 en nuevas formas de pensar el g\u00e9nero en la cinematograf\u00eda, en este caso, el modo tradicional del documental \u2013la construcci\u00f3n de una historia de <em>los nuestros<\/em>&#8211; pod\u00eda dialogar con una vertiente centrada en la experimentaci\u00f3n formal y narrativa.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> La primera obra de la directora podr\u00eda ser comprendida entonces, a ra\u00edz de este nuevo lineamiento del g\u00e9nero. Tal como se\u00f1ala Ana Amado, en el film de Poliak \u201cno hay historia en el sentido de reconstrucci\u00f3n cronol\u00f3gica de hechos [\u2026] sino tenemos su elaboraci\u00f3n tal como es propuesta en el film, en el (des)orden que nos entrega la pantalla a modo de rompecabezas con algunos fragmentos presentes y otros que faltan\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. De esta manera, la directora profundiza en otros modos de documentaci\u00f3n, apareciendo la ficci\u00f3n como\u00a0 una herramienta que sirve para problematizar el ejercicio de la memoria, tanto individual como colectiva; reflexi\u00f3n que tambi\u00e9n estar\u00e1 presente con una impronta m\u00e1s personal en su largometraje posterior, <em>La f\u00e9 del volc\u00e1n <\/em>(2001). As\u00ed, la artista enlaza la memoria de otros y la propia, al hacer presente en el inicio de la pel\u00edcula una dedicatoria a Lucina \u00c1lvarez, quien fue su profesora en una escuela experimental de educaci\u00f3n est\u00e9tica. Su figura fue muy importante para ella y as\u00ed se aprecia en esos primeros minutos, donde podemos ver el nombre y la fecha de desaparici\u00f3n, para a continuaci\u00f3n observar el texto \u201ca la memoria\u201d permanecer en solitario sobre un fondo negro, siendo este un primer indicio de la inquietud que iba a guiar el desarrollo de la pel\u00edcula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La memoria es una tem\u00e1tica central en esta primera obra, pudiendo acceder a ella desde varias perspectivas. Quiz\u00e1s uno de los puntos que mejor ilustra aquello es la multiplicidad de voces que podemos apreciar. Si bien hay una figura que gu\u00eda el desarrollo del film \u2013Bepo y su elocuencia- Poliak otorga espacio a las amistades de infancia y a otros crotos que fueron compa\u00f1eros de viaje o que eligieron un camino similar al de Bepo. Sus rostros son encuadrados con detenimiento, pudiendo advertir cada una de sus expresiones, el ritmo de las voces; el modo en el que se refieren a su amigo o recuerdan historias de sus a\u00f1os de juventud. Este conjunto de memorias es representada a trav\u00e9s de un montaje fragmentario, aqu\u00ed las im\u00e1genes se despliegan adecu\u00e1ndose al comp\u00e1s de las an\u00e9cdotas de Bepo o Satti, las que son reforzadas por estrategias ficcionales. Respecto a la forma general, dispuesta en fragmentos, es interesante notar la divisi\u00f3n materializada en los intert\u00edtulos. El primero de ellos, un texto de letras blancas sobre un fondo negro, aparece se\u00f1alando \u201cEsas cosas que el franc\u00e9s hablaba\u201d, a esta primera l\u00ednea se suman \u2013 a modo de cap\u00edtulos \u2013 \u201cEn algunos de esos arroyos me vas a encontrar, \u201cAquel teatro nos am\u00f3,\u201d \u201cNuestra cita era sagrada\u201d, apartados que a\u00a0(Barandiar\u00e1n 2019)\u00fanan ideas provenientes de las palabras de Bepo, y que aluden\u00a0 en su mayor\u00eda al Franc\u00e9s. A trav\u00e9s de sus recuerdos, podemos acceder a hechos y palabras que marcaron su relaci\u00f3n. Su figura, un tanto misteriosa, es construida a trav\u00e9s de las variaciones de la memoria de Bepo; acto que es correspondido por la forma del montaje. Poliak plantea una estructura que se alinea completamente con lo hablado por los sujetos, haciendo un delicado trabajo de reconstrucci\u00f3n de hechos-memorias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra forma de expresi\u00f3n de la memoria emerge de la escritura, herramienta que se presenta en t\u00e9rminos formales en el objeto, y a su vez en la historia \u00edntima del protagonista, siendo un elemento que de cierta manera excede al propio film. Hay algunos momentos que ilustran aquello, el primero de ellos se ubica en los minutos iniciales. Despu\u00e9s de apreciar a Satti y Bepo sentados en un parque tomando mate, vemos una escena de un auditorio; en el escenario se encuentran Bepo y Hugo Nario, este \u00faltimo habla sobre el origen de los crotos y c\u00f3mo el contacto con Bepo contribuy\u00f3 a desarmar los prejuicios que ten\u00eda sobre este grupo de personas. En la secuencia podemos ver al p\u00fablico y espec\u00edficamente a Satti, su rostro es captado oyendo atentamente, y a su vez lo escuchamos relatando que Bepo durante sus viajes, escribi\u00f3 sobre sus experiencias en una suerte de diario, recuerdos que m\u00e1s tarde tomar\u00e1n la forma de una biograf\u00eda escrita por el mismo Nario. La escena da cuenta que la escritura fue un elemento de importancia para Bepo en la realidad de mediados del siglo XX, el \u00e1nimo de registrar sus propias experiencias revela que el ejercicio de la memoria es una inquietud que comparte con la directora. El segundo momento en que la escritura se establece como un elemento importante, es en los \u00faltimos minutos de la pel\u00edcula. Se lo ve a Bepo en una cocina, sentado en una mesa escribiendo una carta a Uda. Las palabras revelan que la mujer siempre form\u00f3 parte de sus recuerdos transform\u00e1ndose en una inspiraci\u00f3n para su poes\u00eda, adem\u00e1s del profundo cari\u00f1o que persiste hacia ella. Mientras vemos a Bepo escribir, se escucha la voz de la mujer leyendo la carta, a continuaci\u00f3n la imagen del croto es desplazada por Uda, quien contin\u00faa leyendo y al terminar mira a la c\u00e1mara, sonr\u00ede y baja la vista. Ambas secuencias tienen la particularidad de evidenciar con precisi\u00f3n el tratamiento que le da Poliak a la tem\u00e1tica de la memoria, quien une con cautela aspectos \u00edntimos con dimensiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta primera obra delinea una propuesta formal que se caracteriza por la experimentaci\u00f3n y libertad creativa. La relaci\u00f3n entre el plano testimonio y el plano drama permite que las expresiones de los rostros, los cambios en el tono de la voz y la exploraci\u00f3n de los paisajes se conjuguen para conformar un objeto de una profusa riqueza visual. Tanto en la captura del rostro, como en las im\u00e1genes de exteriores (caminos de tierra, arroyos, v\u00edas y vagones del tren) se aprecia un v\u00ednculo de los recursos que operan para generar im\u00e1genes de una expresividad distintiva. En los primeros minutos por ejemplo, podemos ver el reflejo de un croto joven en una fuente de agua, a quien tambi\u00e9n lo observamos caminando por afuera de la casa de Bepo (se aprecia su silueta en la ventana) y dirigi\u00e9ndose a tomar un bolso para emprender su camino hacia las v\u00edas. De forma simult\u00e1nea observamos el transitar de un caracol y a Bepo sentado en una cocina, ligeramente iluminado, en una posici\u00f3n reflexiva. Las siluetas y la lentitud son elementos fundamentales en estas im\u00e1genes, ya que nos introducen a las aristas que dominar\u00e1n el desarrollo del film, los aspectos opacos que constituyen a la memoria, y la quietud y contemplaci\u00f3n que caracteriz\u00f3 a los crotos; elementos que Poliak toma para hacerlos operar en esta obra. La reflexi\u00f3n sobre el tiempo del ocio y el tiempo del trabajo presente en las palabras de Bepo y Satti, se unen con el aspecto intimista de lo expuesto y la potencia evocadora de cada plano. Es a trav\u00e9s de esas l\u00edneas y de las caminatas de esos crotos j\u00f3venes, de sus cuerpos recostados y los rostros sonrientes en las partes superiores de los trenes, que podemos imaginar una relaci\u00f3n diferente con el tiempo, pensando en las formas de lentitud y contemplaci\u00f3n como una posici\u00f3n ante la realidad. La manera en que se aborda lo pol\u00edtico, prestando especial atenci\u00f3n a la singularidad de cada experiencia, es un modo que seguir\u00e1 presente en las obras posteriores de Ana Poliak, <em>La f\u00e9 del volc\u00e1n <\/em>(2001) y <em>Parapalos <\/em>(2004), objetos en que las tem\u00e1ticas de la memoria, el recuerdo de la dictadura y el tiempo del trabajo aparecen planteando modos de observaci\u00f3n que son\u00a0 importantes en el contexto actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Cristina Flores Arriaza<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Sonzini, Ramiro. \u00abCon los ojos abiertos.\u00bb <em>60 columnas (04): Ana Poliak: El teatro de la memoria.<\/em> 12 de Julio de 2019. http:\/\/www.conlosojosabiertos.com\/60-columnas-04-ana-poliak-teatro-la-memoria\/ (\u00faltimo acceso: 27 de Junio de 2021)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Baigorria, Osvaldo. <em>Anarquismo Trashumante. Cr\u00f3nicas de crotos y linyeras.<\/em> La Plata: Terramar , 2008 (9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Bolso que los crotos \u00a0se colgaban al hombro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Arias, Juan Carlos. \u00abLas nuevas fronteras del Cine Documental: La producci\u00f3n de lo real en la \u00e9poca de la imagen omnipresente.\u00bb <em>Aisthesis<\/em>, 2010: 48-64.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Amado, Ana. \u00abEl testimonio y las voces de la memoria social.\u00bb En <em>La imagen justa. Cine argentino y pol\u00edtica (1980-2007)<\/em>, de Ana Amado, 512-524. Buenos Aires: Colihue, 2009 (521).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Que vivan los crotos! (1990) es el primer largometraje de la cineasta argentina Ana Poliak, obra centrada en Jos\u00e9 Am\u00e9rico \u201cBepo\u201d Ghezzi, croto que viaj\u00f3 durante veinticinco a\u00f1os por territorio argentino. Poliak ya hab\u00eda realizado dos cortometrajes: El eco (1984) y Suco de S\u00e1bado (1987); que sumados a los dos largometrajes posteriores La f\u00e9 del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":55,"featured_media":3103,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-3102","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3102","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/55"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3102"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3102\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3104,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3102\/revisions\/3104"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3103"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3102"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3102"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}