{"id":1671,"date":"2021-01-10T12:44:53","date_gmt":"2021-01-10T15:44:53","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1671"},"modified":"2021-01-12T11:41:00","modified_gmt":"2021-01-12T14:41:00","slug":"no-es-tiempo-para-libros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/01\/10\/no-es-tiempo-para-libros\/","title":{"rendered":"No es tiempo para libros"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Procrastinando en Instagram di con una foto de Pinochet sosteniendo un libro de Gramsci. Se trata de la portada de &#8220;La secreta vida literaria de Augusto Pinochet&#8221; de Juan Crist\u00f3bal Pe\u00f1a. Seg\u00fan un art\u00edculo de CIPER \u2014escrito por el mismo periodista y autor de la investigaci\u00f3n\u2014 Pinochet ostent\u00f3 una copiosa cantidad de libros, destacando los de historia militar; en la biblioteca del dictador se encontraron textos de teor\u00eda marxista, de pensadores de izquierda, y, destacando por su ausencia, libros de poes\u00eda. Pese a que Pinochet no habr\u00eda sobresalido por su afici\u00f3n lectora, su biblioteca lo hac\u00eda por su tama\u00f1o, motivo por el que muchos de esos documentos forman hoy patrimonio de la Biblioteca Nacional. La biblioteca de Pinochet habr\u00eda sido una necesidad pol\u00edtica, dado que codearse y ser reconocido por los pol\u00edticos e intelectuales de la \u00e9poca entregaba cierta legitimidad al r\u00e9gimen. Nada mejor que una biblioteca para hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si hoy es posible adquirir fondos de bibliotecas, escenarios prolijamente dise\u00f1ados en dos dimensiones \u2014a la venta en Amazon y otras plataformas digitales\u2014, para ornamentar videollamadas y sumar prestancia al profesional (a menos que sea sorprendido), Pinochet lo hizo antes de forma anal\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien se suele relacionar la lectura a efectos \u201cpositivos\u201d en las personas, leer, por m\u00e1s que los fan\u00e1ticos insistan en sus bondades, no asegura nada. Sin embargo, el desprecio a la lectura parece algo nuevo. Trump, autor de al menos un par de libros \u2014en sentido formal, ya que han sido obra de escritores fantasmas\u2014, se\u00f1ala abiertamente &#8220;no tener tiempo&#8221; ni mayor inter\u00e9s en leer, y se destaca, a la vez, por su actividad punzante en redes sociales, haciendo fama y rompiendo r\u00e9cords dada la desmesurada cantidad de tweets que comparte diariamente. La mayor parte de sus afirmaciones resultan mentiras, sobre las que ni siquiera repara o busca enmendar cuando todas las evidencias demuestran lo contrario a sus dichos. Quiz\u00e1s el llamado para eliminar el \u201cvirus chino\u201d a trav\u00e9s de la suministraci\u00f3n de cloro es una de las im\u00e1genes m\u00e1s grotescas del caso. Ante el creciente fen\u00f3meno de la &#8220;posverdad&#8221;, Twitter y recientemente otras redes, han debi\u00f3 implementar pol\u00edticas de &#8220;censura\u201d. Instagram o Facebook sugieren enlace de inter\u00e9s y de informaci\u00f3n verificada al momento de ingresar b\u00fasquedas controversiales o de dudosa comprobaci\u00f3n. Al fin y al cabo, todos leemos y las redes sociales son el gran texto del siglo XXI; mientras los lectores del formato libro disminuyen a pasos agigantados, la incorporaci\u00f3n de la red a la vida cotidiana de todas las personas es cada vez m\u00e1s temprana. Por lo mismo, la biblioteca de Pinochet no otorga valor alguno a los aut\u00f3cratas de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debido a que dif\u00edcilmente somos conscientes de lo que leemos, c\u00f3mo leemos o desde qu\u00e9 lugares lo hacemos, los libros y las conversaciones \u2013el pol\u00e9mico Michel Houllebecq vaticina hace a\u00f1os la muerte de la conversaci\u00f3n\u2013 han resultado hist\u00f3ricamente terreno f\u00e9rtil para abrir esas preguntas y espacios. Para imaginar. Es de esta \u00faltima sustancia de la que adolece la pol\u00edtica, bien lo repite un fil\u00f3sofo, a trav\u00e9s de una cita repetida coralmente en redes sociales: \u201cEs m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del mundo, que imaginar el fin del capitalismo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras Facebook resulta ya una red de &#8220;viejos&#8221; (\u201c<em>mucho texto<\/em>\u201d), Instagram (que da primac\u00eda a la imagen) parece captar m\u00e1s a &#8220;adultos-j\u00f3venes&#8221; demasiado absortos en obligaciones laborales como para pasar tiempo en Tik Tok (principalmente audiovisual), la que parece terreno atractivo para la generaci\u00f3n Z, j\u00f3venes que est\u00e1n votando por primera vez, nacidos bajo la transmisi\u00f3n en directo de la ca\u00edda de las torres gemelas; quien &#8220;lea&#8221; primero las nuevas redes ser\u00e1 capaz de capitalizar futuros votos. En Chile, los pol\u00edticos que ostentan mayor presencia en la \u00faltima red de moda (Tik Tok) son Jos\u00e9 Antonio Kast, llamado &#8220;God Emperor Kast&#8221; por sus suscriptores, y Pamela Jiles, la autodenominada &#8220;Abuela&#8221; que ha bautizado a sus seguidores como &#8220;Nietos&#8221;. En ambos casos, quienes participan de la procesi\u00f3n digital de sus \u00eddolos lo hacen muchas veces en tono de &#8220;broma&#8221;. La primera vez que se avizor\u00f3 la posibilidad de Trump en la presidencia, fue en un cap\u00edtulo de South Park. El resto de la historia ya la conocemos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La promesa de las redes es escribir y transmitir la vida en tiempo real, o los cinco minutos de fama que vaticin\u00f3 Warhol para todo el mundo. Quiz\u00e1s todos podamos ser el pr\u00f3ximo presidente, como se supone podemos ser &#8220;nuestro propio jefe&#8221;, al fin y al cabo, todos escribimos, todos somos importantes, todos tenemos algo que decir. Bastar\u00eda preguntarnos si preservamos algo que callar que abrigue sentido a lo dicho. Es precisamente, alg\u00fan grado de quietud y silencio, una desafecci\u00f3n de la vida cotidiana inmediata, la que presupone la lectura. Ya sea compartida a voz alta, en c\u00edrculos de lectura o solitaria, exige un tiempo distinto, un tiempo <em>otro<\/em>.\u00a0 Conversaciones, Clubes de Lecturas, \u201cBooktubers\u201d, \u201cBookstagrammers\u201d, el libro m\u00e1s all\u00e1 de sus p\u00e1ginas tiene la virtud de convocar a diversas generaciones, muchas veces de forma anal\u00f3gica m\u00e1s que digital, formas de las que intuyo tambi\u00e9n distintos desplazamientos en el reconocimiento de lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Juan Pablo Villalobos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Procrastinando en Instagram di con una foto de Pinochet sosteniendo un libro de Gramsci. 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