{"id":2020,"date":"2021-04-28T08:52:07","date_gmt":"2021-04-28T11:52:07","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=2020"},"modified":"2021-04-28T15:27:05","modified_gmt":"2021-04-28T18:27:05","slug":"los-sedimentos-del-regreso-en-juan-emar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/04\/28\/los-sedimentos-del-regreso-en-juan-emar\/","title":{"rendered":"Los sedimentos del regreso en Juan Emar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Primero, esto no ser\u00e1 una rese\u00f1a ni mucho menos, sino otra cosa, espero. Quiz\u00e1, una simple reflexi\u00f3n en torno al viaje. Quiz\u00e1, la recolecci\u00f3n de los sedimentos que ha dejado tal viaje, o la misma reflexi\u00f3n. T\u00e9cnicamente: un intento de ensayo sobre tres textos que, por cumplimiento, casualidad y distracci\u00f3n, se han entrelazado, a tal punto de enredarse en mi garganta y verme en la obligaci\u00f3n de quit\u00e1rmelos acomod\u00e9 lugar. Ese <em>acomod\u00e9 lugar<\/em> ser\u00e1 lo que estoy escribiendo, y los tres textos: \u201cRegreso\u201d, \u201cSobre la raz\u00f3n hist\u00f3rica\u201d y \u201cEl paso del retorno\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cRegreso\u201d es una novela corta de Juan Emar publicada p\u00f3stumamente a partir de sus diarios personales, editada por La Pollera Ediciones. \u201cSobre la raz\u00f3n hist\u00f3rica\u201d es una transcripci\u00f3n de dos seminarios filos\u00f3ficos dictados por Jos\u00e9 Ortega y Gasset, uno en Argentina y otro en Portugal. \u201cEl paso del retorno\u201d es un poema de Vicente Huidobro, perteneciente al poemario \u201c\u00daltimos poemas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto base ser\u00e1 \u201cRegreso\u201d: Esta novela nos narra la historia de un personaje latinoamericano residente en Francia y su traves\u00eda a Alemania \u2013traves\u00eda que justifica por temas de salud-. La acci\u00f3n transita en tres fases, de lo que podr\u00eda denominarse como: El proceso del viaje. Primero, lo que lo antecede, los miedos, las inseguridades, las expectativas, los objetivos, el <em>ser<\/em> que, sin saberlo (como dir\u00eda Ortega y Gasset), est\u00e1 haci\u00e9ndose pasado, historia. Segundo, el traslado de lo acostumbrado a lo tur\u00edstico, el des-cortinaje de lo conocido a lo desconocido (cuesti\u00f3n que se internaliza al <em>ser<\/em>, o <em>personalidad<\/em>, y su desprendimiento como tal), as\u00ed tambi\u00e9n la materializaci\u00f3n de tales objetivos y expectativas, a\u00fan indisolubles. Tercero, la llegada y estad\u00eda, la concreci\u00f3n de lo futuro, ahora presente, ilusi\u00f3n de permanencia y control de las primeras impresiones, del deseo impetuoso de \u201cdescifrar\u201d la psicolog\u00eda de los habitantes de aquel lugar (Neuheim), a\u00fan tan lejano, y de tan ef\u00edmero estudio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me parece que lo interesante de esta novela radica m\u00e1s en sus planteamientos que en la acci\u00f3n narrativa en s\u00ed, a ratos tediosa -en realidad, carece en su mayor\u00eda de \u00e9sta-, y no me queda claro si esa era la intensi\u00f3n del autor o es solo defecto de su car\u00e1cter p\u00f3stumo. La ilusi\u00f3n de la personalidad, el prejuicio de las naciones y sus estereotipos, el turismo y el turista, el individuo y el colectivo, la paradoja de la creaci\u00f3n art\u00edstica, son algunos de ellos. Aunque, tal vez, todo se encauce hacia la noci\u00f3n de pertenencia. Por ejemplo, en el primer cap\u00edtulo se da a entender la descomposici\u00f3n de la personalidad a causa del ejercicio peregrino: \u201cel turista de regreso es un hombre agujereado y por cada agujero sopla una corriente del pa\u00eds lejano\u201d, menciona Valdemar, amigo del personaje principal, haciendo alusi\u00f3n a su factor negativo, a la impureza que podr\u00eda consagrar una personalidad no formada, inmadura, a sus proyectos futuros -sobre todo si estos se vinculan a la creaci\u00f3n art\u00edstica-. Por otro lado, lo quim\u00e9rico del colectivo y su igualdad entre los pares de un mismo porvenir, en este caso, Latinoam\u00e9rica: \u201cIlusi\u00f3n que vamos juntos viajando; ilusi\u00f3n que estamos haciendo en com\u00fan algo fuera de lo com\u00fan\u201d, cavila el personaje mientras viaja en tren junto a dos compatriotas y un peruano. Y la resistencia al movimiento, a la permeabilidad de la personalidad, cuesti\u00f3n inevitable en todos los aspectos; aunque, claramente \u2013y es este un factor propio de la narrativa- el personaje acepta su vulnerabilidad, como el h\u00e9roe tr\u00e1gico que acepta su destino. \u201cNo hay dudas: yo no soy completamente yo; mejor dicho, \u00fanicamente yo. Soy algo Rogelio, soy Juan y soy el se\u00f1or De Nemus. Es decir que soy un poco todo el mundo; lo que no deja de ser singular.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con esto me quedo, esto es lo que me interesa ahondar. En su lectura de inmediato identificamos, por una parte, la escritura visionaria de Emar en su estilo (no solo rupturista ante el criollismo chileno, sino tambi\u00e9n en las artes visuales), y, por otro, las conjeturas vanguardistas propias de su \u00e9poca a la par con el novecentismo (reconocidas, al menos, en \u201cRegreso\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando hablamos de consciencia, de <em>darnos cuenta<\/em> de la forma con que la realidad se nos presenta, hablamos de la radicalizaci\u00f3n de la realidad, que es filosof\u00eda, tal como se presenta en el mito de la <em>caverna<\/em>: \u201cEl hombre tiene que salir a buscar un ser m\u00e1s fuerte, un ser que sea m\u00e1s ser\u201d. Esa b\u00fasqueda es la filosof\u00eda, menciona Ortega y Gasset, pues, \u201cel hombre tiene el alma din\u00e1mica de una flecha que en el aire hubiera olvidado su blanco\u201d. Y no es indiferente a la iniciativa del personaje en \u201cRegreso\u201d. Hay un precepto, el de la batalla entre Her\u00e1clito y Parm\u00e9nides, que definir\u00e1 el destino del pensamiento met\u00f3dico de Occidente. Aquel combate lo gana Parm\u00e9nides y su visi\u00f3n de los conceptos, de lo est\u00e1tico, de lo id\u00e9ntico, por sobre las cosas visibles en permanente cambio, movimiento, de Her\u00e1clito. Es este dilema (prehist\u00f3rico, por as\u00ed decirlo) el que acongoja a nuestro h\u00e9roe, plasmado desde los conceptos de personalidad, traslado, lenguaje y percepci\u00f3n. Es el acontecer mismo, su persona, su \u201cyo\u201d y las circunstancias que le rodean, el factor clave para arg\u00fcir su resoluci\u00f3n: la resignaci\u00f3n a todo orden fuera del alcance de sus manos\/raz\u00f3n. El personaje no contrala la variabilidad de su personalidad, <em>agujereada<\/em>. El personaje no controla las tangentes del viaje y sus devenires. El personaje no controla un lenguaje que se expande ca\u00f3ticamente. El personaje no controla la forma de una realidad que desconoce, realidad <em>ficcionada<\/em>, prejuzgada del pueblo alem\u00e1n. Y sufre por eso. Y aqu\u00ed, precisamente, recae lo que el madrile\u00f1o contemplaba: \u201cEl yo de cada cual, en cada instante, est\u00e1 constituido por un programa \u00edntegro de vida [\u2026] Vivir consiste en el enfronte de ese programa para ser el que cada uno de nosotros somos, y la circunstancia es un repertorio de facilidades y dificultades; resultar\u00e1 que la misma circunstancia se descompondr\u00e1 en tantas circunstancias diferentes en cuantos somos nosotros\u201d; contrastable a la discordia interna del personaje entre la resistencia y la entrega a dichas dificultades y facilidades otorgadas, omn\u00edmodamente, por la circunstancia del viaje, que se disipa en m\u00faltiples tangentes como la humareda del tren que avanza, o retrocede, seg\u00fan sea la perspectiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como si la casual amistad entre Huidobro y Emar hubiese sido poco, su poema nos deslumbra como un ep\u00edlogo \u2013anacr\u00f3nico- encriptado en la novela. El t\u00edtulo (\u201cEl paso del retorno\u201d) nos evoca de lleno el dilema en s\u00ed: En realidad, nunca nos vamos, siempre estamos volviendo, incluso cuando damos la espalda y no miramos atr\u00e1s; es una <em>marche \u00e1 recoulons<\/em>. Retroceso que Ortega y Gasset dotar\u00eda como la carga de \u00edmpetu en el arco previo a ser lanzada la flecha, s\u00edmbolo de la vida antes de radicalizarse, de ser percibida como tal, como realidad. Aquello se puede entrever en el verso: \u201c\u00bfQui\u00e9n guio mis pasos de modo tan certero?\u201d, de Huidobro, haciendo alusi\u00f3n a su despejado camino po\u00e9tico, afortunado, ruta de absoluci\u00f3n y sufrimiento, todo con el fin de la apoteosis verbal, que no es otra cosa que la ca\u00edda al vac\u00edo, como en <em>Altazor<\/em>. Sin embargo, <em>el hombre de las distancias<\/em> retorna a su tierra natal y les dice a quienes fueron sus amigos de anta\u00f1o: \u201cHeme aqu\u00ed vestido de lejan\u00edas \/ Traigo un alma lavada por el fuego \/ Heme aqu\u00ed de regreso de donde no se vuelve\u201d, porque sabe, en realidad, que no ha vuelto, que esa persona que se fue, no volver\u00e1 jam\u00e1s. Por el mismo motivo les suplica: \u201cLos que hab\u00e9is tocado mis manos \/ \u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is tocado? \/ Y vosotros que hab\u00e9is escuchado mi voz \/ \u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is escuchado? \/ Y los que hab\u00e9is contemplado mis ojos \/ \u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is contemplado?\u201d, intentando corroborar, cerciorarse, de lo que su \u201cser\u201d, su \u201cyo\u201d, es ahora. Mas, sabe que aquello es in\u00fatil, pues es solo la ilusi\u00f3n de la quietud, sustancialidad idealizada, lo que obtendr\u00e1 como respuesta. Lo que sus amigos digan de lo que tocan, de lo que escuchan, de lo que contemplan, ya no ser\u00e1 lo que tocan, lo que escuchan, lo que contemplan, de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl hombre no tiene naturaleza, es decir, no tiene identidad. [\u2026] La realidad radical, que es la vida, no es sino que <em>es<\/em> y <em>des-es,<\/em> est\u00e1 pasando y aconteciendo, es un flujo continuo. El hombre es hoy lo que es, precisamente porque ayer fue otra cosa\u201d, nos menciona Ortega y Gasset. En ese caso figura al hombre, a la persona, como un extranjero, como un desconocido en un medio en que simplemente no puede ser, porque su ser se basa en lo que ser\u00e1, en sus proyecciones, en su realizaci\u00f3n, en su futuro acontecer. A lo cual, Huidobro en su poema se pregunta: \u201c\u00bfQui\u00e9n es el extranjero? \u00bfReconoc\u00e9is su andar? \/ Es el que vuelve con su sabor de eternidad en la garganta \/ Con un olor de olvido en los cabellos\u201d, aquel <em>sabor de eternidad<\/em> y <em>olor de olvido<\/em> son los componentes de todo hombre, de todo ser que retorna, y es consciente de ello. Ahora, volviendo a Juan Emar y su regreso, las \u00faltimas p\u00e1ginas atisban la misma ca\u00edda creacionista, y el mismo instrumento para menguar tal ca\u00edda: la palabra, el verbo, el paraca\u00eddas. Pero, \u00bfqu\u00e9 es la palabra en s\u00ed? \u00bfRealmente somos due\u00f1os de ella al utilizarla, o ella nos utiliza a nosotros al vernos obligados en su utilizaci\u00f3n? Emar nos dice: \u201cCada hombre que recibe la palabra, recibe un hueco, recibe contornos que luego llena con los materiales que se hayan a su alcance. Es decir, coloca dentro de esos contornos el valor que \u00e9l personalmente le atribuye a esas palabras\u201d. Tambi\u00e9n alude a que hay palabras que pueden acercarnos a una comuni\u00f3n de significantes con mayor facilidad que otras. Nos da ejemplo: \u201cSi digo: <em>viol\u00edn<\/em>, <em>pipa<\/em> o <em>botella<\/em>, lanzo al aire una c\u00e1scara que todos los hombres llenar\u00e1n casi de id\u00e9ntica manera [\u2026] Mas no es as\u00ed, si digo: <em>calle<\/em>, <em>habitaci\u00f3n<\/em>, <em>fiesta<\/em>; y menos es as\u00ed si digo: <em>amor<\/em>, <em>ilusi\u00f3n<\/em>, <em>talento<\/em>. En este caso, cada cual llena el vac\u00edo con lo que <em>para \u00e9l<\/em> ser\u00e1 una calle, una fiesta, una ilusi\u00f3n\u201d. Y es en esto, en la colisi\u00f3n de los signos y sus valores, donde se crea verdadera comuni\u00f3n, comuni\u00f3n irresoluta, transitoria. Cada una de estas palabras ha sido enfrascada por las circunstancias singulares del \u201cyo\u201d. Por lo tanto, incluso, en nuestro lenguaje somos unos extranjeros. Extranjeros que disfrutan de las ilusiones, y otros de crearlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, el viaje se presenta como diluyente de aquellos contornos que contienen a las palabras, que son nuestro medio de acceso a una realidad que es inquietante, indeterminada, en permanente movimiento. De all\u00ed tambi\u00e9n la lucha que presenta el personaje con bastante claridad y lucidez. Una lucha que suscita su etimolog\u00eda: \u201cluctuare\u201d, que tambi\u00e9n quiere decir \u201cluchar los unos con los otros\u201d, \u201centrelucharse\u201d, y por lo cual existir (que no es solo <em>darse cuenta<\/em>, sino <em>ser percibido<\/em>) conlleva la confrontaci\u00f3n exterior de aquel mundo interno y viceversa, donde el viaje ser\u00eda su campo de batalla por excelencia. En \u00e9l, sabemos que \u201cma\u00f1ana\u201d no ser\u00e1 igual a \u201choy\u201d de forma pr\u00e1ctica, concisa, con la misma certeza que sabemos que el sol sale todos los d\u00edas. Es anticuado, pero es as\u00ed: No hay permanencia, solo movilidad; ahora, la cuesti\u00f3n ser\u00eda: <em>\u00bfY la ilusi\u00f3n del movimiento, hay tal cosa?<\/em> No lo s\u00e9, tal vez. Sin embargo, el regreso, en la obra de Emar, ser\u00eda la comprensi\u00f3n de aquello desconocido y confuso que fue la ida, del <em>all\u00e1<\/em> que era totalmente incomprensible, por el mero hecho de ser \u201call\u00e1\u201d y no \u201cac\u00e1\u201d. Asimismo, sus sedimentos ser\u00edan las conclusiones, las ilusiones que recolecta y permanecen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalizando, en la novela de inmediato se percibe la tesis y la ant\u00edtesis \u2013t\u00e9rminos a todo esto que figuran, igualmente, al ser humano como ser hist\u00f3rico, fenomenol\u00f3gico. La quietud y el movimiento. Her\u00e1clito y Parm\u00e9nides. El resultado de aquello, la \u201cs\u00edntesis\u201d, podr\u00eda devenir escindido por autores. Interpreto: Seg\u00fan Ortega y Gasset ser\u00eda la sustituci\u00f3n de la raz\u00f3n pura a la raz\u00f3n narrativa, hist\u00f3rica. Seg\u00fan Huidobro ser\u00eda el hecho de retornar y dar como respuesta que \u201cAndaba por la Historia del brazo con la muerte\u201d. Seg\u00fan Emar, ser\u00eda necesario no buscar excusas para viajar, ni mucho menos realizar un ensayo para convencerse de ello, y hacerlo simplemente. El personaje nos menciona, luego de su vuelta a Par\u00eds, que es invitado a otro viaje y, como respuesta, nos confiesa: \u201cAcept\u00e9, \u00bfPor qu\u00e9 no aceptar?\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por <strong>Ignacio Barrales<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"308\" height=\"492\" class=\"size-full wp-image-2021 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Captura-de-pantalla-2021-04-27-a-las-3.41.57-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Captura-de-pantalla-2021-04-27-a-las-3.41.57-p.m..png 308w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Captura-de-pantalla-2021-04-27-a-las-3.41.57-p.m.-188x300.png 188w\" sizes=\"auto, (max-width: 308px) 100vw, 308px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juan Emar<br \/>\nRegreso<br \/>\nLa Pollera<br \/>\n2016<br \/>\n88 pp.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Primero, esto no ser\u00e1 una rese\u00f1a ni mucho menos, sino otra cosa, espero. 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