{"id":2480,"date":"2021-08-02T10:51:54","date_gmt":"2021-08-02T13:51:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2480"},"modified":"2021-08-02T10:53:01","modified_gmt":"2021-08-02T13:53:01","slug":"memoria-tiempo-y-crueldad-apuntes-a-crin-de-rodolfo-reyes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/08\/02\/memoria-tiempo-y-crueldad-apuntes-a-crin-de-rodolfo-reyes\/","title":{"rendered":"Memoria, tiempo y crueldad: apuntes a Crin de Rodolfo Reyes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La trama comienza con Cintia dando vueltas en su cama durante la noche. El pasado, o al menos los pedazos de memoria que la acosan, no le permiten conciliar el sue\u00f1o. Tal como Proust, quien abandona su libro para adentrarse en sus recuerdos, Cintia repasa algunas fotograf\u00edas a modo de refugio, como si las im\u00e1genes tuvieran, en su interior, alguna propiedad farmacol\u00f3gica. No es que Cintia se \u201cdirija\u201d hacia los sue\u00f1os. Al contrario, los sue\u00f1os van hacia ella, al igual que los otros horizontes ineludibles que propone Rodolfo Reyes Macaya en su primera novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En principio, <em>Crin<\/em> se instala derechamente en el territorio de la novela de aprendizaje. A lo largo de las 88 p\u00e1ginas que la componen, podemos observar r\u00e1pidamente la transici\u00f3n que sufre Cintia, la cual se ve obligada (como todo lo que est\u00e1 vivo) a despedirse de su infancia. De todos modos, lo que me parece interesante es que el <em>leitmotiv, <\/em>el motivo con el cual se articula el relato, es el de la violencia o al menos el de la crueldad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer evento que moviliza la acci\u00f3n es el t\u00f3pico del abandono. La madre de Cintia, quien sue\u00f1a con salir de su peque\u00f1o pueblo, se enfrenta de pronto a la terrible crueldad de la urbe: luego de pedir trabajo en un sal\u00f3n de belleza, descubre que su maternidad imposibilita cualquier proyecto de vida. Y as\u00ed como el mundo la ha abandonado a su suerte, as\u00ed como dios la ha castigado con la enfermedad de su hijo, as\u00ed tambi\u00e9n decide marcharse y abandonar a su familia, aunque no a modo de venganza, sino como una forma de redenci\u00f3n. En ocasiones, la \u00fanica posibilidad de sobrevivir es la crueldad, y de alg\u00fan modo, la novela lo confirma. Todos los eventos que afectan la vida de Cintia se re\u00fanen, acaso, bajo el mismo conflicto: el abandono como ruta hacia la autonom\u00eda. La protagonista del relato observa, una y otra vez, como los habitantes del pueblo la abandonan, directa o indirectamente. Mientras todos se marchan, Cintia decide quedarse, o m\u00e1s bien, se resigna a la imposibilidad del viaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, cuando hablo de la crueldad no me refiero a las consecuencias \u00e9ticas del abandono. Lo cruel, que es una part\u00edcula de la violencia, es el verdadero rostro de la vida. Estar vivo implica siempre \u201cla muerte de alguien\u201d (Artaud), de alg\u00fan otro. El avance del tiempo es una figuraci\u00f3n de la crueldad. Y as\u00ed lo entiende Cintia durante su adolescencia, luego de observar el paso lento de los caballos viejos: \u201cComprende que la vida es injusta, que el envejecer es cruel.\u201d (44). Detr\u00e1s de cada segundo, de cada letra, la muerte, el final de todas las cosas, aparece como una sombra inminente. Por ello, cada abandono que sufre la protagonista es una ramificaci\u00f3n de esta violencia: para que otro viva, yo debo morir. Su experiencia de g\u00e9nero funciona de un modo similar: los hombres son crueles, viven a sus anchas. Las mujeres, en cambio, mueren a diario, entregadas como sacrificios al ciclo de la crueldad. De aqu\u00ed, entonces, el conflicto con su madre. Para que ella viviera, fue necesario su propio abandono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cintia, retenida en el campo, solo puede observar el paso de los a\u00f1os al interior de la botiller\u00eda de su padre. Esto explica la personalidad del yo protag\u00f3nico, en tanto se desarrolla como una voz interior. En medio de la tormenta, los animales se refugian entre las rocas o los \u00e1rboles. Del mismo modo, Cintia se adentra en s\u00ed misma luego de cada rechazo, de cada golpe que le asestan. Los caballos del criadero, las polillas que rodean la botiller\u00eda por la noche, lo saben. En sus manos, las criaturas del campo encuentran refugio: \u201cen vez de matarlas, la han visto tomarlas entre sus manos e ir a soltarlas afuera del local.\u201d (41). En su diario vivir no hay rastro de lo cruel. Cintia, a pasos de la adultez, sufre en secreto, como lo hacen la mayor\u00eda de los animales que est\u00e1n a su alrededor. Esto podr\u00eda ser el punto cr\u00edtico de la novela: Cintia deber\u00e1, en alg\u00fan momento, aprender de la crueldad para seguir existiendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su vez, el acelerado desarrollo de la novela dialoga con este mismo concepto. Despu\u00e9s del abandono, del crimen, de los golpes, de la vejez, \u00bfQu\u00e9 otra cosa se puede decir? \u00bfC\u00f3mo continuar la escritura luego de la crueldad? A mi parecer, la extensi\u00f3n de la novela, un relato corto, le hace justicia a la experiencia de lectura que he estado tratando de hilar. Es necesario que los micro-relatos, los cap\u00edtulos, el texto por completo, se acaben o al menos desaparezcan. La vida no puede continuar, en tanto el mundo ha sido configurado de este modo. La crueldad es estricta, inapelable. El tiempo, la memoria, la propia Cintia, debe extraviarse como lo hacen las sombras al momento de despertar: \u201cLos sue\u00f1os no terminan, pero se desvanecen, como una foto vieja descolorida por el sol.\u201d (31).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>V\u00edctor Gonz\u00e1lez Astudillo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"203\" height=\"300\" class=\"size-medium wp-image-2482 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-02-a-las-10.40.32-203x300.png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-02-a-las-10.40.32-203x300.png 203w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Captura-de-Pantalla-2021-08-02-a-las-10.40.32.png 342w\" sizes=\"auto, (max-width: 203px) 100vw, 203px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Crin<br \/>\nRodolfo Reyes Macaya<br \/>\nOverol<br \/>\n2021<br \/>\n88 pp.<br \/>\n$10.000 pesos chilenos.<br \/>\nSe puede comprar <a href=\"https:\/\/www.lakomuna.cl\/tienda\/product\/3306_crin\">aqu\u00ed<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La trama comienza con Cintia dando vueltas en su cama durante la noche. 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