{"id":1635,"date":"2020-12-28T19:12:49","date_gmt":"2020-12-28T22:12:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1635"},"modified":"2020-12-28T19:21:16","modified_gmt":"2020-12-28T22:21:16","slug":"lo-ultimo-que-se-ve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2020\/12\/28\/lo-ultimo-que-se-ve\/","title":{"rendered":"Lo \u00faltimo que se ve"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e9 que me ha llegado la hora, entiendo perfectamente que ya no doy m\u00e1s. No soy una persona a la que se le podr\u00eda llamar vieja, s\u00ed es que me vieran, probablemente me etiquetar\u00edan con la categor\u00eda de la juventud. Sus mentes pensar\u00e1n que estoy enfermo, pero se equivocan, no lo estoy, ni siquiera padezco de un resfriado. Simple y sencillamente es mi momento y lo s\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este instante estoy sentado, observando la puerta: est\u00e1 semiabierta, y al amanecer, cuando la luz del sol la acaricia suavemente, la madera que la compone se torna de un caf\u00e9 acaramelado; es realmente hermoso, aunque en los \u00faltimos momentos de la vida, todo es hermoso, o nada lo es.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cielo se aprecia desde el tragaluz, pese a que el sol ya ha marcado su presencia, todav\u00eda no aparece para que lo observemos, o m\u00e1s bien, para que evitemos hacerlo. El horizonte est\u00e1 levemente iluminado, produciendo un color anaranjado, y mientras subo la mirada por sobre mi cabeza, se pueden ver las \u00faltimas estrellas de la noche. Cuanto deseo que no desaparezcan, no quiero enfrentarme con el vac\u00edo: sin sol, sin luna, sin estrellas; no tengo de d\u00f3nde sostenerme. El roc\u00edo comienza a evaporarse por el calor y una niebla comienza a aparecer, le da un sentimiento m\u00edstico al ambiente que me rodea, pero no inhibe mi visi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se acerca el momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me pesa mi soledad, levantarme cada ma\u00f1ana es como hacerlo con veinte ladrillos encima, pero s\u00e9 que nadie lo har\u00e1 por m\u00ed; nadie me empujar\u00e1 de la cama, me dir\u00e1 mis obligaciones, me motivar\u00e1 o me abrazar\u00e1 s\u00ed es que lo necesito: porque soy inalcanzable. De cierta forma me alegra que otro ser pronto vendr\u00e1 a acompa\u00f1arme. No me atrevo a decir que es un alguien, conozco las historias, la verdad es que abundan por estos tiempos, y definitivamente no es un humano, es un eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo s\u00ed soy una persona, eso creo al menos, no existe otra definici\u00f3n posible: todo mi sufrimiento no tendr\u00eda sentido entonces, porque las personas sufren, eso es lo que hacemos. El alivio despu\u00e9s de sufrir, eso s\u00ed que es ser persona, esa alegr\u00eda vac\u00eda, porque ya no est\u00e1s mal, es infinitamente superior a cualquier logro que haya hecho, no tiene contenido, solo el dejar de lado el malestar. Cuando abandonamos ese estado exultante, volvemos a sufrir, pero con esperanza, sabiendo que existe algo despu\u00e9s. Esto le otorg\u00f3 sentido a mi vida por mucho tiempo, pero explot\u00e9 en demas\u00eda aquel c\u00edrculo vicioso, bajo todos los par\u00e1metros, lo romp\u00ed: ya no siento nada despu\u00e9s de sufrir, solo vac\u00edo e impaciencia por comenzar a sentir de nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora siento sus pasos, cada uno se asemeja al sonido de un tambor: son graves y profundos. Su caminar es lento, definitivo y seguro. Toda preparaci\u00f3n mental que hab\u00eda hecho se esfum\u00f3 como los dibujos en la arena a las orillas del mar; fue desapareciendo con cada paso, como el aire que respiramos, los recuerdos que olvidamos, como mi vida en unos momentos m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sonido de sus pisadas es cada vez m\u00e1s fuerte, y mi mente explota con mil recuerdos, haciendo que mi cabeza sufra un dolor concentrado y fuerte. Mientras se acerca el eso, mi mente se vuelve insoportable e inhabitable, el dolor es muy grande y mis pensamientos no paran. No lo soporto m\u00e1s, grito desesperado, lo m\u00e1s fuerte que puedo: lo hago para mostrar mi estado, y para no estar m\u00e1s as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al terminar de gritar me doy cuenta que el sonido del tambor ha cesado. Quiz\u00e1s lo asust\u00e9, tal vez no era mi hora.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi cuerpo se paraliza, tengo fr\u00edo y me siento d\u00e9bil. Comprendo, la muerte est\u00e1 cerca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una mano compuesta por huesos se asoma a mi puerta y la mueve lentamente. Aprieto mis dientes; siento todo mi cuerpo adolorido, sin embargo, la ansiedad que me dominaba antes se ha calmado. La esquel\u00e9tica mano sigue avanzando, noto que desde la mu\u00f1eca ya comienza a haber carne; sigue avanzando: polera, pantalones, el eso est\u00e1 descalzo, sus dedos tambi\u00e9n son normales, con piel y u\u00f1as.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miro al eso de pies a cabeza, repito la secuencia varias veces, no existe ninguna arruga en sus prendas. Son negras como la oscuridad misma, absorbiendo la luz a su alrededor, evitando que los objetos brillen y que sus colores aparezcan en el ambiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que el eso es igual a m\u00ed. En los \u00faltimos meses he intentado activamente no mirarme al espejo, no le veo el punto, pero s\u00e9 muy bien como soy, y definitivamente puedo decir que es exactamente mi copia. Bueno, no exactamente, la ropa es distinta, trae objetos que yo no tengo en mi disposici\u00f3n y posee ciertas marcas que no est\u00e1n en mi cuerpo. En su mano izquierda tiene un peque\u00f1o contenedor lleno con pastillas; su cuello est\u00e1 marcado con un gran moret\u00f3n, el cual por su forma se puede saber que fue hecho por una cuerda gruesa; en su mano derecha, la que est\u00e1 formada solo por huesos, porta una gran hoz. Lo considero bastante teatral, mi elecci\u00f3n fue un cuchillo, pero supongo que no podemos ser exactamente iguales, yo no soy un eso y el eso no es una persona. En la hoja de la hoz puedo ver mi propio reflejo, no tiene sentido seguir evit\u00e1ndome a m\u00ed mismo; es sorprendente, mis ojos demuestran tristeza, no estupefacci\u00f3n, ni miedo frente a semejante ser.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comprendo lo que me espera, lo \u00faltimo que debo hacer es mirarlo a los ojos. No me he atrevido, creo que cuando lo haga me ir\u00e9, y una parte de m\u00ed no quiere hacerlo. El acto de mirarme a mis propios ojos posee una fuerza que no me siento capaz de enfrentar, siento como si me desafiara a una gran ola, est\u00e1 a punto de reventar encima de m\u00ed, debo correr hacia ella para evitarla, pero no creo poder alcanzar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No s\u00e9 qu\u00e9 es lo que me queda, tengo tanto por pensar, pero el sentir se ha llevado la victoria, como siempre, ya es muy tarde, no hay vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ojos del eso son rojos, al menos no he tenido que enfrentarme a los m\u00edos. Sin embargo, me siento extra\u00f1o, estos ojos se han llevado mi esperanza, mi miedo, mi tristeza, todos mis sentimientos. Tambi\u00e9n siento como se est\u00e1n llevando mi vida, son realmente hermosos y me alegra que sean lo \u00faltimo que contemple.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Texto por <strong>Jos\u00e9 Tom\u00e1s Lempereur<\/strong><br \/>\nFoto por <strong>Felipe Gonz\u00e1lez\u00a0<\/strong>(@sombrasimaginarias)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S\u00e9 que me ha llegado la hora, entiendo perfectamente que ya no doy m\u00e1s. No soy una persona a la que se le podr\u00eda llamar vieja, s\u00ed es que me vieran, probablemente me etiquetar\u00edan con la categor\u00eda de la juventud. Sus mentes pensar\u00e1n que estoy enfermo, pero se equivocan, no lo estoy, ni siquiera padezco [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":1636,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-1635","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1635"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1635\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1639,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1635\/revisions\/1639"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1636"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}