{"id":2625,"date":"2021-09-02T10:58:59","date_gmt":"2021-09-02T13:58:59","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2625"},"modified":"2021-09-01T19:13:59","modified_gmt":"2021-09-01T22:13:59","slug":"tapices-poemas-de-alfred-jarry","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/09\/02\/tapices-poemas-de-alfred-jarry\/","title":{"rendered":"Tapices &#8211; Poemas de Alfred Jarry"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I- EL MIEDO<\/p>\n<p>Rosas de fuego, por el terror blanqueadas,<br \/>\nlas tres Ni\u00f1as sobre el fr\u00edo muro encaramadas,<br \/>\nmiran brillar los grimorios; y los espectros<br \/>\nde sus memorias sobre las losas son evocados,<br \/>\ncon la sombra con dedos marcados<br \/>\nen los muros con sus sudarios blancos,<br \/>\ny con garras como ramas.<br \/>\nEl dosel negro tiembla y muerde<br \/>\ncon los dientes de su calavera<br \/>\nel silencio que serpea en torno.<br \/>\nEl dosel negro como una torre<br \/>\nque a tres guerreras socorre,<br \/>\nabre sus ojos de tronera.<\/p>\n<p>Rosas de fuego, por el terror blanqueadas<br \/>\nen largas camisolas de cisnes,<br \/>\nlas tres Ni\u00f1as, sobre el fr\u00edo muro<br \/>\nmirando gesticular los signos mudos<br \/>\ncon los brazos por el terror entreligados<br \/>\nabren sus ojos como escudos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>II- LA PRINCESA MANDR\u00c1GORA<\/p>\n<p>Con su varita de oro, el Hada<br \/>\nen la selva sofocada<br \/>\nbajo los pliegues de las sombras pesadas<br \/>\nha conducido a la princesa p\u00e1lida<br \/>\ny por su orden, el terciopelo de la espuma<br \/>\nha puesto<br \/>\na sus pies de \u00f3palo los zapatitos de tortura.<\/p>\n<p>Y en su traje de lentejuelas<br \/>\ngotas de roc\u00edo destilan<br \/>\ny los hongos a sus pies prosternan<br \/>\nsu cabeza rapada.<br \/>\nLos conejos fuera de su madriguera,<br \/>\nlas babosas, cenizas de un hogar<br \/>\nde barro y lim\u00f3n amasado,<br \/>\nsus frentes de demonios han alzado<br \/>\nhacia la madrastra triunfal.<\/p>\n<p>De pie queda la Princesa<br \/>\ncomo un \u00e1rbol donde la savia entra,<br \/>\nr\u00edgida queda la Princesa;<br \/>\ny, pasando sobre su frente de hielo<br \/>\ntodos los huracanes de los miedos<br \/>\nlanzan sus rectos cabellos al cielo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>III. EN LA MADRIGUERA DE LOS GIGANTES<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He visto tres, he visto seis<br \/>\nde los Gigantes monstruosos sentados<br \/>\nsobre los declives y los escarpados<br \/>\ny sobre los pedestales de m\u00e1rmoles,<br \/>\ncon sus gruesos brazos acortados,<br \/>\ny sus barbas como \u00e1rboles,<br \/>\ny sus cabellos llameantes al viento<br \/>\nsobre el inm\u00f3vil paraviento<br \/>\nde las murallas monumentales,<br \/>\nhe visto seis Gigantes en sus sillones reales.<\/p>\n<p>Y bajo sus enmalezadas cejas,<br \/>\nhe visto sus ojos de oro brillar<br \/>\ncomo el oro de dos ejes girando<br \/>\nbajo un f\u00fanebre carruaje.<br \/>\nSon seis vacas para orde\u00f1ar,<br \/>\nrocas en el lago de su leche viandante<br \/>\ncon los pies en sangre, los seis Gigantes.<br \/>\nSus dedos magros remueven la sangre,<br \/>\ncomo antorchas que en ella se apagan;<br \/>\ncon negra sangre su cuerpo se ti\u00f1e,<br \/>\njunto a sus piernas vestibulares.<br \/>\nY sobre el cuello del Rey Gigante,<br \/>\ngesticula un cr\u00e1neo insignificante.<br \/>\nFalta cabeza sobre estos hombros.<br \/>\nY frondosos como sauces sus pu\u00f1os,<br \/>\nbenditos y triunfantes se hallan,<br \/>\ncomo cirios luminosos en la cueva sombr\u00eda.<br \/>\nDos grandes alas de lechuza cizallan<br \/>\nsobre su cuello en la luz tard\u00eda.<br \/>\nY el Gigante hundi\u00f3 su dedo<br \/>\nen un inmenso velero<br \/>\nque debe atravesar el lago de su imperio.<br \/>\nEn su dedo el m\u00e1stil del velero.<br \/>\nY est\u00e1n encorvados los osos pardos<br \/>\nbajo las pieles y los fardos<br \/>\nsu espinazo de gr\u00edmpola doblan.<br \/>\nLa tempestad es una l\u00e1mina<br \/>\nde sierra o muros almenados,<br \/>\no peque\u00f1os locos sobre peque\u00f1os hornos.<br \/>\nReman sobre el agua burbujeante<br \/>\nritmando la danza espeluznante<br \/>\nde los bucles marrones de sus vellones,<br \/>\ncon los latigazos de los horizontes.<br \/>\nEn la proa la p\u00e1lida Princesa<br \/>\na espaldas de sus bogadores,<br \/>\nve girar como una rueda nueva<br \/>\nun gran p\u00e1jaro entre los rumores<br \/>\ny los truenos de la cueva.<br \/>\nCon largo cuello el p\u00e1jaro verde,<br \/>\nespera volar contra el hurac\u00e1n loco<br \/>\ntorciendo sus fuertes alas un poco.<br \/>\nUn p\u00e1jaro en la cueva honda,<br \/>\nun gran pel\u00edcano de esmeralda ronda,<br \/>\nsiempre con nuevos alientos&#8230;<br \/>\nY hacen nudos los movedizos vientos.<br \/>\nMuy lentas, impasiblemente,<br \/>\nentre las reinas de los espantos,<br \/>\ntrepan por los muros durmientes<br \/>\ngrandes m\u00f3neras sangrantes.<\/p>\n<p><strong>Traducci\u00f3n de Arturo Carrera.<br \/>\nPoemas de Alfred Jarry<\/strong><\/p>\n<p>Estos poemas de Alfred Jarry corresponden al tercer n\u00famero de la revista El Cielo que editaron C\u00e9sar Aira junto a Arturo Carrera. Poder leerlos hoy solo es posible gracias al invaluable trabajo que realiza el Archivo Hist\u00f3rico de Revistas Argentinas (AHIRA), a quienes agradecemos enormemente por su labor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; I- EL MIEDO Rosas de fuego, por el terror blanqueadas, las tres Ni\u00f1as sobre el fr\u00edo muro encaramadas, miran brillar los grimorios; y los espectros de sus memorias sobre las losas son evocados, con la sombra con dedos marcados en los muros con sus sudarios blancos, y con garras como ramas. 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