{"id":3076,"date":"2021-12-14T13:09:14","date_gmt":"2021-12-14T16:09:14","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3076"},"modified":"2021-12-14T13:26:45","modified_gmt":"2021-12-14T16:26:45","slug":"la-prospeccion-especulativa-en-el-cine-de-ciencia-ficcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/12\/14\/la-prospeccion-especulativa-en-el-cine-de-ciencia-ficcion\/","title":{"rendered":"La prospeccio\u0301n especulativa en el cine de ciencia ficcio\u0301n"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQue\u0301 significa hablar de prospeccio\u0301n en el cine de ciencia ficcio\u0301n? \u00bfCo\u0301mo se presenta y se manifiesta este concepto? \u00bfCo\u0301mo podri\u0301amos definirlo si nos proponemos sostener que sin su efecto predominante (el de la prospeccio\u0301n especulativa) no existiri\u0301a acaso este ge\u0301nero?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"column\">\n<p><strong>Una mirada prospectiva del mundo.<\/strong><\/p>\n<p>Procurando esbozar una primera aproximacio\u0301n, somera e intuitiva, podri\u0301amos decir que la prospeccio\u0301n refiere a la idea de una reflexio\u0301n concienzuda en torno a acontecimientos o sucesos del futuro, que au\u0301n no han ocurrido, y que acaso, si las circunstancias asi\u0301 lo determinan, podri\u0301an nunca llegar a ocurrir. Vamos a intentar desglosar los alcances este\u0301ticos de este concepto, pensa\u0301ndolo en relacio\u0301n al cine y sus modos discursivos de operar, asi\u0301 como sus despliegues de sentido e\u0301tico-este\u0301ticos, li\u0301ricos y audiovisuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Antes de avanzar, vale aclarar que el siguiente ana\u0301lisis no procura ser exhaustivo ni definitivo, ma\u0301s bien se presenta como una breve y enfa\u0301tica reflexio\u0301n sobre la ciencia ficcio\u0301n como un ge\u0301nero ma\u0301s que paradigma\u0301tico y referencial en la historia del cine; como modelo discursivo responsable y condicionante de una cuantiosa serie de cambios y transformaciones cruciales en los modos de hacer epocales que terminaron repercutiendo, de alguna u otra manera, en las diversas formas de comprensio\u0301n del mundo, y en las cosmovisiones ma\u0301s intri\u0301nsecas de la sociedad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El rol del arte tiene que ver precisamente con esto, por cierto: aflorar el cuestionamiento cri\u0301tico y desestabilizar la norma imperante que subyace eficazmente instalada, solapada, silenciada pero estimulada por nuestro tra\u0301nsito cotidiano y rutinario, que finalmente no hace otra cosa que encapsular y automatizar por completo nuestras identidades. El cine, en tanto modelo de manifestacio\u0301n arti\u0301stica, ha sabido generar desestabilizaciones profundas y resquebrajamientos insondables e insoslayables en cuanto a los modelos de comprensio\u0301n del mundo (alla\u0301 hacia principios del siglo XX, cuando se empezo\u0301 a abrir paso ante la civilizacio\u0301n). La ciencia ficcio\u0301n, en tanto ge\u0301nero discursivo, tambie\u0301n se ha encargado de ello (principalmente hacia mediados de siglo, en los 50, acaso su periodo de mayor auge y esplendor). Retomemos, entonces, aque\u0301l rasgo caracteri\u0301stico e inherente al ge\u0301nero que pretendi\u0301amos introducir y definir al inicio (rasgo que en principio puede sonar un tanto ajeno y distante respecto a lo arti\u0301stico y a lo cinematogra\u0301fico): el de la ciencia ficcio\u0301n y su naturaleza prospectiva.<\/p>\n<p>En un estimulante ensayo publicado por Fernando Moreno Serrano para la Universidad Complutense de Madrid (2011), el autor define la identidad sinuosa y disruptiva del llamado Monstruo prospectivo que configura la ciencia ficcio\u0301n de una manera suficientemente esclarecedora. Si bien Moreno lo aborda principalmente desde la literatura, los rasgos que describe tambie\u0301n aplican al cine, y refieren a una mirada prospectiva del mundo entendida bajo la concepcio\u0301n de la futurologi\u0301a: un ideario en miras del futuro, en pos de un man\u0303ana posible. Dice J. Merrill (1985), citado en su ensayo: \u201cel extraterrestre de la ciencia ficcio\u0301n no es ma\u0301s que una extensio\u0301n de nuestras inquietudes humanas\u201d. Y esto es curiosamente cierto: el proceso de humanizacio\u0301n de esos seres que, en los relatos de ciencia ficcio\u0301n, se nos presentan como Otros, distantes y extran\u0303os, se evidencia en los planteamientos expresivos del ge\u0301nero. Inclusive, podri\u0301amos afirmar que cuanto ma\u0301s Otro es ese Otro, ma\u0301s humano se torna. Esto, a su vez, conlleva a una conclusio\u0301n contradictoria pero ineludible: los relatos de ciencia ficcio\u0301n nos exponen, en esa oposicio\u0301n e identificacio\u0301n de un Otro, ante el proceso de deshumanizacio\u0301n del hombre. Esto u\u0301ltimo tambie\u0301n es prospeccio\u0301n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Ahora bien, retomando aquella nocio\u0301n preliminar, y como subraya el ti\u0301tulo del presente ensayo, podemos afirmar que la ciencia ficcio\u0301n, en cuanto ge\u0301nero, es esencialmente especulativa. Este desplazamiento especulativo, no necesariamente viene a plantear cuestiones del orden de lo sobrenatural (esto perteneceri\u0301a ma\u0301s bien al campo gene\u0301rico de lo fanta\u0301stico o lo maravilloso), sino que recoge y representa inquietudes antropolo\u0301gicas concretas (Neupert) y las prospectiviza. Moreno Serrano destaca: \u201cLa ciencia ficcio\u0301n recoge los principios monstruosos con los que la humanidad ha son\u0303ado durante siglos, y los lleva a la prospeccio\u0301n\u201d (p. 473, 2011). En cierto sentido, podemos decir que los trabaja y los aborda para otorgarles un sentido en un potencial futuro pro\u0301ximo. \u00bfCo\u0301mo es entonces el monstruo prospectivo caracteri\u0301stico de la ciencia ficcio\u0301n (que no siempre se nos presenta como una u\u0301nica figura monstruosa, desde luego, pero el te\u0301rmino es atendible para referir a esa sensacio\u0301n de Otredad)? Es un monstruo que nace a partir de las preocupaciones humanas sobre el Yo, en el presente y en el futuro, y que para consolidarse precisa de una oposicio\u0301n marcada por un Otro que se nos presenta como diferente, pero no lo es tanto. La ciencia ficcio\u0301n no se juega por la antonimia, sino por la contradiccio\u0301n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ciencia ficcio\u0301n versus fantasi\u0301a.<\/strong><\/p>\n<p>Un aspecto central que no podemos dejar pasar es el de la ineludible comparacio\u0301n del ge\u0301nero de la ciencia ficcio\u0301n con el de la fantasi\u0301a. No\u0301tese que seguimos hablando de ge\u0301neros y no de rasgos de estilo (o simplemente de estilo en tanto modos de hacer situados, indefectiblemente ligados a un rasgo autoral o a un contexto socio-cultural determinado). Desde luego, los ge\u0301neros cinematogra\u0301ficos tambie\u0301n responden y remiten a un contexto de e\u0301poca, pero en este caso en particular (el del eje tema\u0301tico-gene\u0301rico-conceptual ciencia ficcio\u0301n-fantasi\u0301a), las fronteras suelen volverse difusas y acaso hablarse de una convivencia o co-presencia de un estilo marcadamente fanta\u0301stico (o de tintes de fantasi\u0301a) dentro del cine de ciencia ficcio\u0301n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto es muy habitual y, evidentemente, no esta\u0301 nada mal, pero insistimos en que aqui\u0301 no hablamos de la fantasi\u0301a como estilo, sino como campo gene\u0301rico auto\u0301nomo al de la ciencia ficcio\u0301n. Y por lo tanto, aunque suene complejo, procuraremos establecer diferenciaciones y distinciones entre ambos campos discursivos. Lo decimos enfa\u0301ticamente pues, por si acaso hiciera falta: la ciencia ficcio\u0301n y la fantasi\u0301a en el cine no son ni significan lo mismo.<\/p>\n<p>Planteemos, para ahondar en estos lineamientos, la situacio\u0301n de dos ejemplos cinematogra\u0301ficos argentinos de la segunda mitad del siglo XX. En peli\u0301culas como La guerra del cerdo (Torre Nilsson, 1975, basada en un libro de Adolfo Bioy Casares) o Invasio\u0301n (Hugo Santiago, 1969, donde Bioy Casares tambie\u0301n dice presente junto a Borges), se introducen el extran\u0303amiento y la tensio\u0301n especulativa sin presencias monstruosas expli\u0301citas ni ostensibles a la vista. Siguiendo esta aseveracio\u0301n, u observacio\u0301n, podri\u0301amos hablar de una tensio\u0301n fanta\u0301stica; sin embargo, hay cierto matiz en el tono y en la manera en que se despliega esa situacio\u0301n de ambigu\u0308edad e indefinicio\u0301n con respecto al futuro pro\u0301ximo, que nos hace pensar directamente en la ciencia ficcio\u0301n. Si bien el extran\u0303amiento de lo cotidiano representa un rasgo inmanente al ge\u0301nero fanta\u0301stico, podemos arriesgar que lo que aqui\u0301 entra en juego es un efecto predominante y nuclear que se asemeja ma\u0301s a los tratamientos estili\u0301sticos de la ciencia ficcio\u0301n. Esto es: la instauracio\u0301n de un clima profusamente cargado de ambigu\u0308edad, de especulacio\u0301n prospectiva, de cuestionamientos sobre el futuro que condicionan el presente y mantienen en vilo a los personajes, rebosantes de dudas razonables y genuinas que se ven tensadas y forzadas por esa ambigu\u0308edad misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>La fantasi\u0301a, en su fractura del ritmo cotidiano de un conjunto de vivencias sociales normalizadas, suele evidenciar rupturas mucho ma\u0301s marcadas y diferenciadas. Es decir: la fantasi\u0301a es ma\u0301s apabullante y virulenta. En el campo de lo fanta\u0301stico, ese Otro que se instala (que puede ser so\u0301lo un acontecimiento o una realidad novedosa, no necesariamente encarna una figura individual y auto\u0301noma fa\u0301cilmente identificable, de hecho suele serlo mucho menos que en la ciencia ficcio\u0301n) se nos presenta de una manera mucho ma\u0301s abrupta, arremetedora y movilizante. Adema\u0301s, hay que agregar, sabemos que no se suelen ofrecer explicaciones ni lecturas lo\u0301gico-causales a posteriori, es decir, regidas por la Razo\u0301n, acerca de todo lo que acaba de suceder. Esa Otredad preeminente en los relatos de fantasi\u0301a del cine, suele presentarse de una manera mucho ma\u0301s irracional y alterada. Aqui\u0301 es cuando podemos volar hacia otros extremos (aunque de la misma e\u0301poca) y hacer mencio\u0301n a Alien (1979) de Ridley Scott (que nos ofrece un marco este\u0301tico, conceptual, histo\u0301rico y narrativo de ciencia ficcio\u0301n pero es esencialmente una peli\u0301cula de terror fanta\u0301stico, porque dentro de ese bicho intergala\u0301ctico asesino no hay lugar para ningu\u0301n tipo de reflexio\u0301n prospectiva posible), o a otros seres cinematogra\u0301ficos de aspecto lovecraftiano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde luego, todo esto u\u0301ltimo no significa que ese Otro propio de la fantasi\u0301a sea un Otro superficial y plano, vaciado de sentido; sino ma\u0301s bien disruptivo y menos tensionante, no tan transgresor en cuanto a lo que viene a imponer a la sociedad civil que se muestra co\u0301modamente esclavizada por si\u0301 misma en el momento en que llega el quiebre. Y, efectivamente, se trata de una presencia mucho menos especulativa. Tal es el caso de peli\u0301culas ce\u0301lebres de la historia del cine moderno como Los pa\u0301jaros (1963) del maestro Alfred Hitchcock, o la eterna (y primera) Godzilla (1954, Ishiro Honda) por nombrar otro ejemplo menos hegemo\u0301nico y occidental. Se trata de films fanta\u0301sticos que exponen seres que carecen de motivaciones claras porque actu\u0301an por instinto primitivo (y aqui\u0301 hacemos una aclaracio\u0301n necesaria: entendemos por instinto primitivo a una sola y u\u0301nica intencionalidad expli\u0301cita, la de asesinar a la poblacio\u0301n cualquiera sea el contexto y el marco geogra\u0301fico y\/o socio-histo\u0301rico. Sino, debie\u0301ramos hablar de la excepcio\u0301n que significa el derivado de la fantasi\u0301a que hoy conocemos como cine de monstruos o kaiju \u2014Godzilla, King Kong, etce\u0301tera\u2014, en algunos casos ligado al cine cata\u0301strofe, en donde bestias irreconciliables y sacudidas por la hostilidad del contexto apuntan deliberada y uni\u0301vocamente a asesinar y extinguir por completo a la raza humana. Hay intenciones en esas criaturas, es cierto, pero se trata de objetivos extremadamente irracionales para ser atendidos desde una perspectiva humana. Por eso son fantasi\u0301a y no ciencia ficcio\u0301n).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>En las peli\u0301culas de ciencia ficcio\u0301n, la configuracio\u0301n de ese Otro invasor suele cargar con un peso simbo\u0301lico mayor, respecto al monstruo fanta\u0301stico (llame\u0301moslo asi\u0301 aunque, como mencionamos previamente, no estemos hablando precisamente de una criatura monstruosa especi\u0301fica). Esto sucede debido a que sus intenciones impli\u0301citas no suelen ser tan primarias ni tan instintivas, ni tan ba\u0301sicas ni tan llanas como el mero exterminio de la humanidad o la explicitacio\u0301n de un enfrentamiento esquema\u0301ticamente axiolo\u0301gico o en forma de extremos opuestos (aquellas eternas dualidades inexpugnables del cine: invasor\/invadido, bueno\/villano, he\u0301roe\/amenaza, humano\/alieni\u0301gena). Por nombrar otro ejemplo cla\u0301sico e indiscutido del cine argentino, podemos hablar de la exitosa Hombre mirando al sudeste (1986) de Eliseo Subiela. Alli\u0301, el Otro (que es bien Otro, porque incluso se trata de un internado psiquia\u0301trico) se empecina en demostrar al doctor Julio Denis (Lorenzo Quinteros) que es un extraterrestre proveniente de otro planeta y que no se puede explicar co\u0301mo es que la raza humana ha llegado a sobrevivir tanto tiempo en el territorio, presa en su insignificancia moral y su bajeza intelectual. No obstante, Rante\u0301s, ese Otro interpretado de manera inquietante por Hugo Soto, confiesa que esta\u0301 interesado en estudiar a la especie humana, y esas ansias repentinas tampoco se las puede terminar de explicar a si\u0301 mismo. Hay algo de la humanidad que lo seduce, algo especial e indescifrable que, no obstante, e\u0301l quiere dilucidar. En Hombre mirando al sudeste, el clima ciencia-ficcional introduce una duda razonable, hay un principio de incertidumbre y una oportuna reflexio\u0301n prospectiva, tensionante y ambivalente, atrai\u0301da por ese Otro que es tan Otro, que termina no sie\u0301ndolo tanto (porque no es meramente irracional, al no actuar de modo primitivo).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Hollywood y Ciencia.<\/strong><\/p>\n<p>Ciertamente, el siempre inagotable universo de la superproduccio\u0301n hollywoodense (y sus formatos y modelos de representacio\u0301n) es el que termina marcando la norma, y por eso mismo los ge\u0301neros tienden a desgastarse y a ir mutando, ofreciendo variantes y rizomas, mezclas y entrecruzamientos constantes; producto tambie\u0301n de las turbulencias que trae la posmodernidad al mundo del arte. Un ejemplo claro y paradigma\u0301tico de co\u0301mo influyen y afectan este tipo de cambios o variantes de formato en los discursos del ge\u0301nero, es el caso de They live (1988) de John Carpenter. En esta ce\u0301lebre pieza de ciencia ficcio\u0301n, que no deja de ser una megaproduccio\u0301n yanqui, sucede algo muy particular: los invasores alieni\u0301genas -acaso por primera vez en la historia del cine- no son representados alego\u0301ricamente dentro de esa amenaza compulsiva que era el comunismo en tiempos de Guerra Fri\u0301a. Es claro que los contextos de produccio\u0301n siempre hacen tambalear y entrar en tensio\u0301n a los ge\u0301neros del cine y sus discursos: resulta que en They live los extraterrestres representan la encarnacio\u0301n ma\u0301s pura y expli\u0301cita del capitalismo salvaje. Y si\u0301, de nuevo, es una megaproduccio\u0301n norteamericana hollywoodense. An\u0303os antes, esto habri\u0301a sido impensado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por consiguiente, y ma\u0301s alla\u0301 de todo esto, podemos sostener que la ambigu\u0308edad y la duda especulativa inmersas en un enfrentamiento que se torna tensio\u0301n constante entre un Yo y un Otro, son aspectos centrales en la constitucio\u0301n de sentidos de un relato cinematogra\u0301fico de ciencia ficcio\u0301n. Y que en todo caso la Ciencia como tal y la irrupcio\u0301n del infaltable elemento tecnolo\u0301gico son ma\u0301s bien consecuencias inexorables condicionadas por ese choque, por esa inminente confrontacio\u0301n (que no tiene porque\u0301 volverse expli\u0301cita y manifiesta en todos los casos). El elemento u objeto tecnolo\u0301gico, sabemos bien, es primordialmente un recurso narrativo que se pone en juego y que depende casi siempre de la mirada o el posicionamiento cientificista que la peli\u0301cula propone y evidencia (aspecto que siempre esta\u0301, de algu\u0301n modo, latente). En La guerra del cerdo, por ejemplo, el planteo e\u0301tico-moral que engloba al relato se encuentra regido por la Razo\u0301n, por la capacidad o no de ser racionales de los seres humanos que viven en sociedad (o, ma\u0301s bien, por la capacidad de actuar racionalmente) ante los hechos inso\u0301litos que nos sobresaltan y acucian a diario, en nuestro condenatorio estado de normalidad permanente. La duda especulativa en torno a lo racional, o hacia aquello que solemos considerar como inherente al pensamiento humano idealista, como la ciencia y su esencial propo\u0301sito de encontrarle una explicacio\u0301n lo\u0301gica al mundo natural que nos rodea, es un rasgo comu\u0301n al pensamiento cienti\u0301fico, y por lo tanto a la ciencia ficcio\u0301n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"section\">\n<div class=\"layoutArea\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"column\">\n<p>Evidentemente, este eje moral-racional tambie\u0301n se plantea efusivamente en los relatos de corte fanta\u0301stico, pero en la ciencia ficcio\u0301n se nos suele posicionar en frente al cienti\u0301fico o al hombre racional, que se encuentra alli\u0301 parado, firme, seguro y comprometido a dar explicaciones u ofrecer alternativas y soluciones inapelables. O bien, una vez que el hecho inso\u0301lito y extran\u0303o lo atraviesa internamente, se muestra expuesto y dispuesto a permitirse dudar y reflexionar acerca de su condicio\u0301n humana en el mundo (y aqui\u0301 no nos referimos a la condicio\u0301n humana en te\u0301rminos antropolo\u0301gicos, sino existenciales y metafi\u0301sicos). Y si esto no nos convence, resta acudir a la identificacio\u0301n de personajes ce\u0301lebres y universales del cine de ciencia ficcio\u0301n, como Scott Carey en El increi\u0301ble hombre menguante (1957, Jack Arnold) y su complejo proceso de transmutacio\u0301n y transformacio\u0301n (tanto fi\u0301sica como humana), o a figuras del cine nacional de Argentina como el referido doctor Denis en Hombre mirando al sudeste -quien se permitira\u0301, sino dudar, al menos concebir la realidad humana de otra manera y desde otra perspectiva-.<\/p>\n<p>El cine de ciencia ficcio\u0301n siempre estara\u0301 alli\u0301, expectante, dispuesto a sembrar la duda prospectiva y la reflexio\u0301n especulativa. Finalicemos, entonces, esta inocente pero enervada reflexio\u0301n, atendiendo a una realidad insoslayable: el cine de ciencia ficcio\u0301n, desde sus rasgos formales ma\u0301s cano\u0301nicos, apunta hoy a la espectacularizacio\u0301n y la pomposidad excesiva, a la ma\u0301s enajenada hipe\u0301rbole expresiva y audio-visual. Vale la pena, por lo tanto, detenerse y rememorar, o indagar en la actualidad, en busca de sus aspectos ma\u0301s nucleares. Procuremos rescatar aquellos rasgos nodales y originarios que conformaron y conforman un verdadero relato cinematogra\u0301fico de ciencia ficcio\u0301n, y que tienen que ver con hablar desde lo impli\u0301cito y lo ambiguo, desde las sombras y los grises, desde la indefinicio\u0301n ambivalente ma\u0301s contradictoria; y no desde la explosividad ma\u0301s declamatoria.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">por <strong>Juan Velis<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQue\u0301 significa hablar de prospeccio\u0301n en el cine de ciencia ficcio\u0301n? \u00bfCo\u0301mo se presenta y se manifiesta este concepto? \u00bfCo\u0301mo podri\u0301amos definirlo si nos proponemos sostener que sin su efecto predominante (el de la prospeccio\u0301n especulativa) no existiri\u0301a acaso este ge\u0301nero? Una mirada prospectiva del mundo. 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