{"id":2967,"date":"2021-11-17T11:05:13","date_gmt":"2021-11-17T14:05:13","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2967"},"modified":"2021-11-17T18:42:41","modified_gmt":"2021-11-17T21:42:41","slug":"invenciones-y-apostillas-en-torno-a-asi-fue-de-juan-gabriel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/11\/17\/invenciones-y-apostillas-en-torno-a-asi-fue-de-juan-gabriel\/","title":{"rendered":"Invenciones y apostillas en torno a \u201cAs\u00ed fue\u201d de Juan Gabriel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Salgo como he venido, a tientas.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>La \u00faltima niebla<\/em>, Mar\u00eda Luisa Bombal<\/p>\n<p>1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una sala de clases poco antes del mediod\u00eda. Sibila, profesora de castellano, avanza a contraluz entre los asientos de adolescentes uniformados. Estamos te\u00f1idos de una claridad amarillenta. Su resplandor distorsiona los rostros de quienes, en alg\u00fan momento de mi vida, conoc\u00ed hasta el fastidio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer, con lentitud, ondula sobre los tablones de esa sala. A cada paso se hunde y sale a flote. Su boca se mueve, pues algo dice. Enfatiza una frase de esa canci\u00f3n que acaso o\u00edmos. Quiz\u00e1 solo la declama, sin m\u00fasica. Quiz\u00e1 la canta y acent\u00faa: \u00abYa no te amo\u00bb. Nos se\u00f1ala el poder emotivo que guarda la letra, en especial ese verso. Insiste en alguna figura ret\u00f3rica. Tal vez menciona la rima xxx o la xxxi de B\u00e9cquer o algo anterior, como el \u201cQuiero escribir y el llanto no me deja\u201d de Lope. Sus labios profieren m\u00faltiples obras y autores. Mientras una parte de su voz enlista sonetos y eleg\u00edas, otra, superpuesta, alza el tono y exclama: \u00abMe he enamorado \/ de un ser divino\u00bb. Se da una pausa. Con su afilada sonrisa nos recalca el contraste:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abYa no te amo \/ Me he enamorado\u00bb. Es \u2014ustedes coincidir\u00e1n conmigo\u2014 el momento m\u00e1s intenso. Indica con toda claridad el sentimiento que invade a la voz po\u00e9tica. El itinerante amor se ha desplazado. Ya no quiere a su interlocutor. Hay alguien m\u00e1s. Es la evidencia de que sus palabras no contienen despecho por el abandono sufrido, sino que surgen de una sincera superaci\u00f3n del pasado amoroso que alguna vez hubo.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enunciado \u00absus palabras no contienen despecho\u00bb retumba en esa cabeza adolescente y no puedo asegurar que la dimensione. Se forja all\u00ed y en la cita del tema musical la revelaci\u00f3n de un sentimiento confuso, el fin del amor, el que solo es viable ponderar cuando se presenta como experiencia \u00edntima. Mi casi segura desafecci\u00f3n juvenil establece una distancia con la cual resulta imposible asir aquel dolor. Intento imaginar el esfuerzo que hizo ese joven para proyectar, en alg\u00fan improbable escenario amoroso, la angustia que aquella canci\u00f3n vert\u00eda por todos lados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se observa con claridad que aquella es una obra cuya fuerza se desprende de la experiencia de haber dejado de amar o de haber sido rechazado. Por una parte, de un desprecio que no es rencor sino l\u00e1stima, un desprecio afligido, comprometido con establecer un alejamiento gradual. Por el lado del rechazado se intuye la sensaci\u00f3n de ir a la deriva, perdido, a oscuras luego de recibir la mala nueva, donde la \u00fanica mano que acude en su ayuda, esa ineludible mano amiga es, precisamente, la de aquella que le acaba de decir \u00abya no te amo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El a\u00f1o 1988 Isabel Pantoja lanza \u201cAs\u00ed fue\u201d, el segundo sencillo de su disco <em>Desde Andaluc\u00eda<\/em>, escrito y producido por Juan Gabriel. Para cuando la profesora nos lo ense\u00f1\u00f3 como parte de no s\u00e9 qu\u00e9 programa escolar, entre 1995 y 1997, esa canci\u00f3n ya era un cl\u00e1sico. La hab\u00edamos escuchado hasta el hartazgo en la radio de alguna micro o sentados en el comedor diario mientras esper\u00e1bamos la once. Su melod\u00eda destellaba en nuestra memoria, su letra permeaba como suele pasar con los mitos. La excusa para negarse a admitir que nos gustaba era el grunge y su consecuente desidia, pero lo m\u00e1s probable es que la neg\u00e1bamos porque, en realidad, nunca la sentimos de verdad. Superados por su conmovedora interpretaci\u00f3n y por esa letra anegada de amargura, nos qued\u00e1bamos ah\u00ed, callados y atentos a la voz de nuestra vidente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;] por ejemplo, mediten la idea del fin del amor como tema central. Una persona est\u00e1 ante su expareja y le dice: \u00abSoy honesta con \u00e9l y contigo \/ A \u00e9l lo quiero y a ti te he olvidado \/ Si t\u00fa quieres \/ seremos amigos \/ Yo te ayudo a olvidar el pasado \/ No te aferres \/ No te aferres \/ a un imposible\u00bb. \u00bfQu\u00e9 creen que pasa ah\u00ed? Porque, si aprecian con cuidado, ese desenlace no refiere solo al texto que leemos ni al proferir que o\u00edmos. No es \u00fanicamente ella y su duelo mientras finiquita el asunto. Puede ser tambi\u00e9n el presumible lamento del interlocutor constituido a partir de su silencio. El estremecimiento del desgraciado se podr\u00eda verificar en el vac\u00edo que queda entre l\u00edneas \u00bfLo sienten?<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sibila nos observa. Se pasea entre los bancos y se acerca a su escritorio. Toma un libro repleto de banderitas de colores. Las puntas de las p\u00e1ginas est\u00e1n revueltas. Alcanzo a ver parte del t\u00edtulo. Lo abre y lee:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea lo que fuere del objeto amado, que desaparezca o pase a la regi\u00f3n Amistad, de todas maneras, no lo veo desvanecerse: el amor que ha terminado se aleja hacia otro mundo a la manera de un nav\u00edo espacial que cesa de parpadear: el ser amado resonaba como un clamor y helo aqu\u00ed de golpe <em>apagado<\/em> (el otro no desaparece jam\u00e1s cu\u00e1ndo y c\u00f3mo se lo espera).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo cierra. En la tapa se ve, en letras negras con fondo amarillo: Roland Barthes <em>Fragmentos de un discurso amoroso<\/em>. Exclama \u00ab\u00a1Errabundeo!\u00bb y menciona la p\u00e1gina 110. Nos mira de nuevo y reitera la pregunta: \u00ab\u00bflo sienten?\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os, c\u00f3mo no hacerlo. Esto, que a los quince era apenas una discreta fatiga, ahora pesa como una losa. \u201cAs\u00ed fue\u201d, pasado el tiempo, logr\u00f3 gravitar con una densidad mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde que esta idea discurri\u00f3, he pensado si en efecto el tema del fin del amor clausura la canci\u00f3n. Considero que su sentido no sucumbe ante ese quiebre declarado o, en palabras de Barthes, al cese del parpadeo, sino que mantiene su latencia en silencio \u2014en el vac\u00edo que queda entre l\u00edneas\u2014, no para esperar el regreso de ese amor que ya deriv\u00f3 su cauce hacia otro huerto, sino, como se\u00f1ala m\u00e1s adelante, para que otras voces cierren aquella experiencia:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">[&#8230;] el fin de esta historia, exactamente igual que mi propia muerte, pertenece a los otros; a ellos corresponde escribir la novela, relato exterior, m\u00edtico.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta obra escrita por Juan Gabriel, por lo tanto, no se consuma en el dilema inicial del quiebre amoroso, sino en esos mensajes subterr\u00e1neos que brotan entre l\u00edneas. Seg\u00fan esta lectura, lo que aflora ser\u00eda un cruce de caminos sem\u00e1nticos entre la voz po\u00e9tica, su interlocutor y la nueva pareja. Uno de esos caminos conduce, aunque parezca contraproducente, al inicio del amor rom\u00e1ntico, a esa etapa id\u00edlica:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">me he enamorado \/ de un ser divino \/ de un buen amor<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esta etapa \u2014ustedes coincidir\u00e1n conmigo\u2014 es dif\u00edcil encontrar defectos o, aunque sean predominantes, estos tienden a soslayarse en honor a los atributos positivos. El lugar desde donde la voz emite ese discurso ser\u00eda, entonces, ese en el que se observa al ser amado en toda su perfecci\u00f3n sobrehumana. Por lo tanto, la canci\u00f3n misma ofrecer\u00eda un camino de apertura. Es, desde esta perspectiva, una declaraci\u00f3n de amor indirecta hacia el tercero ausente. As\u00ed, la voz po\u00e9tica est\u00e1 en ese cruce: por un lado abre un derrotero mientras que por el otro lo cierra. Este \u00faltimo avanza hacia el armisticio o hacia ese momento confuso en que el regazo de la figura amada deviene alambre de p\u00faas presto a fijar los lindes del afecto:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">si tu quieres \/ seremos amigos \/ yo te ayudo a olvidar el pasado<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una zona gris donde se entrecruzan la espera rom\u00e1ntica, la memoria del tiempo juntos, el desenga\u00f1o. Una opacidad que, en efecto, inunda todo el trayecto \u2014sea o no bajo la asistencia de ese antiguo amor\u2014 y a trav\u00e9s del cual, como menciona Barthes en el mismo apartado de su libro, el amante despreciado avanzar\u00e1 no sin antes descubrir \u00abque est\u00e1 condenado a errar hasta la muerte, de amor en amor\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todav\u00eda existe un aspecto que podr\u00eda conectar aquella superficie del fin del amor con el sustrato de los caminos-destinos entrecruzados: el perd\u00f3n. Quienes conocen esta obra musical ya oyen esos versos iniciales en los que se insiste con una s\u00faplica:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perdona si te hago llorar \/ Perdona si te hago sufrir [&#8230;] Perdona si te causo dolor \/ Perdona si te digo hoy adi\u00f3s<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta aliteraci\u00f3n reviste car\u00e1cter de demanda en la que se establece un tipo de jerarqu\u00eda. La voz, en su solicitud, se encuentra en una posici\u00f3n de poder sobre su interlocutor. Le pide perd\u00f3n, pero utiliza la conjunci\u00f3n \u2018si\u2019 en su forma condicional. De esta manera, la voz asume que el perd\u00f3n solicitado tiene ciertas exigencias, dictadas por ella misma, para que este se efect\u00fae. En ning\u00fan caso utiliza la forma causal \u201cperdona \u2018por\u2019 hacerte llorar\u201d, pues quiz\u00e1 no ha provocado l\u00e1grimas en su interlocutor o sencillamente las ignora. Por lo tanto, impone determinados escenarios para que el perd\u00f3n pueda serle otorgado. Esto es importante, pues si dichas condiciones no se cumplen, no habr\u00eda nada que perdonar. La posici\u00f3n de poder desde donde la voz po\u00e9tica suplica admite tanto necesitar como prescindir del perd\u00f3n solicitado. Es, con todo, el lugar de quien desplaz\u00f3 la inquina y ha alcanzado cierta armon\u00eda, como evidencian los siguientes versos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">me he enamorado \/ de un ser divino [&#8230;] que me ense\u00f1\u00f3 \/ a olvidar \/ y a perdonar<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su nuevo amor, esa figura id\u00edlica que ahora colma todas sus pasiones y afectos, ha logrado cincelar el encono que pudo padecer la voz po\u00e9tica. El aprendizaje del perd\u00f3n viene precedido del olvido. Ella ha relegado el despecho que anta\u00f1o le ocasion\u00f3 el abandono y hoy, con el coraz\u00f3n y el cerebro pulidos, est\u00e1 limpia y dispuesta a avanzar por ese camino de apertura. Sin rabia, sin memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed hay una paradoja: es imposible olvidar y luego perdonar, pues, si ya se ha olvidado, entonces, \u00bfc\u00f3mo uno sabe qu\u00e9 es lo perdonado? Lo l\u00f3gico ser\u00eda primero perdonar \u2014entendiendo, en base a la experiencia, cada afrenta sufrida\u2014 para despu\u00e9s, quiz\u00e1, superar, y luego, con mucha dificultad, olvidar. Sostengo este argumento en base a un art\u00edculo de Humberto Giannini llamado \u201cDel perd\u00f3n que se pide y del perd\u00f3n que se da\u201d:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero que ocurra el evento del perd\u00f3n no significa borrar el dolor y la memoria del bien que se ha perdido. Todo lo contrario, puede significar que ahora el dolor va a vivenciarse como puro dolor, purificado del odio y del rencor que en cierto sentido lo perturbaba y distra\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, pues, el perd\u00f3n que se da y el que se recibe terminan siendo un acto de con-donaci\u00f3n que s\u00f3lo podr\u00eda ocurrir en la fragua de un encuentro en el dolor. En un dolor compartido, se comprende.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra idea mencionada por Giannini en su art\u00edculo refiere a que el perd\u00f3n no puede ofrecerse a alguien que no lo haya pedido, pues expresar\u00eda un acto de soberbia encubierto. Se\u00f1ala que, entonces, \u00abel perd\u00f3n que se pide es la \u00fanica iniciaci\u00f3n posible de un proceso de reconciliaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, cuando la voz po\u00e9tica pide perd\u00f3n bajo los criterios determinados por la condicional \u2018si\u2019, no lo solicita por alg\u00fan escarnio pasado, sino por los que podr\u00eda realizar mientras se desarrolla la canci\u00f3n. A saber, pide perd\u00f3n por adelantado, advierte el dolor que el otro sufrir\u00e1 y, sobre todo, el rencor que desencadenar\u00eda con el oprobio de haberlo reemplazado en su cualidad de \u201cser divino\u201d. Ser\u00eda, por lo tanto, un perd\u00f3n contradictorio, pues causar\u00eda animadversi\u00f3n en lugar de avenencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El interlocutor, por ende, se entera en ese momento de que ha ofendido a su antiguo amor y de que ahora \u00e9l sufrir\u00e1 un mal similar. No solo eso, adem\u00e1s descubre que, por fortuna, ella ha superado la discordia y lo ha perdonado. \u00bfHay en ese perd\u00f3n ofrecido un acto de soberbia disimulado? Es posible que s\u00ed, en tanto consideremos altanera la actitud de no padecer el proceso del perd\u00f3n desde un dolor compartido, como indica Giannini.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, aqu\u00ed no intento asumir que el interlocutor es una criatura inocua que se mortificar\u00e1 injustamente a destiempo o que, incluso, reci\u00e9n ahora dimensiona el da\u00f1o provocado. Por supuesto, ser\u00eda ingenuo plantear que el silencio del desgraciado es sin\u00f3nimo de victimizaci\u00f3n o de ignorancia. Su misma mudez es agresiva cuando la voz le recuerda:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00fa te fuiste sin decirme nada [&#8230;] Y que regresabas \/ no me dijiste<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio y la ausencia son ultrajes dif\u00edciles de enfrentar, pues su car\u00e1cter ingr\u00e1vido alentar\u00eda la especulaci\u00f3n para, desde ah\u00ed, llenar la falta. Tal y como apunta George Steiner en <em>Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento<\/em>, la mente humana, enfrentada al vac\u00edo, construye \u00abficciones m\u00e1s o menos consoladoras de supervivencia\u00bb. Por lo mismo, la voz explica que le brind\u00f3 \u00abla mejor de las suertes\u00bb. Es evidente que aquella declaraci\u00f3n fue otorgada <em>in absentia<\/em>, cual artificio psicom\u00e1gico. Solo as\u00ed podr\u00eda entender al perd\u00f3n ofrecido, ese que deber\u00eda ser un disimulado acto de soberbia, como un acto de reconciliaci\u00f3n con el silencio, con la ausencia inefable de su interlocutor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">* * *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan puedo imaginar a Sibila en esa amarillenta sala de clases rodeada de cabezas ag\u00f3nicas por el peso del mediod\u00eda, a\u00fan enfatiza aquel verso amargo y nos revela que el modesto arcano contenido en esta canci\u00f3n radica en el extrav\u00edo de todo aquel que alguna vez se enamor\u00f3 y que, por alg\u00fan motivo, dej\u00f3 de amar; del rechazado que debe buscar un nuevo rumbo en aparente soledad o de la misma voz po\u00e9tica que est\u00e1 \u00e1vida de yacer con su buen amor, acaso tan perdida, tan errabunda, como el miserable que, frente a ella, disfraza sus l\u00e1grimas en silencio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Arturo Molina Burgos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Barthes, Roland. <em>Fragmentos de un discurso amoroso<\/em>, trad. Eduardo Molina, Siglo XXI, 1998, p. 110.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabreiro, Sibila. <em>La artima\u00f1a de lo cotidiano<\/em>, Ediciones Katarsis, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gabriel, Juan e Isabel Pantoja. \u201cAs\u00ed fue\u201d, <em>Desde Andaluc\u00eda<\/em>, BMG, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Giannini I\u00f1\u00edguez, Humberto. \u201cDel perd\u00f3n que se pide y del perd\u00f3n que se da\u201d, <em>Atenea<\/em>, <em>497<\/em>(2008), pp. 11-22.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Steiner, George. <em>Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento<\/em>, trad. Mar\u00eda Condor, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Siruela, 2014, p. 77<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[i]<\/a> Inspirado en un texto de Sibila Cabreiro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salgo como he venido, a tientas. La \u00faltima niebla, Mar\u00eda Luisa Bombal 1. 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