{"id":2214,"date":"2021-06-10T15:14:07","date_gmt":"2021-06-10T18:14:07","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2214"},"modified":"2021-06-10T16:59:16","modified_gmt":"2021-06-10T19:59:16","slug":"el-habitante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/06\/10\/el-habitante\/","title":{"rendered":"El habitante"},"content":{"rendered":"<p>1<\/p>\n<p>El rostro de un Habitante proyectado en un muro.<\/p>\n<p>En cualquier ciudad del mundo un muro y un Habitante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>2<\/p>\n<p>Caf\u00e9 negro, ceniza de cigarro en el suelo.<\/p>\n<p>El oficial tiene la boca vaporosa y con espuma.<\/p>\n<p>Existe expectaci\u00f3n en el entorno.<\/p>\n<p>Ya no importa la \u201c<em>L<\/em>\u201d en los pasaportes,<\/p>\n<p>tampoco las listas con nombres prohibidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Son tiempos de retornos, de regresos voluntarios,<\/p>\n<p>de treguas. El oficial respira hondo y deja escapar<\/p>\n<p>una sonrisa. El oficial da la bienvenida y luego<\/p>\n<p>se retira apresurado, junto a su escolta espumosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los \u00faltimos en descender del avi\u00f3n son Ana y el Habitante,<\/p>\n<p>Caminan por la loza, es primera vez que se ven,<\/p>\n<p>el trecho para llegar donde se encuentra la multitud<\/p>\n<p>se hace extenso. Sus maletas son livianas,<\/p>\n<p>vienen casi vac\u00edas, como el d\u00eda de su partida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al llegar al acceso de salida y entrada del aeropuerto<\/p>\n<p>no queda nadie, solo el tr\u00e1fico habitual<\/p>\n<p>de unos pocos pasajeros y los taxis negros con techo amarillo,<\/p>\n<p>esperando a los \u00faltimos retornados de la jornada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dejan sus maletas en el suelo, se miran y proceden a recibirse<\/p>\n<p>estrechando sus manos, a saludarse con un abrazo<\/p>\n<p>y sellar el encuentro con un beso, simulando todos esos a\u00f1os<\/p>\n<p>\u201c<em>sin vernos<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo pronto hay que ordenar la casa<\/p>\n<p>y conocer a los nuevos integrantes de la familia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ana abre las ventanas,<\/p>\n<p>sacude los muebles y pone a tostar un poco de pan<\/p>\n<p>para terminar el desayuno pendiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Habitante enrola un cigarrillo,<\/p>\n<p>se sienta a contemplar los cuadros y las fotograf\u00edas<\/p>\n<p>que cuelgan de uno de los muros de la casa.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>3<\/p>\n<p>El Habitante sale a la ciudad con una libreta donde escribi\u00f3 algunas direcciones que recordaba. Es irreconocible el paisaje, el r\u00edo sigue su curso, sus aguas son pesadas y oscuras. Hay memorias inexistentes en el mapa. No encontr\u00f3 a nadie, ni siquiera alg\u00fan vestigio.<\/p>\n<p>Se sienta frente al museo, est\u00e1 algo agobiado, tiene sed y poco dinero. Toma agua de la que ser\u00eda el \u00faltimo bebedero del parque. Al pa\u00eds donde regreso, todo se vende y se compra.<\/p>\n<p>Pasan patrullas con sus sirenas encendidas, la pel\u00edcula es en blanco y negro. Se ve mucho movimiento, autos sin placa que suben hacia el oriente. El despliegue es impresionante.<\/p>\n<p>El Habitante entra a un negocio; mientras compra cigarrillos, por la televisi\u00f3n se informa del asesinato de un senador de la rep\u00fablica. El locatario aplaude, una mujer que se encuentra haciendo un pan con mortadela lo increpa <em>&#8211; \u00a1son los terroristas!- <\/em>El habitante sale del negocio dejando atr\u00e1s la discusi\u00f3n, las sirenas est\u00e1n por todos lados, le tiemblan las piernas, le sudan las manos, piensa en voz alta &#8211; <em>no he llegado a buen lugar, necesito un trago-.<\/em><\/p>\n<p>El Habitante entra a una fuente de soda en calle Bandera. Ah\u00ed se cobija y pide una malta con cacao. Se mira en el extenso espejo que se encuentra en la barra, ve pasar su vida cansada; no hay nada m\u00e1s que hacer por el momento, solo esperar que baje la conmoci\u00f3n en la ciudad por la muerte del senador y la fuga masiva de la c\u00e1rcel p\u00fablica. La libertad tiene un costo y el Habitante lo sabe muy bien.<\/p>\n<p>Pide otra malta, se la bebe en un par de sorbos, se acomoda el jopo y su polera marinera, se arremanga los jeans y limpia sus bototos. Sale de la fuente de soda y prosigue su recorrido hacia el poniente.<\/p>\n<p>El Habitante es hijo leg\u00edtimo de una generaci\u00f3n impertinente, sabio pasajero de clase inc\u00f3moda, que cuando estalla en melancol\u00eda camina en busca de un recital punk en alg\u00fan lugar de la vieja ciudad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>DE-CLARO 4<\/strong><\/p>\n<p>Rezagado de los ochentas, con bototos, jeans arremangados, poleras marineras. Pelo corte garz\u00f3n m\u00e1s jopo y delgadez sofisticada. Recorr\u00eda la ciudad entre el garaje y la nona jazz. El taller urbano y las acciones de arte sobre la calle del barrio viejo.<\/p>\n<p>La otra cara de Santiago, el film del cotidiano \u00edntimo, los Opalas, las micros antes de ser\u00a0 amarillas, la intercomunal, Cumming con Alameda, las lacrim\u00f3genas, los perdigones, las juventudes agitadas por la Alameda. Una bomba en Villa Portales, Quinteros, camino al aeropuerto, Bulnes y el desquicio de los criminales en el poder. Corren los \u00faltimos d\u00edas de la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A\u00fan tiene el mismo taller, a veces pinta, pone m\u00fasica en clubes, sigue con sus lecturas de Lihn, Lira y los poetas outsaider del siglo XXI. Es el \u00edcono de la resistencia cultural, un rezagado digno y leg\u00edtimo de la d\u00e9cada. Algo barrig\u00f3n por el whisky y la cerveza. Amigo del librero, del cantinero, del partner hoy convertido en delincuente de estado, de los cultos e intelectuales amn\u00e9sicos, del dealer de la plaza, del peluquero y del vagabundo de zapatos pulcros y bigote amarillo por el alquitr\u00e1n. Hijo leg\u00edtimo de una generaci\u00f3n impertinente, sabio pasajero de clase inc\u00f3moda, que cuando estalla en melancol\u00eda busca el pantal\u00f3n aflautado, el mismo que visti\u00f3 para el primer recital punk en Plaza Brasil.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Rodrigo Peralta<\/strong><\/p>\n<p>Foto de\u00a0<strong>Dylan del Valle (@dylaaanalogo)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 El rostro de un Habitante proyectado en un muro. En cualquier ciudad del mundo un muro y un Habitante. &nbsp; 2 Caf\u00e9 negro, ceniza de cigarro en el suelo. El oficial tiene la boca vaporosa y con espuma. Existe expectaci\u00f3n en el entorno. 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