{"id":2333,"date":"2021-06-30T13:07:11","date_gmt":"2021-06-30T16:07:11","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2333"},"modified":"2021-06-30T13:18:13","modified_gmt":"2021-06-30T16:18:13","slug":"pajarito-gomez-variaciones-sobre-la-incomunicabilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/06\/30\/pajarito-gomez-variaciones-sobre-la-incomunicabilidad\/","title":{"rendered":"Pajarito G\u00f3mez, variaciones sobre la incomunicabilidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">En 1965 Rodolfo Kuhn realiza <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pajarito G\u00f3mez \u2013 Una vida feliz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, un retrato tragic\u00f3mico de los medios de comunicaci\u00f3n y su utilizaci\u00f3n en la Argentina.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las cosas que m\u00e1s me impactaron en esta primera visi\u00f3n del film fueron dos: la variedad y al mismo tiempo precisi\u00f3n en el uso de la forma, y sobre todo la actualidad de las tem\u00e1ticas. La estructura f\u00edlmica adoptada por Kuhn es muy particular, interpela continuamente el lenguaje mismo, haci\u00e9ndonos entrar y salir de la puesta en escena. A pesar de esto, la narraci\u00f3n es s\u00f3lida. Se nos presenta una obra que mezcla cine, televisi\u00f3n y foto novela. Una combinaci\u00f3n audiovisual que logra estar en pie sin problemas, como una especie de collage en movimiento.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">A partir de los cr\u00e9ditos iniciales, compuestos \u00fanicamente por primeros planos del protagonista, se puede intuir cual es la soluci\u00f3n narrativa adoptada. Las im\u00e1genes fijas del comienzo se presentan cada vez con \u00e1ngulos y tama\u00f1os diferentes, mostrando a menudo la boca del artista. Pero de los labios de Pajarito no sale alg\u00fan sonido, la \u00fanica fuente sonora proviene de una m\u00fasica instrumental extradieg\u00e9tica. Un grito asfixiado por una intervenci\u00f3n externa. Y es justamente esta la idea, el prop\u00f3sito, que ronda alrededor del filme: manifestar a quien est\u00e1 escondido detr\u00e1s de una cierta personalidad medi\u00e1tica, moviendo los hilos. La elecci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica adoptada re\u00fane &#8220;la realidad&#8221; con la ficci\u00f3n. Estas dos l\u00edneas narrativas componen la obra, permiti\u00e9ndonos ver m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias, y elevando al espectador a una posici\u00f3n privilegiada que le permite tomar consciencia de toda la tipolog\u00eda de informaciones medi\u00e1ticas que lo rodean.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La pel\u00edcula tambi\u00e9n nos muestra la imposibilidad de comunicaci\u00f3n entre los protagonistas. No hay un verdadero punto de encuentro entre Pajarito y su mam\u00e1, tampoco entre \u00e9l y la novia ocasional, a\u00fan menos entre \u00e9l y los periodistas y directores de televisi\u00f3n. Esta caracter\u00edstica me hizo recordar a otro autor que, siempre en esos a\u00f1os, hizo de la incomunicabilidad el foco de su obra art\u00edstica, es decir Michelangelo Antonioni. En particular, la secuencia en la cual, durante el acto sexual entre Pajarito y la novia ficticia, aparecen los lugares en donde estuvieron juntos durante el d\u00eda. Se los presenta vac\u00edos, sin personaje alguno. Lugares deca\u00eddos como los del final de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">L&#8217;eclisse <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Michelangelo Antonioni, 1962) que representan, tambi\u00e9n en este caso, todos los sitios en la cual la joven pareja italiana empez\u00f3 a frecuentarse. Me parece interesante c\u00f3mo ambos directores, a trav\u00e9s de la utilizaci\u00f3n del espacio, logran expresar conceptos muy emotivos y humanos. Logran sustituir, y en cierto modo superar, la sensibilidad de un primer plano de un personaje llorando, sin mostrar rostro alguno.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por lo que concierne a la construcci\u00f3n de los personajes representados hay una deshumanizaci\u00f3n colectiva. Nunca llegaremos a saber el verdadero nombre del protagonista; su apodo, o mejor dicho su seud\u00f3nimo, es la \u00fanica forma con que todos se refieren a \u00e9l. Con respecto a los dem\u00e1s, todos parecen robots menos la mam\u00e1 de Pajarito. En la \u00fanica escena que le concierne vemos uno de los pocos momentos de humanidad de toda la pel\u00edcula. No hay espacio para los sentimientos, todo es mec\u00e1nico. Hasta el acto sexual parece no emocionar positivamente a los personajes. Se nos pone de frente una actuaci\u00f3n continua, en la cual es necesario pasar de una pose a la otra, tan r\u00e1pido como una grabadora de audio pasa de &#8220;STOP&#8221; a &#8220;REPRODUCCI\u00d3N&#8221;.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Y tambi\u00e9n veo otra conexi\u00f3n con el director italiano. Esta vez con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Il grido <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(Michelangelo Antonioni, 1957). Ambos filmes terminan con un grito terror\u00edfico y, creo, se parecen tambi\u00e9n en las situaciones por la cual ocurre. Tanto en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Il grido <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">como en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pajarito G\u00f3mez <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">unas mujeres terminar\u00e1n emitiendo un grito despu\u00e9s de la muerte de los protagonistas, con la cual ten\u00edan un v\u00ednculo afectivo. En el primer caso se trata de un film lleno de silencios en la cual el brusco sonido final emitido por la co-protagonista resulta, por consecuencia directa, rumoroso y desestabilizador. En cambio en la obra de Kuhn la situaci\u00f3n es casi la opuesta, ya que hay muchos sonidos en toda la pel\u00edcula. Pero lo que pasa en el final es sorprendente: el director permite a la chica expresar su dolor en medio del caos en la cual se estuvo lentamente ahogando. Improvisadamente, mientras la canci\u00f3n del protagonista suena en su mismo funeral, se baja el volumen. Mirando a los ojos al espectador, la chica nos despierta del sue\u00f1o de la ficci\u00f3n, acompa\u00f1ados a &#8220;volver a la realidad&#8221;. Haciendo un paralelismo con el principio de la pel\u00edcula, Pajarito, reflejo de Viviana, finalmente, logra hacer sentir su voz.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Las imposiciones frente a Pajarito son totales y tienen que ver con la creaci\u00f3n de un nuevo mito. No importa cual efectivamente sea el pasado hist\u00f3rico del cantante, lo importante es crear uno que sea lo m\u00e1s atractivo y memorable posible. La imagen que se <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">nos devuelve es la de un buen cristiano altruista pero sin embargo, en varias escenas, se nos muestra al protagonista de manera totalmente diferente. Su forma de vestir, su conducta en p\u00fablico, y las canciones que cosen a medida de el, son la m\u00e1scara que Pajarito lleva cuando las c\u00e1maras est\u00e1n prendidas. Lejos de ellas conocemos a la verdadera personalidad del protagonista: un hombre borracho, ego\u00edsta y ap\u00e1tico. Un personaje que parece haber perdido el inter\u00e9s y las ganas de pasar el tiempo con su propia madre, y que de frente a los rechazos de una chica conocida hace muy poco no es capaz de frenar sus instintos sexuales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">La obra se refiere muy claramente a la televisi\u00f3n \u00bfpero qu\u00e9 pasa con el cine? Creo que el director con esta pel\u00edcula quiere afirmar que el rol del cine podr\u00eda ser el de iluminar a las mentes. En este caso, revelando lo que la tv esconde. Trayendo a la luz lo rid\u00edculo de algunos programas televisivos. Y hace todo esto a trav\u00e9s de una cr\u00edtica sutil y que juega con los mismos estilemas de dicho medio de comunicaci\u00f3n, en cierta manera se podr\u00eda considerar esta pel\u00edcula como un estudio sem\u00e1ntico y conceptual de la televisi\u00f3n. Pero a la vez, en ciertos puntos y sobre todo en el final, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pajarito Gomez <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">resulta muy aterrador. De improviso en el rostro del espectador ya no hay espacio para las arrugas causadas por las sonrisas. La expresi\u00f3n ausente del protagonista se refleja con el del visor que, incapaz de taparse los o\u00eddos de frente a ese grito, no puede hacer nada m\u00e1s que soportar la tragedia personal que los protagonistas acaban de experimentar.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Por <strong>Roberto Valdivia<\/strong><\/p>\n<p>*TEXTO REALIZADO DURANTE EL TALLER DE <i>LA VIDA \u00daTIL <\/i>ESCRIBIR SOBRE CINE<br \/>\n<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1965 Rodolfo Kuhn realiza Pajarito G\u00f3mez \u2013 Una vida feliz, un retrato tragic\u00f3mico de los medios de comunicaci\u00f3n y su utilizaci\u00f3n en la Argentina.\u00a0 Las cosas que m\u00e1s me impactaron en esta primera visi\u00f3n del film fueron dos: la variedad y al mismo tiempo precisi\u00f3n en el uso de la forma, y sobre todo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":2334,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2333","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2333","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2333"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2333\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2335,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2333\/revisions\/2335"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2334"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2333"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2333"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2333"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}