{"id":2096,"date":"2021-05-20T08:41:57","date_gmt":"2021-05-20T11:41:57","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2096"},"modified":"2021-05-20T11:52:41","modified_gmt":"2021-05-20T14:52:41","slug":"paredes-blancas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/05\/20\/paredes-blancas\/","title":{"rendered":"Paredes blancas"},"content":{"rendered":"<p>Existen veces en que su cerebro no funciona. En que las palabras no salen de la manera en que le gustar\u00eda. En que los caminos de su mente no se detienen y corren y corren y realmente no se puede concentrar en nada porque todo est\u00e1 tan disperso que no logra sujetar ning\u00fan hilo.<\/p>\n<p>Otras veces su concentraci\u00f3n est\u00e1 en solo una cosa y el mundo grita fuera de su puerta pero ella no puede soltar su punto de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>(Teme que al soltarlo ella tambi\u00e9n caer\u00e1).<\/p>\n<p>En extra\u00f1as ocasiones est\u00e1 en pausa. No avanza, no retrocede, simplemente est\u00e1 all\u00ed. El mundo se mueve pero ella no. Las palabras no tienen sentido y su cabeza parece estar llena de algod\u00f3n.<\/p>\n<p>(Le gustar\u00eda abrir su cr\u00e1neo para saber si es cierto).<\/p>\n<p>La ni\u00f1a no entiende el mundo, pero el mundo tampoco la entiende, as\u00ed que cree que est\u00e1 bien.<\/p>\n<p>A veces llora en la noche por nada. A veces por todo. Hace mucho que aprendi\u00f3 a llorar en silencio, ahora solo grita cuando desea ser escuchada.<\/p>\n<p>(A veces cree que le gustar\u00eda que su silencioso llanto tambi\u00e9n fuese descubierto).<\/p>\n<p>La ni\u00f1a escribe cosas tristes porque a veces no sabe c\u00f3mo hablar. Pero el silencio es bonito as\u00ed que no importa tanto.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed las cosas tristes quedan grabadas en papel. A veces tienen marcas. L\u00e1grimas le susurra la conciencia. Cicatrices le grita el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a sonr\u00ede entre el llanto porque el papel est\u00e1 tan cicatrizado como ella.<\/p>\n<p>Existen d\u00edas en que la ni\u00f1a no respira. Se mantiene inm\u00f3vil y finge ser una mu\u00f1eca.<\/p>\n<p>Mantiene los ojos abiertos como si fuesen cristal.<\/p>\n<p>Y si en esos d\u00edas extra\u00f1as manos de tinta recorren su cuerpo dejando atr\u00e1s las manchas, no importa. La mu\u00f1ecas no sienten.<\/p>\n<p>Y si despu\u00e9s de esos d\u00edas la boca le sabe a sangre porque estuvo mordiendo su lengua para no gritar, no importa. La mu\u00f1ecas no gritan.<\/p>\n<p>(Y si su voz pasa d\u00edas ronca despu\u00e9s de aquello es solo una casualidad).<\/p>\n<p>Un d\u00eda su madre grita cuando la encuentra ba\u00f1ada de carmes\u00ed.<\/p>\n<p>La lleva a una sala de paredes blancas. Llora. Se refugia en el hombro de su padre como si fuera ella quien estaba sufriendo. Tal vez lo est\u00e1. La peque\u00f1a nunca ha sido buena para entender los sentimientos.<\/p>\n<p>Le han explicado que la sala de paredes blancas no es un castigo. Que quieren saber por que lo hizo. Solo quieren que ella hable.<\/p>\n<p>(Antes nadie la escuchaba).<\/p>\n<p>Los hombres chistosos de ropa blanca no entienden cuando ella explica que se cans\u00f3 de ser una mu\u00f1eca. Que se cans\u00f3 de tener los ojos abiertos y la boca ahogada en sangre.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos dicen que la ni\u00f1a no quiere cooperar. Que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del raciocinio. Que sus historias no tienen l\u00f3gica.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a cree que es porque no la escuchan realmente. O tal vez porque a veces su cerebro no funciona.<\/p>\n<p>No est\u00e1 segura.<\/p>\n<p>Las paredes blancas han detenido el tiempo y convertido todo en algo lento.<\/p>\n<p>Un d\u00eda le traen su cuaderno. Creen que ayudar\u00e1.<\/p>\n<p>Ella sonr\u00ede y lo toma, no sin antes agradecer, su madre le inculc\u00f3 modales.<\/p>\n<p>(Tambi\u00e9n le agradeci\u00f3 a las manos de tinta cuando al fin dejaron de gritar).<\/p>\n<p>Lo primero que hace es llorar. Llora sobre el cuaderno procurando que cada l\u00e1grima toque la hoja.<\/p>\n<p>Se lo quitan. Le preguntan qu\u00e9 le sucede. Guardan el cuaderno para que no se da\u00f1e.<\/p>\n<p>No entienden que tiene que ponerse al d\u00eda con las cicatrices. Que su cuaderno es un espejo de su alma y debe mostrar sus \u00faltimas marcas.<\/p>\n<p>Le arrebatan el cuaderno.<\/p>\n<p>Y mam\u00e1 deja de venir.<\/p>\n<p>Y pap\u00e1 deja de venir.<\/p>\n<p>Y los hombres chistosos de blanco empujan jeringas en su piel.<\/p>\n<p>(Al parecer ella ha estado gritando mucho).<\/p>\n<p>Pero todo est\u00e1 bien, porque las manos de tinta no vuelven.<\/p>\n<p>Y en la sala de paredes blancas sin tiempo su cerebro puede ir tan r\u00e1pido o tan lento como quiera.<\/p>\n<p>Solo desear\u00eda una cosa. Solo una peque\u00f1a cosa.<\/p>\n<p>Cree que se lo ha ganado, ha sido buena con todos.<\/p>\n<p>Desear\u00eda que dejaran de preguntar d\u00f3nde escondi\u00f3 el cuerpo de su hermano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Maricel Fern\u00e1ndez<\/strong> (<strong>Angelus Niger)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existen veces en que su cerebro no funciona. 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