{"id":2928,"date":"2021-11-18T08:16:57","date_gmt":"2021-11-18T11:16:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2928"},"modified":"2021-11-17T22:56:12","modified_gmt":"2021-11-18T01:56:12","slug":"una-observacion-aparente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/11\/18\/una-observacion-aparente\/","title":{"rendered":"Una observaci\u00f3n aparente &#8211; Sobre La once de Maite Alberdi"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Existe una premisa b\u00e1sica en el cine documental que es la fidelidad al mundo real, o, como lo denomina Bill Nichols, el \u201cmundo hist\u00f3rico\u201d. Este, sin embargo, no puede ser representado de forma exhaustiva, abarcando todas sus aristas. Por consiguiente, lo que se hace en cada documental es descubrir una \u201cventana\u201d sobre la parte del mundo que le interesa a su director, y acerca de ella construir un argumento (154 y 155).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Haciendo un esquema general de su evoluci\u00f3n, se puede afirmar que el cine documental ha transitado desde momentos en donde el\/la cineasta confiaba en poder representar la realidad tal como es, y hac\u00eda evidente su voluntad de controlar la \u201cobjetividad\u201d, a momentos en donde el\/la cineasta demuestra incertidumbre sobre el medio cinematogr\u00e1fico y recorre un camino m\u00e1s libre, permiti\u00e9ndose la subjetividad de manera abierta (Nichols, 95).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Actualmente, las modalidades del documental descritas por Nichols (expositiva, observacional, interactiva, reflexiva y performativa) siguen con plena vigencia. No obstante, en las \u00faltimas etapas la referencialidad al mundo hist\u00f3rico se torna m\u00e1s difusa, haciendo dif\u00edcil comprender las modalidades en estado puro y no desconfiar de su promesa con lo real. El cruce con la ficci\u00f3n, que ha sido un problema desde los inicios del g\u00e9nero, se hace m\u00e1s patente, e incluso llega a consentirse por parte de los mismos documentalistas. As\u00ed, en vez de categor\u00edas definidas, han terminado cobrando mayor relevancia las po\u00e9ticas personales, es decir, los acercamientos a la realidad que son propios de cada realizador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pel\u00edculas de Maite Alberdi ilustran esta tendencia. La directora se ha caracterizado por emplear, de manera conjunta, t\u00e9cnicas de observaci\u00f3n y puesta en escena, generando discusi\u00f3n respecto a c\u00f3mo se logra establecer un cierto control sobre la realidad que se propone capturar. Antes de llegar al \u00e9xito internacional con \u201cEl Agente Topo\u201d (2020), Alberdi realiz\u00f3 \u201cLa once\u201d (2014), su segundo largometraje, donde se reflejan algunas de sus tem\u00e1ticas y estrategias discursivas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa once\u201d narra los encuentros mensuales de un grupo de amigas ancianas con buen pasar econ\u00f3mico. Desde que salieron del colegio, hace m\u00e1s de 60 a\u00f1os, las amigas se re\u00fanen a tomar \u201conce\u201d y se dedican a conversar de sus vidas, sus amores, y los cambios sociales que ocurren en Chile. La historia tiene un reparto coral, pero se destaca el rol de la abuela de Maite Alberdi, quien abre el relato con su propia voz en off y termina falleciendo al final de la pel\u00edcula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberdi se basa en el modo observacional para \u201cLa once\u201d, pero lo hace a su propia manera. Adem\u00e1s de las t\u00e9cnicas usuales de observaci\u00f3n, que terminan por invisibilizar la \u201cvoz\u201d de la directora, lo que se desarrolla por debajo es una puesta en escena (por parte de Alberdi) y una <em>performance<\/em> (por parte de los sujetos representados). Esto da pie a una obra que se percibe como pura observaci\u00f3n, pero es una ficci\u00f3n camuflada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de la cr\u00edtica chilena, existen autores que han escrito sobre el panorama del documental reciente en Chile, y que aluden directamente a \u201cLa once\u201d en sus escritos. Uno de ellos es Iv\u00e1n Pinto, quien en su an\u00e1lisis del g\u00e9nero establece la cercan\u00eda de varios filmes documentales con el cine de ficci\u00f3n. La pel\u00edcula de Alberdi es tomada como ejemplo, y es ah\u00ed donde Pinto se\u00f1ala los conceptos de \u201cpuesta en escena\u201d (composici\u00f3n del espacio y las acciones, a cargo del director) y \u201c<em>performance<\/em> cotidiana\u201d, para referirse a la ritualidad de los encuentros entre las ancianas protagonistas (110).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego est\u00e1 Pablo Corro, quien observa el tema de la memoria en el documental. Para el caso de \u201cLa once\u201d, concluye que es gracias al montaje que la directora logra aunar los diferentes fragmentos grabados en una especie de \u201cpresente perpetuo\u201d (6), pero lo que prima por debajo es una incertidumbre respecto al tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La particularidad de \u201cLa once\u201d no es \u00fanica en el contexto nacional, sino que se enmarca en todo un per\u00edodo de \u201crenovaci\u00f3n\u201d del documental en Chile (Pinto, 103), que se caracteriza por la apertura a nuevas materialidades y formas expresivas, y por el acercamiento a temas como la memoria y la identidad. En toda esta ola de cineastas contempor\u00e1neos, el documental no se afronta desde una mirada tradicional, sino personal, y llegan a haber puntos comunes entre ellos, como es el \u201czigzagueo\u201d entre la ficci\u00f3n y la realidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para profundizar en el an\u00e1lisis, primero es pertinente delimitar algunos conceptos. El modo observacional, definido por Nichols, es una categor\u00eda que surge a partir del cine directo de los a\u00f1os sesenta, y se basa en la no intervenci\u00f3n de la realidad por parte del realizador (72). Esto supone que el tratamiento visual y sonoro sean dispuestos de tal modo que los personajes tengan mayor control sobre el discurso. La \u201cvoz\u201d del director no desaparece, pero queda escondida. Mar\u00eda Luisa Ortega recalca que los defensores de esta modalidad han buscado apuntar a un cine \u201cno controlado\u201d, donde tengan plena cabida el azar y lo imprevisto (19). En este tipo de formato, se evitan las entrevistas, intert\u00edtulos o voces extradieg\u00e9ticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, es necesario definir otras dos modalidades que, si bien no son predominantes en \u201cLa once\u201d, contienen elementos que se incorporan al m\u00e9todo desarrollado por Alberdi. Primero, est\u00e1 el modo interactivo, que se suele atribuir al cin\u00e9ma verit\u00e9. Este cine se caracteriza por permitir la intervenci\u00f3n del realizador en la realidad; el discurso se construye en conjunto con los personajes (de ah\u00ed la idea de \u201cinteracci\u00f3n\u201d). Por ello, un elemento com\u00fan de este tipo de documental es la entrevista. Aqu\u00ed se puede incorporar tambi\u00e9n el concepto de \u201ccomensalidad\u201d, desarrollado por Edgar Morin, que se refiere a \u201cla captaci\u00f3n de los di\u00e1logos espont\u00e1neos, la palabra vivida, de un grupo de personas surgidos alrededor de una mesa\u201d (Garc\u00eda, 80).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El otro es el modo performativo, surgido entre los a\u00f1os ochenta y noventa. Se distingue por afrontar la realidad de una manera menos referencial que los modos anteriores, por eso puede decirse que escapa de los l\u00edmites tradicionalmente asignados al cine documental. Pone mayor \u00e9nfasis a la subjetividad del realizador, en la experimentaci\u00f3n formal, en la evocaci\u00f3n m\u00e1s que en la representaci\u00f3n (Nichols, 98). Al cuestionar la posibilidad de una voz omnisciente y objetiva, se acerca al cine de ficci\u00f3n apropi\u00e1ndose de sus t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si entendemos \u201cLa once\u201d como una pel\u00edcula de observaci\u00f3n, se hace muy evidente la elecci\u00f3n de esa modalidad al momento de representar a sus personajes. Durante el grueso de la cinta, las ancianas protagonistas, as\u00ed como las breves apariciones de sus maridos y empleadas, se muestran con absoluta naturalidad y control de s\u00ed mismas. No hay intervenci\u00f3n aparente de la directora en los temas que se hablan (son relevantes las conversaciones sobre sexualidad femenina, tal vez los momentos donde Alberdi pone m\u00e1s claro su estudio sobre la sociedad chilena). Ante todo, hay que aclarar que solo en momentos muy espec\u00edficos aparece un tono expositivo (cuando habla la abuela de Alberdi al principio y cuando se intercalan fotos y textos que dan cuenta del paso de los a\u00f1os), pero estos solo sirven para encauzar la narrativa y no afectan el modo de observaci\u00f3n predominante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al contemplar \u201cLa once\u201d, y considerar la intimidad que la directora logra recoger, surge la inevitable pregunta de c\u00f3mo se lleg\u00f3 a tal grado de cercan\u00eda en la observaci\u00f3n de un grupo humano. La respuesta no es simplemente que Alberdi haya escogido a personajes cercanos, como lo son las amigas de su abuela. Seg\u00fan se explica en diversos textos, entre ellos el de Iv\u00e1n Pinto, el proceso de investigaci\u00f3n que realiza Alberdi es muy importante para conocer el mundo que aborda en sus pel\u00edculas. Esto le permite a Alberdi \u201csostener la filmaci\u00f3n a lo largo de muchos meses\u201d (Pinto, 110). As\u00ed, de la observaci\u00f3n previa se pasa a una observaci\u00f3n al momento de filmar, cuyo resultado es el montaje de meses de material referido a un mismo rito (Corro, 3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, lo que parece solo una observaci\u00f3n exhaustiva como m\u00e9todo de trabajo no es tan as\u00ed. Como se dijo de un principio, Alberdi combina t\u00e9cnicas variadas, las cuales incluso pueden contradecir lo que es el modo predominante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre el concepto de \u201ccomensalidad\u201d, es discutible el hecho de que Alberdi proponga o suscite conversaciones entre las ancianas que toman el t\u00e9, si recordamos el hecho de que la directora nunca aparece en escena compartiendo la mesa con ellas. Lo que s\u00ed est\u00e1 claro es que la verdad surge de sus palabras, radica en el di\u00e1logo, entonces hay una multiplicidad de voces operando al mismo tiempo. Entonces, si no est\u00e1 presente frente a la c\u00e1mara, \u00bfd\u00f3nde interviene la voz de Maite Alberdi? Esto lleva directamente a la puesta en escena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Retomando lo que se define como modo performativo, existe en el documental moderno una tendencia a traspasar los l\u00edmites del g\u00e9nero y acercarlo a la ficci\u00f3n. Esto lo confirma Iv\u00e1n Pinto en relaci\u00f3n con el caso chileno (108). \u201cLa once\u201d forma parte de ese proceso, y lo hace mediante la utilizaci\u00f3n de una puesta en escena. El procedimiento de Alberdi se da \u201ca partir del conocimiento de las condiciones del universo que se est\u00e1 abordando\u201d (110) (la misma observaci\u00f3n que se menciona anteriormente), pero aplicado a componer la disposici\u00f3n de los personajes frente a c\u00e1mara, sus acciones y reacciones. Las ancianas resultan siendo ubicadas en posiciones definidas alrededor de la mesa, permitiendo montar horas de conversaci\u00f3n para simular que se trata de un momento \u00fanico. La directora, a su vez, aprovecha la \u201cactuaci\u00f3n\u201d reiterada de sus personajes, y as\u00ed puede prever posibles intercambios verbales o gestuales entre ellas. Las ancianas realizan una <em>performance<\/em>, tal vez sin estar conscientes de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como reflexi\u00f3n final, surge preguntarse cu\u00e1l es la intenci\u00f3n de Alberdi con llevar a cabo toda su operaci\u00f3n. Volviendo a las palabras de Ortega respecto al cine directo, cuya m\u00e1xima era registrar lo incontrolable de la realidad, quiz\u00e1s lo que busca Alberdi es subvertir ese principio. A trav\u00e9s de la puesta en escena y la identificaci\u00f3n de una <em>performance<\/em>, se puede dar el lujo de controlar lo que en el documental parec\u00eda imposible. El m\u00e9todo funciona por su rigor, pero aun as\u00ed deja una puerta abierta a lo imprevisible. Como se\u00f1ala Pablo Corro, la inesperada muerte de la abuela termina revelando el artificio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Tom\u00e1s Benavente<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Corro, P. (2012). <em>Sustraerse a la historia<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda D\u00edaz, N. (2008). \u201cJean Rouch. Cr\u00f3nica de un cine de verdad\u201d. En <em>Cine directo. Reflexiones en torno a un concepto. <\/em>Madrid: T&amp;B Editores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nichols, B. (1997). <em>La representaci\u00f3n de la realidad <\/em>. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nichols, B. <em>Performing documentary<\/em> (cap\u00edtulo).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ortega, M. L. (2008). \u201cCine Directo. Notas sobre un concepto\u201d. En <em>Cine directo. Reflexiones en torno a un concepto. <\/em>Madrid: T&amp;B Editores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pinto, I. (2016). <em>Formas Expandidas. L\u00edmites y entre-lugares del documental chileno 2004-2016.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe una premisa b\u00e1sica en el cine documental que es la fidelidad al mundo real, o, como lo denomina Bill Nichols, el \u201cmundo hist\u00f3rico\u201d. Este, sin embargo, no puede ser representado de forma exhaustiva, abarcando todas sus aristas. 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