{"id":2877,"date":"2021-11-02T12:02:52","date_gmt":"2021-11-02T15:02:52","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2877"},"modified":"2021-11-06T12:23:30","modified_gmt":"2021-11-06T15:23:30","slug":"memoria-contemplando-la-eternidad-sonica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/11\/02\/memoria-contemplando-la-eternidad-sonica\/","title":{"rendered":"Memoria: Contemplando la eternidad s\u00f3nica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Hay un l\u00edmite respecto a qu\u00e9 tanto se puede decir sobre Memoria. Es una meditaci\u00f3n abstracta que parece hablar por s\u00ed sola, eludiendo una clara descripci\u00f3n o rese\u00f1a. Se establece en el terreno de lo inefable y las palabras dif\u00edcilmente le pueden hacer justicia. Y, sin embargo, por naturaleza, siempre buscamos desmenuzar aquello que nos llama, que nos despierta en esp\u00edritu y en sensaci\u00f3n. As\u00ed que, al pie del ca\u00f1\u00f3n, y tras haberla visto en pantalla grande en el Festival Internacional de Cine de Morelia en M\u00e9xico, con este texto busco, m\u00e1s que brindar significados, buscarlos entre sus l\u00edneas e invitar al lector a hacer lo mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estrenada hace un par de meses en el Festival de Cine de Cannes \u2014 llev\u00e1ndose el Premio del Jurado \u2014 la nueva pel\u00edcula de uno de los directores m\u00e1s importantes del cine contempor\u00e1neo, Apichatpong Weerasethakul, es una exploraci\u00f3n completamente nueva para su autor y, al mismo tiempo, una repetici\u00f3n de los intereses que se han visto representados a lo largo de su filmograf\u00eda. Los sue\u00f1os, los recuerdos y todos sus elementos circundantes traducidos al lenguaje f\u00edlmico que han sido inevitablemente seductores para el tailand\u00e9s desde su debut Mysterious Objects at Noon (2000), que ya trataba con lo liminal, y que ha sabido estirar al m\u00e1ximo respecto a su potencial como posibilidad narrativa y formal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tilda Swinton es Jessica, una cultivadora de orqu\u00eddeas visitando a su hermana enferma y a su esposo en Medell\u00edn. De pronto y en frecuentes ocasiones, comienza a escuchar un sonido que aparentemente nadie m\u00e1s escucha; un fuerte estallido que no la deja dormir, y por el que desarrolla una fascinaci\u00f3n. Durante su estancia en Colombia, Jessica tambi\u00e9n conoce a un ingeniero musical llamado Hern\u00e1n que le ayuda a replicar el extra\u00f1o sonido, y a una arque\u00f3loga que la lleva a una excavaci\u00f3n subterr\u00e1nea de donde sacan restos humanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La trama no es mucho m\u00e1s complicada que estos simples renglones. Es m\u00e1s bien en todo lo dem\u00e1s donde Memoria est\u00e1 cargada de una enorme complejidad conceptual, transmitida a partir de una obsesi\u00f3n por el sonido, que sirve como el punto central para todas las ideas que Weerasethakul explora durante sus cautivadores 136 minutos de duraci\u00f3n. La historia aqu\u00ed importa poco comparado con lo que se nos presenta debajo: un profundo estudio sobre el origen de los recuerdos y su relaci\u00f3n con la mente y con la naturaleza, donde el tailand\u00e9s tambi\u00e9n toma much\u00edsimo vuelo al momento de presentar composiciones ahogadas por la vitalidad del bosque amaz\u00f3nico colombiano, dando la impresi\u00f3n de que la pantalla respira. Una pantalla repleta de presencias fantasmag\u00f3ricas que durante la pel\u00edcula completa se pasean flotando entre personajes y ambientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es entonces por esta raz\u00f3n que se trata indistinguiblemente de una obra de Weerasethakul. Porque es, en esencia y al igual que el resto de sus pel\u00edculas, una pel\u00edcula de fantasmas. De una forma u otra, las presencias extraterrenales siempre son cruciales dentro de su cine, que suele difuminar las l\u00edneas entre mundos. Borrando cualquier certeza sobre los patrones de la vida, y mostr\u00e1ndonos que se puede estar en varios tiempos simult\u00e1neamente. Conect\u00e1ndonos con aquello invisible, pero siempre presente si sabemos buscar \u2014 o, en el caso particular de Memoria, escuchar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, sin embargo, tambi\u00e9n la llamo una nueva exploraci\u00f3n porque esta es la primera vez que el autor ganador de la Palma de Oro filma fuera de Tailandia. Pero, a diferencia de otros cineastas que tambi\u00e9n se han aventurado a otros destinos despu\u00e9s de exclusivamente haber filmado en su pa\u00eds natal, como famosamente lo hiciera Tarkovsky con Nostalghia (1983) o Kar-Wai m\u00e1s de una d\u00e9cada despu\u00e9s con Happy Together (1997), Apichatpong parece definir su obra casi completamente a partir de los espacios regalados por el pa\u00eds sudamericano. No son ornamentales o complementarios, sino un personaje m\u00e1s en cada escena que se va presentando. Es como si Colombia fuera la que carga con la pel\u00edcula, y la mano del director sirviera como una mera gu\u00eda para el encauce de las sensaciones evocadas. No existe una exotizaci\u00f3n del destino, es una fascinaci\u00f3n por capturar sus im\u00e1genes con una pureza cruda, honesta, y, sobre todo, natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por esta raz\u00f3n que hay que describir esto como una experiencia sensorial, m\u00e1s que una pel\u00edcula en el sentido convencional. Es un cine llevado a los extremos de sus capacidades como medio de expresi\u00f3n y que exige del espectador un compromiso por explorar la libertad que se nos ofrece y que, al igual que su protagonista, estemos dispuestos a abrirnos a las posibilidades de lo que pueda surgir de la convergencia del tiempo pasado, las vibraciones de la naturaleza y las presencias fantasmag\u00f3ricas de los recuerdos. No se puede decir sencillo, pero qui\u00e9n logre entrar en sinton\u00eda con el misterioso equilibrio de sus im\u00e1genes y sonidos, podr\u00e1 fluir en una sola l\u00ednea con sus elementos, y entender por qu\u00e9 Weerasethakul siempre ha hablado del cine y de los sue\u00f1os como realidades gemelas. Incluso ha llegado a mencionar en varias ocasiones que no solamente no le molesta que la gente duerma durante sus pel\u00edculas, es algo que alienta al p\u00fablico a hacer. \u201cSi alguien se queda dormido durante mi pel\u00edcula, lo tomo como un halago. Quiere decir que esta persona se siente c\u00f3moda y segura como para poder descansar, las im\u00e1genes y el espacio le transmite paz. Y mis pel\u00edculas son, o intentan ser, como un sue\u00f1o\u201d, dice, con una sonrisa discreta, en el conversatorio por videollamada que dio en Morelia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Efectivamente, la gran mayor\u00eda de las secuencias, e incluso la pel\u00edcula como tal, transmiten una particular armon\u00eda al formar una poes\u00eda brillante entre lo que vemos, lo que implica y lo que sentimos. Porque aqu\u00ed, casi siempre, lo que vemos en el cuadro es solo la punta del iceberg de lo que se dice, ya que trata con temas tan abrumadores que te terminan por absorber hacia una profunda reflexi\u00f3n existencial tan agobiante como reveladora, en la que termina por concretar la idea de que somos solo una peque\u00f1a parte de una historia inconmensurable y de una interconexi\u00f3n espiritual, no solo con y entre nosotros, tambi\u00e9n con la naturaleza. Una angustia que por alguna raz\u00f3n no se siente como un omen de horror, sino de gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El autor tailand\u00e9s aprovecha el silencio y la oscuridad de la sala para tomar tu alma y soltarla para que encuentre su camino detr\u00e1s de la pantalla. Una libertad que resulta hipnotizante por su misterio inherente. Por ejemplo, en una extendida escena en la que Jessica intenta describir un sonido a otra persona, alarg\u00e1ndose por minutos; y pasando por etapas de frustraci\u00f3n y de pasmo total ante la falta de palabras, pero tambi\u00e9n con intercambios de miradas en las que usando simples gestos de manos incluso nosotros parecemos entender qu\u00e9 es lo que est\u00e1 intentado describir. Y, as\u00ed como en aquel maravilloso momento, la pel\u00edcula aspira a hacer lo mismo con su p\u00fablico. Quiere que podamos ver los sonidos. Una haza\u00f1a que se antoja tit\u00e1nica, adem\u00e1s, por querer englobar el tiempo como fen\u00f3meno psicol\u00f3gico de la (in)consciencia y como eco de un flujo colectivo m\u00e1gico que nunca va a desvanecerse, pero que casi nadie tiene la antena sensorial para poder percibirlo o transformarlo. Se siente como si quisiera describir lo indescriptible. Y lo que hace de Memoria algo casi milagroso, es que, por momentos, lo logra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00bfC\u00f3mo estuvo la muerte?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Bien.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Andr\u00e9s Garza,\u00a0<\/strong>desde el Festival de Cine de Morelia<\/p>\n<p>Memoria tambi\u00e9n fue parte de la \u00faltima versi\u00f3n del Festival de Valdivia y estar\u00e1 probablemente en el pr\u00f3ximo Festival de Mar del Plata.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay un l\u00edmite respecto a qu\u00e9 tanto se puede decir sobre Memoria. Es una meditaci\u00f3n abstracta que parece hablar por s\u00ed sola, eludiendo una clara descripci\u00f3n o rese\u00f1a. Se establece en el terreno de lo inefable y las palabras dif\u00edcilmente le pueden hacer justicia. 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