{"id":1713,"date":"2021-01-19T21:41:33","date_gmt":"2021-01-20T00:41:33","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1713"},"modified":"2021-01-20T12:50:47","modified_gmt":"2021-01-20T15:50:47","slug":"mi-ojo-tiene-sus-razones-poemas-de-jose-watanabe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/01\/19\/mi-ojo-tiene-sus-razones-poemas-de-jose-watanabe\/","title":{"rendered":"Mi ojo tiene sus razones &#8211; Poemas de Jos\u00e9 Watanabe"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Una de las grandes novedades del 2020 en el \u00e1mbito editorial chileno fue la antolog\u00eda que realiz\u00f3 la editorial arique\u00f1a Aparte del poeta peruano Jos\u00e9 Watanabe (1945). Fallecido hace ya 13 a\u00f1os, hijo de un migrante japon\u00e9s y una mujer del norte del Per\u00fa, hereda el desarraigo como \u00e1nimo y lo traduce en un lenguaje preciso, seco, a veces arenoso, serrano y minimalista, que pasa de la observaci\u00f3n de la naturaleza a la reflexi\u00f3n sobre el poema sin escalas. Tanto el pr\u00f3logo que realiza Lucas Costa como el peque\u00f1o ensayo que hace de ep\u00edlogo, llamado Elogio del refrenamiento, sirven como puerta de entrada y salida a m\u00e1s de doscientas p\u00e1ginas de poemas desde <em>\u00c1lbum de Familia\u00a0<\/em>(1971) a\u00a0<em>Banderas detr\u00e1s de la niebla\u00a0<\/em>(2006). Por si fuera poco, es un libro que tiene un dise\u00f1o de portada precioso obra del Estudio Cerro. Para que se hagan una idea, les dejamos con algunos de sus poemas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La ballena (met\u00e1fora del descasado)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicen que hay una ballena en el agua baja, varando.<\/p>\n<p>Vamos a verla.<\/p>\n<p>Vamos a ver si nuestro peque\u00f1o y desordenado \u00e1nimo<\/p>\n<p>resiste la imposici\u00f3n de sus oscuras toneladas.<\/p>\n<p>Vamos a ver c\u00f3mo llora mostrando sus torpes aletas<\/p>\n<p>que no pueden ofrecernos una flor<\/p>\n<p>entre dos dedos.<\/p>\n<p>Vamos a pedirle que, a cambio, nos cante un lamento<\/p>\n<p>con su famosa voz de soprano.<\/p>\n<p>Vamos a aprender que los animales de piel resbalosa<\/p>\n<p>quedan, finalmente, solos.<\/p>\n<p>Vamos a ver la agitada desesperaci\u00f3n de su gran cola<\/p>\n<p>que bate arena, que quiere ganar<\/p>\n<p>aguas m\u00e1s hondas, navegables, donde se est\u00e9 bien<\/p>\n<p>consigo mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfY si ya reflot\u00f3 con la marea alta y no est\u00e1?<\/p>\n<p>Pues nos sentaremos en la playa a contemplar el mar.<\/p>\n<p>La met\u00e1fora del mar desolado<\/p>\n<p>puede reemplazar a la met\u00e1fora de la ballena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><br \/>\nLos versos que tarjo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las palabras no nos reflejan como los espejos, as\u00ed exactamente,<\/p>\n<p>pero quisiera.<\/p>\n<p>Escribo con una pregunta obsesiva en las orejas:<\/p>\n<p>\u00bfEs esta la palabra exacta o es el amague de otra<\/p>\n<p>que viene<\/p>\n<p>no m\u00e1s bella sino m\u00e1s especular?<\/p>\n<p>Por esta inseguridad<\/p>\n<p>tarjo,<\/p>\n<p>toda la noche tarjo, y en el espejo que a\u00fan porf\u00edo<\/p>\n<p>solo queda una figura borrosa, mutilada, malograda.<\/p>\n<p>Es como si se cumpliera la amenaza de la madre<\/p>\n<p>sibilina<\/p>\n<p>al ni\u00f1o que estaba descubri\u00e9ndose, curioso,<\/p>\n<p>en su imagen:<\/p>\n<p>\u201cTanto te miras en el espejo<\/p>\n<p>que un d\u00eda terminar\u00e1s por no verte\u201d<\/p>\n<p>Los versos que irreprimiblemente tarjo<\/p>\n<p>se llevar\u00e1n siempre mi poema.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El an\u00f3nimo (alguien, antes de Newton)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde la cornisa de la monta\u00f1a<\/p>\n<p>dejo caer suavemente una piedra hacia el precipicio,<\/p>\n<p>una acci\u00f3n ociosa<\/p>\n<p>de cualquiera que se detiene a descansar en este lugar.<\/p>\n<p>Mientras la piedra cae libre y limpia en el aire<\/p>\n<p>siento confusamente que la piedra no cae<\/p>\n<p>sino que baja convocada por la tierra, llamada<\/p>\n<p>por un poder invisible e inevitable.<\/p>\n<p>Mi boca quiere nombrar ese poder, hace aspavientos, balbucea<\/p>\n<p>y no pronuncia nada.<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n, el principio,<\/p>\n<p>fue como un pez huidizo que aflor\u00f3 y volvi\u00f3 a sus abismos<\/p>\n<p>y todav\u00eda es innombrable.<\/p>\n<p>Yo me contento con haberlo entrevisto.<\/p>\n<p>No tuve el lenguaje y esa falta no me desconsuela.<\/p>\n<p>Alg\u00fan d\u00eda otro hombre, subido en esta monta\u00f1a<\/p>\n<p>o en otra,<\/p>\n<p>dir\u00e1 m\u00e1s, y con precisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese hombre, sin saberlo, estar\u00e1 cumpliendo conmigo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El gato<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estoy esperando la vuelta del gato desconocido<\/p>\n<p>que cruz\u00f3 el alf\u00e9izar de mi ventana.<\/p>\n<p>El alf\u00e9izar corre a lo largo de varias ventanas. No tiene<\/p>\n<p>otro camino. Volver\u00e1<\/p>\n<p>y esta vez mi imagen le ser\u00e1 m\u00e1s cordial.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 arrogante como un bello inmortal. Los gatos ignoran<\/p>\n<p>la contingencia de los torpes,<\/p>\n<p>tropezar y caer.<\/p>\n<p>Miden tan bien sus pasos cuando cazan o fugan, y nunca<\/p>\n<p>nunca cara de extraviados. As\u00ed nos infunden en la mente<\/p>\n<p>su propio mito.<\/p>\n<p>Y los mininos de viejas no los contradicen<\/p>\n<p>porque gato es gato, dign\u00edsima fiera cuando la vieja duerme.<\/p>\n<p>Los gatos son peligrosos para la poes\u00eda, pronto<\/p>\n<p>acumulan adjetivos, mucho provocan, mucho seducen.<\/p>\n<p>Por eso no espero limpiamente la vuelta del gato,<\/p>\n<p>la mucha belleza me hace siempre perverso. Y digo:<\/p>\n<p>est\u00e1 ca\u00eddo en la vereda, inm\u00f3vil, dirigiendo<\/p>\n<p>hacia mi alt\u00edsima ventana<\/p>\n<p>su \u00faltima y fosforescente mirada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Las llaves del reino<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No soy un endemoniado, Se\u00f1or, mas<\/p>\n<p>desespero<\/p>\n<p>buscando un llano lugar donde vivir.<\/p>\n<p>\u00bfEs el cielo como el campo deleitoso<\/p>\n<p>donde hacen el amor los campesinos,<\/p>\n<p>heno, hierba, frutas doblando una rama<\/p>\n<p>y el propio coraz\u00f3n como un bien<\/p>\n<p>finalmente pose\u00eddo?<\/p>\n<p>Dicen que le diste a Pedro las llaves del Reino,<\/p>\n<p>\u00bfson rigores o fuegos o llantos infinitos las llaves?<\/p>\n<p>De mi cinto solo penden llaves in\u00fatiles, espaditas<\/p>\n<p>rid\u00edculas<\/p>\n<p>que coinciden con una sola cerradura,<\/p>\n<p>la de la puerta de siempre,<\/p>\n<p>la del solo y triste y repetido entrar o salir.<\/p>\n<p>Ya impaciente, Se\u00f1or,<\/p>\n<p>te pido que me se\u00f1ales, no el Reino<\/p>\n<p>de la promesa<\/p>\n<p>sino un sencillo cobertizo, un buen recaudo<\/p>\n<p>donde pueda dormir<\/p>\n<p>ovillado<\/p>\n<p>alrededor de mis pobres pelotas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El algarrobo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El sol ha regresado esta tarde al desierto<\/p>\n<p>como una fiera radiante. Vi\u00e9ndolo as\u00ed,<\/p>\n<p>tan furioso, se dir\u00eda que viene de calcinar toda la tierra.<\/p>\n<p>Ha venido a ensa\u00f1arse<\/p>\n<p>donde todo ya parece agonizar. Huyeron<\/p>\n<p>del repaso de los muertos el zorro gris, los alacranes<\/p>\n<p>y la invisible serpiente de arena.<\/p>\n<p>Solo el algarrobo, acostumbrado como est\u00e1<\/p>\n<p>a su vida intensa pero precaria, ha permanecido quieto,<\/p>\n<p>solitario entre las dunas innumerables.<\/p>\n<p>Este \u00e1rbol nudoso, en su crecimiento<\/p>\n<p>ha fijado posturas inconcebibles: alguna vez<\/p>\n<p>cimbr\u00f3 la cintura como un danzante joven y desma\u00f1ado,<\/p>\n<p>alguna vez, aturdido,<\/p>\n<p>estir\u00f3 err\u00e1ticamente los brazos retorcidos,<\/p>\n<p>alguna vez dej\u00f3 caer una rama en tierra como una rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>No hay cuerpo m\u00e1s torturado.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico feliz en \u00e9l es su alt\u00edsima cabellera verde que va<\/p>\n<p>donde el viento quiere que vaya.<\/p>\n<p>El algarrobo me pone frente al lenguaje.<\/p>\n<p>En este paisaje tan extremadamente limpio<\/p>\n<p>no hay palabras. \u00c9l es la \u00fanica palabra<\/p>\n<p>y el sol no puede quemarla en mi boca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"426\" height=\"616\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1714\" src=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Captura-de-pantalla-2021-01-19-a-las-9.31.34-p.m..png\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Captura-de-pantalla-2021-01-19-a-las-9.31.34-p.m..png 426w, https:\/\/revistaoropel.cl\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/Captura-de-pantalla-2021-01-19-a-las-9.31.34-p.m.-207x300.png 207w\" sizes=\"auto, (max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><\/p>\n<p>Mi ojo tiene sus razones (2020) &#8211; Editorial Aparte, Arica, Chile.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las grandes novedades del 2020 en el \u00e1mbito editorial chileno fue la antolog\u00eda que realiz\u00f3 la editorial arique\u00f1a Aparte del poeta peruano Jos\u00e9 Watanabe (1945). 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