{"id":2856,"date":"2021-10-27T11:24:43","date_gmt":"2021-10-27T14:24:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2856"},"modified":"2021-10-27T11:35:31","modified_gmt":"2021-10-27T14:35:31","slug":"dramatizar-la-disidencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/10\/27\/dramatizar-la-disidencia\/","title":{"rendered":"Dramatizar la disidencia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>La huida<\/em>: desaparici\u00f3n de las disidencias en dictadura<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La huida<\/em>, obra dram\u00e1tica escrita por el dramaturgo y director chileno Andr\u00e9s P\u00e9rez Araya en el a\u00f1o 2000, construye la historia de hombres homosexuales en contexto de dictadura. Manteniendo los encuentros en espacios cerrados, se exalta la cualidad de secreto de los v\u00ednculos homoer\u00f3ticos de seis personajes: dos parejas donde uno de ellos es un traidor, y dos amigos del traidor que buscan ganar dinero a costa de la vulnerabilidad de estos hombres que buscan escapar de la censura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las peculiaridades de esta obra es que cada personaje va a mostrar un rostro distinto frente a la tem\u00e1tica de las disidencias en contexto de dictadura. El encuentro sexual entre Pedro y Joaqu\u00edn abre la discusi\u00f3n a las expectativas que se les atribu\u00edan (y siguen atribuyendo) a los hombres dentro de una sociedad conservadora y, en este caso, bajo reglas estrictas adscritas a la dictadura. Relaciones prohibidas que funcionan en la clandestinidad y que, adem\u00e1s, aborda parajes borrados de la historia oficial. \u00bfQu\u00e9 suced\u00eda con los hombres homosexuales durante la dictadura? Esto es lo central de la obra, relatar ficcionalmente las experiencias de seis hombres frente a un mismo hecho: la desaparici\u00f3n forzosa de personas disidentes en los puertos de Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto pareciera tener este car\u00e1cter de construcci\u00f3n de una historia com\u00fan que ha sido normalizada e invisibilizada en cuanto a la desaparici\u00f3n de hombres \u201cmaricones\u201d a modo de castigo y correcci\u00f3n ante expresiones \u00edntimas desviadas. Existe una cierta complejidad en la construcci\u00f3n del argumento, en la representaci\u00f3n de una realidad vivida durante los tiempos de la dictadura, los personajes que toman protagonismo van a estar atravesados por las voces de los actores que los representan. Es decir, quienes interpretan a los personajes van a tener espacio para contar sus experiencias sobre aquello que les toca actuar, llenando los vac\u00edos de sentido desde sus palabras, completando los gui\u00f1os con rumores que terminaron siendo realidad. As\u00ed, se nos presentan a los personajes de la obra: Pedro y Joaqu\u00edn, Ernesto y Esteban, y Sebasti\u00e1n e Ignacio. Cada uno de estos personajes va a tener una voz correlativa con su actor: Pedro es el actor Juan, Joaqu\u00edn que es el autor (Andr\u00e9s P\u00e9rez), Ernesto es el actor Miguel, Esteban es el actor Samuel, mientras que Sebasti\u00e1n es el actor Francisco, e Ignacio es el actor Lorenzo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo peculiar de esta salvedad es que cada personaje tiene un papel determinado en la obra, en el desarrollo del relato, pero esto solo funciona a medida que los antecedentes de los sucesos son completados por las experiencias reales de los actores. El suceso central: la desaparici\u00f3n de hombres homosexuales en el barco, marca el hito hist\u00f3rico a develar. Un hecho pormenorizado en los a\u00f1os venideros desde la dictadura y que, a trav\u00e9s de esta ficcionalizaci\u00f3n y dramatizaci\u00f3n revelan antecedentes a m\u00faltiples voces. De este modo se delatan pr\u00e1cticas propias de una \u00e9poca en que el terror encarna la fuerza detr\u00e1s del discurso de odio propuesto por un mandatario autoproclamado; los m\u00e9todos de persecuci\u00f3n a las disidencias empujan a la b\u00fasqueda desesperada por el autoexilio. <em>La huida<\/em> devela los hechos de violencia normalizada al punto de la amnesia generalizada de un pa\u00eds que busca olvidar, pero se deben cobrar las muertes y ponerlas en palabras para desempolvar el olvido forzado y nunca m\u00e1s dejar que silencien las voces de quienes fueron lanzados al mar: \u201cQue el cuerpo se acuerde, que el cuerpo de ellos se acuerde de la memoria de todos los otros cuerpos\u201d. Como dice Ernesto, que la memoria traspase las fronteras del olvido y se vuelva cuerpo, y que las huellas de la violencia se inscriban tan hondo que no se pueda invisibilizar nunca m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de la obra se hace un juego doble de temor a lo que el <em>otro<\/em>, el homosexual, este subalterno que no debiera tener cabida en el imaginario social, puede provocar o remecer dentro de los personajes supuestamente heterosexuales. Este temor se equipara, de alguna manera, con la curiosidad escondida de experimentar los placeres que conllevan las acciones clandestinas de relacionarse con una persona del mismo sexo. Por lo que se construyen personajes de identidad escindida, de subjetividades fragmentadas que no logran esconder del todo ese atisbo de desviaci\u00f3n que casi se podr\u00eda sentir como resentimiento ante la norma. Al mismo tiempo se develan nociones estereotipadas un tanto absurdas de la construcci\u00f3n de la identidad de los homosexuales, en tanto que se les considera ego\u00edstas al llevar una vida feliz sin tener que acarrear un trabajo productivo de una casa constituida por una familia promedio (esposa e hijos), y que esa libertad que, para la \u00e9poca es completamente contradictoria si se entiende el contexto de persecuci\u00f3n a las disidencias, sale de los c\u00e1nones morales y \u00e9ticos de los n\u00facleos familiares \u201cnormales\u201d. Si los homosexuales no caben en el molde, la desobediencia a las leyes dictadas por los roles de g\u00e9nero debe ser castigada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La referencia a la imagen de macetero que se sit\u00faa al momento de la desaparici\u00f3n forzada de los cuerpos en el mar, exalta esta condici\u00f3n que se les atribuye a los personajes homosexuales de plantar la semilla de duda en los hombres que se consideran heterosexuales; en este sentido, hundir, ahogar a esa semilla de duda construir\u00eda un imaginario a\u00fan m\u00e1s violento si se considera que esconder la tentaci\u00f3n podr\u00eda apagar la llama de la curiosidad. Llama la atenci\u00f3n la intervenci\u00f3n del actor que es Juan: \u201cNo dejan de tener su poes\u00eda estos extra\u00f1os maceteros con estas extra\u00f1as, raras, delicadas flores humanas que se agitar\u00e1n vanas cuando despierten del sue\u00f1o necesario de seis u siete horas para que el cemento se endurezca. Me dan ganas de regarlas.\u201d, donde confiere la cualidad de flores humanas delicadas a los cuerpos que se sit\u00faan en un l\u00edmite que transgrede las normas de la \u00e9poca, destacando que, a pesar de ser extra\u00f1as, de salirse del molde, a\u00fan pueden ser fr\u00e1giles. Y si esta intervenci\u00f3n se vincula con lo que dice el personaje Joaqu\u00edn: \u201cEl vino va a llegar hasta el mar y va a emborrachar todo pescado, toda vida en el agua, el vino va a dulcificar la agon\u00eda de tantos perdedores de este mal juego.\u201d, se devela c\u00f3mo en la obra se reformula simb\u00f3licamente el lugar que les es conferido a las disidencias en la \u00e9poca. Un escenario tan brutal como lo es arrojar vidas al mar, es reescrito de tal forma que se vislumbran espacios de resistencia incluso cuando se revela el fin inminente. Con un simbolismo casi b\u00edblico, la sangre como vino ti\u00f1e las aguas, resalta la condici\u00f3n de que por m\u00e1s que se intente acallar las voces de las disidencias, brotar\u00e1n desde los mismos maceteros en que fueron plantados, y surgir\u00e1n desde el fondo ti\u00f1endo cada espacio del paisaje que atraviesa a todo el pa\u00eds. Incluso si se construye esta historia del barco por medio de rumores, de alguna forma la verdad saldr\u00e1 a la luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De cierta manera, esta obra hace recordar el texto escrito por Josefina Fern\u00e1ndez sobre el travestismo y la identidad de g\u00e9nero, <em>Cuerpos desobedientes<\/em> (2004)<em>, <\/em>en donde se hace hincapi\u00e9 en la cabida de la voz de las travestis en los espacios p\u00fablicos, y la clasificaci\u00f3n que se hace socialmente de esta figura. En este libro se hace uso de una jerga peyorativa para hablar de cuerpos que representan subjetividades que se desmarcan de los binarismos tradicionales, que resaltan los espacios que les son conferidos, aspecto que hace eco en la obra dram\u00e1tica. Cuando Ignacio decide violentar a Joaqu\u00edn, lo hace m\u00e1s all\u00e1 de lo f\u00edsico, es una violencia que atraviesa al cuerpo, le atribuye caracter\u00edsticas denigrantes que viene a sustentar la idea de superioridad del hombre heterosexual por sobre cualquier otro ser. Cuando Ignacio le dice: \u201cLes voy a hacer un favor, que mueran en su ley\u2026 ya, despi\u00e9rtate, maripos\u00f3n, abre la boca\u2026\u201d, reafirma el espacio simb\u00f3lico que se propone como frontera, como l\u00edmite entre Joaqu\u00edn y \u00e9l. Esta diferenciaci\u00f3n moral y \u00e9tica que se vislumbra con el t\u00e9rmino \u201cmaripos\u00f3n\u201d se complementa con la idea de tener una ley propia que se sit\u00faa entre ambos personajes. No existe una ley pareja para ambos, cada uno tiene su propia ley, y hay una que rige por sobre la otra. Las locas se contraponen a los hombres heterosexuales, quienes prefieren deshacerse de la semilla de duda antes de abrir los ojos ante su propia fragilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Paulette R. Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n<p>Foto extra\u00edda de una publicaci\u00f3n de Fundaci\u00f3n La Fuente, todos los derechos son suyos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La huida: desaparici\u00f3n de las disidencias en dictadura La huida, obra dram\u00e1tica escrita por el dramaturgo y director chileno Andr\u00e9s P\u00e9rez Araya en el a\u00f1o 2000, construye la historia de hombres homosexuales en contexto de dictadura. 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