{"id":2328,"date":"2021-06-29T12:03:27","date_gmt":"2021-06-29T15:03:27","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2328"},"modified":"2021-06-29T12:23:56","modified_gmt":"2021-06-29T15:23:56","slug":"todos-tenemos-un-vacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/06\/29\/todos-tenemos-un-vacio\/","title":{"rendered":"Todos tenemos un vac\u00edo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Ten\u00eda en su pecho un prominente agujero. Pr\u00e1cticamente lo atravesaba de un lado a otro. Su di\u00e1metro era de unos 10 cent\u00edmetros y se hallaba, justamente, en medio de su estern\u00f3n, paralelo a sus pectorales. Para cualquiera esto implicar\u00eda variados problemas; fortuitamente, su cuerpo se hab\u00eda adaptado a la \u201cdeformaci\u00f3n\u201d que crec\u00eda con los a\u00f1os, propiciando un ininterrumpido funcionamiento de su organismo. Solo deb\u00eda tener precauci\u00f3n con ciertos alimentos: los c\u00edtricos, los altos en grasa y fermentados; estos le produc\u00edan una terrible acidez estomacal y, en consecuencia, un ardor en los bordes de su ausencia. La vida social la disimulaba con la ropa: una polera, un chaleco, una jardinera, bastaban para ser uno m\u00e1s del mont\u00f3n. Sin embargo, nadie lo hab\u00eda visto completamente desnudo, al menos, desde que el orificio comenz\u00f3 a hacerse m\u00e1s visible. Le hab\u00eda aparecido a finales de la ense\u00f1anza b\u00e1sica, junto con sus primeros orgasmos. Pero era realmente algo imperceptible. Solo una sensaci\u00f3n que lo invad\u00eda cuando eyaculaba y quedaba tendido sobre la cama, deshecho, nost\u00e1lgico, similar a los atardeceres de un d\u00eda domingo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acostumbraba a hurguetearlo en la intimidad, acarici\u00e1ndolo con su dedo en un sinf\u00edn de c\u00edrculos viciosos. Al principio lo odiaba, no quer\u00eda tenerlo o, mejor dicho, quer\u00eda tener algo all\u00ed donde nada hab\u00eda; lo rellenaba con todo tipo de cosas: greda, engrudo, barro, telas, plasticina; una vez, incluso, se puso un jir\u00f3n de salame, pero se lo quit\u00f3 de inmediato porque era algo repugnante; despu\u00e9s de eso, estuvo todo un d\u00eda refreg\u00e1ndose con un cepillo de dientes para librarse del olor a embutido de cerdo ahumado. Al cont\u00e1rselo a su madre, \u00e9sta le propuso utilizar un trozo de madera. Le mand\u00f3 a fabricar uno a su medida y as\u00ed anduvo durante alg\u00fan tiempo. Sin embargo, lo dej\u00f3 de usar porque paulatinamente sent\u00eda los s\u00edntomas de pinocho en su organismo, y no quer\u00eda convertirse en eso. Tras visitar a los escasos doctores que le ofrec\u00eda el pueblo en donde viv\u00eda y obtener la misma respuesta: \u201cEs normal, mientras su cuerpo siga funcionando, es solo algo est\u00e9tico, incluso de la edad, se pasar\u00e1 con los a\u00f1os\u2026\u201d, no le qued\u00f3 otra opci\u00f3n m\u00e1s que resignarse a la aceptaci\u00f3n de un cuerpo inconcluso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como es de suponer, su adolescencia y, por ende, vida sexual, estuvieron profundamente\u00a0 enmarcadas por esta depresi\u00f3n en su zona pectoral. Su primera novia era mayor por dos a\u00f1os que \u00e9l, y ya hab\u00eda experimentado lo suficiente como para guiarlo en los placeres del sexo. Al principio no tuvieron problemas. Siempre que lo hac\u00edan estaban a medio vestir. O ella con vestido y sostenes, o una blusa lo bastante el\u00e1stica para desgarrar la imaginaci\u00f3n de vez en cuando; o \u00e9l con polera, siempre con polera de hecho, y el pantal\u00f3n hasta los tobillos como un par de grilletes. La idea era estar preparados en caso de cualquier percance inesperado: la llegada de sus padres, o su hermano peque\u00f1o abriendo la puerta, o que un degenerado los estuviese grabando cuando lo hac\u00edan en el terreno bald\u00edo cercano a la casa de su novia. Todo depend\u00eda seg\u00fan el contexto y las circunstancias. El sexo a esa edad no era algo que se disfrutara plenamente, m\u00e1s bien se practicaba en su mayor\u00eda como un escape de la infancia, como una travesura de adultos. Sin embargo, el idilio no durar\u00eda mucho. Todo se fue al carajo cuando ella le quiso quitar la polera.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Ya po, qu\u00edtatela, si tengo la casa sola hasta ma\u00f1ana\u2026<\/li>\n<li>Prefiero que no\u2026<\/li>\n<li>\u00bfPor qu\u00e9?<\/li>\n<li>Porque no.<\/li>\n<li>\u00a1Esto es rid\u00edculo! Yo estoy completamente desnuda ante ti, \u00bfacaso no me amas?<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma tarde se acab\u00f3. Se quedaron con un orgasmo atascado y la consagraci\u00f3n de la adolescencia en sus manos. Su ex se hab\u00eda encargado de que todos se enteraran de la extra\u00f1a conducta que hab\u00eda tenido, y el rumor se disip\u00f3 en todo el colegio y en todo el pueblo. Al contrario de lo que se esperaba, hab\u00eda ganado popularidad y no le iba mal, pero era como si la mayor\u00eda de las chicas quisieran estar con \u00e9l, m\u00e1s que por otra cosa, para descubrir el misterio. Todas sus relaciones culminaban cuando intentaban, desesperadamente, desgarrarle su secreto. Opt\u00f3 por la abstinencia, a pesar de los diversos riesgos que susurraban en los pasillos de lo que suced\u00eda cuando un hombre est\u00e1 falto de sexo; que un t\u00edo de un amigo muri\u00f3 de c\u00e1ncer a la pr\u00f3stata, que a otro t\u00edo le salieron escamas en los test\u00edculos, que otro se hab\u00eda enamorado de un maniqu\u00ed y por alguna raz\u00f3n hab\u00eda terminado en la c\u00e1rcel\u2026 En fin, respir\u00f3 hondo y se lo propuso, al menos, hasta encontrar a alguien que desconociera el chisme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue as\u00ed como los a\u00f1os pasaron y se gradu\u00f3 y por fin abandonar\u00eda aquel pueblo abrasador. Se hab\u00eda reservado el derecho de admisi\u00f3n, siendo, su mano izquierda, la \u00fanica amante y mejor amiga. Ten\u00eda como objetivo estudiar alguna profesi\u00f3n que le ayudara a esclarecer y descubrir la cura para su extra\u00f1o caso. Estaba entre medicina, biolog\u00eda o fisioterapia. Solo olvidaba un peque\u00f1o detalle, le iba p\u00e9simo en ciencias naturales, y su puntaje en la prueba de selecci\u00f3n universitaria no revel\u00f3 lo contrario. Estudi\u00f3 periodismo. No era algo que le apasionara, pero su puntaje era bueno, adem\u00e1s su premisa era escapar de aquel pueblo, luego ver\u00eda lo que har\u00eda. Pudo optar a la gratuidad y alguna que otra beca. Su madre le ayudar\u00eda monetariamente hasta que \u00e9l encontrase trabajo. Se despidi\u00f3 de su mejor amigo, Manuel, un joven manco con el cual sent\u00eda un v\u00ednculo muy particular y parti\u00f3. De cierta forma, sent\u00eda envidia de Manuel, ya que \u00e9ste pod\u00eda mostrar su carencia sin disimulo, en cambio \u00e9l se ve\u00eda obligado a esconderla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ciudad le impresionaba y tend\u00eda a estar pegado en la ventana de la micro observando el paisaje de las calles. Era como el bosque de su pueblo, pero lleno de edificios y cemento. Hab\u00eda conseguido un trabajo de garz\u00f3n en una cafeter\u00eda central los fines de semana, respond\u00eda positivamente a las clases de periodismo, m\u00e1s por instinto que por costumbre, y en las tardes se pasaba a la facultad de medicina e ingresaba como oyente a las asignaturas de Anatom\u00eda I, de Medicina y sociedad, de Biolog\u00eda celular y molecular, de Gen\u00e9tica, de Bio\u00e9tica, y as\u00ed un sinf\u00edn de <em>icas<\/em> e <em>inas<\/em> que no comprend\u00eda en absoluto. Mortificado por su negligencia intelectual, un d\u00eda decidi\u00f3 dedicarse de lleno a lo que estaba estudiando, ser el mejor, hacer dinero, y pagar sus propios servicios m\u00e9dicos. \u201cCon dinero puedo hacer lo que sea\u2026\u201d, pensaba mientras estudiaba para el examen final de <em>Derecho a la comunicaci\u00f3n y libertad de expresi\u00f3n<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al comienzo estaba bien, la convicci\u00f3n le bastaba y su esmero por develar el misterio que literalmente lo carcom\u00eda, le entregaba la voluntad suficiente. Se hab\u00eda eximido de \u00a0todas las asignaturas hasta tercer a\u00f1o y as\u00ed hubiese seguido al cuarto y al quinto de no ser por la inevitable pesadumbre que crec\u00eda en su pecho. Se miraba en el espejo del ba\u00f1o por las noches y le perturbaba lo grande que estaba; pod\u00eda, incluso, cruzar su pu\u00f1o a trav\u00e9s de \u00e9l perfectamente. \u201cA este ritmo voy a desvanecerme sin siquiera sacar una hora al m\u00e9dico\u2026\u201d, pensaba y se acurrucaba entre las sabanas de su cama y lloraba ahogadamente para no despertar a los dem\u00e1s compa\u00f1eros de la pensi\u00f3n. Fue as\u00ed como dej\u00f3 de preocuparle el estudio y los ex\u00e1menes junto con las relaciones p\u00fablicas y su proyecto de periodismo digital, y se dedic\u00f3 a vagar por las calles de aquella l\u00fagubre ciudad que apenas conoc\u00eda. Entonces, mientras caminaba al borde de la explanada y sent\u00eda esa carencia que lo caracterizaba, se encontr\u00f3 con un particular grupo. Eran cuatro: tres hombres y una mujer. Gente normal y corriente a simple vista y de una presencia casi inexistente, voluble; vest\u00edan ropas formales, pero sudadas de alcohol y manchadas de orina; habr\u00e1n bordeado los 30 a 40 a\u00f1os. Se les acerc\u00f3 y de inmediato entablaron una comunicaci\u00f3n bastante fluida.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>\u00bfY qu\u00e9 hacen aqu\u00ed? \u2013 Les preguntaba entrando un poco m\u00e1s en confianza.<\/li>\n<li>Nos gusta sentarnos, embriagarnos y <em>detener el mundo<\/em> mientras podamos\u2026<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de \u201cdetener el mundo\u201d le gustaba y pens\u00f3 que \u00e9l mismo hab\u00eda estado tratando de hacer eso durante todo este tiempo, pero lo \u00fanico que hab\u00eda conseguido era acelerarlo a\u00fan m\u00e1s. Bebieron de la misma caja de vino y rieron y lloraron hasta el amanecer, tendidos en esa esquina iluminada por un poste que parpadeaba sistem\u00e1ticamente. Esa noche, ese fragmento de la ciudad era el universo completo y, el cosmos, un ex-abogado, una vendedora de autom\u00f3viles, un cartero y un ex-m\u00fasico de Orquesta Sinf\u00f3nica. Todos una manga de fracasados y resentidos. Sin contar al perro que estaba durmiendo a un lado del cosmos, como recostado sobre una galaxia alterna y escuchando desde un t\u00fanel de gusano las imposibilidades de la humanidad. El muchacho se sent\u00eda bastante c\u00f3modo entre ellos. No deb\u00eda aparentar nada y sinti\u00f3, incluso, que pod\u00eda revelarles su secreto. Pero no lo hizo. Prefiri\u00f3 escuchar; y all\u00ed estaba, escuchando la historia del ex-abogado y de c\u00f3mo lo hab\u00eda perdido todo por una mujer.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>Nunca cambies una cabeza por un culo, ni\u00f1o, no vale la pena\u2026 &#8211; Le dec\u00eda mientras buscaba alg\u00fan concho de vino al fondo de la caja.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y se imaginaba la horrorosa inversi\u00f3n de un culo por una cabeza y se daba cuenta de que \u00e9l ni si quiera se hab\u00eda dado la oportunidad de perderlo todo. Estos a\u00f1os le hab\u00edan parecido una verdadera carrera, no se deten\u00eda en los detalles como una amistad o un amor\u00edo, como una sopa caliente reci\u00e9n servida por su madre cuando le iba a ver en invierno, o un chapuz\u00f3n en el lago que desaparec\u00eda con los a\u00f1os; hab\u00eda dejado de disfrutar y de ser feliz y, con ello, de existir. Su prop\u00f3sito se remit\u00eda a un hecho futuro, a algo totalmente incierto e inexistente, y que no pod\u00eda permit\u00edrselo fallar. Ahora estaba dando un paso y cruzando la l\u00ednea. No sab\u00eda hacia d\u00f3nde, pero era distinto. Y quiz\u00e1, en eso distinto, la l\u00ednea se borrar\u00eda y, por lo tanto, no habr\u00eda nada que cruzar. Durmi\u00f3 durante todo el d\u00eda y la noche y al despertar se encontr\u00f3 con una terrible acidez producto del fermentado. Las cavidades de su abertura estaban irritadas y le ard\u00edan. Se unt\u00f3 unas telas h\u00famedas y las dej\u00f3 reposar. No recordaba qu\u00e9 d\u00eda era, pero parec\u00eda ser s\u00e1bado o domingo. Hubiese deseado sentir la brisa de la madrugada, pero en su habitaci\u00f3n no hab\u00eda ventanas. Solo algunos eran los afortunados de poder arrendar una pieza con vista al mar. De todas formas, pod\u00eda ir a la cocina, all\u00ed hab\u00eda una donde sol\u00eda apoyarse y so\u00f1ar. Sin embargo, no pod\u00eda abandonar aquella posici\u00f3n de paciente hospitalizado debido a los vendajes. Entonces comenz\u00f3 a permit\u00edrselo. Comenz\u00f3 a soltar a ojos cerrados mientras sent\u00eda c\u00f3mo la irritaci\u00f3n se apaciguaba. Hab\u00eda adquirido la conducta meticulosa de alguien que teme ser visto tal como es. Y, por lo tanto, hab\u00eda dejado de ser \u00e9l. Ahora la problem\u00e1tica era: <em>\u00bfQui\u00e9n era?<\/em> Cuando una persona se rinde ante los vicios, esta persona se abandona a s\u00ed misma y pasa a ser un \u201cotro\u201d, alguien que es (existe) por y gracias a estos mismos. Y \u00e9l no estaba muy lejano al caso. Entonces le volv\u00eda la pregunta, \u201c\u00bfQui\u00e9n era \u00e9l, en realidad? \u00bfHab\u00eda sido \u00c9L todo este tiempo? \u00bfY, si no era \u00e9l, qui\u00e9n hab\u00eda sido entonces?\u201d Y se miraba el agujero quit\u00e1ndose los vendajes y las cavidades ahora le parec\u00edan acantilados y su cara se llenaba de horror.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><em>\u00bfHab\u00eda sido posible\u2026?<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre todas sus reflexiones recostado y mirando al techo, que era lo m\u00e1s parecido al mar que ten\u00eda, record\u00f3 a una compa\u00f1era que le agradaba bastante; no se acordaba del nombre, pero algo en su mirada nost\u00e1lgica le dec\u00eda que podr\u00eda ayudarle en esto de \u201cperderlo todo\u201d, y, quiz\u00e1, hasta lograse \u201cdetener el mundo\u201d. Decidi\u00f3 acerc\u00e1rsele y conocerla, no importaba el riesgo que implicase. Entonces all\u00ed estaba, frente a ella. Pens\u00f3 que ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil, pero ni si quiera se hab\u00eda atrevido a pedirle un l\u00e1piz, y ya estaban en la segunda semana desde que se lo propuso. No sab\u00eda desde cu\u00e1ndo hab\u00eda amaestrado este miedo bobo en relacionarse con una mujer. No le ten\u00eda miedo a las entrevistas, o hablar en p\u00fablico. Sin embargo, esto lo mataba. Y se le devolv\u00eda como un vomito que sube por la tr\u00e1quea el recuerdo de su primera novia intentando quitarle la camisa, desgarr\u00e1ndole su verdad, y luego el del resto de todas esas sonrisas finas y delineadas y de senos prematuros intentando lo mismo. Y ahora estaba caminando detr\u00e1s de ella, a unos 2 o 3 metros de distancia, en pleno centro, y pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 har\u00eda \u00e9l cuando ella intentase hacer lo mismo. La hab\u00eda seguido al t\u00e9rmino de clases y a\u00fan no se atrev\u00eda a hablarle. Cada vez se le hac\u00eda m\u00e1s dificultoso seguirla por la afluencia que incrementaba. Esquivaba a madres voluminosas con sus hijos de la mano, a ancianos que arrastraban sus pies esclavizados por el recuerdo, a mujeres guapas que solo apreciaba de reojo, a hombres que seguramente no tendr\u00edan un vac\u00edo en su pecho o, al menos, no visible, y as\u00ed, amagando y dando vueltas sobre su eje sin perder a su objetivo. De pronto, la chica se mete a un callej\u00f3n. El tambi\u00e9n lo hace, pero, al ingresar, ya no estaba.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>\u00a1\u00bfPor qu\u00e9 me sigues?! \u2013 Dijo una voz confusa y envalentonada de entre las sombras.<\/li>\n<li>\u00bfYo?\u2026 no\u2026 no. \u2013 Entonces la voz se dej\u00f3 ver, era ella.<\/li>\n<li>S\u00ed, me estas siguiendo desde que salimos de clases\u2026<\/li>\n<li>No\u2026<\/li>\n<li>Y no has dejado de mirarme durante los \u00faltimos d\u00edas\u2026<\/li>\n<li>Lo siento.<\/li>\n<li>\u00bfQu\u00e9 es lo que quieres?<\/li>\n<li>No lo s\u00e9.<\/li>\n<li>\u00bfEntonces?<\/li>\n<li>No sab\u00eda c\u00f3mo hablarte.<\/li>\n<li>Y decidiste seguirme.<\/li>\n<li>S\u00ed\u2026 Lo siento.<\/li>\n<li>No est\u00e1 bien eso, las chicas se asustan cuando las siguen y no les hablan.<\/li>\n<li>Lo siento\u2026<\/li>\n<li>Deja de disculparte, eso tampoco est\u00e1 bien\u2026 \u00bfTe gustar\u00eda tomar un caf\u00e9 o algo?<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y fueron a tomarse un caf\u00e9 sentados a la orilla de alg\u00fan local de comida r\u00e1pida. Era lo m\u00e1s accesible. Y mientras hablaban y beb\u00edan desde sus vasos de plumavit humeantes, record\u00f3 que no hab\u00eda ido s\u00e1bado ni domingo a la cafeter\u00eda, seguramente su jefe estar\u00eda enfadado y tendr\u00eda que inventarse una muy buena excusa, si es que a\u00fan no lo desped\u00edan. Entonces, como de entre la neblina que se formaba de aquellos contenedores micro-temperados, el rostro de la muchacha se asomaba, al rescate. Era como si por fin encontrase a alguien con quien poder estar. Alguien con quien perderlo todo. Entonces caminaron juntos por la ciudad hasta el ocaso mientras bordeaban los litorales del puerto. Tirados en la arena, contemplaban el nacimiento de las primeras estrellas. Fue cuando comenz\u00f3 a llorar, y su pecho parec\u00eda hund\u00edrsele, al tiempo que su cabeza y sus l\u00e1grimas trataban de ocultar aquel hundimiento.<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li>\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u2013 Le pregunt\u00f3 ella.<\/li>\n<li>Nada\u2026<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo que nada? Estas all\u00ed, llorando\u2026<\/li>\n<li>Es que\u2026 &#8211; Intentaba dec\u00edrselo, pero sus miedos lo ahogaban en el llanto.<\/li>\n<li>\u00bfEs que qu\u00e9?<\/li>\n<li>Es que tengo un vac\u00edo\u2026 aqu\u00ed \u2013 Y se tocaba su pecho consentidamente.<\/li>\n<li>Todos tenemos un vac\u00edo. \u2013 Le dijo ella, resuelta.<\/li>\n<li>Pero yo tengo uno, literalmente tengo uno, aqu\u00ed, en mi pecho.<\/li>\n<li>No te creo.<\/li>\n<li>De verdad\u2026 Lo tengo desde que iba al colegio, crece con los a\u00f1os, ahora es enorme\u2026<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El muchacho se quebr\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Ella lo abraz\u00f3, gui\u00f3 su cabeza hasta su pecho y sinti\u00f3 sus mejillas h\u00famedas sobre su ropa y piel. Lo estaba haciendo, por fin lo estaba haciendo. Ella le acariciaba su pecho sobre la ropa, maternal. Entonces, liberado de las represas que le conten\u00edan, le cogi\u00f3 su mano blanca y peque\u00f1a y, d\u00f3cil, la invit\u00f3 a ingresar. Su est\u00f3mago estaba c\u00e1lido y su mano muy helada. Tuvo un leve estremecimiento. La llev\u00f3 hasta donde se encontraba su vac\u00edo y sus blancos dedos parecieron sorprendidos. Se quedaron inm\u00f3viles por un instante y, luego, comenzaron a patinar como sobre una pista de hielo por sus bordes. Cada caricia era un alivio y se llevaba el dolor como la marea salada las historias. Estuvieron all\u00ed, recostados en la arena, ahora ella apoyada sobre \u00e9l, desplegando un puente de extremo a extremo, cuando el fr\u00edo se hizo insoportable y decidieron acabar la velada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El retorno fue silencioso, no hab\u00eda nada m\u00e1s que decir, ni una flaqueza de: \u201c\u00bfTe volver\u00e9 a ver?\u201d, o de un: \u201cLl\u00e1mame\u201d. Ella viv\u00eda en unos departamentos antiguos cercanos al centro y su habitaci\u00f3n ten\u00eda vista al mar. Era una de las privilegiadas. Lo hab\u00eda invitado a pasar, pero \u00e9l decidi\u00f3 que no. Al despedirse, ella lo observ\u00f3 desde su ventana y ve\u00eda c\u00f3mo se alejaba, haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s diminuto e insignificante en el bosque de edificios y cemento. Sab\u00eda que no voltear\u00eda, y aun as\u00ed esper\u00f3 a que lo hiciera. \u00c9l por su parte quiso hacerlo, pero se resisti\u00f3 ante la idea de mirar atr\u00e1s y que ella no estuviera. Al llegar a su pensi\u00f3n se recost\u00f3 en la cama, agotado, nost\u00e1lgico, como en aquellos atardeceres de d\u00eda domingo. Encendi\u00f3 su celular y se percat\u00f3 de la infinidad de llamadas perdidas de su madre, junto al mensaje de su jefe d\u00e1ndole a conocer los motivos de su desafortunado despido. No ten\u00eda mucha importancia, conseguir\u00eda otro trabajo. Ahora deb\u00eda llamar a su madre y ponerse al d\u00eda con las clases. Terminar\u00eda la carrera, m\u00e1s por ella que por \u00e9l. Fue hacia la cocina, puso la tetera y tost\u00f3 unas hallullas duras. Mientras miraba por la ventana, indeciso, se toc\u00f3 el pecho por encima de la ropa, as\u00ed como para comprobar si el vac\u00edo hab\u00eda desparecido o mitigado; pero no, segu\u00eda all\u00ed, m\u00e1s presente que nunca y creciendo con un hambre voraz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque, esta vez, todo era mucho m\u00e1s confortable, bastante m\u00e1s confortable.<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Ignacio Barrales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten\u00eda en su pecho un prominente agujero. Pr\u00e1cticamente lo atravesaba de un lado a otro. Su di\u00e1metro era de unos 10 cent\u00edmetros y se hallaba, justamente, en medio de su estern\u00f3n, paralelo a sus pectorales. Para cualquiera esto implicar\u00eda variados problemas; fortuitamente, su cuerpo se hab\u00eda adaptado a la \u201cdeformaci\u00f3n\u201d que crec\u00eda con los a\u00f1os, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":30,"featured_media":2329,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2328","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2328","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2328"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2328\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2332,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2328\/revisions\/2332"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2329"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2328"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2328"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2328"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}