{"id":3007,"date":"2021-11-29T10:06:31","date_gmt":"2021-11-29T13:06:31","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=3007"},"modified":"2022-01-02T21:54:51","modified_gmt":"2022-01-03T00:54:51","slug":"quien-es-el-arma-notas-sobre-corporalidad-militar-y-el-principio-de-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/11\/29\/quien-es-el-arma-notas-sobre-corporalidad-militar-y-el-principio-de-violencia\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n es el arma? &#8211; Notas sobre corporalidad militar y el principio de violencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">I<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un principio que edifica la identidad de la figura del Estado: una inauguraci\u00f3n de la potencia y la actualizaci\u00f3n de su imperio sobre las corporalidades que la conforman. Este cuerpo social que se cierra en s\u00ed mismo se nos da como la imagen de una musculatura monstruosa. La ley que se impone como un origen siempre difuso, que moviliza la voluntad al interior de este \u00f3rgano monumental, y se estructura como el principio regente que accede a la condici\u00f3n hist\u00f3rica del cuerpo-Estatal. Es la expresi\u00f3n de aquello que se nos niega: el acceso a la experiencia desnuda de la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los distintos estratos de esta monstruosidad son los espacios donde el cuerpo-Estado impone sus fuertes. Aqu\u00ed hay que se\u00f1alar algunas condiciones: un cuerpo es siempre colectivo. Es cosa de ver los procesos de militarizaci\u00f3n para caer en el impacto de la imagen. La resistencia de cuerpos contra cuerpos, la imposici\u00f3n de un l\u00edmite que no exist\u00eda antes de la toma de espacio y tiempo, y que \u00a0hoy es la consolidaci\u00f3n del poder\u00edo (el gesto disciplinado del militar, su unicidad en fuerza y forma) como administraci\u00f3n de la violencia. Es la violencia originaria que fundamenta el peso de la Rep\u00fablica y su configuraci\u00f3n geo-pol\u00edtica concreta: la ininteligibilidad de su extensi\u00f3n, la contradicci\u00f3n de su funcionamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta violencia que se da como condici\u00f3n de s\u00ed misma, y que en la l\u00f3gica del Estado como organismo consume y codifica las potencias de la vida. La corporalidad que se auto engendra, que devora y expulsa aquello que no lo nutre. En la <em>Filosof\u00eda del derecho<\/em> de Hegel, se caracteriza el Estado como esta figura que se configura como lo Uno: el orden de lo sustancial cuya naturaleza es el esp\u00edritu de la experiencia de la libertad. El imperativo de la comunidad que a la vez es su imposibilidad, la digesti\u00f3n del orden pol\u00edtico y cuyos excesos nos representan en la homogeneidad de su expresi\u00f3n material. Seg\u00fan este criterio, fuera de la corporalidad monstruosa no queda ning\u00fan exterior f\u00e1cilmente reconocible, solo el \u00edcono ausente de lo com\u00fan. Finalmente, \u00bfqu\u00e9 nos re\u00fane en este cuerpo que llamamos Estado? Nada m\u00e1s que la potencia de sus movimientos internos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta violencia original que es la fundaci\u00f3n de la ley. Schmitt y Benjamin ambos coinciden en una suerte de ontolog\u00eda de la ley: su v\u00ednculo directo con la violencia, la constituci\u00f3n de una identidad comunitaria que se presupone y conforma la corporalidad del Estado. El deseo del Estado de volver a su propia representaci\u00f3n, de producir y ocultar la ceguera ante un mundo fuera de s\u00ed. Tanto la <em>Cr\u00edtica de la violencia <\/em>de Benjamin como <em>El concepto de lo pol\u00edtico <\/em>en Schmitt generan un entendimiento de la ley que se fundamenta en el orden de cierta fuerza, aunque ambas l\u00f3gicas son testigos de dos facetas totalmente contrarias de esos procesos de uni\u00f3n y expulsi\u00f3n. En ambos autores, la ley es la conformaci\u00f3n de un l\u00edmite: entre lo interno y lo externo, la amistad y la enemistad, lo m\u00edtico y lo divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La unidad org\u00e1nica del Estado exige esta ley y su libre ejercicio: no podr\u00eda, a sus ojos, haber mayor libertad que ser parte de su cuerpo. Su unidad exige la encarnaci\u00f3n de la ley en otra corporalidad libre, la militarizaci\u00f3n es esta forma del encarnamiento de la energ\u00eda historizada de la voluntad nacional en un cuerpo-soldado. La pregunta, entonces, es por este cuerpo abierto como materia situada para la codificaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de tal fuerza. \u00bfQui\u00e9n es el sujeto voluntario de este vaciamiento? \u00bfQui\u00e9n es el arma?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo del soldado es el resultado de un proceso de t\u00e9cnica y colectivizaci\u00f3n. Es la aplicaci\u00f3n de la forma de ley en un cuerpo que se dispone como materia administrable, es la aparici\u00f3n p\u00fablica del cuerpo. El soldado le pertenece a una corporalidad mayor a la que se encuentra integrada: es la econom\u00eda de la energ\u00eda generada por una realidad colectiva. Son la dimensi\u00f3n t\u00e9cnica de lo que Foucault famosamente llama <em>\u201c<\/em>pol\u00edticas de la vida<em>\u201d<\/em>. La movilizaci\u00f3n de sistemas musculares, nerviosos, \u00e9ticos e intelectuales es aquello que se pone en juego en la constituci\u00f3n de este agotamiento programado: esto es lo que algunos, volviendo a Hegel, llamar\u00edan esp\u00edritu. Entonces, cuando preguntamos qui\u00e9n es el arma, nos preguntamos por este vaciamiento total de la energ\u00eda individual: hay una uniformidad que viene del deseo replicado en el esp\u00edritu de lo patrio, el af\u00e1n de encerrarse en la forma y la fuerza. El cuerpo del soldado es uno que en su vaciamiento busca identificarse con el despliegue de esta violencia colectiva. Esto debido a que cuando tal corporalidad se vuelve materia dispuesta, la energ\u00eda generada solo puede ser colectiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El soldado, entendido como apertura disponible para la edificaci\u00f3n de las Fuerzas Armadas (la extensi\u00f3n t\u00e9cnica de la corporalidad estatal), tiene como af\u00e1n la manifestaci\u00f3n de la profunda naturaleza del Estado: el deseo del soldado de inscribirse en la vida de la naci\u00f3n. El \u00edmpetu aqu\u00ed presente es darle una restricci\u00f3n coherente a la fuerza monstruosa del cuerpo estatal en pos de dirigir sus energ\u00edas. Es la forma de la disciplina como una pr\u00e1ctica espec\u00edfica que no es un ejercicio de sujeci\u00f3n, sino una forma de acci\u00f3n. Es la voluntad a disponer de tu voluntad, el consenso para adentrarse y al mismo tiempo silenciar el principio de violencia que le otorga su car\u00e1cter hist\u00f3rico a las instituciones nacionales. Ser un arma es desplegarse como dispositivo del vaciamiento de energ\u00eda contra un Otro, es la administraci\u00f3n t\u00e9cnica de la fuerza para exigir una forma y temporalidad productiva a un territorio que rechaza naturalmente esta codificaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cuerpo-militar, entonces, es la resoluci\u00f3n de un v\u00ednculo entre pasado y futuro, la posibilidad de cederle un terreno encarnado a la ocupaci\u00f3n del lenguaje estatal, a la cadencia de la expresi\u00f3n de los sistemas t\u00e9cnicos de lo nacional. No basta con la met\u00e1fora de lo mec\u00e1nico para dar cuenta de este encarnamiento de la realidad nacional, en todos los niveles disponibles de profundidad, lo nacional en la econom\u00eda de la materia propia vislumbra el movimiento de la gesti\u00f3n de lo \u201cinterior\u201d como pol\u00edtica del enemigo interno que se expulsa. Pienso en el cuerpo de un ni\u00f1x mapuche enfrent\u00e1ndose al desenga\u00f1o de su unicidad cuando un arma le habla de lo que es, de la necesidad de su borramiento para la actualizaci\u00f3n permanente de la uni\u00f3n de lo patrio en su muerte. Es el gran cuerpo que nace y muere, todos los d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ocupaci\u00f3n inaugural de un espacio y de un tiempo es la estructura basal de la consciencia colectiva del Estado. Pero esa coherencia siempre estar\u00e1 amenazada mientras existan corporalidades donde esta violencia inaugural est\u00e9 inscrita: la experiencia encarnada de la violencia y que es el resultado natural de una \u201cnecropol\u00edtica\u201d<em>. <\/em>La inscripci\u00f3n de lo com\u00fan pareciera darse en estos espacios de muerte, la corporalidad que expresa el trauma y la memoria como condiciones hist\u00f3ricas de la violencia codificada t\u00e9cnicamente en el cuerpo de soldado y luego proyectadas en la mortalidad omitida por la lengua estatal. En este sentido, el cuerpo del soldado es t\u00e9cnica encarnada, es la energ\u00eda que traduce la ley como una s\u00edntesis del sentimiento monstruoso del cuerpo-Estado, siempre remitiendo a un momento a\u00fan m\u00e1s profundo de su oscura memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un Estado no es un monolito, mucho menos una experiencia clara de sus propias pulsiones. Esto se debe a que la expresi\u00f3n del Estado siempre se configura como una imagen incompleta que apunta a su propia confirmaci\u00f3n. La ley es su palabra, la materializaci\u00f3n de la memoria de su monstruosidad. Pero con ley no me refiero simplemente a los principios jur\u00eddicos de la instituci\u00f3n republicana: sabemos que la imposici\u00f3n de la voluntad estatal se aplica de manera m\u00e1s potente en los espacios de elisi\u00f3n donde lo que rige es su irracionalidad y el car\u00e1cter contradictorio de este gran monstruo. Aqu\u00ed aparece el problema de la memoria muscular del Estado y la posici\u00f3n que ocupa el cuerpo-militar al momento de definir las funciones pol\u00edticas de la muerte y de la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablo de memoria ya que la interiorizaci\u00f3n del militar y su condici\u00f3n hist\u00f3rica es una que se adentra en la negaci\u00f3n de las propias formas de la ininteligibilidad del cuerpo-Estado. Es una rama de la sistematizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la memoria, el manejo de sus excesos en las ya conocidas ausencias de la memoria colectiva. Si el sistema de la memoria muscular consiste en la repetici\u00f3n permanente del acto inaugural de la violencia, sintetizada en la corporalidad del soldado que representa la aparici\u00f3n p\u00fablica del cuerpo, entonces los cuerpos desaparecidos producto de la violencia y de la muerte son el fundamento de su anatom\u00eda: la imposibilidad de lo com\u00fan en la fuerza de lo nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 la comunidad no es un cuerpo siempre constituido? He ah\u00ed el trauma que se inscribe en todas las corporalidades producidas en el marco del cuerpo-Estado: el hito hist\u00f3rico del desmembramiento, del ejercicio de la fuerza sobre m\u00ed y para m\u00ed. Un hombre aimara puede decidir tomar un arma: hacerla suya o hacerla patria. Puede ver en el centro de la t\u00e9cnica pol\u00edtica de la violencia y entender: la muerte es el tejido que conforma la musculatura del mundo. Pero este horizonte com\u00fan que es la muerte no es la experiencia personal de un individuo con el mundo, la muerte es la condici\u00f3n de la relaci\u00f3n con el Otro. En el cuerpo del Estado nadie muere, la violencia y la muerte son la opacidad inaccesible de su memoria, o tambi\u00e9n es el asunto simb\u00f3lico de la muerte del soldado que re\u00fane e identifica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Daniel Ahumada<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I Hay un principio que edifica la identidad de la figura del Estado: una inauguraci\u00f3n de la potencia y la actualizaci\u00f3n de su imperio sobre las corporalidades que la conforman. Este cuerpo social que se cierra en s\u00ed mismo se nos da como la imagen de una musculatura monstruosa. 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