{"id":2365,"date":"2021-07-08T13:58:22","date_gmt":"2021-07-08T16:58:22","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2365"},"modified":"2023-03-28T14:46:38","modified_gmt":"2023-03-28T17:46:38","slug":"botanica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/07\/08\/botanica\/","title":{"rendered":"Bot\u00e1nica"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Do\u00f1a Florentina sali\u00f3 al jard\u00edn, cort\u00f3 unas flores del malv\u00f3n m\u00e1s grande y junt\u00f3 unas ramitas secas del pino. Tuvo que pasar por encima del diente de le\u00f3n. Para ella siempre hab\u00eda sido plaga, pero Josefa le atribu\u00eda poderes curativos. Ya que tanto le gustaba, arranc\u00f3 un pu\u00f1ado. Entr\u00f3 y decor\u00f3 a su hermana que la miraba desde el piso, con esa insistencia que tienen los muertos. Primero, los ojos. Era lo m\u00e1s urgente. Ah\u00ed puso las del malv\u00f3n, eran rojas con negro. Tom\u00f3 distancia, observ\u00f3, lade\u00f3 la cabeza en el mismo sentido que Josefa. S\u00ed. Quedaban lindas. Luego, en la boca entreabierta coloc\u00f3 las florcitas amarillas del diente de le\u00f3n. Una al lado de la otra, en hilera. Las intercal\u00f3 con algunas de las hojitas. No. Resaltaban la mueca. Las sac\u00f3 y las volvi\u00f3 a colocar formando un ramillete. Ahora s\u00ed. Josefa iba tomando color. Us\u00f3 las ramitas del pino para tapar el charco de sangre. En unos d\u00edas estar\u00eda seco y podr\u00eda completar el arreglo con algunas pi\u00f1as que ya empezaban a caer. Era la mejor \u00e9poca del a\u00f1o para eso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Record\u00f3 lo que hab\u00eda o\u00eddo decir m\u00e1s de una vez a diferentes artistas, la clave de la creaci\u00f3n es darle aire a la obra, dejarla descansar. Pens\u00f3 que era como preparar masa de hojaldre. Un doblez y a la heladera. Se le da tiempo, una hora por lo menos. Y ah\u00ed, reci\u00e9n, la segunda vuelta. Hay que ser paciente y esperar, para poder ir por la tercera. Lo mismo para la cuarta. Y as\u00ed, hasta terminar. Josefa era su masa de hojaldre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">El resto de la tarde, se dedic\u00f3 a contemplarla. Imagin\u00f3 los mil recorridos diferentes que p\u00e9talos, tallos y hojas podr\u00edan hacer por las arrugas del vestido, por los pliegues de la piel.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Al d\u00eda siguiente, se dispuso a terminar el trabajo. Sali\u00f3 a buscar flores blancas, pero no encontr\u00f3 las que quer\u00eda. Se conform\u00f3 con unas margaritas. Tom\u00f3 algunas petunias violetas. Y, para terminar, unas hojitas de menta. Aportar\u00edan una frescura original, inesperada. Con mucho cuidado y dedicaci\u00f3n distribuy\u00f3 las petunias sobre el torso y con las otras cubri\u00f3 las manos. Como toque final, tom\u00f3 las hojas de menta y dej\u00f3 que se deslizaran entre sus dedos. Vio c\u00f3mo flotaban, c\u00f3mo quedaban por un momento suspendidas en el aire. Luego, poco a poco, ca\u00edan y perfumaban la muerte.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando termin\u00f3, se dio cuenta de que las flores y las hojas empezar\u00edan a perder su fuerza y su color. Josefa tambi\u00e9n. Se marchitar\u00edan. Las flores. La hermana. Su obra de arte estaba viva.\u00a0Como al hojaldre, la dej\u00f3 descansar. Una hora, m\u00ednimo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por <strong>Eliana Yunez<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda de Edna St Vincent Millay, casa de Mitchell Kennerley, Mamaroneck, Nueva York, 1914.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Do\u00f1a Florentina sali\u00f3 al jard\u00edn, cort\u00f3 unas flores del malv\u00f3n m\u00e1s grande y junt\u00f3 unas ramitas secas del pino. Tuvo que pasar por encima del diente de le\u00f3n. Para ella siempre hab\u00eda sido plaga, pero Josefa le atribu\u00eda poderes curativos. Ya que tanto le gustaba, arranc\u00f3 un pu\u00f1ado. 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