{"id":2033,"date":"2021-05-02T22:32:14","date_gmt":"2021-05-03T01:32:14","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2033"},"modified":"2021-05-03T14:40:14","modified_gmt":"2021-05-03T17:40:14","slug":"contra-el-lenguaje-del-sitio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/05\/02\/contra-el-lenguaje-del-sitio\/","title":{"rendered":"Contra el lenguaje del sitio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cBarroca es la etapa final de todo arte, cuando \u00e9ste exhibe y dilapida sus medios\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Historia universal de la infamia, Borges.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cComo si la cosa barroca exigiera que su nombre coincidiera con su <\/em>performatividad<em>; como si su nombre debiera ser la cosa, su traza, su tejido, su materia, y nunca un significado. Una cosa lacunaria, ruinosa, inacabada, siempre incoincidente consigo misma, discontinua, que incorpora, como un pliegue m\u00e1s de su <\/em>performance<em>, la violencia contra lo ilimitado que la representaci\u00f3n (delegaci\u00f3n y m\u00edmesis) impone\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">El fragmento repetido, Thayer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>0.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La codificaci\u00f3n identitaria de pertenencia y asimilaci\u00f3n de ciertas obras art\u00edsticas al concepto de \u201cel barroco\u201d suele aplicarse a una etapa de creaci\u00f3n latinoamericana, comprendi\u00e9ndose as\u00ed un espacio espec\u00edfico y una fase determinada en un lineamiento, narraci\u00f3n o historia del arte. Sin embargo, es necesario comprender <em>lo barroco<\/em> no s\u00f3lo como un estilo literario o art\u00edstico, ni menos como un per\u00edodo cultural, en relaci\u00f3n a <em>\u201cla formaci\u00f3n de cierta identidad proto-criolla desde el siglo diecisiete o a una cierta impronta geogr\u00e1fica relativa al Caribe o al Cono Sur, en el siglo veinte\u201d<\/em> (Andrea Giunta. <em>\u00bfCu\u00e1ndo empieza el arte contempor\u00e1neo<\/em>?). A partir de esto \u00faltimo las lecturas fundamentales de <em>lo barroco<\/em> en latinoam\u00e9rica que se han desarrollado son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1) aquella que lo concibe como estrategia de persuasi\u00f3n y domesticaci\u00f3n propia de la raz\u00f3n colonial-imperial, es decir, en tanto pr\u00e1ctica de <em>cautivaci\u00f3n\/cautiverio<\/em>, para la producci\u00f3n de consentimiento durante la conquista del territorio latinoamericano;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) aquella que ve en la figuraci\u00f3n de la imaginer\u00eda barroca una estrategia de diferimiento, arte de la contra-conquista, est\u00e9tica de la resistencia y pr\u00e1ctica descolonizadora: parodia, cita y desestabilizaci\u00f3n de \u201clo original\u201d euroc\u00e9ntrico;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3) por \u00faltimo, y m\u00e1s reciente lectura, aquella que concibe \u201cel barroco\u201d como una <em>\u201csintomatolog\u00eda de las transformaciones hist\u00f3ricas de la soberan\u00eda\u201d <\/em>(Sergio Villalobos-Ruminot. <em>Heterograf\u00edas de la violencia<\/em>), es decir, como un derivado de cierta <em>\u201ccorrosi\u00f3n escatol\u00f3gica\u201d<\/em> del corpus soberano moderno -\u00e9ste \u00faltimo encarnado en la figura del Estado- posibilitando el mentado <em>\u201carte en decadencia\u201d<\/em>, que visibiliza la <em>\u201cescatologizaci\u00f3n del orden categorial moderno, al nivel del Estado y de la comunidad\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo en perspectiva estas tres lecturas quisi\u00e9ramos avanzar en una problematizaci\u00f3n de los conceptos de \u201cel barroco\u201d y \u201cneo-barroco\u201d en el \u201carte contempor\u00e1neo latinoamericano\u201d, sin acotarlo a una etapa hist\u00f3rica espec\u00edfica o a un concepto homog\u00e9neo clausurado. Y es que m\u00e1s bien entender\u00edamos <em>lo barroco<\/em> como una <em>activaci\u00f3n perceptiva<\/em> de las formas de vida, o <em>nudo<\/em> que prolifera en <em>\u201clo heter\u00f3clito de la predicabilidad material\u201d<\/em> (Willy Thayer. <em>El fragmento repetido<\/em>): lo irregular, lo extra\u00f1o y fuera de todo orden, disenso en tanto que <em>composici\u00f3n situada<\/em> <em>de la lingua<\/em> -\u00f3rgano\/m\u00fasculo- en el <em>sitio<\/em> del lenguaje (<em>logos<\/em>). Es decir, no como resultado de un contexto que le dar\u00eda sentido o identidad a un territorio, sino como <em>desestabilizaci\u00f3n de dicho contexto y dicha sujeci\u00f3n identitaria en el momento mismo de su irrupci\u00f3n, de su intervenci\u00f3n<\/em>. Este <em>textil<\/em> quiere encarnar cierta <em>performatividad<\/em>, donde los textos situados son, negro sobre blanco, puestos brutalmente desmembrados y recortados, <em>mal citados<\/em>, descontextualizados y parodiados. Pero no sin cierto aprecio, ternura o admiraci\u00f3n. Sea entonces le\u00edda la <span style=\"text-decoration: line-through;\">firma<\/span> y el <span style=\"text-decoration: line-through;\">nombre propio<\/span> con desconfianza, con des-cr\u00e9dito, <em>sin credo<\/em>. Mas no con <em>mala fe<\/em>. Caiga, entonces, todo el cr\u00e9dito sobre lxs citadxs\/situadxs, sus t\u00edtulos, propiedades y posiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espacio barroco es el de la superabundancia y el desperdicio, del derroche, del gasto, de la consumaci\u00f3n y dilapidaci\u00f3n de sus materias. El lenguaje de <em>lo barroco<\/em> -contrario al lenguaje funcional comunicativo, econ\u00f3mico y austero, reducido a la producci\u00f3n, circulaci\u00f3n y flujo de signos y mercanc\u00edas- se complace en el suplemento, en la artificializaci\u00f3n. <em>Resto excrementicio<\/em>, textura siempre extra\u00f1a a toda posibilidad de comprensi\u00f3n y asimilaci\u00f3n, <em>lo barroco<\/em> amenaza, juzga y parodia el \u201cespacio de los signos\u201d, es decir, <em>el lenguaje<\/em> en tanto que soporte simb\u00f3lico, centro y fundamento de la comunidad y de la circulaci\u00f3n de las mercanc\u00edas. La \u201c<em>elipsis barroca\u201d<\/em> (Thayer. <em>El fragmento repetido<\/em>) <em>mal-gasta<\/em>, dilapida, consume, pone a derrochar al lenguaje, descentr\u00e1ndolo de su funci\u00f3n comunicativo-pedag\u00f3gica \u00fanicamente <em>en funci\u00f3n del placer<\/em>. Funci\u00f3n er\u00f3tica, entonces, de la <em>lingua<\/em> como derroche y actividad puramente l\u00fadica, parodia de la funci\u00f3n reproductiva, transgresi\u00f3n de \u201clo \u00fatil\u201d del lenguaje. Pero tambi\u00e9n alteraci\u00f3n y confusi\u00f3n de la raz\u00f3n moderna y su encarnaci\u00f3n en el <em>homo economicus, <\/em>en tanto que <em>producci\u00f3n de lo humano para la producci\u00f3n y consumo de signos y <\/em>mercanc\u00edas. Para Walter Benjamin, por sobre <em>\u201cel car\u00e1cter inacabado y fragmentado de lo barroco<\/em> -que resiste su conceptualizaci\u00f3n, su delimitaci\u00f3n y\/o encierro, su subjetivaci\u00f3n tanto como su sujeci\u00f3n- <em>pesa el prejuicio del clasicismo\u201d<\/em>, entendido este \u00faltimo como el \u201carte de la civilizaci\u00f3n frente a la barbarie\u201d: <strong>ethos euroc\u00e9ntrico<\/strong> que designa no s\u00f3lo un estilo art\u00edstico, sino que tambi\u00e9n un \u201csistema de comprensi\u00f3n\u201d -con el m\u00e9todo moderno (cartesiano) y el imperativo clasificatorio como ejes centrales- para la constituci\u00f3n de un cierto \u201corden natural\u201d, donde el conocimiento de este orden permitir\u00eda <em>\u201cabrirse paso hacia las cosas con el fin de poseerlas, trabajarlas y ponerlas a trabajar\u201d<\/em>. Y a su vez la constituci\u00f3n de un <em>sujeto soberano<\/em> a partir del principio racional, el <em>\u201cpr\u00edncipe soberano\u201d<\/em> en tanto que voluntad de regla y de forma, de conceptualizaci\u00f3n, voluntad de principio y orden, determinaci\u00f3n y decisi\u00f3n, voluntad de Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>2.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, <em>lo barroco<\/em> con su alegor\u00eda, parodia y artificializaci\u00f3n, pone en pr\u00e1ctica un principio <em>performativo<\/em> y una l\u00f3gica de la dislocaci\u00f3n que interrumpe la utilizaci\u00f3n racional del sentido propuesta por el <em>ethos <\/em>euroc\u00e9ntrico y moderno, posibilitando as\u00ed la <em>fisura<\/em> de la particiones identitarias, de las oposiciones y jerarqu\u00edas. En definitiva, fisurando los binarismos y repartos diferenciados de categor\u00edas, pertenencias e identidades <strong>a fuerza de contaminarse unos con otros<\/strong>: entre un campo de luz y un campo de sombra, tr\u00e1nsito y yuxtaposici\u00f3n dr\u00e1stica; distorsi\u00f3n e hip\u00e9rbole; desnudez y ornamento; des-centramiento de la letra; gasto o derroche; \u201cmal uso\u201d del lenguaje; <em>\u201cinutilidad del signo en la proliferaci\u00f3n de signos, polifon\u00eda,<\/em> collage<em>; etc. Barroco, tambi\u00e9n, es intentar una conceptualizaci\u00f3n de lo barroco\u201d<\/em> (Thayer. <em>El fragmento repetido<\/em>). De ah\u00ed la <em>performatividad<\/em> de \u201cla cosa barroca\u201d, su punto de inflexi\u00f3n, de resistencia y la dificultad de constituirle un \u00fanico significado. M\u00e1s que un concepto, <em>lo barroco<\/em> operar\u00eda como \u201cpliegue\u201d o <em>escisi\u00f3n<\/em>, corte que altera los t\u00e9rminos y repartos creados, infect\u00e1ndolos mutuamente, sin posibilidad de constituir algo as\u00ed como un <em>cercamiento<\/em> y excediendo todo marco, afectando a toda materia en la difuminaci\u00f3n de los contornos, de los l\u00edmites y las fronteras. Al contrario del soberano moderno, la <em>enso\u00f1aci\u00f3n de lo barroco <\/em>en la proliferaci\u00f3n de las (in)decisiones -todos los posibles presentes, todos los signos puestos en escena, una multiplicaci\u00f3n de la <em>actualizaci\u00f3n de todos los virtuales<\/em>&#8211; paraliza el cierre, el corte, la <strong>decisi\u00f3n de la voluntad soberana<\/strong> (el <em>estado de excepci\u00f3n<\/em> en nombre del progreso como constituci\u00f3n y norma), abriendo as\u00ed <em>lo posible<\/em> que retarda el proceso de civilizaci\u00f3n en tanto que horizonte hist\u00f3rico o \u201c<em>teleolog\u00eda del ethos euroc\u00e9ntrico moderno<\/em>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La activaci\u00f3n de una pragm\u00e1tica de la alegor\u00eda y enso\u00f1aci\u00f3n barroca pone en crisis la modernizaci\u00f3n violenta del territorio originario, en la que <strong>civilizaci\u00f3n y progreso<\/strong> (como norma de la empresa de constituci\u00f3n y conquista, \u00a1aun presente!) se vuelven <em>el fin en el inicio<\/em> de un capitalismo imperial\/colonizador, primero; y en el surgimiento de los Estado-naci\u00f3n latinoamericanos, luego. La posibilidad de hablar de un \u201cneo-barroco\u201d abre, a su vez, la posibilidad de dar cuenta de una descentralizaci\u00f3n y desjerarquizaci\u00f3n del <em>ethos<\/em> \u201ceuroc\u00e9ntrico-clasicista-racionalista-logoc\u00e9ntrico\u201d, reflejo de una <em>inarmon\u00eda<\/em>, de una <em>ruptura entre centro y margen<\/em> como eje normalizador. Para Severo Sarduy, el \u201cneobarroco\u201d -\u00bfpost-barroco?- reflejar\u00eda necesariamente <em>\u201cun saber que sabe que ya no est\u00e1 apaciblemente cerrado sobre s\u00ed mismo (logos)\u201d<\/em>, es decir, <em>\u201clo barroco en su actualizaci\u00f3n <\/em>(de ah\u00ed lo de <em>neo <\/em>para Sarduy; sin embargo, dicha <em>actualizaci\u00f3n<\/em> no est\u00e1 circunscrita a marco cronol\u00f3gico lineal alguna) <em>en su lenguaje pinturero, artificializado, en su lenguaje estridente, abigarrado y ca\u00f3tico, metaforiza la impugnaci\u00f3n de la entidad logoc\u00e9ntrica, que hasta entonces estructuraba el espacio latinoamericano desde su lejan\u00eda y su autoridad; un barroco que recusa toda instauraci\u00f3n, que metaforiza al orden discutido, al dios juzgado, a la ley transgredida\u201d <\/em>(Sarduy. <em>Obras III. Ensayos<\/em>).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"3\">\n<li><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, retomando la relaci\u00f3n entre soberan\u00eda y \u201cel barroco\u201d propuesta en el texto <em>Heterograf\u00edas de la violencia<\/em>, para Sergio Villalobos-Ruminott \u201cel barroco\u201d se entender\u00eda como una <em>\u201csintomatolog\u00eda de las transformaciones hist\u00f3ricas de la soberan\u00eda\u201d<\/em>, algo as\u00ed como la posibilidad de <em>tomar el pulso<\/em> a las etapas de decadencia y evoluci\u00f3n de la figura del Estado moderno, a partir de las producciones art\u00edsticas o <em>\u201cproducciones de la imaginer\u00eda<\/em>\u201d. Dicha lectura, si bien no del todo err\u00f3nea, propone una lectura geneal\u00f3gica y evolutiva de la \u201cimaginer\u00eda barroca\u201d, que restringe su producci\u00f3n a un contexto y etapa espec\u00edficos. Es decir, como un per\u00edodo en la \u201c<span style=\"text-decoration: line-through;\">historia del arte latinoamericano<\/span>\u201d. Sin embargo, al proponernos comprender <em>lo barroco<\/em> como <em>\u201clingua situada\u201d<\/em> (Giunta. <em>\u00bfCu\u00e1ndo empieza el arte contempor\u00e1neo<\/em>?), esto es <strong>desestabilizadoras de todo contexto -desde y- en el cual emergen<\/strong>, comprendemos no <em>qu\u00e9 es<\/em> \u201cel barroco\u201d, sino m\u00e1s bien c\u00f3mo <em>lo barroco<\/em> <em>desprograma<\/em> toda constituci\u00f3n del lenguaje del sitio -militar y de conquista del Estado- desde su capacidad de resistencia al cautiverio en un conjunto de signos (<em>\u201clenguaje\u201d<\/em>, <em>\u201clogos\u201d<\/em>, <em>\u201cvoluntad de principio y orden\u201d<\/em>, <em>\u201cvoluntad de soberan\u00eda\u201d<\/em>). Enso\u00f1aci\u00f3n, artificio y sobreabundancia excedentitaria de las <em>linguas<\/em> de las formas de vida: <em>escatolog\u00eda terrenal<\/em>, parodia, pecado, abigarramiento que pone en crisis la volntud de decisi\u00f3n del soberano, al apuntar a la homologaci\u00f3n <em>entre<\/em> capitalismo y modernismo a partir de la constituci\u00f3n de los Estado-naci\u00f3n (proceso civilizatorio sobre un territorio estriado, constituido y nombrado como <span style=\"text-decoration: line-through;\">latinoam\u00e9rica<\/span>, un subproducto de las <em>lenguas latinas<\/em>), en el centro mismo de la decisi\u00f3n. Esto es, de <em>la palabra<\/em>, el lenguaje, <em>logos<\/em>. Escatolog\u00eda terrenal <em>anti-pol\u00edtica<\/em> y <em>anecon\u00f3mica<\/em> entonces, la de <em>lo barroco<\/em>, que interrumpe el ordenamiento y la constituci\u00f3n estatal, en la misma medida que complejiza la relaci\u00f3n entre \u201chistoria del capital\u201d (con su c\u00edclica acumulaci\u00f3n originaria) y lenguaje: <em>la palabra<\/em>, la \u201cdecisi\u00f3n soberana\u201d, la \u201cvoluntad del pr\u00edncipe moderno\u201d. Esta<em> forma amorfa <\/em>de la imaginaci\u00f3n entonces, no solo debe ser le\u00edda desde su negatividad o pasividad -\u00bfse deja leer acaso?- en tanto que <em>\u201cproducto del desajuste del formato jur\u00eddico y econ\u00f3mico\u201d <\/em>(Villalobos-Ruminott. <em>Heterograf\u00edas de la violencia<\/em>)<em> &#8211;<\/em>la norma, el soberano, el Estado- que producir\u00eda cierta relaci\u00f3n en decadencia entre <em>lo molar<\/em> -estatal- y <em>lo micro<\/em> -formas de vida-. Sino m\u00e1s bien ser\u00eda <em>lo barroco<\/em> con su mixtura de analog\u00edas y racionalidades incompatibles que en su <em>devenir situado<\/em>, en su <em>deriva afirmativa<\/em>, posibilita la resistencia fisurando toda norma: multiplicaci\u00f3n, proliferaci\u00f3n, enfrentamiento, distancia y sobrevivencia en el conjunto entrelazado de modos de habitar, pensar, percibir y decir. Y que en su dimensi\u00f3n pragm\u00e1tica de <em>variabilidad continua<\/em>, opera la desestabilizaci\u00f3n del lenguaje como condici\u00f3n de posibilidad para una afirmatividad m\u00faltiple e incapturable.<\/p>\n<p>\u00a00.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni Arte <em>en<\/em> decadencia, ni Arte <em>de la<\/em> decadencia entonces, acaso \u201cArte\u201d alguno. Mejor un <em>artificio de activaci\u00f3n perceptiva<\/em> que en la (des)composici\u00f3n de una espacialidad fronteriza <em>sitiada<\/em> -siempre en disputa, conflicto, encuentros y distancias <em>situadas<\/em>&#8211; trafica y contrabandea parodias, diferencias y disensos en el <em>uso descentrado<\/em> de la materialidad m\u00e1s a la mano: usos imprevistos de la <em>lingua<\/em> en tanto que <em>\u00f3rgano-muscular<\/em>, \u00f3rgano sin organizaci\u00f3n posible alguna. Contra la constituci\u00f3n del lenguaje del sitio,<em> lengua situada<\/em> entonces la de <em>lo barroco<\/em> que posibilita formas de la alteridad, de la disidencia, en lo dado del clivaje entre lenguajes e identidades sitiadas, <em>normalizadas<\/em>. Ejercicio de resistencia, placer y juego que las formas de vida heterog\u00e9neas realizan en el centro mismo del soporte (la Palabra, el Verbo, el Logos) de la raz\u00f3n modernizadora y racionalizadora. Pero derroc(h)\u00e1ndolo, descentr\u00e1ndolo de su funci\u00f3n espec\u00edfica que <em>escinde<\/em> territorio, cuerpo y lengua, <em>\u201cesa carnicer\u00eda\u201d<\/em> dir\u00eda Meschonic&#8230; Pero tambi\u00e9n, una <em>habitabiliadad absoluta<\/em> en la (des)habilitaci\u00f3n del soporte mismo de la <em>lingua<\/em>: contra el lenguaje del sitio, recuperaci\u00f3n activa del cuerpo y la lengua-\u00f3rgano cautivos, <em>hacernos carne<\/em> en la variabilidad descentrada del soporte del lenguaje. Desentumecer la <em>lingua<\/em>, el cuerpo, el m\u00fasculo. Lamer, leng\u00fcetear, hacer babear la lengua. En definitiva, <em>erotizar la lengua<\/em> en tanto que m\u00fasculo, <em>mal-en-carnando<\/em> todo ideal. Subvirtiendo toda rigidez escritural, en la imprevisibilidad de la <em>lingua<\/em>.<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><u>Textos situados<\/u><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Walter Benjamin. <em>El origen del drama barroco alem\u00e1n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gilles Deleuze. <em>El pliegue. Leibniz y el Barroco<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Franco Berardi, Bifo.<em> Fenomenolog\u00eda del fin<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andrea Giunta. <em>\u00bfCu\u00e1ndo empieza el arte contempor\u00e1neo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Severo Sarduy. <em>Obras III. Ensayos<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Willy Thayer. <em>El fragmento repetido<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sergio Villalobos-Ruminott. <em>Heterograf\u00edas de la violencia<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cBarroca es la etapa final de todo arte, cuando \u00e9ste exhibe y dilapida sus medios\u201d Historia universal de la infamia, Borges. \u201cComo si la cosa barroca exigiera que su nombre coincidiera con su performatividad; como si su nombre debiera ser la cosa, su traza, su tejido, su materia, y nunca un significado. 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