{"id":1855,"date":"2021-03-16T17:15:54","date_gmt":"2021-03-16T20:15:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1855"},"modified":"2021-04-06T07:16:11","modified_gmt":"2021-04-06T10:16:11","slug":"estrategia-y-estilo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/03\/16\/estrategia-y-estilo\/","title":{"rendered":"Estrategia y estilo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1s es un poco obvio, pero gran parte del oficio de escribir se trata de la relaci\u00f3n entre estrategia y estilo, hay estrategias que hacen relucir el estilo y otras que lo difuminan -a veces convenientemente-, y al mismo tiempo existen estilos tan particulares, con tanto af\u00e1n de protagonismo, que provocan que la estrategia sea nula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mismo pasa con el tenis. Hay infinitas formas de juego (estilos) y de variantes para jugarle al rival (estrategias), un jugador de fondo puede ser un pasador de pelotas (popularmente conocido como <em>rat\u00f3n<\/em>), un contraatacante defensivo (Andy Murray, por ejemplo) o un dominador (Dominic Thiem, Stan Wawrinka, Serena Williams). Por otro lado, est\u00e1n los que juegan a saque y volea, que generalmente son europeos del este (Ivan Ljubicic, Mario Ancic, Ivo Karlovic) o gringos (Andy Roddick, John Isner, Taylor Dent) y finalmente los fuera de serie, los que pueden mezclar estilos y decidir, punto a punto, cu\u00e1l es la estrategia que mejor le conviene al estilo de turno. Esos son Djokovic, Federer, y actualmente el \u00fanico que parece tener todas las armas es Medvedev.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay escritores de fondo, que necesitan cinco o seis l\u00edneas -golpes- para llegar al tiro definitivo, al que termina el p\u00e1rrafo. Pienso por ejemplo en Faulkner y sus oraciones largu\u00edsimas, como quien pretende estirar el punto hasta cansar al rival y solo all\u00ed permitirse un tiro definitivo, una estocada. Ariana Harwicz, en cambio, es una escritora de saque y volea, sabe que tiene los golpes para ganar r\u00e1pidamente el punto y no te da respiro, entre frase y frase, para acomodarte en la cancha, para alcanzar a devolver algo que no sea un tiro tibio, servido para que saque la pelota de la cancha con un remache lapidario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Chile hay bastantes libros sobre tenis en clave period\u00edstica o biogr\u00e1fica, pero son pocos los que incluyen el tenis dentro de un aparato ficcional, en el pasado el \u00fanico precedente es <em>Match Ball <\/em>de Antonio Sk\u00e1rmeta, donde un doctor se enamora de una tenista joven. Recientemente han sido publicados dos libros, el primero fue <em>Polvo de Ladrillo <\/em>de Andr\u00e9s Urz\u00faa de la Sotta, editado en 2019 por Pez Espiral. El segundo es a\u00fan m\u00e1s reciente, <em>Punto de Quiebre<\/em> de Gabriela Flores, publicado por Provincianos a mediados del a\u00f1o pasado. \u00bfQu\u00e9 tipos de jugadores\/escritores son? En un principio, variopintos, a ratos parecen tener golpes para ganar el punto pero por diversas razones la pelota termina en la red o algunos metros lejos del fleje.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Punto de quiebre <\/em>es un libro de relatos autoficcionales que recorren una vida ligada al tenis, desde las primeras clases a la adultez. La virtud del libro es que es la primera vez que la autoficci\u00f3n del jugador amateur de tenis se ve materializada, y que el punto de vista femenino del tenis tiene absoluto protagonismo, contrario a la \u00e9pica masculina que rodea el tenis en particular y el deporte en general. Pero las virtudes son, finalmente, anecd\u00f3ticas, y una vez pasado el encuentro inicial con el libro, enfrentados directamente al texto, se olvidan como la sinopsis de una pel\u00edcula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El problema de <em>Punto de quiebre <\/em>es principalmente t\u00e9cnico, pareciera que la autora tiene un golpe fuerte, el relato autoficcional, y lo repite constantemente, con confianza, pensando que con eso bastar\u00e1 para ganar el partido. Pero la preponderancia de dicho estilo hacen que los relatos tengan poca profundidad, que se queden solo en la exposici\u00f3n de hechos, experiencias y sensaciones m\u00e1s o menos \u00edntimas, sin que la \u00f3ptica cambie o muestre atisbos de la construcci\u00f3n de un lenguaje propio. El estilo, o el golpe, se diluye a lo largo del partido porque pierde efectividad, porque el rival de turno ya le agarr\u00f3 la mano al efecto y sabe c\u00f3mo contrarrestarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos ejemplos, en el primer relato Flores escribe \u201cNo s\u00e9 cu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre el mar y el tenis, pero ambas me hicieron vivir ese cosquilleo\u201d, y si bien ese <em>no s\u00e9<\/em> puede ser sincero, es tambi\u00e9n un tap\u00f3n, una desautorizaci\u00f3n al despegue, sobre todo teniendo en cuenta que el \u00faltimo relato del libro se llama Tenis en Arena y trata sobre una segunda vida ten\u00edstica gracias al tenis de playa, sin embargo la relaci\u00f3n entre ambas partes o sensaciones no se toca. En \u201cDe \u00e1rbitro a coach\u201d, un relato de amor convencional entre dos personas que se desean y deben luchar contra la estructura social, en este caso la que rodea al tenis, para poder concretar una especie de relaci\u00f3n. All\u00ed se cuenta: \u201cPienso que siempre estuvimos en un eterno cambio de lado, al igual que un partido de tenis: solo pod\u00edamos encontrarnos cuando nos cruzamos en el acto de ir hacia el otro sector de la pista. Pero el partido se reanudaba y la distancia era nuestra red.\u201d Lo malo es que incluso cuando parece despegar, Flores necesita explicar demasiado, en este extracto, por ejemplo \u00bfPor qu\u00e9 decir \u201cal igual que un partido de tenis\u201d si de eso se trata todo el libro?. La pulsi\u00f3n por decir m\u00e1s tambi\u00e9n se materializa en un error como la frase \u201cVuelvo hace seis d\u00edas atr\u00e1s\u201d (p. 37).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En \u201cYo no viajo con entrenadores\u201d un relato sobre el abuso de un entrenador a una peque\u00f1a tenista hay un problema mayor. La narradora -que hasta entonces es la entrenadora de Laura, la peque\u00f1a- da paso al testimonio de Laura, pero Flores sigue escribiendo exactamente igual como la narradora anterior aunque encarnando esta vez a una ni\u00f1a que adem\u00e1s est\u00e1 relatando una situaci\u00f3n abusiva con un entrenador. El hecho de que el estilo de la narradora no cambie hace que un hecho totalmente real pase a verse inveros\u00edmil porque pareciera que es la misma narradora la que nos cuenta la vivencia de Laura, como si esa narradora se convirtiera en omnisciente pero manteniendo la primera persona -si es que algo as\u00ed es posible-. Ese desajuste, finalmente, le resta importancia al testimonio de Laura -que deber\u00eda ser lo principal- para d\u00e1rsela al estilo de la narradora y se convierte, en \u00faltima instancia, en una contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, \u00bfCu\u00e1l es la est\u00e9tica del tenis que promulga Flores? Una resiliente, en frases como \u201cInsistir, no rendirse\u201d o \u201cCerr\u00e9 los ojos y repet\u00ed para m\u00ed: &lt;&lt;sigue luchando&gt;&gt;\u201d, es decir, como dice la contraportada, \u201cQue llama a no renunciar a s\u00ed misma y seguir luchando hasta el \u00faltimo punto\u201d. Uno puede estar de acuerdo o no con esa idea del tenis -y la vida- pero personalmente prefiero el patetismo de la derrota al consuelo del resiliente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado no es que <em>Polvo de ladrillo <\/em>sea un libro fuera de serie, pero s\u00ed tiene golpes variados: verso, prosa, recortes, variaciones crom\u00e1ticas. Desde el inicio se deja en claro que el libro como objeto tiene m\u00e1s protagonismo que la vivencia biogr\u00e1fica, en la solapa figura una ficha de autor como si fuese un amateur, no hay foto -pero s\u00ed una silueta denotando la ausencia- se dice por ejemplo \u201cProfesional: s\/info\u201d o \u201cJuego: Izquierdo, rev\u00e9s desconocido\u201d no hay data, el autor no importa tanto, es simplemente el articulador de lo que viene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Polvo de ladrillo <\/em>est\u00e1 dividido en sets, una estructura que ya se ha usado en libros de este tipo (<em>El tenis en la luna<\/em> de Llu\u00eds Verg\u00e9s, por ejemplo) donde cada set engloba una idea y un estilo distinto. El primero est\u00e1 compuesto por poemas titulados por nombres propios, un poco a la manera de <em>Colonos <\/em>de Leonardo Sanhueza, es que el tenis, al igual que la historia, tiene al nombre propio como elemento principal. Urz\u00faa encarna a aquellas personas e intenta explorar la relaci\u00f3n de cada uno con el tenis mientras intercala breves textos sobre el paso de los a\u00f1os en relaci\u00f3n a la arquitectura de las canchas y el crecimiento de la ciudad. All\u00ed hay algunos buenos versos, por ejemplo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cSe trata de entrenar<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">para aprender a perder<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">para elevar la dignidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de la derrota<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">para vivir en carne<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">propia<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">el sabor de una costumbre<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">nacional.\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La est\u00e9tica de la derrota de Urz\u00faa se opone a la resiliencia de Flores, se trata de aprender a perder, de elevar la dignidad de la derrota m\u00e1s que de aprender a ganar incluso cuando se pierde. A\u00fan as\u00ed <em>Polvo de ladrillo <\/em>tiene pasajes sumamente parecidos a <em>Punto de quiebre<\/em>, ambos hablan del proceso de marcado y tizado de las canchas d\u00e1ndole protagonismo a la figura del canchero, o hablan de la lucha mental que significa en todo momento el <em>saque<\/em>. Incluso el tercer set de <em>Polvo de ladrillo <\/em>es calcado al estilo de relato de <em>Punto de quiebre, <\/em>pero liberado de la autoficci\u00f3n -y la \u00e9pica que siempre conlleva- funciona porque tampoco busca extenderse m\u00e1s all\u00e1 de lo que parece funcionar, un set, pero no todo el partido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo mejor de <em>Polvo de ladrillo <\/em>est\u00e1 en su variedad, en la tragedia fuera de texto de los diarios, la inversi\u00f3n crom\u00e1tica para escribir sobre c\u00f3mo armar una cancha despu\u00e9s de que el club desaparece y la inclusi\u00f3n de un imaginario popular del tenis en el cuarto y quinto set. Pero esa variedad de golpes tambi\u00e9n significa que ninguno funciona a la perfecci\u00f3n, que el jugador no tiene confianza plena en su juego y set a set necesita variarlo, como un reverso de lo que pasa con <em>Punto de quiebre. <\/em>Digamos que en un partido imaginario Flores jugar\u00eda siempre igual y Urz\u00faa siempre distinto. Por otro lado, aqu\u00ed tambi\u00e9n hay algunos errores de edici\u00f3n: todos los <em>shot <\/em>est\u00e1n escritos como <em>shoot<\/em>: <em>drop shoot, passing shoot, <\/em>etc. algo bastante raro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambos libros est\u00e1n editados por Nicol\u00e1s Meneses, e incluso <em>Punto de quiebre <\/em>est\u00e1 diagramado por Andr\u00e9s Urz\u00faa. Los dos son muy atractivos visualmente -la portada de <em>Punto de quiebre<\/em> me gusta mucho y el dise\u00f1o interior de <em>Polvo de ladrillo <\/em>es espectacular-. Ojal\u00e1 tanto Gabriela Flores como Andr\u00e9s Urz\u00faa sigan escribiendo en el futuro sobre tenis, llama la atenci\u00f3n que a pesar de la \u00e9pica de Atenas y el n\u00ba1 de R\u00edos el tenis no haya, sino hasta hace pocos a\u00f1os, cruzado el umbral de la ficci\u00f3n. En eso Flores y Urz\u00faa han sido pioner-s, y de seguro tendr\u00e1n m\u00e1s torneos por jugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Miguel \u00c1ngel Guti\u00e9rrez<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1856 alignleft\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"326\" height=\"326\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-300x300.jpg 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-1024x1024.jpg 1024w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-150x150.jpg 150w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-768x768.jpg 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-1536x1536.jpg 1536w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-2048x2048.jpg 2048w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-1040x1040.jpg 1040w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-1200x1200.jpg 1200w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/55364092._UY3067_SS3067_-80x80.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 326px) 100vw, 326px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Punto de quiebre<br \/>\nGabriela Flores<br \/>\nProvincianos editores<br \/>\n2020<br \/>\n71 pp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-1864 size-medium\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cubierta-POLVO-300x300.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cubierta-POLVO-300x300.png 300w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cubierta-POLVO-150x150.png 150w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cubierta-POLVO-768x768.png 768w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cubierta-POLVO-80x80.png 80w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cubierta-POLVO.png 782w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Polvo de ladrillo<br \/>\nAndr\u00e9s Urz\u00faa de la Sotta<br \/>\nLibros del Pez Espiral<br \/>\n2019<br \/>\n89 pp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la foto de portada la eterna Martina Navratilova<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiz\u00e1s es un poco obvio, pero gran parte del oficio de escribir se trata de la relaci\u00f3n entre estrategia y estilo, hay estrategias que hacen relucir el estilo y otras que lo difuminan -a veces convenientemente-, y al mismo tiempo existen estilos tan particulares, con tanto af\u00e1n de protagonismo, que provocan que la estrategia sea [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":1858,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,443],"tags":[],"class_list":["post-1855","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura","category-resena"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1855","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1855"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1855\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1865,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1855\/revisions\/1865"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1855"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1855"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1855"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}