{"id":2342,"date":"2021-07-02T09:59:54","date_gmt":"2021-07-02T12:59:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2342"},"modified":"2021-07-02T11:15:41","modified_gmt":"2021-07-02T14:15:41","slug":"frontera-sur-i-los-conductos-tubos-de-escape","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/07\/02\/frontera-sur-i-los-conductos-tubos-de-escape\/","title":{"rendered":"Frontera Sur I &#8211; Los Conductos &#8211; Tubos de escape"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cEstamos rodeados por una pila de gente muerta, y esa pila solo est\u00e1 creciendo, desde antes de que naci\u00e9ramos, y ya est\u00e1 tan alta que tap\u00f3 el cielo. Es por eso que todo est\u00e1 tan oscuro.\u201d <\/em>Siete A\u00f1os en Mayo (2019) &#8211; Affonso Uchoa<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\nEl director colombiano Camilo Restrepo conoci\u00f3 el 2013 a Pinky, \u00e9l ven\u00eda saliendo de varios a\u00f1os de vivir en una secta religiosa bajo el mano de una especie de gur\u00fa que se hac\u00eda llamar El Padre. All\u00ed adoctrinaron a muchos j\u00f3venes, se realizaban distintos trabajos en serie, se normalizaba la sumisi\u00f3n, la obediencia ciega, se violentaba diariamente la vida de aquellos amparados bajo el control de El Padre. Por eso, cuando Restrepo conoce a Pinky este \u00faltimo quiere vengarse de El Padre y as\u00ed salvar a los que a\u00fan se mantienen en la secta. Cargado a\u00fan de la violencia sufrida, ve\u00eda como una salida obvia el asesinato de su antiguo gur\u00fa. Pero llegaron, luego de muchas conversaciones, a otra conclusi\u00f3n: hab\u00eda que matarlo, pero en una pel\u00edcula, <em>Los Conductos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Restrepo se inspir\u00f3 bastante en la &#8220;Eleg\u00eda a Desquite&#8221; que hiciera a mediados del siglo pasado el escritor Gonzalo Arango, principal impulsor del nada\u00edsmo y luego enemigo declarado del movimiento de vanguardia que \u00e9l mismo form\u00f3 al transitar desde el ate\u00edsmo liberal al misticismo. Desquite, el hombre a quien dedica dicha eleg\u00eda, no es m\u00e1s que Jos\u00e9 William Aranguren, un bandolero y sicario famoso por sus emboscadas y cruentas masacres. El alias se debe a que su padre y hermano fueron asesinados, adem\u00e1s de que todos sus bienes fueron despojados. Lo dice bastante mejor Arango:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEn adelante, este hombre, o mejor, este ni\u00f1o, no tendr\u00e1 m\u00e1s ley que el asesinato. Su patria, su gobierno, lo despojan, lo vuelven asesino, le dan una sicolog\u00eda de asesino. Seguir\u00e1 matando hasta el fin porque es lo \u00fanico que sabe: matar para vivir (no vivir para matar). S\u00f3lo le ense\u00f1aron esta lecci\u00f3n amarga y mortal, y la har\u00e1 una filosof\u00eda aplicable a todos los actos de su existencia. El terror ha devenido su naturaleza, y todos sabemos que no es f\u00e1cil luchar contra el Destino. El crimen fue su conocimiento, en adelante s\u00f3lo podr\u00e1 pensar en t\u00e9rminos de sangre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gonzalo Arango dicta la absoluci\u00f3n de Desquite pues ve que el origen de toda la violencia perpetrada por \u00e9l parte con el despojo, de su familia y de su hogar, de lo \u00fanico que ten\u00eda en el mundo. En ese ejercicio de absoluci\u00f3n Arango analiza aquellos <em>conductos<\/em> por los que la violencia transita al punto de tomarse una vida entera. El caso de Pinky no es distinto, despojado de su familia y futuro, sometido a trabajar y obedecer, fue v\u00edctima de toda aquella violencia que permite el Estado y la sociedad en su conjunto, nadie hizo algo por \u00e9l, por su sufrimiento. Es normal entonces que se vea a s\u00ed mismo como un conducto m\u00e1s de esa violencia, que sienta que el camino de su venganza fue trazado hace tiempo, no porque sea \u00e9l un asesino sino porque como dice Arango \u201cla vida es a veces asesina\u201d y \u201cnunca [\u2026] fue tan mortal para un hombre\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De esta forma el relato de venganza de Pinky se inscribe en la historia colombiana, en aquella que desde el Bogotazo en 1948 est\u00e1 marcada por la violencia del bipartidismo, los paramilitares, el narcotr\u00e1fico y los conflictos armados con guerrillas, pero que adem\u00e1s de aquellos sucesos de gran envergadura tiene focalizaciones m\u00e1s acotadas, como los barrios controlados por pandillas que menciona Restrepo en su cortometraje <em>Como crece la sombra cuando el sol declina <\/em>(2014), o las impresiones de la violencia que viven en la tinta de los diarios y la de los tatuajes que aborda en <em>La<\/em> <em>Impresi\u00f3n de una guerra <\/em>(2015). La violencia se reproduce en serie, y para que esto ocurra debe tener sus caminos, sus lugares exclusivos de tr\u00e1nsito: las bandas militares, el trabajo forzado, la represi\u00f3n policial, fen\u00f3menos que Restrepo muestra en <em>Los Conductos<\/em> para reforzar la idea de que aquella doctrina de la violencia est\u00e1 presente en much\u00edsimos aspectos de la vida en Colombia, no solo en los conflictos rurales, sino tambi\u00e9n en una gran ciudad como Medell\u00edn, que ha sido representada ampliamente en el cine de V\u00edctor Gaviria, por ejemplo en <em>Rodrigo D: No futuro <\/em>(1990) y m\u00e1s recientemente en <em>La Mujer del Animal <\/em>(2016), pel\u00edculas que tratan, entre otras cosas, de la l\u00f3gica vertical de la violencia en Medell\u00edn, en la que los barrios pobres establecidos en cerros tienden a entablar una relaci\u00f3n sumamente problem\u00e1tica con el centro, con la parte desarrollada de la ciudad. No en vano, tanto en esas dos pel\u00edculas como en <em>Los Conductos, <\/em>hay diversos encuadres que establecen la relaci\u00f3n jer\u00e1rquica entre el sujeto precarizado y la ciudad desarrollada a partir de la articulaci\u00f3n visual del eje centro-periferia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Restrepo pareciera pintar un gran mural que podemos ver en su totalidad si somos capaces de alejarnos unos pasos para observar todos esos conductos subterr\u00e1neos, los orificios en los cuerpos, los hoyos en las calles, las bodegas abandonadas, las autopistas vac\u00edas. Pinky, por ser parte de estos conductos, es capaz de verlos en toda su dimensi\u00f3n y de saber, por lo tanto, que es imposible escapar de ellos, que la doctrina est\u00e1 en todos lados, que se reproduce en serie como esas camisetas de marca que la secta luego vende. Restrepo se preocupa bastante por enfatizar en la fluidez de esta doctrina de violencia, mueve la c\u00e1mara entre orificios, como si toda su pel\u00edcula fuesen t\u00faneles unidos por diversas tuber\u00edas, por vasos comunicantes cuyo contenido es toda esa violencia comprimida que la superficie no deja salir y destina a lo subterr\u00e1neo. El montaje acompa\u00f1a esta fluidez, enlaza las im\u00e1genes de manera que la relaci\u00f3n entre conductos evidencie el despliegue del procedimiento y la violencia como parte de una misma estructura narrativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La relaci\u00f3n creativa que establecen Pinky con Restrepo no concibe al cine como un escape de aquella violencia sino como una resignificaci\u00f3n, como un medio de crear la posibilidad de ficcionar la propia realidad para ser capaces de lidiar nuevamente con ella, de que el cine sea el tubo de escape que permita a aquellos conductos descomprimirse, y que Pinky, de esta forma, pueda volver a la superficie, all\u00ed donde es posible respirar otra cosa. Lo dec\u00eda Ranci\u00e9re a prop\u00f3sito de <em>Vitalina Varela<\/em> y lo que Pedro Costa logra ficcionando la vida de Ventura y tantos otros: \u201cRecordando sus l\u00edneas y la manera correcta de decirlas, han podido, por un momento, recuperar la capacidad de ser hombres que recuerdan, hombres que no rompen su mundo\u201d, as\u00ed el cine abre una nueva dimensi\u00f3n de lo performativo donde la actuaci\u00f3n, o m\u00e1s bien, la acci\u00f3n de ponerse en acto a uno mismo, permite la reformulaci\u00f3n de la propia historia y sobre todo de los afectos asociados a esos hechos, Pinky ya no es el mismo de antes y la culpa la tiene la pel\u00edcula de Restrepo, o mejor, la culpa es del cine.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La maestr\u00eda pict\u00f3rica de Restrepo ayuda a que este proceso sea sumamente atractivo visualmente, apoyado en el 16 mm y sus colores expresivos, y con una secuencia de cr\u00e9ditos iniciales y finales preciosa, Restrepo crea una atm\u00f3sfera de violencia, un mundo alternativo a la superficie donde reina la oscuridad l\u00fagubre de los subterr\u00e1neos de los que parece no haber salida alguna, una gigantograf\u00eda de naturaleza muerta en la que \u201cno deja una fe intacta ni un \u00eddolo en su sitio\u201d tal como dijese Gonzalo Arango en el primer manifiesto nada\u00edsta, redondeando el c\u00edrculo que posibilit\u00f3 la ficci\u00f3n, preguntando finalmente sobre la figura de Pinky, as\u00ed como Arango preguntase sobre la tumba de Desquite \u201c\u00bfNo habr\u00e1 manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/p>\n<p>Agradecimientos a Mart\u00edn Campos, Luc\u00eda Salas y Ramiro Sonzini por la edici\u00f3n de este texto en el marco del taller de cr\u00edtica de cine de Transcinema 2020.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEstamos rodeados por una pila de gente muerta, y esa pila solo est\u00e1 creciendo, desde antes de que naci\u00e9ramos, y ya est\u00e1 tan alta que tap\u00f3 el cielo. Es por eso que todo est\u00e1 tan oscuro.\u201d Siete A\u00f1os en Mayo (2019) &#8211; Affonso Uchoa El director colombiano Camilo Restrepo conoci\u00f3 el 2013 a Pinky, \u00e9l [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":2343,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2342","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2342"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2342\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2344,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2342\/revisions\/2344"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2343"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}