{"id":2658,"date":"2021-09-14T11:47:43","date_gmt":"2021-09-14T14:47:43","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2658"},"modified":"2021-09-14T11:48:01","modified_gmt":"2021-09-14T14:48:01","slug":"inversion-de-formas-de-la-solemnidad-de-garcia-lorca-al-humor-de-parra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/09\/14\/inversion-de-formas-de-la-solemnidad-de-garcia-lorca-al-humor-de-parra\/","title":{"rendered":"Inversi\u00f3n de formas: de la solemnidad de Garc\u00eda Lorca al humor de Parra"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Desde un primer acercamiento al <em>Romancero gitano<\/em> (1928) de Federico Garc\u00eda Lorca, se puede vislumbrar la solemnidad con la que compone los versos. Los simbolismos y usos reiterados de ciertas figuras para representar aire afectado, la luna, la mujer, el r\u00edo; figuras que demuestran una reverencia y una distancia respecto de lo narrado. La tercera persona con la que est\u00e1n escritos estos poemas\/canciones se presenta desde el comienzo del romancero, una mirada distanciada que delata horrores vividos por los gitanos cuyas tierras fueron invadidas: \u201cAsustados por los gritos \/ tres carabineros vienen, \/ sus negras capas ce\u00f1idas \/ y los gorros en las sienes. \/ El ingl\u00e9s da a la gitana \/ un vaso de tibia leche, \/ y una copa de ginebra \/ que Preciosa no se bebe. \/ Y mientras cuenta, llorando, \/ su aventura a aquella gente, \/ en las tejas de pizarra \/ el viento furioso muerde.\u201d (7). Con esto da comienzo a una serie de relatos en verso sobre sucesos de violencia y muerte, se introducen nombres de personajes y met\u00e1foras que relacionan la muerte y la pureza de la vida tomada a manos de la violencia: \u201c\u00c1ngeles negros tra\u00edan \/ pa\u00f1uelos y agua de nieve. \/ \u00c1ngeles con grandes alas \/ de navajas de Albacete. \/ Juan Antonio el de Montilla \/ rueda muerto la pendiente, \/ su cuerpo lleno de lirios \/ y una granada en las sienes.\u201d (8). En \u201cReyerta\u201d se producen estos atisbos de muerte, las \u201cbellas de sangre contraria, \/ relucen como los peces.\u201d, representan al enemigo que da muerte a Juan Antonio el de Montilla, son ellas, las bellas de sangre contraria los \u00c1ngeles negros de los versos antes citados. Figuras enaltecidas que roban la vida y siguen siendo presentadas con reverencia por el hablante l\u00edrico. La luna, gran espectadora de cada verso, que ti\u00f1e de blanca aura cada acontecimiento y acompa\u00f1a a los gitanos; las mujeres, cuya figura es siempre tratada con reverencia, como la misma luna; el agua, o m\u00e1s bien el r\u00edo, que es testigo de los encuentros de muerte y romance; y las dedicatorias de cada romance a alguna figura, van a ser elementos centrales de este romancero de Garc\u00eda Lorca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la otra esquina, al otro lado del Pac\u00edfico, se sit\u00faa el <em>Cancionero sin nombre<\/em> (1937) de Nicanor Parra, publicado nueve a\u00f1os despu\u00e9s que el <em>Romancero gitano<\/em> de Garc\u00eda Lorca, va a estar te\u00f1ido de elementos centrales muy parecidos a los del espa\u00f1ol, pero con un tono completamente distinto. La primera persona con la que se van construyendo los versos va a ser un primer elemento diferenciador entre ambas obras. Nicanor se sit\u00faa dentro de los relatos, cuyos ritmos van a ir al son de sus vivencias; las figuras y s\u00edmbolos ya no van a estar envueltos de la reverencia caracter\u00edstica del romancero de Lorca, sino que va a proyectar un aire de cotidianidad mezclado con lo coloquial de situaciones: \u201cAl m\u00e1s miedoso de todos \/ mi gilet voy a enterrarle, \/ por el obscuro cemento \/ correr\u00e1 su fresca sangre.\u201d (8). Las muertes que puedan suceder van a estar en las manos del propio hablante, no vienen figuras m\u00edticas a llevarse el alma de nadie, fuera est\u00e1n las bellas de sangre contraria y \u00c1ngeles negros con grandes alas, ahora es la primera persona con gilet en mano quien amenaza con dar muerte a cualquiera que se cruce en su camino. El enemigo viene del mismo bando, nadie intenta usurpar sus tierras ni a sus mujeres. Las dedicatorias que pueda haber en estas canciones van a estar hechas a lugares espec\u00edficos del territorio chileno, como sucede con \u201cValpara\u00edso, toro de niebla\u201d, el hablante cuenta y canta su experiencia con la marea desde su puesto en alto palco del cerro de Playa Ancha, le gusta ver la luna llena, donde se nota otro cambio respecto al romancero de Garc\u00eda Lorca; la luna ya no es espectadora y testigo, ahora ella es la observada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos elementos utilizados de forma tan distinta por ambos autores revelan situaciones enmarcadas en tiempos y territorios diferentes. La solemnidad con la que trata sus romances Garc\u00eda Lorca, exaltada por la tercera persona de un hablante afectado por la invasi\u00f3n y violencia sufrida por los gitanos, construida a partir de met\u00e1foras donde la naturaleza y su movimiento embellecen cada verso, por muy triste y violento que pueda ser. No as\u00ed el cancionero de Parra, cuya primera persona del hablante delata el humor con el que recita cada verso. Quiz\u00e1s una de las estrofas donde m\u00e1s se ve esto es en \u201cMe gusta que no me entiendan \/ y que tampoco me entiendan, \/ camisa de seda tengo, \/ pero tambi\u00e9n tengo espuelas.\u201d (15). Con ese \u201cMe gusta que no me entiendan\u201d se configura el enigma del propio hablante y personaje de las canciones, como si cada uno de los versos pudieran ser cuestionados tanto por el mismo hablante, como por el lector\/oyente. Pone en evidencia el humor por sobre la solemnidad, y las figuras que Garc\u00eda Lorca llenaban de belleza y sutilidad sus versos de violencia, con Parra estas figuras son las que se tornan violentas: \u201cCon bofetadas celestes \/ el agua me castigaba \/ por insultar en la calle \/ los \u00e1ngeles de la guarda.\u201d (25). Parra toma estas figuras del agua, la luna, los cuerpos celestes, los \u00e1ngeles, y los torna violentos; ya no son espectadores ni dan luz tenue a personajes asaltados por el terror, como lo eran los gitanos de Lorca, sino que ahora el agua es la que castiga, y el hablante quien insulta. Una inversi\u00f3n de contenido con formas parecidas en tiempos en que la violencia es pan de cada d\u00eda, y no un peligro inminente de invasiones enemigas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p>Por\u00a0<strong>Paulette R. Fern\u00e1ndez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Garc\u00eda Lorca, Federico. <em>Romancero gitano<\/em>. Luarna Ediciones. 1928<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parra, Nicanor. <em>Cancionero sin nombre<\/em>. Santiago: Editorial Nascimiento. 1937<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde un primer acercamiento al Romancero gitano (1928) de Federico Garc\u00eda Lorca, se puede vislumbrar la solemnidad con la que compone los versos. Los simbolismos y usos reiterados de ciertas figuras para representar aire afectado, la luna, la mujer, el r\u00edo; figuras que demuestran una reverencia y una distancia respecto de lo narrado. 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