{"id":2044,"date":"2021-05-06T08:49:05","date_gmt":"2021-05-06T11:49:05","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2044"},"modified":"2021-07-19T03:22:15","modified_gmt":"2021-07-19T06:22:15","slug":"first-cow-haciendole-frente-al-dolor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/05\/06\/first-cow-haciendole-frente-al-dolor\/","title":{"rendered":"First Cow: Haci\u00e9ndole frente al dolor"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El 2020 fue un a\u00f1o que probablemente pase a la historia como infame. La pandemia que azot\u00f3 al mundo entero provoc\u00f3 que se vivieran tiempo extra\u00f1os y oscuros, que hace mucho no se ve\u00edan. Y, quiz\u00e1s, es inevitable que eventos de esta escala no afecten de forma directa o indirecta a las artes. En el caso del cine, pocas pel\u00edculas fueron estrenadas durante este cuasiapocal\u00edptico a\u00f1o. Tanto porque los complejos cerraron, como porque las producciones se vieron forzadas a detenerse en su totalidad. Esto es en cuestiones de industria, pero art\u00edsticamente, las pocas pel\u00edculas estrenadas durante la pandemia del COVID-19, tambi\u00e9n contaron con una influencia pand\u00e9mica casi aciaga. Un tono fatalista ha sido, incluso desde inicios de la d\u00e9cada, un denominador com\u00fan entre el grueso de los filmes contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por esto que, cuando una pel\u00edcula como <em>First Cow<\/em> llega, se siente como una irrupci\u00f3n a esta pesad\u00edsima losa, como un b\u00e1lsamo para el alma. A pesar de que la sexta pel\u00edcula de Kelly Reichardt encuentra a la realizadora en su h\u00e1bitat com\u00fan (las amplias y \u00e1ridas planicies del Noroeste de Estados Unidos), en esta ocasi\u00f3n se nota una mano mucho m\u00e1s sensible y que parece partir de una mayor ternura hacia sus personajes. Cookie, el principal de estos, es un hombre simple que tiene un anhelo que es tan noble como ingenuo: compartir con los dem\u00e1s el m\u00e1gico sabor de un pastelito dulce. Y, esta misi\u00f3n de Cookie es directamente proporcional al de la directora norteamericana, que hace uso de una imagen y sonido armoniosos para poder transmitir sus buenas intenciones, para poder entregarnos su propio pastelito dulce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que vemos en pantalla es una toma de m\u00e1s de 5 minutos en la que no observamos m\u00e1s que un paisaje adornado por un lago, el cual es atravesado lentamente por un barco de carga. Es desde aqu\u00ed que la pel\u00edcula establece el tono melodioso y elegante que mantiene por el resto de sus 122 minutos y que comulga perfectamente con su tem\u00e1tica y su estilo sereno y contemplativo. Tambi\u00e9n, desde ese momento queda claro que este escenario natural que se nos presenta no se trata de un simple acompa\u00f1amiento para motivos puramente est\u00e9ticos o de decoraci\u00f3n, sino que, a lo largo de la historia, juega un papel narrativo y simb\u00f3lico activo y funcional. Este bosque de con\u00edferas se vuelve, m\u00e1s que un medio, un complemento del buen Cookie, de sus aspiraciones y relaciones con el resto de las personas; una proyecci\u00f3n de su estado an\u00edmico y percepci\u00f3n a partir de sus condicionantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta simbiosis entre el ambiente y Cookie se vuelve la base perfecta para que Reichardt establezca el eje central alrededor del cual toda la pel\u00edcula se desarrolla silenciosamente: la bondad. Cookie es por primera vez mostrado a nosotros, recogiendo, de la manera m\u00e1s delicada posible, hongos en el mencionado bosque de con\u00edferas. No sabemos absolutamente nada sobre este se\u00f1or, y sin embargo, la puesta en escena y sus acciones nos sugieren una generosidad y un respeto por las setas que arranca del suelo que nos hace ver que existe una consciencia de comuni\u00f3n entre la naturaleza y \u00e9l. Y, si por Cookie fuera, esta relaci\u00f3n ser\u00eda igual con sus compa\u00f1eros de viaje. Sin embargo, estos solo est\u00e1n interesados en sus habilidades culinarias, no en su valor humano, rompiendo con la armon\u00eda interna del introvertido hombre interpretado magistralmente por John Magaro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es, precisamente, con la vaquita de la que el filme toma su t\u00edtulo, que estas relaciones llegan a su punto m\u00e1s prominente. Porque cuando estos dos personajes por fin se encuentran, no existe nada m\u00e1s que un v\u00ednculo casi sagrado, en la que ambos se respetan a un nivel que deber\u00eda de ser la norma, pero que tristemente nos parece admirable por su singular escasez. El animal le brinda a su contraparte humana lo que necesita, y este por su parte, entra en un trance de apacibilidad y de respeto por el animal, consciente de que est\u00e1 recibiendo la bendici\u00f3n de gozar directamente de las riquezas de la madre naturaleza. Un honor digno de los reyes al alcance de un simple viajero errante de la d\u00e9cada de 1820.\u00a0 Un elixir otorgado por la gracia de su misi\u00f3n, pero m\u00e1s que nada, de su accionar, que nunca pierde la cautela y el cuidadoso esmero equivalente al de un ni\u00f1o que todav\u00eda se asombra por todo. Es conforme a estas relaciones que Cookie va teniendo con los dem\u00e1s, y en especial con King Lu, migrante chino al que le salva la vida desinteresadamente y que termina por convertirse en su mejor amigo, que descubrimos el camino de luz que <em>First Cow<\/em> intenta mostrarnos. La generosidad es, probablemente, una de las aguas de la que la humanidad est\u00e1 m\u00e1s sedienta, y sin embargo cuando la vemos representada en el arte se le cataloga como aburrida o naif.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es por medio de esta desapegada bondad que Reichardt nos se\u00f1ala, tal vez no la soluci\u00f3n, pero sin duda un sincero analg\u00e9sico para poder sobrellevar las tragedias que los \u00faltimos a\u00f1os nos han volcado hacia la desconfianza y la perversidad. Pero, tampoco hay que confundirnos, la directora es firme en todo momento, tan as\u00ed que la dura cr\u00edtica al capitalismo y la destrucci\u00f3n de la esencia del sue\u00f1o americano est\u00e1n m\u00e1s que presentes en la pel\u00edcula. Una pel\u00edcula bell\u00edsima y honesta en su representaci\u00f3n de lo benevolente, que flota entre el espacio de la amistad y de los sue\u00f1os inocentes que nos son arrebatados por el ego\u00edsmo, contada de una manera tan po\u00e9tica como certera. Una pel\u00edcula que no sab\u00edamos que necesit\u00e1bamos, pero que era la que m\u00e1s falta le hac\u00eda al 2020.<\/p>\n<p>Por <strong>Andr\u00e9s Garza Escobar<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 2020 fue un a\u00f1o que probablemente pase a la historia como infame. La pandemia que azot\u00f3 al mundo entero provoc\u00f3 que se vivieran tiempo extra\u00f1os y oscuros, que hace mucho no se ve\u00edan. Y, quiz\u00e1s, es inevitable que eventos de esta escala no afecten de forma directa o indirecta a las artes. En el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":37,"featured_media":2045,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-2044","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cine"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2044","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/37"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2044"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2044\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2046,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2044\/revisions\/2046"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2045"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2044"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2044"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2044"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}