{"id":2421,"date":"2021-07-19T03:05:03","date_gmt":"2021-07-19T06:05:03","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2421"},"modified":"2021-07-19T12:56:42","modified_gmt":"2021-07-19T15:56:42","slug":"kaurismaki-y-como-aprender-a-reir-en-la-desgracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/07\/19\/kaurismaki-y-como-aprender-a-reir-en-la-desgracia\/","title":{"rendered":"Kaurism\u00e4ki y c\u00f3mo aprender a re\u00edr en la desgracia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cSe supone que es una comedia. No me re\u00ed una sola vez.\u201d<\/em> se queja Lauri con su mujer instantes despu\u00e9s de salir del cine en <em>Nubes a la deriva<\/em> (1996). En las pel\u00edculas de Aki Kaurism\u00e4ki la comedia est\u00e1 oculta detr\u00e1s del antagonista. Un antagonista que, adem\u00e1s, no existe. O m\u00e1s bien, que jam\u00e1s tiene una forma humana y sin embargo, a pesar de la falta de una figura literal representativa de los problemas y obst\u00e1culos, estos abundan en sus historias. Si hay algo que sobra en <em>La chica de la f\u00e1brica de cerillas<\/em> (1990) o en <em>La vida bohemia<\/em> (1992), son los incesantes contratiempos que surgen continuamente y de los cuales los personajes parecen no poder escapar. Casi como si el destino lo dictase as\u00ed para ellos. Un mont\u00f3n de perdedores flotando por espacios semi-vac\u00edos que reflejan lo que sienten en su interior. Casi todos ya con m\u00e1s de varias canas, pasando sus d\u00edas intentando comprender el porqu\u00e9 de sus infortunios, claro, sin perder la oportunidad de tomarse algunas cervezas en el camino. Y es de aqu\u00ed de donde deriva casi toda la fuerza del cine del finland\u00e9s, que, a diferencia de otros autores, encuentra con absoluta naturalidad, entre toda la miseria y la adversidad, algo que para \u00e9l parece ser mucho m\u00e1s valioso que la esperanza: el humor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No solo es en los temas planteados y explorados que el director establece la iron\u00eda humor\u00edstica como su principal medio de salvaci\u00f3n ante lo devastador, tambi\u00e9n es desde sus formalismos est\u00e9ticos, que siempre evitan desviar la mirada hacia la construcci\u00f3n melodram\u00e1tica de sus elementos narrativos, que permite al espectador hacerse de un espacio dentro del encuadre que con tanto cuidado construye junto con Timo Salminen, director de fotograf\u00eda de todas sus pel\u00edculas. Este cuadro minimalista de apariencia pict\u00f3rica, pero conceptualmente siempre saturado de ideas que rodean al personaje como una nube de tristeza, y que lo agobian hasta orillarlo a la resignaci\u00f3n. Una c\u00e1mara casi siempre est\u00e1tica y de relativa sencillez en sus encuadres, pero que suele ir acompa\u00f1ada de un mont\u00f3n de colores vibrantes que contrastan con las implicaciones l\u00fagubres de lo que se est\u00e1 desarrollando frente a nosotros. Se trata de una puesta en escena tan compleja y rica en su aparente simpleza que presenta una dicotom\u00eda brillante a la hora de mostrarnos la crudeza de su mundo por medio de una pintoresca escenograf\u00eda casi surreal por su singular colorido y teatral acomodo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por esto que las pel\u00edculas del dos veces ganador en Cannes poseen la cualidad \u00fanica de brindarle al espectador un espacio para poder explorar y encontrar, por s\u00ed mismo, el valor de lo c\u00f3mico que se ofrece en momentos de desolaci\u00f3n. Pero hay que tomarlo en cuenta, su humor no es, ni de cerca, convencional. A diferencia de otras obras dentro del mismo espectro, Kaurism\u00e4ki no moldea su comedia a partir de one-liners, secuencias de slapstick o chistes referenciales, sino que lo hace a partir de la creaci\u00f3n de espacios que potencian el absurdo de la existencia humana con un sarcasmo \u00e1cido que roza en lo soez. Pero son finalmente espacios abiertos, que de ninguna forma limitan al espectador dict\u00e1ndole d\u00f3nde est\u00e1 la gracia y d\u00f3nde no. Si queremos encontrar lo risible en un hombre que no puede encontrar empleo porque no recuerda ni su propio nombre, debemos hacerlo nosotros mismos, porque la pel\u00edcula no nos lo har\u00e1 obvio. Lo \u00fanico que har\u00e1 es ofrecer los puntos exactos, y quedar\u00e1 en cada uno el conectarlos entre ellos haciendo uso del humor negro que se nos deja sobre la mesa.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"582\" class=\"aligncenter size-large wp-image-2423\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/tumblr_oshd7y5jje1qmemvwo1_1280-1024x582.jpeg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/tumblr_oshd7y5jje1qmemvwo1_1280-1024x582.jpeg 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/tumblr_oshd7y5jje1qmemvwo1_1280-300x170.jpeg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/tumblr_oshd7y5jje1qmemvwo1_1280-768x436.jpeg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/tumblr_oshd7y5jje1qmemvwo1_1280-1040x591.jpeg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/tumblr_oshd7y5jje1qmemvwo1_1280-1200x682.jpeg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/tumblr_oshd7y5jje1qmemvwo1_1280.jpeg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos suelta de la mano para poder encontrar la iron\u00eda contenida en las desgracias. Un cine que no se preocupa por atiborrar su historia de eventos dram\u00e1ticos, y que prefiere utilizar su corta duraci\u00f3n (porque las pel\u00edculas de Kaurism\u00e4ki rara vez pasan de los 90 minutos) para establecer un vocabulario de im\u00e1genes y de significancias que son finalmente los que nos llevan a concluir que lo que se reproduce frente a nuestros ojos es tan triste que llega a ser gracioso, y es tan gracioso que nos puede llevar hasta el llanto. Y podemos nadar hasta este bote salvavidas entre una marea llena de terribles desventuras porque, a pesar de que estos seres de la clase trabajadora de Helsinki reciten sus di\u00e1logos como aut\u00e9nticos alien\u00edgenas que est\u00e1n intentando aprender a actuar como personas, se puede hallar un peque\u00f1o haz de luz donde se percibe una extra\u00f1a pero genuina humanidad. La clave se encuentra en los duros semblantes de los actores, que parecen siempre tener una mirada fija en el inevitable porvenir, este que esperan constantemente y que Kaurism\u00e4ki vuelve temible por sus implicaciones devastadoras, pero que tambi\u00e9n es melanc\u00f3lico de cierta manera, porque al final, siempre resulta ser el medio para ayudar a sus personajes a encontrarse a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este estilo particular, es donde el autor finland\u00e9s ha podido explayar su idiosincrasia al m\u00e1ximo, al grado de ser una fuente de inspiraci\u00f3n para otros cineastas contempor\u00e1neos de renombre como Yorgos Lanthimos, Tsai Ming-Liang, y sobre todo para Jim Jarmusch, cuyos estilos han sido comparados con frecuencia. Incluso el norteamericano lo referencia de forma directa a manera de homenaje en su Night on Earth (1991). De hecho, ambos autores se han mencionado mutuamente como influencias de sus respectivas obras, compartiendo un gusto por una c\u00e1mara que se mueve poco y un montaje aparentemente simple. Adem\u00e1s de tener como lugar com\u00fan el humor a partir de lo excepcionalmente ordinario. Los personajes que casi no hablan son otro punto similar que se guarda con el cine de los directores antes enlistados, y a su vez, son producto de las influencias de grandes maestros como Jean Pierre-Melville, Robert Bresson o Yasujir\u00f4 Ozu. Con este \u00faltimo compartiendo m\u00e1s bien la elegancia para la composici\u00f3n cinematogr\u00e1fica, la cual el japon\u00e9s pr\u00e1cticamente perfeccion\u00f3 hasta su punto m\u00e1s sublime.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cine de Kaurism\u00e4ki podr\u00eda entonces parecer una entrada en un principio dif\u00edcil. Esta dificultad ha sido potenciada por el h\u00e1bito que se les ha impuesto a las audiencias modernas de consumir contenido sin reto alguno. En el caso particular de la comedia, un humor que no conf\u00eda en su propio p\u00fablico para poder descifrarlo, y que termina por tomarlo reh\u00e9n con sus gags baratos y facilones, dej\u00e1ndolos sin salida para arrancar de ellos las tan ansiadas risas. Es por esto que, cuando encontramos la graciosa y dolorosa iron\u00eda de un chofer de autobuses que se ha quedado sordo o de un hombre que contrat\u00f3 a un asesino a sueldo para matarse \u00e9l mismo, nos sentimos libres de re\u00edr, porque es, finalmente, una risa que nosotros mismos plantamos, regamos y cosechamos. Kaurism\u00e4ki, en este caso particular con <em>El Hombre sin pasado<\/em> (2002) y <em>Contrat\u00e9 un asesino a sueldo<\/em> (1990), nos da la libertad de aprender a burlarnos de la desdicha y sus jugarretas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de esto, las pel\u00edculas del cineasta n\u00f3rdico no tienen un tono exclusivamente sombr\u00edo. Logrando esquivar el manique\u00edsmo, consigue te\u00f1ir sus mundos de un ambiente agridulce muy similar al de la vida misma. Sobre todo con sus \u00faltimas dos obras, donde ha mostrado un lado mucho m\u00e1s optimista y alegre que el de sus primeros trabajos, en los que se adoptaba una visi\u00f3n mucho m\u00e1s cruda de un mundo desolado, y donde la presencia de alg\u00fan tipo de redenci\u00f3n o de esperanza era m\u00ednima, o hab\u00eda que escarbar en exceso para poder llegar a ella. Nada m\u00e1s hace falta darle un vistazo al t\u00edtulo de su \u00faltima pel\u00edcula, <em>Al otro lado de la esperanza<\/em> (2017), para darnos cuenta de que sus perspicacias han tomado otro enfoque, y que ahora parece estar tomando el rumbo del artista en el crep\u00fasculo de su carrera. Un camino m\u00e1s maduro y sensible, e incluso, tal vez, suavizado. Esta pel\u00edcula, junto con <em>Le Havre<\/em> (2011), conforman las primeras dos partes de una trilog\u00eda conceptual sobre la migraci\u00f3n. Se dice que el arte es un mero reflejo de lo que se vive como raza humana, y en el caso del trabajo del director, se ha visto salpicado expresamente por la crisis de los refugiados que atraviesa toda Europa. Estas dos pel\u00edculas presentan una posible soluci\u00f3n a uno de los fen\u00f3menos que m\u00e1s ha modificado a la sociedad como la conocemos, y que, en primera instancia puede parecer absurda, pero cada d\u00eda cobra m\u00e1s sentido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que, en un mundo donde cada vez entendemos menos cosas y la informaci\u00f3n nos abruma incesantemente, el arte se vuelve uno de los pocos escaparates para poder respirar. No necesariamente ignorar los problemas y dejarlos a un lado, sino simplemente observarlos desde otra perspectiva, alejarnos un poco. Por medio del humor, se nos presenta la oportunidad de burlarnos de nuestros propios problemas que nos hacen desdichados, para, por un breve momento, dejar de serlo. Y es con este cine que podemos entender que las mismas paradojas de la vida son, por naturaleza, chistosas. En el sentido de que las cosas podr\u00e1n nunca resolverse de acuerdo al plan, pero invariablemente se resuelven. En este tiempo finito que nos queda, recostarse y disfrutar ver al mundo caerse a pedazos no resulta tan disparatado si lo pensamos de esa forma. Kaurism\u00e4ki entiende mejor que nadie que, pase lo que pase, siempre habr\u00e1 tiempo para dos cosas: beber y re\u00edr.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Andr\u00e9s Garza Escobar<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cSe supone que es una comedia. No me re\u00ed una sola vez.\u201d se queja Lauri con su mujer instantes despu\u00e9s de salir del cine en Nubes a la deriva (1996). En las pel\u00edculas de Aki Kaurism\u00e4ki la comedia est\u00e1 oculta detr\u00e1s del antagonista. Un antagonista que, adem\u00e1s, no existe. O m\u00e1s bien, que jam\u00e1s tiene [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":2422,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2421","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2421"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2421\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2430,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2421\/revisions\/2430"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2422"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}