{"id":2862,"date":"2021-10-28T14:24:17","date_gmt":"2021-10-28T17:24:17","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2862"},"modified":"2021-10-28T14:43:16","modified_gmt":"2021-10-28T17:43:16","slug":"joyas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/10\/28\/joyas\/","title":{"rendered":"Joyas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Par\u00eds, 10 de agosto de 1874<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es tarde para hablar de las modas de verano, y demasiado temprano para hablar de las de invierno (o a\u00fan de las de oto\u00f1o): aunque nos hemos enterado que muchas grandes casas de Par\u00eds se ocupan ya de su surtido de media estaci\u00f3n. Por lo tanto, no teniendo a mano los elementos necesarios para comenzar una toilette, queremos hablar a nuestra lectoras de objetos \u00fatiles para perfeccionarlas: las Joyas. \u00bfParadoja? no: \u00bfno hay acaso en las Joyas algo de permanente, y de lo cual corresponde hablar en un correo de Modas obligado a esperar las novedades de julio a setiembre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dirij\u00e1monos hacia la Joya aislada, en s\u00ed misma. \u00bfD\u00f3nde?, en todas partes: es decir, un poco sobre la superficie del globo, y mucho en Par\u00eds: porque Par\u00eds provee la moda de la joya. \u00a1Qu\u00e9! \u00bfNo presenta cada comarca, como de su naturaleza una flora, nacido de las manos del hombre, un alhajero completo? El instinto de belleza y de correspondencias con los climas diversos, que regla, bajo cada ciclo, la producci\u00f3n de rosas, tulipanes y claveles, \u00bfes extra\u00f1o acaso al de los pendientes, anillos, brazaletes? Flores y joyas: cada especie, \u00bfno tiene, como quien dir\u00eda, su suelo m\u00e1s propicio? Tal resplandor solar conviene a esta flor, tal tipo de mujer a esta joya. Esta armon\u00eda natural reinaba en el pasado, pero parece abolida en el presente: exceptuando a los pueblos que a ojos de todos a\u00fan permanecen b\u00e1rbaros, o incluso ciertos paisanos que, entre nosotros, pasan por rebeldes a la civilizaci\u00f3n. \u00a1La Civilizaci\u00f3n! Leed \u201cla \u00e9poca en la que ha desaparecido casi toda potencia creadora&#8230; en la Joyer\u00eda como en el Mobiliario\u201d; y tanto en una como en otro, nos vemos forzados a exhumar o a importar. \u00bfImportar qu\u00e9?, \u00bflos brazaletes de vidrio hilado de la India y los pendientes de papel recortado de la China?, no; pero s\u00ed, a menudo, el gusto naif que preside su confecci\u00f3n. \u00bfExhumar qu\u00e9?, los pesados aderezos de siglos olvidaos, hechos para magnificar con la violencia de un rel\u00e1mpago los terciopelos del teatro y los brocatos de la sacrist\u00eda: tampoco, pero s\u00ed la osad\u00eda con que se ubicaban, como toques magistrales, sobre el vestido. \u00bfQui\u00e9n sabe? Nos es necesario a\u00fan remontarnos hasta el punto de uni\u00f3n de esas dos inspiraciones, tan dispares, del arte del orfebre: a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica y b\u00e1rbara. Nuestro Museo Campana: preguntadle a los grandes joyeros, se llamen Froment-Meurice, Rouvenat o Fontenay, si su admirable ciencia, \u00edntegramente cr\u00edtica, no viene de all\u00e1, tal como las vitrinas del Hotel de Cluny, o el mostrador parisi\u00e9n de los vendedores japoneses, y a\u00fan de los argelinos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed Par\u00eds, el \u00fanico, se goza en resumir el universo, museo tanto como bazar: nada que \u00e9l no acepte, extra\u00f1o; nada que \u00e9l no venda, exquisito. Londres, por cierto, tiene joyas, singulares, macizas, y en ellas veo un cierto encanto \u00edntimo, preferible solamente a uno de nuestros defectos: a saber, en la joyer\u00eda, ser espirituales; sigamos siendo simplemente, aqu\u00ed, adornistas. \u00a1La Decoraci\u00f3n! Todo est\u00e1 en esa palabra: y le aconsejar\u00eda a una dama, indecisa en qui\u00e9n confiar para los dise\u00f1os de una joya deseada, que le pida ese dise\u00f1o al arquitecto que le construye un palacio, antes que a la ilustre artesana que le hace su vestido de gala. Tal, en una palabra, el arte de la joya, y dicho esto para no insistir m\u00e1s, pasemos de algunos lugares comunes a algunos detalles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada m\u00e1s simple: est\u00e1 probado que un paseo de varias tardes por los boulevards, la ruc de la Paix, el Palais Royal y algunos c\u00e9lebres ateliers, es suficiente para ense\u00f1arnos \u201ctodo lo mejor que se hace en el mundo\u201d, para emplear en su sentido propio una f\u00f3rmula banal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Anotemos, si les place, se\u00f1oras, los raros objetos de piedras y metales preciosos que pueden concurrir a las galas sucintas de vuestras hijas: antes de tratar m\u00e1s completamente nuestro tema referido a una edad de gozo y de plenitud de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed algunas joyas que una madre elegante podr\u00e1 elegir para una joven de dieciocho a veinte a\u00f1os: para la toilette de calle, botones lobulares, de oro, complementados con una hebilla peque\u00f1a, que anuda una fina cinta de terciopelo negro alrededor del cuello. \u00a1Otra cosa! Busco en mis recuerdos de ayer, y evoco: un encantador adorno atado siempre alrededor del cuello, en coral rosa, muy muy p\u00e1lido, con collar de lo mismo; otro en turquesas con la misma hebilla peque\u00f1a, o a\u00fan en turquesas y perlas. Tambi\u00e9n veo, so\u00f1\u00e1ndolos, pendientes y un diminuto broche, en forma de flechas, con perlas finas en el extremo; algo delicioso. Todo el mundo lleva en los brazos el brazalete de buena suerte, de oro solamente, o con perlas y turquesas; y en el dedo un anillo, uno solo, siempre simple, sin brillantes ni esmeraldas, esmaltado, o todo lo m\u00e1s con una peque\u00f1a miniatura. En el dominio de la fantas\u00eda, se pueden elegir pendientes y una cruz de plata vieja, con pedrer\u00eda antigua: que la joya sea de Breta\u00f1a o de Provenza, de Normand\u00eda, de Alemania o de Holanda. Como las joyas usadas de d\u00eda son completamente diferentes de las de la noche, tendremos la precauci\u00f3n, si, por ejemplo, debemos componer una canastilla de bodas, de poner unas y otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Una Canastilla de Bodas! Comenzaremos por poner un par de pendientes de oro, de un trabajo absolutamente art\u00edstico, largos (pues la Moda lo quiere as\u00ed), a los que agregaremos una linda cruz con cadena; un segundo aderezo en lapisl\u00e1zuli, piedra muy apreciada hoy en d\u00eda, y un tercero m\u00e1s paquete: rub\u00edes granate en forma de peras o manzanas con la cola guarnecida de diamantes. Gemelos adecuados a cada uno de estos adornos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Elegiremos a continuaci\u00f3n, para cenas o fiestas, aros y un medall\u00f3n cuyo centro estar\u00e1 ocupado por una muy gruesa perla negra rodeada de tres filas de brillantes; es un objeto muy novedoso en este momento en las grandes joyer\u00edas: las que citamos antes, y algunas otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una muy bella guarnici\u00f3n se ubicar\u00e1 al lado de la precedente: compuesta de zafiros tallados en rect\u00e1ngulos y rodeados de brillantes. Esta piedra, buscada ahora m\u00e1s que nunca, empa\u00f1a un poco el resplandor suave de las soberbias esmeraldas. Collar parecido. Yo preferir\u00eda estas joyas variadas a los eternos solitarios de brillantes, que hemos visto durante tanto tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n quiere conocer de brazaletes? Ayer vi uno espl\u00e9ndido de oro y rub\u00edes; y varios anillos con brillantes y esmeraldas, o bien con camafeos (\u00e9stos son la m\u00e1s reciente resurrecci\u00f3n de la moda). Les dejo elegir el broche para el chal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un frasquito, sea de oros diferentes, rosas, verdes o amarillos, Luis XV o Luis XVI, con guirnalda (o moderno, de esmalte con follaje y p\u00e1jaros japoneses) por ser un objeto indispensable al Jado del pa\u00f1uelo de encaje, no habremos de olvidarlo, como as\u00ed tampoco un abanico: en seda negra con presilla rosa, azul o gris para la ma\u00f1ana, en seda blanca con una pintura para las ceremonias. El motivo se ubica al costado y nunca al medio. De todos modos, nada valdr\u00e1 nunca un abanico, as\u00ed sea el m\u00e1s lujosamente montado o uno muy simple, si no presenta, ante todo, un valor ideal. \u00bfCu\u00e1l? El de una pintura: antigua, de la escuela de Boucher, de Watteau, y quiz\u00e1 de estos mismos maestros; moderna, de nuestro colaborador Edmond Morin. Escenas de escalinatas de palacios o de parques hereditarios, y del asfalto y de la playa, el mundo contempor\u00e1neo con su fiesta que dura todo el a\u00f1o: he ah\u00ed lo que nos muestran estas raras obras maestras puestas en manos de las grandes damas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo esto mostrado por un instante a vuestras miradas, se\u00f1oras, entra, a diversos t\u00edtulos, en la canastilla: y un cachemira de las Indias de un precio cualquiera, esa vestimenta necesaria que no se usa sino raramente (porque la moda lo proscribe). Que resbale, este chal, de las espaldas, con sus pliegues orientales, y envuelva otras maravillas: todo nuestro delicioso alhajero, piedra por piedra o perla por perla, historiado. En cuanto a los encajes, los queremos de un gran precio, porque este trabajo, salido de las manos de las mismas hadas no debe conocer la mediocridad. Volados, \u00a0bordados, t\u00fanica, abanico, sombrilla: de Chantilly; volados, t\u00fanica, abanico, sombrilla \u00a0o pa\u00f1uelo: de aplicaci\u00f3n, de Bruselas (nada a la aguja); \u00a1no hay nada que elegir! No escombraremos con terciopelo y seda nuestra canastilla, por ser estos tejidos del dominio de la costurera; y a prop\u00f3sito de costurera, me he olvidado de afirmar \u2014\u00a1pero es necesario predecirlo!\u2014 que debemos contar con un cambio absoluto en cuanto al polis\u00f3n. Se dice que no tiene m\u00e1s raz\u00f3n de ser, ahora que los talles dejan de ser sostenidos: porque es un hecho casi viejo que \u00e9stos se llevan largos, y a\u00fan muy largos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Moda, esta vez, \u00bfno vendr\u00e1 del Sal\u00f3n de Pintura? Se ha visto, desde luego con asombro, despu\u00e9s no sin cierta satisfacci\u00f3n, un retrato y a\u00fan muchos, donde j\u00f3venes y modernos rostros dominan uno de esos largos talles de los \u00faltimos siglos. Habr\u00e1 que aclarar este punto curioso, al comienzo de setiembre, \u00a1si es que esta resurrecci\u00f3n dura hasta la pr\u00f3xima temporada! Sobre todo porque ahora, con los ojos deslumbrados por irisaciones, opalizaciones y centelleos, no podemos mirar sin esfuerzo algo tan vago como el porvenir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Sth\u00e9phane Mallarm\u00e9, traducci\u00f3n de C\u00e9sar Aira<\/strong><\/p>\n<p>Este texto fue publicado en el segundo n\u00famero de la revista El Cielo, editada por Arturo Carrera y C\u00e9sar Aira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La foto de portada es el retrato que Monet le hizo a Mallarm\u00e9.<\/p>\n<p>Esta publicaci\u00f3n solo es posible gracias al invaluable trabajo que realizan en el AHIRA (Archivo hist\u00f3rico de revistas argentinas)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds, 10 de agosto de 1874 Es tarde para hablar de las modas de verano, y demasiado temprano para hablar de las de invierno (o a\u00fan de las de oto\u00f1o): aunque nos hemos enterado que muchas grandes casas de Par\u00eds se ocupan ya de su surtido de media estaci\u00f3n. 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