{"id":1669,"date":"2021-01-12T12:33:36","date_gmt":"2021-01-12T15:33:36","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1669"},"modified":"2021-01-13T11:00:11","modified_gmt":"2021-01-13T14:00:11","slug":"arte-barbaro-militar-o-como-apunalar-la-tierra-con-un-corvo-de-2-kilometros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2021\/01\/12\/arte-barbaro-militar-o-como-apunalar-la-tierra-con-un-corvo-de-2-kilometros\/","title":{"rendered":"Arte b\u00e1rbaro militar o c\u00f3mo apu\u00f1alar la tierra con un corvo de 2 kil\u00f3metros"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El acto de marcar la tierra tiene conexiones profundas con el andar en el espacio, con el recorrido; responde a una suerte de primigenia arquitectura. En un mundo constantemente caminado, los primeros humanos deben haber vagado envueltos en una noci\u00f3n inconsciente del espacio, de constante revelaci\u00f3n de lo invisible que se manifiesta imaginando trazos, proyectando evocaciones; en definitiva, creando paisaje a partir de una constante transformaci\u00f3n simb\u00f3lica producto de la reflexi\u00f3n del espacio en movimiento. Arte n\u00f3made, arte salvaje, arte b\u00e1rbaro; artistas de caravanas. En el desierto de Atacama, en \u00e9pocas prehisp\u00e1nicas, quienes viajaban en las caravanas llameras sol\u00edan realizar inscripciones en la tierra para demarcar el cambio ritual del paisaje (pampa-cerro). En cierta \u00e9poca, se dibujaban figuras en el suelo para marcar, entre otras cosas, registros funerarios. Archivo y geograf\u00eda fundidos en un entierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si pudiera permitirme parafrasear mal a Adorno, hacer poes\u00eda despu\u00e9s del horror bien podr\u00eda ser un acto de barbarie. Tras el horror militar en Chile a algunos poetas les dio por reflexionar acerca de las vinculaciones entre el arte y el horror. Bola\u00f1o escribe las novelas <em>El Nocturno de Chile<\/em> y <em>Estrella distante<\/em>, adem\u00e1s de los relatos publicados en <em>La Literatura Nazi en Am\u00e9rica<\/em>, de las que bastante se ha escrito ya, en las que reelabora, en la dimensi\u00f3n simb\u00f3lica de la ficci\u00f3n, el mal y su presencia en las \u00faltimas d\u00e9cadas de la historia del continente americano, trabajo escritural que de alguna forma aport\u00f3 a la definici\u00f3n ontol\u00f3gica del mal frente a la banalidad con la que se experiment\u00f3 en el siglo de los \u201cda\u00f1os colaterales\u201d y los horrores pol\u00edticos. Ra\u00fal Zurita inscribe en el mismo desierto de Atacama el verso \u201cSin pena, ni miedo\u201d, geoglifo que solo puede ser apreciado desde el cielo dados sus 3 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n; suerte de afirmaci\u00f3n desesperada de quienes no pueden insertar su escritura en un marco de legitimidad y que a falta de papel lo gritan a los cielos como promesa en un campo yermo donde nada, ni las promesas, pueden arraigarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no solo hab\u00eda artistas del lado de las v\u00edctimas; los militares tambi\u00e9n se pusieron creativos e incursionaron en el campo del land-art. En septiembre del 2013 se publica en el diario <em>The Clinic<\/em> una nota en la que se revela la diligencia secreta llevada a cabo por el exministro Alejandro Sol\u00eds en la que se investig\u00f3 el dibujo de un corvo de 2 kil\u00f3metros, infame arma glorificada por el ej\u00e9rcito chileno, en las cercan\u00edas de Calama, en pleno desierto. A cado lado de la empu\u00f1adura era posible identificar los n\u00fameros 73 y 78. Todo el caso huele a misterio novelesco: Una fotograf\u00eda a\u00e9rea del geoglifo del corvo es dejada bajo la puerta de una dirigenta de la Agrupaci\u00f3n de Ejecutados Pol\u00edticos; la foto llega a manos del magistrado Sol\u00eds quien organiza una investigaci\u00f3n con ratis y cient\u00edficos incluidos; durante d\u00edas registran el terreno en el que estaba dibujada el arma, la cal se hab\u00eda solidificado, piensan que pueden hallar cuerpos; por all\u00ed pas\u00f3 Arellano Stark y La Caravana de La Muerte, por all\u00ed pasaron los muchacho de Odlanier Mena. Nada fue encontrado, nadie apareci\u00f3, el caso se olvid\u00f3, se mantuvo en secreto para no alimentar falsas expectativas en los familiares de detenidos desaparecidos. El cuchillo a\u00fan puede verse a trav\u00e9s de Google Earth.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero los s\u00edmbolos quedan abiertos al azar de la interpretaci\u00f3n. No se tiene m\u00e1s informaci\u00f3n de este corvo de dos kil\u00f3metros, ni del artista que lo ide\u00f3. Pero podemos hacer el ejercicio de unir hebras; pura ficci\u00f3n, por supuesto, asumiendo que la sola posibilidad de que un ejercicio ficcional calce por casualidad con el mundo real es de por s\u00ed pavorosa. Lo primero que llama la atenci\u00f3n en la fotograf\u00eda, adem\u00e1s de la n\u00edtida figura de un cuchillo curvado, son los n\u00fameros inscritos a cada lado de la empu\u00f1adura: 73 y 78, n\u00fameros que, seg\u00fan The Clinic, bien podr\u00edan aportarnos un marco temporal coincidente con el golpe de estado de 1973 y la llamada \u201cOperaci\u00f3n Remoci\u00f3n de Televisores\u201d liderada por Odlanier Mena en el a\u00f1o 1978, en la que se desenterraron cuerpos de detenidos desaparecidos para luego ser arrojados al mar. En las cercan\u00edas de Calama, cerca del sitio del geoglifo, La Caravana de la Muerte asesin\u00f3 a 26 personas a balazos y pu\u00f1aladas de corvos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSer\u00e1 el inmenso geoglifo la representaci\u00f3n de una horrible deformaci\u00f3n po\u00e9tica originada en la muerte b\u00e1rbara dada por un humano a otro? Semejante obra no es solo un acto de transformaci\u00f3n simb\u00f3lica del paisaje sino tambi\u00e9n de la historia; un megaproyecto que une historia, geograf\u00eda y arte, que busca en el horror una forma de intervenir la naturaleza. \u00bfHabr\u00e1n sido conscientes los artistas militares de que los mismos cerros que sobrevolaban los helic\u00f3pteros de la caravana de la muerte hab\u00edan sido atravesados por caravanas de llamas siglos atr\u00e1s? Las ejecuciones de presos pol\u00edticos no devienen archivo, el archivo no soporta los secretos durante demasiado tiempo; los secretos reales se funden con la geograf\u00eda, son tapados con tierra. Pero as\u00ed el asunto puede ser aburrido para el artista militar, que podr\u00eda preferir decir algo sin decirlo o buscar la omnisciencia de un lector con perspectiva satelital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Representar el horror ha sido tarea compleja, su aparici\u00f3n pasma y adem\u00e1s se muestra como algo carente de formas definidas, sin un contorno que haga posible inferir una totalidad mensurable; ante el horror no hay muchas palabras que sirvan para comunicar la experiencia, pareciera que lo h\u00f3rrido tiene una sintaxis propia que no acabamos por comprender y como respuesta muchas veces no queda otro camino que el desborde, como un grito, un silencio enfermizo o un pu\u00f1al de 2 kil\u00f3metros inscrito con cal en la tierra. Nuestra historia, sus matanzas y las representaciones de estas, han dejado claro legado de ello: el silencio aterrador en medio de los escombros que menta Sebald tras el bombardeo de la Royal Airforce a las ciudades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial; El Coraz\u00f3n de las Tinieblas de Conrad y la imposibilidad de describir lo que sucede m\u00e1s all\u00e1 de la frontera que marca el horror que infligimos a un otro; los versos de Primo Levi o Paul Cel\u00e1n alimentados en campos de trabajos forzados y exterminio y un largo etc\u00e9tera de artistas que han tratado de lidiar con la representaci\u00f3n del horror. La poes\u00eda visual del artista militar se corresponde entonces con una forma de experimentar con la condensaci\u00f3n sem\u00e1ntica. Si la palabra est\u00e1 hundida en un abismo del mal en el que perdi\u00f3 toda posibilidad de significaci\u00f3n, como afirmaba Steiner en <em>Lenguaje y silencio<\/em>, el artista militar elige entonces representar solo con un s\u00edmbolo, elidiendo la palabra y su inutilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El corvo, cuchillo de defensa en su dise\u00f1o, pero rastrero en su uso en combate, es mencionado ya en la Araucana y desde ah\u00ed se inscribe en el imaginario \u00e9pico de este pa\u00eds de mierda, pasando de la Guerra del Pac\u00edfico, a la toma del Morro de Arica, a la cintura de comandos y las de los verdugos de la caravana de la muerte, hasta lograr entrar en la academia militar para ser estudiado oficial y sistem\u00e1ticamente en 1978 como arma secreta para la inminente guerra con Argentina. El corvo es un elemento fundamental del criollismo y su uso est\u00e1 vinculado al mundo violento del roto. La lucha con corvo no daba lugar a la especulaci\u00f3n, las filigranas no eran bien vistas, hab\u00eda que ser certero, no dar pu\u00f1aladas de m\u00e1s; el corvo es un arma para matar, por lo tanto es necesario encontrar el claro para la estocada sin mayores pre\u00e1mbulos. El arma se agarra como un martillo, con la punta mirando hacia los pies del contrincante; el ataque deb\u00eda hacerse intentando afectar \u00f3rganos vitales o el rostro, para matar con la menor cantidad de movimientos posibles. Oreste Plath afirma que, en las peleas de los m\u00e1s choros, los contendientes amarraban con una faja sus piernas izquierdas y se tajeaban a muerte. Tajo, rev\u00e9s, zarpazo, picotazo, cachazo, tipos de golpes que recuerdan una brutalidad de bestia, deseo de carro\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un pu\u00f1al como s\u00edmbolo puede ser igual de certero; signo de una tortura mayor, por lo presente del olvido, por la posibilidad de que los signos se hagan signos de una repetici\u00f3n. Espejo, se ha dicho tantas veces que por lo fr\u00edvolo podr\u00eda ser verdad. El artista militar marca la tierra como parte de un chiste al cielo, que nada puede hacer ante su inmensa impunidad para afectarlo todo; el horror suele encontrar soportes originales para expresarse, sus esquirlas pueden quedar como documentos po\u00e9ticos an\u00f3malos. El artista militar le da vida a un lugar \u00e1rido construyendo un monumento a la muerte; su arte emerge del conocimiento de una verdad sublime: la verdad se puede hacer sangrar, se puede enterrar, se puede pactar su silencio, se puede jugar con ella, se puede ense\u00f1ar sistem\u00e1ticamente a olvidar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No deja de llamarme la atenci\u00f3n la coincidencia de las distintas caravanas dejando trazos monumentales en el mismo desierto. Pienso que el tiempo y su historia muchas veces parecieran seguir un trayecto en espiral, como sospechaba el humanista Giambattista Vico, donde por rotaci\u00f3n se generan puntos de cercan\u00eda pr\u00f3xima con niveles superiores o inferiores del recorrido. Si escribir poes\u00eda despu\u00e9s del horror es un acto de barbarie, bien lo entendi\u00f3 nuestro militar sensible y su arte b\u00e1rbaro que tal vez contenga el germen primitivo de la sacralizaci\u00f3n del mal.<em> Verum esse ipsum factum,<\/em> dec\u00eda el mismo Vico, es decir que solo somos capaces de entender lo que podemos hacer; para entender el horror tal vez haya que perpetuarlo. Hace ruido la coincidencia de los soportes compartidos por parte de la obra de Zurita y el artista del corvo, quienes parecen compartir la misma po\u00e9tica del horror, pero desde los lugares de v\u00edctima y victimario respectivamente. \u00bfSer\u00e1 que en este recorrido espiral habr\u00e1 fisuras y rotaciones que nos hagan caer en la pesadilla de acercarnos a nuestros perseguidores a medida que tratamos de alejarnos de ellos? Trazos del pensamiento que forman una red de casualidades que podr\u00edan darle forma a un infierno atroz por lo cotidiano. Sea como sea, el corvo permanece incrustado con una profundidad inquietante en el paisaje de la memoria. Al igual que en los versos de Zurita, como un sue\u00f1o, el silbido del viento todav\u00eda recorre el \u00e1rido espacio de esas llanuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por\u00a0<strong>Miguel Mas\u00edas<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El acto de marcar la tierra tiene conexiones profundas con el andar en el espacio, con el recorrido; responde a una suerte de primigenia arquitectura. 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