{"id":2752,"date":"2021-10-05T14:06:10","date_gmt":"2021-10-05T17:06:10","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2752"},"modified":"2021-10-05T15:56:59","modified_gmt":"2021-10-05T18:56:59","slug":"ostra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/10\/05\/ostra\/","title":{"rendered":"Ostra"},"content":{"rendered":"<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por una ola que ban\u0303o\u0301 mi cara, desperte\u0301, aguda, so\u0301lo para encontrarme encima de una roca al medio del mar. Lejos de mi habitacio\u0301n, lejos de casa; del trozo de tiempo que dicen que es mi vida. Me halle\u0301 con sal bordeando mis labios, mis ojos; su brillo cubriendo mi piel, endurecie\u0301ndola, endurecie\u0301ndome. Esto es un suen\u0303o pense\u0301. Que esto, fuese lo que fuese, no era do\u0301nde debi\u0301a estar, por lo que pronto volveri\u0301a a mi lugar. Que mi cama era de madera y no esta roca tan fri\u0301a, tan filosa; que rasga mi carne, que punza en cada pliegue, en cada herida, en el encuentro con el agua salada. Y la bruma, irreconocible en su inmensidad, se levantaba sobre mi\u0301, insidiosa, sin tregua, como una testigo de este desafortunado suceso, que era yo, aqui\u0301.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quise levantarme, enfrentar; pero cada punta, cada borde desprolijo, se encontraba con mis pies descalzos, ya heridos y expuestos. Para mi lamento, quedarme recostada era igual o ma\u0301s doloroso, entre cada corriente, cada respiro que movi\u0301a mi cuerpo, sometida. Y me pregunte\u0301 co\u0301mo llegue\u0301 hasta aqui\u0301. Quie\u0301n me puso aqui\u0301. Quie\u0301n podri\u0301a quererme lejos, inho\u0301spita. Quie\u0301n habri\u0301a encontrado la forma de escabullirse hasta mi habitacio\u0301n, sin rastro, sin protesta. Co\u0301mo nadie lo habri\u0301a notado. \u00bfAcaso fue alguien que ya estaba dentro, en algu\u0301n rinco\u0301n de mi pieza? \u00bfAcaso fue mi padre, revuelto por esa codiciosa ira que lo sulfura y lo engulle una y otra vez? \u00bfAcaso alguno de mis hermanos, en esas jugarretas donde pierden la cordura, salvajes? O quiza\u0301s fui yo, fuera de si\u0301, de mi\u0301; \u00a1y que\u0301 amargura pensar en todo eso; que\u0301 tormento!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por momentos, gritaba dentro de la niebla, en bu\u0301squeda de un socorro, alzando un aqui\u0301 estoy; lle\u0301venme a mi casa, por favor. Crei\u0301 escuchar bocinas de barcos, como los que se sienten en el puerto de Valparai\u0301so; titanes aulla\u0301ndole a la noche profunda. Quise escuchar lo que fuese. Una lancha cualquiera, de algu\u0301n pescador de regreso a la caleta, con el amanecer en el cuerpo a vender la pesca del di\u0301a. Quiza\u0301s podri\u0301a ser yo, entre albacoras y reinetas, una mercanci\u0301a ma\u0301s. Exo\u0301tica, podri\u0301a ser un molusco; una ostra con sus perlas pegadas a la membrana de su existencia. Inso\u0301lita, exquisita, envuelta en la gracia de mi\u0301 misma, dispuesta a volverme trofeo. Algu\u0301n hombre pagari\u0301a un buen dinero por mi\u0301. Asi\u0301 lo querri\u0301a mama\u0301. Podri\u0301a colgarme del cuello de alguna vieja, ban\u0303ada en barniz a eleccio\u0301n. Dejarme inmo\u0301vil, eterna. Pero so\u0301lo se escuchaba el resonar de las olas que chocaban con esta roca, bifurca\u0301ndome, como las algas, a merced.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el nacimiento de cada alba, mi cuerpo, destilando dolor, cedi\u0301a un poco ma\u0301s. Afuera de mi ha\u0301bitat, cada pensamiento se volvi\u0301a asfixia. Recostada, al dormitar, me encontraba con un nuevo filo, un nuevo flagelo, desolla\u0301ndome a gusto. Esta roca sera\u0301 mi muerte pense\u0301, mientras el castan\u0303eo de mis dientes agitaba mi cabeza, abriendo una y otra herida con cada golpe, con cada imprecisio\u0301n. Se armaban surcos entre mis heridas. Descarrilaban ri\u0301os, lagos y mares que creci\u0301an en mi\u0301; subterra\u0301neos, donde cualquier embarco seri\u0301a naufragio.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p>Pero a medida que estiraba el auxilio, entreteji\u0301 entre mis dedos, alzados hacia la bruma, lo que podri\u0301a pasar, lo que habri\u0301a de ser de mi\u0301. Cada hoyo, cada trozo desgajado, se haci\u0301a parte de esta roca que ahora me abrazaba. Comence\u0301 a olvidar, ocaso tras ocaso. Todas las voces, los cuchicheos tras mi puerta, los \u201c\u00bfy que\u0301 vamos a hacer con esta nin\u0303ita?\u201d de mi madre, los \u201cesta\u0301 enferma. Hay que internarla\u201d de mi padre, los \u201cay, pero \u00bfle dijo al cura Pedro? Quiza\u0301s pueda venir y santiguarla; me da no se\u0301 que\u0301 saber que pasa tanto tiempo encerrada\u201d de la vecina de enfrente, vieja metiche, que no tiene nada ma\u0301s que hacer que inmiscuirse en mi casa, a pesar del desastre en la suya. Admito que a veces extran\u0303aba todo eso, pero lo olvidaba, como quien monta la cresta y cae a gusto; ya no importaba ahogarse. Aqui\u0301, en esta roca, en cada pliegue, en cada herida, ahora yo tambie\u0301n era.<\/p>\n<p>En un momento de reposo, percibi\u0301 una presencia. El graznido me alcanzo\u0301 vulnerable, corretea\u0301ndome, y la piedra rasga\u0301ndome otra vez. La gaviota, tan grande como un perro, se quedo\u0301 alli\u0301, mira\u0301ndome, inquisidora con sus ojos blancos, como desdibujados de su rostro para no evidenciar sus intenciones. Una visita ma\u0301s alla\u0301 de mis deseos. Y si bien se manteni\u0301a erguida, pareci\u0301a dan\u0303ada. Su plumaje era opaco; marchito por ataques o la mala vida. Su pico, sometido, con llagas brillantes por la sangre que le escurri\u0301a leve, decadencia. Pareci\u0301a que el dolor le haci\u0301a rotar la cabeza, como esquivando el dan\u0303o, que nunca dejo\u0301 de acompan\u0303arle. Toda esa faz era so\u0301lo una ilusio\u0301n; la de quien quiere presentarse herido para dar un paso siniestro. Asi\u0301 lo senti\u0301, por lo que me mantuve lejana, reacia a considerarla, casi que nega\u0301ndola. Pero esa indiferencia no parecio\u0301 importarle cuando comenzo\u0301 a avanzar hacia mi\u0301, hipnotizada. Y antes de que pudiese esquivarla, lanzo\u0301 sus fauces, cole\u0301rica. Alcanzo\u0301 mis manos, mis brazos, sangre; y con cada picotazo, graznidos obscenos, sofoca\u0301ndose uno sobre el otro, bestiales. Esta gaviota sera\u0301 mi muerte pense\u0301, en la nebulosa de mi miedo y los chillidos, los suyos y los mi\u0301os. Todo en mi\u0301 se agito\u0301. Al borde de la piedra, limitada, como quien es seducida por el abismo, un instinto primitivo broto\u0301 de mi cuerpo, como piedra preciosa; y aunque me hundi\u0301a en ese terror oscuro, que quebraba mis huesos, agarre\u0301 al animal desde el cuello y le azote\u0301 hasta darle muerte. Mis ri\u0301os, mis mares se tin\u0303eron de rojo. Ahora plumas y entran\u0303as, el ave cayo\u0301 al mar cuando una ola lo tomo\u0301, perdie\u0301ndose en esa enormidad, distante. Y llore\u0301, como no lo habi\u0301a hecho antes desde llegar aqui\u0301. Invadida por lo que hice, con la rabia consumie\u0301ndome, caldeada en mi propia intranquilidad, sumergida. Pidiendo paz donde nunca hubo garanti\u0301as de ello. Ardida, me arroje\u0301 a morir, con fuerza, en esta roca, maldita, igual que yo.<\/p>\n<p>Con nuevas albas, el incidente, si bien superado, repercuti\u0301a a ratos en cada suspiro. Dude\u0301. \u00bfPudo ser de otra forma? \u00bfPude evitar el caos? Mientras, el agua abri\u0301a y limpiaba cada nuevo corte, ahora despojada de las aflicciones que antes me someti\u0301an. Domesticada y libre; ingenua y demarcada. Y a pesar de sentir que la tempestad habri\u0301a de presentarse otra vez, no habri\u0301a de huir de esto, de mi\u0301. Depositada en este lugar, que apun\u0303alaba y encajaba en sus rincones, turbios, mi ser, la brisa tambie\u0301n soplaba en mi rostro. Donde, ban\u0303ada por lo inmenso, se cultivaba en mi\u0301 algo ma\u0301s alla\u0301 de lo fatal; y que, aunque se partiese mi cuerpo cristalino, explotase todo lo que yaci\u0301a puro, destruyese lo que con tanto recelo supe acoger, habri\u0301a de renacer en cada filo, en cada corte. Bajo el cielo, como la bruma, era tambie\u0301n yo, un tesoro.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<p>Por\u00a0<strong>Paolo Henr\u00edquez<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda por Mario Giacomelli, parte de la serie Puglia, 1958.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por una ola que ban\u0303o\u0301 mi cara, desperte\u0301, aguda, so\u0301lo para encontrarme encima de una roca al medio del mar. Lejos de mi habitacio\u0301n, lejos de casa; del trozo de tiempo que dicen que es mi vida. Me halle\u0301 con sal bordeando mis labios, mis ojos; su brillo cubriendo mi piel, endurecie\u0301ndola, endurecie\u0301ndome. 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