{"id":2939,"date":"2021-11-23T10:00:26","date_gmt":"2021-11-23T13:00:26","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2939"},"modified":"2021-11-23T11:15:09","modified_gmt":"2021-11-23T14:15:09","slug":"una-ciudad-intertextual-parte-ii-la-palabra-en-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/11\/23\/una-ciudad-intertextual-parte-ii-la-palabra-en-la-ciudad\/","title":{"rendered":"Una ciudad intertextual. Parte II: la palabra en la ciudad"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li>Este ensayo es la segunda parte de Una ciudad intertextual. Para leer la primera pueden pinchar <a href=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/11\/16\/una-ciudad-intertextual-parte-i-la-ciudad-en-los-libros\/\">aqu\u00ed<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Rayar la palabra en la ciudad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, podemos aproximarnos hacia la idea de urbe intertextual desde la calle hacia la palabra, el rayado, <em>paste-up<\/em> y pasquines callejeros -fuentes de inspiraci\u00f3n e im\u00e1genes recurrentes en el libro antes mencionado de Berenguer-, los cuales se han desplegado como un papiro en cada manzana de los centros urbanos, en cada muralla de las principales avenidas y en los pasajes de cada poblaci\u00f3n. \u00c9stos reflejan el reclamo com\u00fan en una voz rayada, pintada, pegada o grafiteada por sujetos an\u00f3nimos que pierden su calidad de autor al enmarcar su huella inmersa en per\u00edodos de movimientos sociales. De esta manera podemos pensar el rayado como un acto art\u00edstico de resistencia desde y para una voz colectiva. Dentro de este extenso tema, propongo dos puntos claves para entender estas manifestaciones callejeras dentro de la idea que ata\u00f1e a este texto: en primer lugar, desde la eficacia enunciativa que tienen al momento de generar una dial\u00e9ctica directa entre los agentes de determinados espacios y, en segundo lugar, desde la dimensi\u00f3n autoral imaginaria que adquieren ya que no existe la necesidad de proclamar a un autor o autora tras el <em>spray<\/em> o pintura, puesto que su enunciaci\u00f3n recae en la voz colectiva.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"850\" height=\"638\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2954\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-3.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-3.jpg 850w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-3-300x225.jpg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-3-768x576.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-3-510x383.jpg 510w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda digital por AKVaughan. Av. Bernardo O\u2019higgins con Guayaquil &#8211; 14\/11\/2019<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"850\" height=\"478\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2955\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-4.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-4.jpg 850w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-4-300x169.jpg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-4-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda digital registro personal. Centro Cultural Gabriela Mistral \u2013 12\/2020.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"850\" height=\"478\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2956\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-5.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-5.jpg 850w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-5-300x169.jpg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-5-768x432.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda digital registro personal. Ram\u00f3n Carnicer con Av. Francisco Bilbao \u2013 12\/2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las im\u00e1genes reci\u00e9n presentadas podr\u00edan reunir las principales formas de rayado callejero, donde (3) es un ejemplo de pasqu\u00edn, (4) de <em>paste-up<\/em>, (5) de <em>graffiti<\/em>. Podemos asegurar que, en las manifestaciones art\u00edsticas-callejeras de resistencia, la utilizaci\u00f3n del espacio p\u00fablico no es azarosa sino que estrat\u00e9gica ya que se ponen en tensi\u00f3n varios elementos, tales como el uso de los espacios de la urbe y los agentes ciudadanos que la intervienen, apuntando directamente a la interpelaci\u00f3n colectiva. Este di\u00e1logo abierto podr\u00eda ser considerado como el ep\u00edtome del arte social puesto que desaf\u00eda, incluso, a la idea de arte como mercanc\u00eda: \u201cEn la \u00e9poca en que el espacio p\u00fablico nos entrega, indefensos, a las pr\u00e1cticas est\u00e9ticas art\u00edsticas insin\u00faan formas de experiencia cargadas de imaginaci\u00f3n y resignificaci\u00f3n\u201d (Z\u00fa\u00f1iga, 2008, p. 242). Frente a estos paradigmas no es err\u00f3neo pensar que disponer la palabra en la calle es una contribuci\u00f3n a la memoria colectiva y que, debido a su cualidad ilegal por tanto ef\u00edmera, plantea la urgente necesidad del registro y archivo. Podemos tomar, entonces, las palabras de Butler (2020):<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSi aceptamos que la memoria p\u00fablica de la violencia de Estado es necesaria para impedir la repetici\u00f3n de una nueva violencia de Estado contra los ciudadanos o, m\u00e1s en general, contra poblaciones, entonces debemos encontrar el modo de comprender c\u00f3mo se pueden aplicar al presente las lecciones del pasado.\u201d (p. 135)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este punto, se hace preciso se\u00f1alar la cualidad perform\u00e1tica que incide en la ciudad intertextual, en palabras de Alejandra Castillo (2019) podr\u00edamos decir que \u201cla performance es movimiento, la puesta en marcha de un cuerpo. Es acci\u00f3n ah\u00ed donde antes no hab\u00eda m\u00e1s que pasividad\u201d (p. 35). Tomo las palabras de la autora puesto que es en el inerte concreto de las paredes urbanas donde despiertan consignas m\u00e1s o menos elaboradas as\u00ed como s\u00edmbolos renovados para dar a conocer un mensaje. Entonces, es en el ejercicio de cuerpos que rayan donde se comienza a disolver la inactividad de la ciudad, convirti\u00e9ndola en un espacio que muta. Esto lo podemos percibir en cientos de relatos rayados en la urbe, para esto tomaremos el ejercicio de <em>paste-up<\/em> realizado en noviembre de 2019 por un grupo an\u00f3nimo, el cual consist\u00eda en pegar versos de poetas chilenos en la v\u00eda p\u00fablica, entre quienes cuales figuraba Elvira Hern\u00e1ndez, Nicanor Parra, Ra\u00fal Zurita, entre otros. Muchos de \u00e9stos a\u00fan se encuentran pegados en las paredes, los cuales, m\u00e1s o menos rasgados, a\u00fan persisten en el calor de las paredes metropolitanas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"396\" height=\"704\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2957\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-6.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-6.jpg 396w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-6-169x300.jpg 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 396px) 100vw, 396px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda digital registro personal. Centro Cultural Gabriela Mistral, 12\/2020.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"396\" height=\"704\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2958\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-7.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-7.jpg 396w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-7-169x300.jpg 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 396px) 100vw, 396px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda digital registro personal. Calle Lastarria, 12\/2020.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, hemos sido lectores callejeros de extractos de letras de piezas musicales como <em>El pueblo unido jam\u00e1s ser\u00e1 vencido<\/em>, canci\u00f3n que Quilapay\u00fan escribi\u00f3 e interpret\u00f3, por primera vez, en un masivo concierto en la Alameda de Santiago a s\u00f3lo meses que la dictadura de Augusto Pinochet azotara al pa\u00eds. En este sentido, el valor contextual realza el escrito, puesto que ver \u201cY t\u00fa vendr\u00e1s \/ marchando junto a m\u00ed \/ por cada ca\u00eddo \/ el pueblo unido\u201d en la pared del Centro Cultural Gabriela Mistral adquiere un valor esencial al quedar plasmado en la misma Avenida que escuch\u00f3 esta canci\u00f3n por primera vez. Este himno, como se consagr\u00f3 en el mundo entero, es totalmente reconocible por nosotros as\u00ed como lo son los versos de los poetas anteriormente mencionados, debido a que son parte de un acervo cultural vern\u00e1culo. Llev\u00e1ndolo a otras escalas, podemos mencionar la obra <em>Sin pena ni miedo<\/em> (1993) de Ra\u00fal Zurita, la cual se contextualiza eficazmente puesto que inscribi\u00f3 una huella en el Desierto de Atacama, uno de los lugares donde se escondieron cuerpos as\u00ed como parte de la historia m\u00e1s encriptada y sanguinaria del pa\u00eds. Otro ejemplo af\u00edn ser\u00eda la obra <em>NO+<\/em> (1987) del Colectivo de Acci\u00f3n de Arte, esta obra no s\u00f3lo culminar\u00eda la actividad art\u00edstica del grupo sino que ser\u00eda una nueva propuesta para lidiar con la censura, torciendo los signos a favor de un lenguaje decodificable por todos los transe\u00fantes que observaran la pancarta en la rivera del R\u00edo Mapocho, uno de los primeros escenarios de asesinato y tortura en la dictadura de Pinochet. Si nos acotamos a referencias m\u00e1s actuales podemos hablar de <em>Simbiosis<\/em> (2019), obra de Mat\u00edas R. Letelier y Lucas N\u00fa\u00f1ez, activistas disidentes por los derechos de las personas seropositivas. Su performance, mediada por la palabra y su cualidad contradiscursiva, consist\u00eda en la extracci\u00f3n y mezcla de sus propios plasmas sangu\u00edneos, soluci\u00f3n en la que sumergieron un hilo con el que bordar\u00edan la palabra \u2018simbiosis\u2019 en un lienzo blanco. Esta obra fue mostrada en un espacio p\u00fablico cercano a la Catedral de Santiago y pone en juego la teor\u00eda de la simbiogen\u00e9tica planteada por Lynn Margulis a mediados del siglo XX, invitando a los espectadores a ejercer juicio cr\u00edtico sobre las relaciones humanas colectivas y c\u00f3mo, tras milenios, los humanos hemos sido capaces de sobrevivir, plante\u00e1ndose desde un lugar comunitario y no selectivo como los preceptos darwinianos. En la mayor\u00eda de estos casos podemos apreciar c\u00f3mo es que la palabra en el espacio p\u00fablico arremete contra toda institucionalidad puesto que no se adscribe a ninguna entidad regulada o espacio autorizado, articulada bajo un claro contradiscurso que nace desde lo contestatario, reforzando la construcci\u00f3n de palimpsesto urbano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"850\" height=\"864\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2959\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-8.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-8.png 850w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-8-295x300.png 295w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-8-768x781.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-8-80x80.png 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 850px) 100vw, 850px\" \/>Fotograf\u00eda digital. Performance <em>Simbiosis<\/em>, Santiago Centro &#8211; 05\/2019.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00edmpetu por vociferar ideas en la ciudad existe y es encarnado por todo cuerpo manifestante de la urbe. De esta manera, y considerando las caracter\u00edsticas de las revueltas sociales, bastar\u00e1 con que un agente active el espacio para replegarse en consignas y narrativas inscritas en las paredes. Pensemos en el caso de Plaza Italia y su ac\u00e9rrima custodia policial: mientras todas las murallas de la Alameda de Santiago est\u00e1n rayadas, se resguarda el monumento del General Baquedano, no particularmente por su valor simb\u00f3lico y\/o patrimonial, sino porque s\u00f3lo un solo rayado es suficiente para detonar el \u201cdesorden\u201d p\u00fablico y la masa agitada. Entonces, podemos confirmar que el devenir de la ciudad, el movimiento de sus agentes y su din\u00e1mica altamente fluctuante ser\u00e1 motivo para muchos relatos desde la misma urbe como hacia \u00e9sta. El tejido urbano se construye de tantas huellas que sus capas nos ir\u00e1n contando cu\u00e1l es la historia de los lugares, qu\u00e9 pas\u00f3 antes de pintar tal calle, qu\u00e9 esconde el alquitr\u00e1n de los suelos pavimentados. Esto, quiz\u00e1s, no lo sabremos nunca con certeza pero es en esa incertidumbre donde recae el valor de las narrativas urbanas: desde el registro del mapa, desde el archivo de relatos, desde los testimonios generacionales y desde la experiencia observacional es de donde se parte para escribir -en y sobre- la ciudad. De esta forma, articul\u00e1ndose como un <em>continuum<\/em> narrativo, la trama urbana se refleja en los escritos como los escritos se reflejan en la textura de la ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Catalina Duhalde<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Referentes<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Campra, R. (1993). <em>La ciudad y sus dobles<\/em>. En <em>Marche Romane<\/em>. Vol. XLIII (p. 1-4).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Castillo, A. (2019). <em>Cr\u00f3nicas feministas en tiempos neoliberales.<\/em> Editorial Palinodia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cisternas, C. (2011). <em>Imagen de la ciudad en la literatura hispanoamericana y chilena contempor\u00e1nea<\/em>. Editorial Universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berenguer, C. (2020). <em>Plaza de la Dignidad<\/em>. Mago Editores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Butler, J. (2020). <em>Sin miedo: formas de resistencia a la violencia de hoy<\/em>. Editorial Taurus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Neira, H. (2004). <em>La ciudad y las palabras<\/em>. Editorial Universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Richard, N. (1987). \u201cM\u00e1rgenes e instituci\u00f3n: Arte en Chile desde 1973\u201d. En FLACSO, Galer\u00eda Visuala y Francisco Zegers Editor (comp.), <em>Arte en Chile desde 1973 <\/em>(pp. 1-13). FLACSO.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rodr\u00edguez-Plaza, R. (2005). \u201cEst\u00e9tica, pol\u00edtica y vida cotidiana: El caso de la pintura callejera chilena\u201d. <em>Bifurcaciones: revista de estudios culturales<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Schlack, E. (2007). \u201cEspacio P\u00fablico\u201d. Ediciones ARQ.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sennett, R. (1997). <em>Carne y piedra: El cuerpo y la ciudad en la civilizaci\u00f3n occidental<\/em>. Alianza Editorial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Z\u00fa\u00f1iga, R. (2008). \u201cEstrategias art\u00edsticas y pol\u00edticas de lo comunitario. Breve cr\u00f3nica del arte pol\u00edtico\u201d. En G. Couffignal (comp.). <em>Transformaciones del espacio p\u00fablico<\/em> (pp. 235-242). Recuperado de http:\/\/www.memoriachilena.gob.cl\/602\/w3-article-132281.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este ensayo es la segunda parte de Una ciudad intertextual. 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