{"id":2536,"date":"2021-08-12T10:48:20","date_gmt":"2021-08-12T13:48:20","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2536"},"modified":"2021-08-14T11:52:46","modified_gmt":"2021-08-14T14:52:46","slug":"senor-mio-te-agradezco-porque-me-abandonaste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/08\/12\/senor-mio-te-agradezco-porque-me-abandonaste\/","title":{"rendered":"Se\u00f1or m\u00edo, te agradezco porque me abandonaste &#8211; Sobre The Witch de Robert Eggers"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Una familia de New England de la d\u00e9cada de 1630 es destrozada por las fuerzas de la brujer\u00eda, la magia negra y la posesi\u00f3n. En su primer largometraje, inspirado en los cuentos populares del siglo XVII, Robert Eggers analiza y pone en escena c\u00f3mo la devoci\u00f3n a Dios, por m\u00e1s extrema que sea, tambi\u00e9n puede perderse. La excesiva religiosidad de los protagonistas ser\u00e1 la causa de su exilio de la comunidad en virtud de una vida m\u00e1s humilde, que les permita acercarse mayormente a Cristo. La oraci\u00f3n, el trabajo, el rigor en el respeto de la palabra de Dios y la confesi\u00f3n son los medios con los que los personajes intentan tejer un hilo que les asegure un lugar en el cielo. Sin embargo, esta veneraci\u00f3n parece ser un fin en s\u00ed mismo. A partir de la ambientaci\u00f3n y la est\u00e9tica, la pel\u00edcula niega desde el principio hacernos creer que una entidad sobrenatural los est\u00e9 escuchando. No hay ninguna respuesta divina. Al contrario, se palpa una presencia mal\u00e9fica constante e indefinible, ya que no reside \u00fanicamente en la figura de la bruja, sino que se extiende a todo el entorno. No hay Dios en la naturaleza. Ella no da fruto, toda la cosecha nace muerta. La propia vegetaci\u00f3n parece estar impregnada de maldad. As\u00ed como el bosque y la tierra donde vive la familia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1809\" height=\"1079\" class=\"alignleft size-large wp-image-2547\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1-1024x611.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1-1024x611.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1-300x179.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1-768x458.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1-1536x916.png 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1-1040x620.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1-1200x716.png 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/1.png 1809w\" sizes=\"auto, (max-width: 1809px) 100vw, 1809px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fauna parece dar cuerpo a entidades malignas que inmediatamente dan lugar a interpretaciones de car\u00e1cter b\u00edblico\/hist\u00f3rico. Comenzando con Black Philipp, un macho cabr\u00edo que en la cultura de las brujas se asocia con la figura del Diablo. \u00c9l parece ser capaz de hablar con los gemelos, hermanos menores de la protagonista Thomasin, y al hacerlo, se llega a creer que en realidad sean ellos los que adquieren un poder sobrenatural. Y este es solo el primero de los diversos eventos que la narraci\u00f3n pone en marcha para crear misterio en torno a la historia. \u00bfEn qui\u00e9n reside el mal? \u00bfEn Thomasin? \u00bfO en los gemelos? \u00bfEs el macho cabr\u00edo realmente capaz de hablar? M\u00e1s adelante, se encontrar\u00e1n liebres, cuervos y cabras, todos animales que bien se prestan al simbolismo oscuro. El \u00fanico que no entra en esta categor\u00eda es Fowler, el perro de la familia que, sin embargo, como casi todos los dem\u00e1s, fallecer\u00e1. Acercarse a una vida sin lujos no traer\u00e1 ning\u00fan beneficio porque el universo f\u00edlmico en el que se inserta la familia es la exteriorizaci\u00f3n, en todos los aspectos, del mal.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2546\" aria-describedby=\"caption-attachment-2546\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2546 size-large\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-1024x324.jpeg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"324\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-1024x324.jpeg 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-300x95.jpeg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-768x243.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-1536x486.jpeg 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-2048x648.jpeg 2048w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-1040x329.jpeg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/2-1200x380.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2546\" class=\"wp-caption-text\">El Aquelarre o El gran cabr\u00f3n (Francisco Goya, 1820 \u2013 1823)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">La luz que ilumina la pel\u00edcula, o m\u00e1s bien la oscuridad que la envuelve, contribuye adem\u00e1s a negar cualquier posibilidad de salvaci\u00f3n carnal y del alma. El sol, en las pocas escenas en las que est\u00e1 presente, ilumina pero no calienta. La \u00fanica luz reconfortante proviene de las velas, por lo tanto del hombre, que busca desesperadamente la salvaci\u00f3n, y no de Dios. Desde este punto de vista la obra razona partiendo de la oscuridad y no como se hace habitualmente, de la luz, concepto que luego el director llevar\u00e1 a las extremas consecuencias en <em>The Lighthouse <\/em>(2019), su siguiente proyecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>The VVitch: A New England Folktale<\/em> (2015) posee en s\u00ed misma un componente religioso importante, que se convierte en tal a partir de su negaci\u00f3n. El Creador existe gracias a su ausencia, que no se evidencia simplemente en la fe de los personajes sino sobre todo en la presencia de su opuesto, es decir el mal, el Diablo. S\u00f3lo hay lugar y forma de lo que es malo, lo bueno, si existe, se expresa a trav\u00e9s de los miembros del n\u00facleo familiar y en las cabras que cr\u00edan. En particular en los ni\u00f1os de los que podemos ver los obvios matices de car\u00e1cter, pensamiento y acci\u00f3n. Ellos, y en particular Thomasin y Caleb, los dos hijos mayores, son conscientes de ser pecadores, pero los concebimos igualmente como una parte benigna de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso m\u00e1s extremo, el elemento m\u00e1s puro de toda la narrativa, es representado por el reci\u00e9n nacido Samuel, tan joven que a\u00fan no ha sido bautizado. Y ser\u00e1 justo \u00e9l quien tendr\u00e1 el primer contacto, macabro, con la bruja, atra\u00edda por la inocencia y pureza que caracteriza a todo feto. La secuencia pone en escena el primer y verdadero evento espiritual maligno, caracterizado por una de las elecciones de direcci\u00f3n m\u00e1s importantes y contundentes de la pel\u00edcula, es decir, la de sugerir y, por lo tanto, no mostrar expl\u00edcitamente lo que sucede. Todo ello se lleva a cabo aprovechando las distintas posiciones de los cuerpos, la reducida profundidad de campo y el montaje que, entre una escena y otra, hace que el pasar del tiempo no sea irrelevante. No vemos directamente el cuerpo del peque\u00f1o Sam ser abierto, triturado y finalmente rociado sobre todo el cuerpo de la bruja, pero sin embargo entendemos que eso mismo fue lo que pas\u00f3. La puesta en escena, la ambientaci\u00f3n, la banda sonora, la direcci\u00f3n y los movimientos de los cuerpos son m\u00e1s que suficientes para convertir estas escenas en horripilantes para el espectador. Al hacer esta elecci\u00f3n, Eggers decide apartarse de la \u201cbanalidad\u201d de la representaci\u00f3n directa en funci\u00f3n de una soluci\u00f3n igualmente eficaz pero enormemente m\u00e1s elegante.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" class=\"size-large wp-image-2545 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3-1024x614.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3-1024x614.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3-300x180.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3-768x460.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3-1536x921.png 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3-1040x623.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3-1200x719.png 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/3.png 1800w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"612\" class=\"size-large wp-image-2544 aligncenter\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4-1024x612.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4-1024x612.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4-300x179.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4-768x459.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4-1536x919.png 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4-1040x622.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4-1200x718.png 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/4.png 1804w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"614\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2543\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5-1024x614.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5-1024x614.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5-300x180.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5-768x461.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5-1536x921.png 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5-1040x624.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5-1200x720.png 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/5.png 1799w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los eventos extra\u00f1os, la desaparici\u00f3n y muerte de los dos hijos, las acusaciones mutuas entre Thomasin y los gemelos hacen que cada uno de los personajes pierda gradualmente la fe. Cada uno encuentra su sentido de existencia en el cristianismo, el principal motor de sus decisiones en la obra. Sin embargo, la oraci\u00f3n est\u00e1 representada sin ning\u00fan &#8220;adorno est\u00e9tico o formal&#8221;, es vac\u00eda pero sobre todo un\u00edvoca. La pantalla reproduce \u00edntegramente esta sensaci\u00f3n mediante el uso del silencio, que s\u00f3lo es roto por los que est\u00e1n rezando, y sin ning\u00fan acompa\u00f1amiento sonoro extra-dieg\u00e9tico que, en cambio, est\u00e1 muy presente en otros momentos. Al no recibir ning\u00fan apoyo, ninguna respuesta, cada uno de ellos pierde el sentido de la vida. El \u00fanico que se mantiene firme en sus ideales es el padre, que se niega a creer que son v\u00edctimas de alguna brujer\u00eda, y que es una de sus hijas la causa de tales desgracias. Los dem\u00e1s, aparte de Thomasin, morir\u00e1n habiendo perdido toda la fe ante los desastrosos acontecimientos, as\u00ed como Caleb que ante el peligro de muerte invoca una \u00faltima ayuda desesperada y t\u00edmida, recitando una oraci\u00f3n en ingl\u00e9s antiguo:<\/p>\n<p>\u00abOh God my Lord, I now begin<br \/>\noh help me, and I&#8217;ll leave my sin.<br \/>\nFor I repentant now shall be,<br \/>\nfrom evil, I will turn to thee.<br \/>\nNone ever shall destroy my faith,<br \/>\nnor do I mind what Satan saith\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or Dios mio escuchame,<br \/>\nsi tu me ayudas no pecar\u00e9<br \/>\nArrepentido acudo a ti,<br \/>\naparta todo mal de m\u00ed.<br \/>\nNadie podr\u00e1 quebrar mi f\u00e9,<br \/>\nni a Satan\u00e1s atender\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Thomasin es el personaje que beneficia de los polos extremos de la experiencia m\u00edstica. Ella, fiel sierva del Se\u00f1or a\u00fan virgen, es dibujada como una persona limitada por este credo. Su cuerpo desea poder salir de su ropa. Debido a su edad, sus pechos comienzan a verse y su largo cabello rubio, atrapado en una especie de pa\u00f1uelo, anhela libertad. Ella es consciente de sus continuos pecados y hace todo lo posible para ponerle fin, pero lamentablemente para ella, siempre est\u00e1 en el lugar y momento equivocados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el final, ella es la \u00fanica superviviente de su familia y sin motivos para seguir viviendo. Y aqu\u00ed se le presenta una oportunidad. Ve en la brujer\u00eda una posibilidad de libertad. Se llega a pensar que tal vez todo esto no sea tan incorrecto, que despu\u00e9s de todo, ella como los dem\u00e1s, tiene derecho a liberarse de la jaula impuesta por sus familiares. La experiencia m\u00edstica cambia de interlocutor y significado: si antes se actuaba para recibir el perd\u00f3n, ahora ocurre para finalmente poder cumplir los deseos. El m\u00e1s all\u00e1 representa un escape de la vida rigurosa y r\u00edgida de ese tiempo, una posibilidad de dejar fluir todos los impulsos terrenales hasta ese momento apaciguados. Y esta confrontaci\u00f3n con el Diablo, a diferencia de los anteriores mon\u00f3logos con Dios, est\u00e1 llena de \u00e9nfasis y emotividad. De hecho, la representaci\u00f3n del momento en el que decide convertirse en bruja tiene una carga sexual y libertina muy fuerte, su cabello finalmente se desata y su cuerpo es soberano de s\u00ed mismo, libre de caminar desnudo, desvestido por las ropas terrenas que lo encerraban. Pero la pel\u00edcula, si bien narra y muestra c\u00f3mo a trav\u00e9s de este contacto deseado con el mal, ella finalmente obtiene lo que realmente siempre quiso, se desv\u00eda de decir que este sea el camino a seguir. Ya que es cierto que todo est\u00e1 muy resaltado, pero lo es en funci\u00f3n de hacer percibir el lado err\u00f3neo del hecho. Es una de las secuencias m\u00e1s inquietantes de todo el filme. Las im\u00e1genes de ella caminando desnuda por el bosque van acompa\u00f1adas del sonido oscuro de ritos sat\u00e1nicos. Y de todos modos, hist\u00f3ricamente, se sabe que las brujas son adoradoras y esclavas de Satan\u00e1s, as\u00ed que te\u00f3ricamente ella no obtuvo ninguna liberaci\u00f3n, todo lo contrario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e1ximo de la experiencia m\u00edstica est\u00e1 representado en el final donde la protagonista, habiendo entrado en el bosque, ve a otras brujas enzarzadas en una hoguera en honor a Lucifer. En ese momento las mujeres, todas desnudas, comienzan a dar vueltas en el aire. Thomasin, asombrada y ebria, tambi\u00e9n comienza a levantarse. El hecho est\u00e1 completo, ahora es en todo aspecto una criatura ajena al ser humano. A la c\u00e1mara, a nosotros, se nos permite acompa\u00f1arla solo por un corto tramo de su elevaci\u00f3n, luego de lo cual permaneceremos en la superficie, testigos de esta incre\u00edble experiencia sat\u00e1nica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"612\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2542\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6-1024x612.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6-1024x612.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6-300x179.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6-768x459.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6-1536x919.png 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6-1040x622.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6-1200x718.png 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/6.png 1804w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"613\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2541\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7-1024x613.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7-1024x613.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7-300x179.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7-768x460.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7-1536x919.png 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7-1040x622.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7-1200x718.png 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/7.png 1795w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"612\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2540\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8-1024x612.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8-1024x612.png 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8-300x179.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8-768x459.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8-1536x919.png 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8-1040x622.png 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8-1200x718.png 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/8.png 1804w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] Tu spiri, o Satana,<\/p>\n<p>Nel verso mio,<br \/>\nSe dal sen rompemi<br \/>\nSfidando il dio [&#8230;]<br \/>\nTe accolse profugo<br \/>\nTra gli d\u00e8i lari<br \/>\nLa plebe memore<br \/>\nNe i casolari.<br \/>\nQuindi un femineo<br \/>\nSen palpitante<br \/>\nEmpiendo, fervido<br \/>\nNume ed amante,<br \/>\nLa strega pallida<br \/>\nD\u2019eterna cura<br \/>\nVolgi a soccorrere<br \/>\nL\u2019egra natura. [&#8230;]<br \/>\nSalute, o Satana,<br \/>\nO ribellione,<br \/>\nO forza vindice<br \/>\nDe la ragione!<br \/>\nSacri a te salgano<br \/>\nGl\u2019incensi e i v\u00f3ti!<br \/>\nHai vinto il Geova<br \/>\nDe i sacerdoti\u00bb.[1]<\/p>\n<p>\u00ab[&#8230;] T\u00fa exhalas, oh Sat\u00e1n,<br \/>\nEn mi verso,<br \/>\nSi desde el seno irrumpes<br \/>\nDesafiando al dios [&#8230;]<br \/>\nTe acoge pr\u00f3fugoEntre los dioses lares<br \/>\nLa plebeya memoriade los hogares.<br \/>\nEntonces un fem\u00edneo<br \/>\nSeno palpitante<br \/>\nSaciando, f\u00e9rvido<\/p>\n<p>Numen y amante,<br \/>\nLa bruja p\u00e1lida<br \/>\nDe eterno cuidado<br \/>\nSe vuelve a socorrer<br \/>\nLa egregia natura. [&#8230;]<br \/>\n\u00a1Salud oh Sat\u00e1n,<br \/>\nOh rebeli\u00f3n,<br \/>\nOh fuerza vindicativa<br \/>\nDe la raz\u00f3n!<br \/>\n\u00a1Consagrados a ti se eleven<br \/>\nLos inciensos y los votos!<br \/>\nVenciste al Jehov\u00e1<br \/>\nDe los sacerdotes\u00bb.[1]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">1<\/a>\u00a0\u00a0 Giosu\u00e8 Carducci, <em>Poesie di Giosu\u00e8 Carducci<\/em>, Bologna, Ditta Nicola Zanichelli, 1906, p. 377 \u2013 385<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Roberto Valdivia<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una familia de New England de la d\u00e9cada de 1630 es destrozada por las fuerzas de la brujer\u00eda, la magia negra y la posesi\u00f3n. En su primer largometraje, inspirado en los cuentos populares del siglo XVII, Robert Eggers analiza y pone en escena c\u00f3mo la devoci\u00f3n a Dios, por m\u00e1s extrema que sea, tambi\u00e9n puede [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":2541,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2536","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2536"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2536\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2557,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2536\/revisions\/2557"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2541"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}