{"id":2844,"date":"2021-10-25T12:00:23","date_gmt":"2021-10-25T15:00:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2844"},"modified":"2021-10-25T12:35:54","modified_gmt":"2021-10-25T15:35:54","slug":"puchito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/10\/25\/puchito\/","title":{"rendered":"Puchito"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Puchito habi\u0301a terminado de estudiar hace un par de an\u0303os, lo recuerdo bien. Quiza\u0301 me acuerdo porque se hizo un gran carrete en su honor, con todos los amigos y compan\u0303eros, incluso con los que habi\u0301amos abandonado la carrera y nos encontra\u0301bamos en un limbo de ociosidad y droga. Despue\u0301s de eso no supe de e\u0301l por un par de meses, hasta que me llamo\u0301 para despedirse -lo cual nunca pudimos concretar oficialmente-, ya que habi\u0301a decidido abandonar la ciudad y volver a su pueblo, un pequen\u0303o y remoto lugar cercano a la ciudad de Coyhaique. Fue esa despedida por tele\u0301fono la u\u0301ltima vez que escuche\u0301 la voz de Cristia\u0301n \u201cpuchito\u201d Paredes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Supongo que a esas alturas era raro que le siguie\u0301ramos diciendo Puchito, yo no le habi\u0301a visto fumarse un cigarro hace an\u0303os, de hecho, me pareci\u0301a que habi\u0301a entrado en un proceso de ascetismo que yo, en lo profundo de mi ser, envidiaba. Adema\u0301s, durante el u\u0301ltimo tiempo este se habi\u0301a politizado ma\u0301s que nunca: partio\u0301 con las clases de formacio\u0301n popular, y termino\u0301 unie\u0301ndose a la lucha que manteni\u0301an hace meses ciertas comunidades de su zona frente a las transnacionales, hidroele\u0301ctricas, un asunto delicado que, desde la complacencia de mi situacio\u0301n, me pareci\u0301a loable. Por ese entonces, yo me las arreglaba moviendo yerba en bicicleta por la ciudad, y tocando el clarinete en micros, metros, o algu\u0301n restora\u0301n cuando habi\u0301a suerte. Sin embargo, a pesar de la envidia y admiracio\u0301n que senti\u0301a hacia e\u0301l, y de las muy diferentes andanzas en las que nos encontra\u0301bamos, segui\u0301amos siendo amigos, eso senti\u0301a yo, y cada vez que me pillaba con alguien cercano a las organizaciones de resistencia o de educacio\u0301n popular -que no faltaban en la carrera de Historia- preguntaba por el viejo Puchito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Asi\u0301 pasaron varios meses, entre escalas de swing gitano y agua de bong reciclada. De repente me enteraba de las actividades que e\u0301l estaba realizando con organizaciones ciudadanas y sindicales en la zona del valle Simpson: conversatorios sobre impacto medioambiental, sobre reformas dictatoriales, y acciones ma\u0301s directas como el apoyo a la toma de terrenos, marchas ocasionales, y cortes de calles en ciertas fechas emblema\u0301ticas. A veces incluso me avisaban de reuniones en Santiago, a las que nunca fui, y videos documentales que ni me moleste\u0301 en apretar; podri\u0301a haber hecho algo mejor que solo bendecirle a lo lejos como un cura inoperante. Muchas veces culpaba a la rutina, pero quiza\u0301 esa es la historia que me cuento a mi\u0301 mismo -sobre placeres capitalistas y exigencias citadinas- para tranquilizarme, por no poder aceptar que al final solo importaba yo, y el pequen\u0303o horizonte donde terminaba la cuadra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero entonces llego\u0301 la noticia. Yo me entere\u0301 varios di\u0301as ma\u0301s tarde, pues ya no teni\u0301a lazos con mis excompan\u0303eros y habi\u0301a abandonado las redes sociales. De inmediato las reabri\u0301 todas. Fotos viejas y saludos inu\u0301tiles, busque\u0301 antiguos grupos, contactos, tratando de averiguar qu\u00e9 era lo que pasaba realmente. Asi\u0301 llegue\u0301 hasta la Tom, un amigo travesti que teni\u0301amos en comu\u0301n, que apenas pude reconocer tras el maquillaje azulado y el pelo azabache de sus fotos; le pregunte\u0301 que\u0301 mierda habi\u0301a pasado con Puchito, ella no teni\u0301a idea, estaba igual que todos, al aguaite de saber algo real, algo concreto. Lo que si\u0301, me dijo, era que Puchito habi\u0301a estado recibiendo amenazas telefo\u0301nicas, o ma\u0301s bien acoso telefo\u0301nico, nunca le habi\u0301an dicho nada directamente, pero hace semanas que recibi\u0301a llamadas silenciosas en las que se terminaba exasperando, preguntando quien cresta llamaba di\u0301a y noche sin decir nada, pero solo le respondi\u0301a un jadeo torpe, desincronizado, luego se cortaba. Eso lo habi\u0301a sabido por la Manuela, una ex polola de Puchito que perteneci\u0301a a ma\u0301s de una organizacio\u0301n popular y que estaba permanentemente movilizada por distintas causas -creo que en algu\u0301n momento yo me habi\u0301a enamorado de ella, o de su conviccio\u0301n abrasadora, pero su dedicacio\u0301n mesia\u0301nica me habi\u0301a terminado alejando, recluido nuevamente entre la mu\u0301sica y los silencios de mi vida-. Ma\u0301s que eso Tom no sabi\u0301a, lo otro eran puras conjeturas: que habi\u0301a ido al bosque a suicidarse, como Recabarren, rendido ante una lucha imposible; que se habi\u0301a mandado a cambiar a lo salvaje, al estilo del loquito de Into the wild, y que pronto volveri\u0301a como un vengador hippie leninista, renovado en un rojo fuego lise\u0301rgico; que habi\u0301a estado weviando mucho a una empresa poderosa y estos lo habi\u0301an hecho desaparecer&#8230; solo demencias, abultadas intermitentemente por la imaginacio\u0301n vola\u0301til de los adictos. Au\u0301n no se podi\u0301a creer nada. Realmente lo u\u0301nico que teni\u0301amos por seguro, era que hace ya varios di\u0301as Puchito habi\u0301a desaparecido.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Al principio pense\u0301 que el asunto iba a solucionarse, que Puchito iba a aparecer y todo volveri\u0301a a estar tranquilo -al menos para mi\u0301, cobijado bajo el beso ele\u0301ctrico de esta ciudad moribunda-, o que al menos el asunto iba a dejar de importarme tanto y que pronto podri\u0301a seguir mi circulo vicioso de jazz y hedonismo farmace\u0301utico, contando en silencio las micros ciegas de cada noche; pero la verdad es que la desaparicio\u0301n me habi\u0301a afectado demasiado, ma\u0301s de lo que podri\u0301a haber presupuestado. Ni siquiera podi\u0301a drogarme tranquilo, no sin que las ima\u0301genes de un Puchito enterrado en el fri\u0301o suelo de la pampa, o hundie\u0301ndose en el fondo del mar amarrado a un yunque aparecieran en mi cabeza como una pesadilla en medio de la vigilia.<\/p>\n<p>Comence\u0301 a hacer llamadas. Ya habi\u0301an pasado dos semanas desde el u\u0301ltimo di\u0301a en que le habi\u0301an visto, y las posibilidades de que apareciera con vida eran, segu\u0301n la misma polici\u0301a local, casi nulas. Llegue\u0301 a contactarme con la madre de Puchito, que llorando y moqueando me explico\u0301 que, lo que todos sospechaban era que la central hidroele\u0301ctrica Huemules Sur, de la Marshall Brothers Company estaba detra\u0301s del asunto, dijo que teni\u0301an mojados a los pacos y al resto de las autoridades de la regio\u0301n, que nadie apoyaba la bu\u0301squeda, y que lo u\u0301nico que los cerdos queri\u0301an hacer es dar por cerrado el caso. A mi\u0301 me pareci\u0301a algo posible, pero me costaba creer que una empresa como esa estuviera detra\u0301s de la muerte de un joven que, a pesar de su innegable dedicacio\u0301n profe\u0301tica, no alcanzaba a mover a ma\u0301s de cincuenta personas, cuando mucho. Algo raro habi\u0301a. Asi\u0301 que por el di\u0301a sali\u0301a con mi clarinete a hacer unas monedas, y por la noche me dedicaba a leer sobre las actividades que Puchito habi\u0301a estado llevando a cabo, contacta\u0301ndome con gente que pudiera saber algo del asunto.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Fue un di\u0301a martes cuando llego\u0301 el aviso de que, \u201cposiblemente\u201d, el cuerpo de Puchito habi\u0301a sido encontrado. Un perro habi\u0301a aparecido arrastrando un brazo humano completo -magullado, pero unido del hombro hasta los dedos-, junto a una acequia cerca del rio Simpson, en el fundo de un tal sen\u0303or Quezada que ignoraba por completo el asunto. Al ser Puchito el u\u0301ltimo desaparecido de la zona, las probabilidades le conectaron directamente con el brazo, y posteriormente, con el resto de los trozos humanos que fueron apareciendo diseminados por distintas partes del sector: ya fuera en un basural picoteado por gaviotas, en las fauces de una jauri\u0301a de perros asilvestrados, e incluso oculto entre el forraje de unas ovejas pampinas. Una a una las piezas se fueron revelando, y efectivamente, un cuerpo habi\u0301a sido encontrado, al menos cuando se juntaron las distintas partes, se determino\u0301 que todo habi\u0301a -alguna vez- pertenecido al mismo cuerpo. Sin embargo, nada podi\u0301a asegurar que ese fuera Puchito, muchas interrogantes habi\u0301an quedado flotando en una nebulosa espesa de pestilencia particular. Los dedos habi\u0301an sido quemados y sus huellas convertidas en chicharrones indescifrables, ilegibles; tampoco contaba con marcas distintivas, no teni\u0301a tatuajes o lunares notables, y el cuerpo se encontraba -en un sentido general- en condiciones deplorables, mordisqueado o directamente calcinado, y lo ma\u0301s importante, era que dentro de todas las partes que se habi\u0301an encontrado, la u\u0301nica que faltaba para completar el cuerpo, era la cabeza.<\/p>\n<p>De un di\u0301a para otro el enigma de Puchito paso\u0301 a adquirir relevancia a nivel nacional. Y empeoro\u0301 cuando ni los exa\u0301menes de ADN pudieron ser concluyentes, sepa Dios co\u0301mo; al parecer la familia de este, acostumbrada a una vida en extremo rural nunca habi\u0301an realizado ese tipo de diligencias, fue lo que se dijo, rumores infames incluso comenzaron a rondar a la misma familia de este, el panorama se ennegreci\u0301a au\u0301n ma\u0301s. El tema pronto estuvo en boca de todos, desde las sopaipillas de la calle hasta los matinales con seccio\u0301n astrolo\u0301gica, la gente se preguntaba que\u0301 era lo que pasaba realmente en la zona \u00bfEn realidad habi\u0301a alguna entidad privada o extranjera que pudiera cometer un crimen asi\u0301 en territorio nacional? \u00bfAcaso Chile se habi\u0301a convertido en un pai\u0301s bananero cualquiera? \u00bfO acaso la crisis moral de la nacio\u0301n habi\u0301a degenerado en una nueva clase de criminalidad? En una clase de desadaptados recolectores de cra\u0301neos, hombres viles y mi\u0301sticos de costumbres antropofa\u0301gicas&#8230; Hubo muchos que nunca pudimos aceptar del todo al supuesto Puchito. No podi\u0301amos simplemente ignorar el hecho de que fuera un cada\u0301ver descabezado e inidentificable lo u\u0301ltimo que nos quedo\u0301 de e\u0301l. Pero despue\u0301s de un tiempo la investigacio\u0301n comenzo\u0301 a apolillarse, se barajaron ideas absurdas y se extravio\u0301 material privilegiado. El caso no iba a ningu\u0301n lado.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Pasaron algunos meses y la investigacio\u0301n fue concluida. Se archivo\u0301 entre las muchas compilaciones de datos y fechas de eventos desafortunados, de caminos imaginados hacia conclusiones equi\u0301vocas, pasos que caminaron su ritmo sona\u0301mbulo hasta el final: un charco de sangre y carne quemada.<\/p>\n<p>Asi\u0301 quedo\u0301 grabado en la memoria de todos, como un brutal asesinato cometido por razones desconocidas, por sujetos desconocidos. Yo preferi\u0301 olvidar. Los an\u0303os pasaron, nuevos dolores y nuevas victorias; sin darme cuenta habi\u0301an pasado unos diez an\u0303os en que nunca pense\u0301 en Puchito, solo ocasionalmente, cuando vei\u0301a algu\u0301n joven de pelo largo tirando un piedrazo al guanaco, o robando en el supermercado, pero ya habi\u0301a dejado ir, no por miedo ni falta de rabia, si no por salud mental, aunque quiza\u0301 eso es al final lo mismo que la cobardi\u0301a. En fin, mucho tiempo habi\u0301a pasado, hasta que lo vi&#8230; asi\u0301 fue. Como si el mismo Cristo se hubiera materializado frente a mi\u0301, resucitado de entre los muertos, sin llagas ni mancha alguna, mejorado incluso, en toda su gloria.<\/p>\n<p>Me habi\u0301a conseguido un trabajo como limpiador de ventanas para edificios, un empleo extran\u0303o segu\u0301n me han indicado, pero que me permiti\u0301a \u2013despue\u0301s de pagar un curso relativamente caro- trabajar en cualquier parte del mundo con mi credencial oficial de trabajador de altura. Supongo que el sistema de poleas, necesario para bajar a un par de miserables por el perfil de un rascacielos, es igual en todos lados. Asi\u0301 que termine\u0301 emigrando como las golondrinas, en busca de hacer ma\u0301s plata bajo cielos nuevos. Y ahi\u0301 estaba, colgando a cuarenta pisos sobre la calle, limpiando ventanas en un enorme y magni\u0301fico edificio en Berli\u0301n, cuando mi compan\u0303ero, un marroqui\u0301 que hablaba el espan\u0303ol perfectamente, me comento\u0301 que alguna vez habi\u0301a visto a uno de los Marshall originales, los duen\u0303os del edificio, fornicando como un perro en el suelo de su oficina. Entonces senti\u0301 un leve corte de circuitos en el cerebro y le pregunte\u0301 si acaso esta torre era de la empresa energe\u0301tica Marshall Brothers Company, cosa que rara vez me preguntaba en este tipo de trabajos. E\u0301l me respondio\u0301 que si\u0301, que eran un verdadero imperio, un mega saurio capitalista que recorri\u0301a todo el mundo dejando una estela de mierda y humo, y que esta era su sede central&#8230; No alcanzo\u0301 a terminar la frase, au\u0301n se articulaba entre sus labios africanos, cuando en la oficina que se estiraba frente a mi\u0301, cuya ventana yo limpiaba en ese preciso momento, se abrio\u0301 la puerta y entro\u0301 Puchito, avejentado lo\u0301gicamente, vestido con un terno negro y cruzado de arriba a abajo por suaves li\u0301neas grises, con su pelo corto y engominado para atra\u0301s, balbuceando sonidos que resultaban ininteligibles tras el cristal. Pero&#8230; \u00bfquie\u0301n era e\u0301l? \u00bfDo\u0301nde estaba el Puchito muerto? El Puchito de los bosques, el rebelde comunista y decapitado, el cuerpo mutilado de un extran\u0303o, de un errante, acaso un trato confuso, un intercambio de influencias&#8230; \u00bfQuie\u0301n era este sujeto, esta potencia humana atrincherada en lo alto de aquella torre?<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Puchito paso\u0301 sus ojos sobre mi\u0301 e inmediatamente detuvo su mirada. Nos encontramos, justo ahi\u0301, al otro lado del mundo, veintitantos an\u0303os despue\u0301s. Se quedo\u0301 quieto un instante, petrificado. Mi corazo\u0301n se detuvo. Empezo\u0301 a acercarse, lentamente, deslizando unos hermosos y brillantes zapatos, y cuando estuvimos a solo un metro, cerro\u0301 la persiana.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>Por\u00a0<strong>Mateo Espinoza<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<p>Fotograf\u00eda de Eliot Elisofon, en la que aparece Humphrey Bogart en el set de African Queen.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puchito habi\u0301a terminado de estudiar hace un par de an\u0303os, lo recuerdo bien. Quiza\u0301 me acuerdo porque se hizo un gran carrete en su honor, con todos los amigos y compan\u0303eros, incluso con los que habi\u0301amos abandonado la carrera y nos encontra\u0301bamos en un limbo de ociosidad y droga. 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