{"id":2713,"date":"2021-10-04T12:10:05","date_gmt":"2021-10-04T15:10:05","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2713"},"modified":"2021-10-04T12:12:33","modified_gmt":"2021-10-04T15:12:33","slug":"pueblos-de-tacto-el-gesto-de-callar-que-crea-ondas-teluricas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/10\/04\/pueblos-de-tacto-el-gesto-de-callar-que-crea-ondas-teluricas\/","title":{"rendered":"Pueblos de tacto: el gesto de callar que crea ondas tel\u00faricas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cLuciana: (\u2026) Es como cuando una se pega en un brazo o en una pierna siguiendo a los animales, con el calor de la carrera no se da cuenta y pu\u00e9e pasar too el d\u00eda sin sentir n\u00e1; pero cuando una se saca la ropa en la noche y se ve la her\u00eda, entonces l&#8217;entra too el dolor y el mieo (\u2026)\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Juan Radrig\u00e1n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una onda es una perturbaci\u00f3n que se propaga como resultado de una vibraci\u00f3n inicial. La imagen que asocio a esta definici\u00f3n es la de una piedra cayendo al agua, que crea c\u00edrculos que se amplifican a medida que se alejan. Pienso en c\u00f3mo esta imagen encapsula la sensaci\u00f3n que deja la lectura de <em>Pueblos de tacto<\/em> (Gramaje, 2021): una perturbaci\u00f3n que se expande por kil\u00f3metros, territorios, cuerpos y que alcanza al lector como una vibraci\u00f3n que conmociona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer poemario de Francisco Cardemil P\u00e9rez (Santiago, 1995) es la errancia de una voz infantil quebrada e inocente que contempla, inquiere y calla. <em>Peque\u00f1o Saltamontes<\/em>, <em>Pedazo de Cielo<\/em>. Con ella vemos hundirse botes de papel, el paso por sitios de tierra, hojas arrancadas. Nos hacemos c\u00f3mplices de su forma de habitar el paisaje y del secreto que subyace a su v\u00ednculo con otras figuras presentes en la obra. A poco andar entendemos que esa voz no refleja la candidez de una infancia enso\u00f1ada, m\u00e1s bien proyecta las sombras que le agarrotan aun cuando existe un movimiento continuo: \u201cComo una planta mis gestos \/ sin ruidos, sin gemidos que delaten \/ hojas ca\u00eddas, tallos rotos. \/ En qu\u00e9 resulta el esfuerzo de no ser visto.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Distribuido en cuatro secciones \u2014Lonqu\u00e9n, Chill\u00e1n, Palmilla y Santa Cruz\u2014 y una suerte de ep\u00edlogo \u2014Matta Sur\u2014, acompa\u00f1amos el desplazamiento de la voz principal por distintas zonas del valle central. El autor construye im\u00e1genes que nos remiten a este espacio geogr\u00e1fico, sin limitarse a su mera descripci\u00f3n, sino que a partir de ellas teje un ambiente que deslumbra por su belleza y a la vez inquieta por lo que esconde: \u201cEnsuci\u00f3 las ropas y conoci\u00f3 el corte \/ Pedazo de Cielo contempla la nieve \/ imagina lava ardiendo desde un cami\u00f3n.\u201d De este modo, Cardemil sugiere el enfrentamiento con elementos ineludibles de nuestra idiosincrasia: la cultura de la omisi\u00f3n y la naturalizaci\u00f3n del trauma. Mediante un diestro manejo del lenguaje figurado, el abuso, la violencia y el desarraigo quedan expuestos de manera brutalmente bella y honesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos de las figuras que habitan el poemario son la Mam\u00e1 y el Cazador, quienes dan forma a un hogar m\u00e1s de a\u00f1oranza que de realidad, de m\u00e1s peligro que protecci\u00f3n. En particular, la figura del Cazador nos remite a los cuentos tradicionales, en cuyas tramas, el rol de este personaje permite abrazar un desenlace de paz que en <em>Pueblos de tacto<\/em> es imposible. Aqu\u00ed, la alarma se enciende ante la aparici\u00f3n de hermanos imaginarios, amores tempranos y adultos atentos, todos alejados por la manifestaci\u00f3n de los da\u00f1os que el Cazador ha dejado inscritos en el cuerpo del hablante, ante los cuales Mam\u00e1 es indiferente. Esto crea un abismo entre ambas figuras. Un desapego que se manifiesta. Mam\u00e1 Linda, Mam\u00e1 Triste, Mam\u00e1 Cansada, Mam\u00e1 Ciega, Mam\u00e1 Vieja. La madre se nos presenta aferrada a una idea de familia que se desmorona y de cuyo derrumbe huye empacando, envolviendo objetos, recorriendo caminos y habitando nuevas casas. \u201cNos llevas a otras casas para deshabitarnos\u201d, se\u00f1ala el hablante, sobreviviente, pero ajeno. El desarraigo aqu\u00ed emerge como un medio de resistencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En t\u00e9rminos paratextuales, resulta llamativa la decisi\u00f3n de no titular la portada. Esto desliza desde el primer acercamiento a la obra que la publicaci\u00f3n es concebida en forma y contenido como un gesto po\u00e9tico. Por ejemplo, contrasta la cercan\u00eda con los espacios que se nos describen con las im\u00e1genes de ellos. Capturas satelitales que sit\u00faan desde lejos, como un acto intencionado de mantenernos a distancia. Estas dos decisiones est\u00e9ticas dialogan con nuestro silente hablante, cuyas cicatrices se hacen palpables a los lectores a trav\u00e9s de lo no dicho, de los espacios vac\u00edos que se hacen cada vez m\u00e1s visibles a medida que este se aleja de la figura materna. Lo mismo queda en evidencia en las fotograf\u00edas: meras aproximaciones a la idea de partir y habitar; o en el tabulado de determinados versos entre los poemas, que incluso ofrecen la posibilidad de ser le\u00eddos a trav\u00e9s de combinatorias, pero que demuestran una intenci\u00f3n po\u00e9tica significativa de aproximar y espaciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Pueblos de tacto<\/em>, en definitiva, es una invitaci\u00f3n a una experiencia po\u00e9tica que, desde lo est\u00e9tico, y como una piedra en el agua, deja expandir ondas que, m\u00e1s que debilitarse, amenazan con ser tel\u00faricas. Porque resuenan, trizan la superficie y deja aparecer las verdades inc\u00f3modas que conviene callar y de las que es mejor alejarse. Abrumador, oscuro, necesario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Camila Hormaz\u00e1bal M.<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2746 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-10-04-a-las-11.43.15-212x300.png\" alt=\"\" width=\"256\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-10-04-a-las-11.43.15-212x300.png 212w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/Captura-de-Pantalla-2021-10-04-a-las-11.43.15.png 442w\" sizes=\"auto, (max-width: 256px) 100vw, 256px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pueblos de tacto<br \/>\nFrancisco Cardemil<br \/>\nGramaje<br \/>\n2021<br \/>\nSe puede comprar en <a href=\"https:\/\/gramajeediciones.wordpress.com\/puntos-de-venta\/\">https:\/\/gramajeediciones.wordpress.com\/puntos-de-venta\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLuciana: (\u2026) Es como cuando una se pega en un brazo o en una pierna siguiendo a los animales, con el calor de la carrera no se da cuenta y pu\u00e9e pasar too el d\u00eda sin sentir n\u00e1; pero cuando una se saca la ropa en la noche y se ve la her\u00eda, entonces l&#8217;entra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":48,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[443],"tags":[],"class_list":["post-2713","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/48"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2713"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2713\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2748,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2713\/revisions\/2748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}