{"id":2937,"date":"2021-11-16T10:00:49","date_gmt":"2021-11-16T13:00:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2937"},"modified":"2021-11-16T10:43:47","modified_gmt":"2021-11-16T13:43:47","slug":"una-ciudad-intertextual-parte-i-la-ciudad-en-los-libros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/11\/16\/una-ciudad-intertextual-parte-i-la-ciudad-en-los-libros\/","title":{"rendered":"Una ciudad intertextual. Parte I: la ciudad en los libros"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cy sin descanso<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>el pueblo organizado<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>en sus redes desde la calle y en la calle\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Carmen Berenguer (2020)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el asentamiento en aldeas, debido al dominio de la agricultura hace 9.000 a.n.e., la humanidad se ha ha determinado sedentaria y ha comenzado su imparable proceso de establecimiento urbano. Los espacios urbanos del hoy est\u00e1n enmarcados por un permanente acontecer, de manera que la ciudad se construye como un objeto cultural que alberga instituciones, din\u00e1micas y pasajes viales donde los humanos interactuamos, recorremos y habitamos. Para acercarnos a las problem\u00e1ticas de la urbe se hacen necesarias algunas aproximaciones hacia el urbanismo y es pertinente comenzar observando la cualidad arquitect\u00f3nica de los espacios p\u00fablicos que plantea Schlack (2007), en la que podemos agrupar bajo este concepto todo aquel espacio que sea accesible por la comunidad -ya sea estatal o privada-:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLos arquitectos sabemos mejor que nadie que la realidad territorial no es tan tajante como la presenta la normativa. La arquitectura caracteriza como p\u00fablicos todos aquellos espacios que son accesibles p\u00fablicamente, tal como lo ejemplifica la <em>Nuova Topograf\u00eda di Roma <\/em>propuesta por Gianbattista Nolli en 1784. Para nosotros lo <em>p\u00fablico <\/em>y lo <em>privado <\/em>son dos polos; entre uno y otro extremo, reconocemos una serie de espacios intermedios.\u201d (p. 25)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si nos dedicamos a observar cualquier plano de Nolli podemos identificar espacios en negro como los privados y espacios en blanco como los p\u00fablicos. Si nos abocamos al plano de Santiago de Chile, espec\u00edficamente de Plaza Italia y sus inmediaciones, nos percatamos que \u00e9ste es un pa\u00f1o blanco y extenso, por lo tanto p\u00fablico, lo cual propicia la actividad, congregaci\u00f3n y circulaci\u00f3n de los cuerpos. Adem\u00e1s de otros motivos simb\u00f3licos, podemos pensar este lugar geogr\u00e1fico de la urbe santiaguina como el espacio propicio para manifestarse, celebrar y motivar revueltas sociales como la que inici\u00f3 en octubre de 2019 y perdura hasta hoy, un a\u00f1o m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos contextos de tensi\u00f3n social, cuando la actividad art\u00edstica y contestataria prolifera, es preciso poner atenci\u00f3n a la diversidad de manifestaciones que emergen, revisar sus precedentes y contextualizarlas en el espacio y tiempo que las enmarca. Podemos pensar en algunos referentes visuales de la resistencia a la dictadura c\u00edvico-militar de Chile, los que utilizaron la palabra y s\u00edmbolos en el espacio p\u00fablico con el fin de disuadir la censura y trabajar museos a cielo abierto. Como sugiere Nelly Richard (1987), se gest\u00f3 una ub\u00e9rrima escena que se traslad\u00f3 desde los confines tradicionales, como museos y galer\u00edas, hasta la calle (<em>Una milla de cruces en el pavimento<\/em> de Lotty Rosenfeld), las pasarelas (<em>Abecedario, fuego y neopr\u00e9n<\/em> de Pedro Lemebel) y los zanjones (<em>NO+<\/em> en la rivera del R\u00edo Mapocho por el Colectivo de Acci\u00f3n de Arte) con nuevas propuestas est\u00e9ticas y discursivas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cBajo el r\u00e9gimen autoritario chileno, la exclusi\u00f3n de lo \u201cpol\u00edtico\u201d como categor\u00eda de acci\u00f3n y discurso hizo que se desplazara de la esfera de prohibiciones de lo p\u00fablico, para refugiarse en la esfera de lo individual o de lo privado. Es decir, que las pr\u00e1cticas de lo rutinario se fueron cargando de un sobrepeso de significaciones clandestinas que lo prohibido les deleg\u00f3 como excedente rebelde.\u201d (pp. 7-8)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si nos remontamos a la g\u00e9nesis de la intervenci\u00f3n pict\u00f3rica del espacio p\u00fablico podemos llegar a la d\u00e9cada de 1960 cuando se gestan variadas brigadas y colectivos de arte muralista. En un comienzo estos grupos, como agrupaciones pol\u00edtico-partidistas, se organizan desde antes del advenimiento de la Unidad Popular al Gobierno, siendo su principal objetivo el plasmar pasquines simples y claros a trav\u00e9s de la pintura. Estas asociaciones estuvieron fuertemente influenciadas por el precedente cultural y art\u00edstico del muralismo, el cual comenz\u00f3 en M\u00e9xico y asent\u00f3 fuertes ra\u00edces en Chile, Ecuador y Brasil. Asimismo, el arte pl\u00e1stico de la Academia de Bellas Artes de Chile recoger\u00eda estas est\u00e9ticas y no demorar\u00eda en expandir sus l\u00edmites hacia esta nueva perspectiva pict\u00f3rica, la cual tendr\u00eda por lienzo un nuevo soporte: el muro en el espacio p\u00fablico. Creando una nueva arista de pensamiento cr\u00edtico y tensi\u00f3n del quehacer de los y las artistas de aquellos a\u00f1os, como explica Rodr\u00edguez-Plaza (2005):<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEste fue para ellos raz\u00f3n, motivo y soporte te\u00f3rico y pr\u00e1cticamente tenso, tanto de propuestas art\u00edsticas, como de cuestionamientos socio-semi\u00f3ticos que pretend\u00edan participar por entre las redes de un pa\u00eds interrogativo, dispuesto a preguntarse por sus propios alcances y sentidos. En este \u00e1mbito, los nombres van desde Pedro Millar y Luz Donoso hasta Francisco Brugnoli, Jos\u00e9 Balmes, Gracia Barrios o Roberto Matta, Julio Esc\u00e1mez, Jos\u00e9 Venturelli y Fernando Meza, se\u00f1al\u00e1ndose incluso a Guillermo N\u00fa\u00f1ez.\u201d (p. 2)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si pensamos la ciudad como el reservorio m\u00e1s patente de la manifestaci\u00f3n cultural de determinado territorio y sus habitantes, debemos contemplar varios factores que inciden en aquel espacio; tales como el tiempo, la historia, la geograf\u00eda, los procesos sociales, la forma de Gobierno y la relaci\u00f3n con el Estado. Inevitablemente estos antecedentes intervienen en el <em>ethos<\/em> de la sociedad urbana as\u00ed como se reflejan en la individualidad de cada agente que la habita, fen\u00f3meno que Cisternas (2011) explica como: \u201c[&#8230;] ese \u201carchivo\u201d de impresiones semiol\u00f3gicas s\u00f3lo puede existir como virtualidad de un \u201carqueo-habitante\u201d y \u201carqueo-lector\u201d de una ciudad literaria, la fundaci\u00f3n textual de una ciudad, su revelaci\u00f3n, es un tejido de alusiones y referencias.\u201d (p. 80). Podemos aproximarnos a esta idea de dos maneras: como los habitantes que construyen la ciudad a trav\u00e9s de sus narrativas y, por otro lado, como la ciudad que configura el imaginario de sus habitantes, de ambas formas podemos divisar cuerpos sobre cuerpos articulando un gran palimpsesto cargado de s\u00edmbolos. De esta manera, coexiste el cuerpo de la ciudad y los cuerpos de los habitantes, quienes generan una relaci\u00f3n dial\u00f3gica tanto en el recorrido de los paseos y centros urbanos as\u00ed como en el ejercicio de la intervenci\u00f3n y de la performance. Asimismo, podemos remontarnos a las ideas planteadas por Sennett (1997) sobre c\u00f3mo se expresa el cuerpo y la voz del ciudadano en la <em>polis<\/em> ateniense reflejado en el binomio carne\/piedra como cuerpo\/ciudad. Esta extensa dicotom\u00eda de materia sobre materia la abordar\u00e9 bajo el concepto de ciudad intertextual que Campra (1993) plantea como:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUna estratificaci\u00f3n de destrucciones y victorias que la constituyen como una especie de palimpsesto: una forma que, desde su creaci\u00f3n hasta el momento en que nos damos citas en una de sus esquinas -y quiz\u00e1 nos desencontramos- se manifiesta, m\u00e1s all\u00e1 de las reglas o de las posibilidades del espacio, tambi\u00e9n como un adensamiento del tiempo\u201d. (p. 55)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Rayar la ciudad en los libros<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para pensar la intertextualidad como modo de existencia cultural de una ciudad podemos acercar las experiencias urbanas a algunas creaciones narrativas que la abordan directamente, sea escrita en libros como inscrita en la calle misma. Referentes locales que han escrito sobre la ciudad abundan, desde la prosa podemos mencionar <em>Mapocho<\/em> (2002, La Komuna) de Nona Fern\u00e1ndez as\u00ed como <em>Pieza Amoblada<\/em> (2019, Editorial Cuneta) de Valentina Vlanco; desde la poes\u00eda rescatamos <em>La Ciudad<\/em> (1979, Les Editions Maison Culturalle Qu\u00e9bec-Am\u00e9rique Latine) de Gonzalo Mill\u00e1n o <em>El Paseo Ahumada<\/em> (1983, Ediciones Minga) de Enrique Lihn. Hasta ahora, el caso m\u00e1s actual de poes\u00eda que trata el tema de la ciudad es <em>Plaza de la Dignidad<\/em> (2020, Mago Editores) de Carmen Berenguer, poemario que recopila escritos sobre la revuelta social chilena. En este texto, Berenguer expone su experiencia como residente de los edificios Turri que inauguran Avenida Providencia en Santiago de Chile, evidenciando su mirada cr\u00edtica sobre el proceso social naciente, denunciando lo que es capaz de ver desde las alturas de este lugar geogr\u00e1fico y adhiriendo al movimiento a trav\u00e9s de la letra. El libro de Berenguer est\u00e1 presentado como texto en verso y fotograf\u00edas digitales del espacio p\u00fablico que fueron tomadas durante esas primeras semanas de agitaci\u00f3n social. Justamente comienza con una imagen del Monumento al General Baquedano rayado junto a la masa manifestante, para luego dar paso a <em>D\u00eda 14<\/em>, poema extra\u00eddo del libro <em>Bobby Sands desfallece bajo el muro<\/em>, publicado en 1983, el cual aparece como una premonici\u00f3n o, m\u00e1s bien, una analog\u00eda entre las huelgas de hambre del a\u00f1o 1981 en la prisi\u00f3n de Maze y la revuelta social chilena actual, exponiendo la vulneraci\u00f3n a los derechos fundamentales de las personas en ambos episodios de la historia: \u201cLos ojos, los ojos \/ De qu\u00e9 sirve el pasto \/ en los jardines \/ El humor v\u00edtreo \/ llena las cuencas vac\u00edas\u201d (p. 7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego viene el poema hom\u00f3nimo <em>Plaza de la Dignidad<\/em>, en el cual se explaya contextualizando c\u00f3mo el pueblo se tom\u00f3 las calles y la insigne plaza que, como explicaba al comienzo, es una superficie llana y p\u00fablica que no s\u00f3lo sirve como espacio de encuentro sino tambi\u00e9n como lienzo para el <em>graffiti<\/em> y escenario para la actividad art\u00edstica: un lugar propicio para la visibilizaci\u00f3n para todas las consignas y reclamos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa plaza de la dignidad fue nuestro sue\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Imaginado en aquellos d\u00edas dignos ganados a puro martirio desangr\u00e1ndonos en esta plaza escuchando tus letras V\u00edctor Jara la hicimos sentida y abrazada coreando el 18 de octubre del a\u00f1o 2018<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d\u00eda jueves del estallido a las 8 de la ma\u00f1ana<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y que no se nos olvide<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">escuchando tus ecos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">tus risas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">tu llanto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">esos coros<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">cantando canciones de nuestro memorial inolvidable<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">siguen y pertinentes resonando como si la plaza fuera tuya<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de nosotros fuera m\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">en mis o\u00eddos tus vibraciones sutiles<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a veces pasos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a veces gritos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">corriendo llegaron a estas calles<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">donde nacimos oliendo sudores idos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">el olor de la camisa del padre desaparecido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la madre refugiada en su falda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">guardada en la lucha de anta\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">retomando el sentido denostado que estuvo en estas calles\u201d (p. 9)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el extenso poema, la autora es capaz de enlazar el ayer con el hoy, evidenciando que este tracto urbano (no s\u00f3lo Plaza Italia sino tambi\u00e9n la Alameda y el R\u00edo Mapocho) alberga una historicidad implacable, una huella jam\u00e1s borrada. Llama a la Plaza como \u201c\u00e1gora que chilla ira\u201d (p. 10), espacio que Sennett (1993) explicar\u00eda como un lugar que los griegos utilizaban para exponer su voz, ejerciendo la <em>demokratia<\/em>, palabra que sabemos deviene de <em>demos<\/em> (pueblo) y <em>kratia<\/em> (poder). Si seguimos con la idea del verso mencionado, Berenguer nos advierte que esta masa reunida en el \u00e1gora es movilizada por un sentimiento en com\u00fan: la rabia, emoci\u00f3n que aparece recurrentemente en la ret\u00f3rica chilena de post-dictadura. De esta manera, el Cuerpo manifestante no s\u00f3lo ir\u00e1 a vociferar consignas sino que intentar\u00e1 disponer el cuerpo f\u00edsico m\u00e1s all\u00e1 de la voz, as\u00ed sea desde golpear cacerolas, generar actos art\u00edsticos hasta prender barricadas y lanzar piedras, lo cual podr\u00edamos engarzar con la idea de gimnasio romano, como cuerpos al desnudo junto con la agitaci\u00f3n reaccionaria, que es lo que propone Berenguer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo con una voz omnisciente la autora denuncia, a trav\u00e9s de una prosa po\u00e9tica, la desigualdad social: \u201ca un pueblo abusado [&#8230;] \/ le call\u00f3 el moj\u00f3n de una gaviota extraviada \/ que volaba oliendo el polvo \/ en los asientos del parlamento\u201d (p. 13); la parcialidad medi\u00e1tica: \u201cque oblig\u00f3 al gobierno y a estos tecn\u00f3cratas empleados del imperio \/ anglosaj\u00f3n llamar al orden \/ a su tv nacional a sus fake news\u201d (p. 13); y reporta las nuevas miradas revolucionarias: \u201cLa ciudadan\u00eda feminista \/ orden\u00f3 su cabello \/ se sac\u00f3 el sost\u00e9n \/ cruz\u00f3 la calle resuelta\u201d (pp. 13-14). Entre las p\u00e1ginas de este poema titulado como <em>\u201cEl derecho de vivir en paz\u201d<\/em>, como claro gui\u00f1o a la composici\u00f3n de V\u00edctor Jara, se disponen dos fotograf\u00edas: la primera es de una barricada en una de las entradas del Metro Baquedano y la segunda corresponde a una muralla empapelada con afiches y <em>graffitis<\/em>, donde la cara de Camilo Catrillanca, Macarena Vald\u00e9s y los primeros asesinados durante la revuelta son acompa\u00f1ados por lemas tales como \u201cCuando uno cae diez se levantar\u00e1n\u201d, \u201c<em>Amulepe tai\u00f1 weichan<\/em>\u201d y \u201cPi\u00f1era asesino\u201d. Bajo la idea de ciudad construida como una urdimbre de significantes y s\u00edmbolos es preciso ahondar que la consigna en mapudung\u00fan, la cual se traduce como \u201cque siga la lucha\u201d, es conocida por una canci\u00f3n de la banda vi\u00f1amarina de metal Necroripper.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"582\" height=\"874\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2952\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-1.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-1.jpg 582w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-1-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 582px) 100vw, 582px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda digital de Carlos Jerez. Av. Bernardo O\u2019higgins con Av. Vicu\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego vendr\u00eda una imagen del <em>graffiti<\/em> de un rostro con los ojos mutilados y posteriormente, una imagen donde la autora junto con otras poetas se instalan con un meg\u00e1fono abajo del Monumento al General Baquedano, dejando registro de una performance en la que Carmen Berenguer vociferaba algunos de sus poemas en este centro neur\u00e1lgico. Los siguientes poemas tendr\u00e1n forma de cr\u00f3nica, en los que se narra el diario vivir y la experiencia sensorial de la autora, con un fuerte car\u00e1cter testimonial plasma sus d\u00edas al frente de la rebautizada Plaza de la Dignidad. Las im\u00e1genes de <em>graffitis<\/em>, cuerpos manifestantes y la ciudad intervenida contin\u00faan, Berenguer comenta la desolaci\u00f3n de la que llama \u201cZona 0\u201d para culminar la seguidilla de escritos con aires netamente experienciales: nos imaginamos a la poeta escribiendo los acontecimientos que ve desde su propia ventana, c\u00f3mo la ciudad comienza a cambiar, levantarse, caer y romperse hasta convertirse en un centro urbano agrietado, a manos del Cuerpo manifestante tambi\u00e9n mutilado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"802\" height=\"598\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2953\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-2.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-2.jpg 802w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-2-300x224.jpg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/Imagen-2-768x573.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 802px) 100vw, 802px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Fotograf\u00eda digital por Jorge Cerezo. Plaza Italia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las \u00faltimas hojas del libro los escritos se tornan m\u00e1s te\u00f3ricos que emp\u00edricos, <em>Feminismo y pol\u00edtica<\/em> podr\u00eda llegar a posicionar el resto del poemario hacia una arista mucho m\u00e1s acad\u00e9mico-pol\u00edtica, donde cita el c\u00e1ntico del colectivo Lastesis, habla del sexo de las guerras civiles, del lenguaje inclusivo y de los presos pol\u00edticos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c[\u2026]\u00bfY si los golpes tienen sexo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El feminismo convoca a la marcha m\u00e1s importante en la historia el 8 de marzo de 2018. D\u00eda que, seg\u00fan mi lectura, cambi\u00f3 el curso de la historia de una generaci\u00f3n brillante. Desde ese momento, hubo un cambio de giro que deline\u00f3 un nuevo mapa, que puso en jaque a un patriarcado demasiado viejo y pillado de sorpresa, que no pudo contener un demoledor cuestionamiento a sus jerarqu\u00edas institucionales en las aulas, en el parlamento, en la Corte Suprema, en el Tribunal Constitucional. Una acusaci\u00f3n de abuso y acoso a su hegemon\u00eda masculina de dominaci\u00f3n en Chile. Poniendo en escena un nuevo alfabeto ante la Real Academia de la lengua. Aunque la ley de la gram\u00e1tica se mantenga en su ley universalista, en Chile ha sido revolucionario el cambio del lenguaje inclusivo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTodos, todas, todes\u201d. (p. 44)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asimismo, las im\u00e1genes de este tracto comienzan a prescindir de personas y s\u00f3lo se centra en el cuerpo de la ciudad en escombros. Casi al final, el poemario reclama una dimensi\u00f3n contextual totalmente enmarcada en el a\u00f1o 2020, es casi hilarante la decadencia que la autora logra generar a trav\u00e9s de un clima pand\u00e9mico, virulento y l\u00fagubre, con el tenor de recalcar la miseria que ha vivido el pueblo de Chile, haciendo gui\u00f1os, tambi\u00e9n, al devenir que los agentes art\u00edsticos-literarios viven en este pa\u00eds en su texto <em>Morir en Espa\u00f1a<\/em>, como un homenaje p\u00f3stumo a la labor poco reconocida y la muerte poco conmemorada de su coet\u00e1neo y compa\u00f1ero de labor Luis Sep\u00falveda. Finalmente, el libro se cierra con dos poemas cargados de alegatos urgentes, los que titula como <em>Vejez<\/em> y <em>Arrimo de resentimientos<\/em>, ambos con un temple nost\u00e1lgico, haciendo alusi\u00f3n a la inevitable senectud, refiri\u00e9ndose con una ilusi\u00f3n casi buc\u00f3lica a las nuevas generaciones en lucha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Plaza de la Dignidad<\/em> no es s\u00f3lo un poemario sino que tambi\u00e9n es la evidencia, el testimonio y el registro de la observaci\u00f3n de la urbe y sus problem\u00e1ticas, es un texto que servir\u00e1 como documento hist\u00f3rico y que a medida que pase el tiempo cobrar\u00e1 m\u00e1s necesidad de revisi\u00f3n. En otro aspecto, es importante recordar la cualidad material de los cuerpos en resistencia as\u00ed como del cuerpo urbano, de igual manera no debemos perder de vista la gran cantidad de referencias populares, simb\u00f3licas, te\u00f3ricas y culturales que se emplean en el poemario de Berenguer, lo cual articula capas sobre capas de informaci\u00f3n originadas de incalculables pasajes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Catalina Duhalde<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cy sin descanso el pueblo organizado en sus redes desde la calle y en la calle\u201d Carmen Berenguer (2020) Desde el asentamiento en aldeas, debido al dominio de la agricultura hace 9.000 a.n.e., la humanidad se ha ha determinado sedentaria y ha comenzado su imparable proceso de establecimiento urbano. 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