{"id":1604,"date":"2020-12-21T15:09:24","date_gmt":"2020-12-21T18:09:24","guid":{"rendered":"http:\/\/revistaoropel.cl\/?p=1604"},"modified":"2020-12-21T22:58:44","modified_gmt":"2020-12-22T01:58:44","slug":"donde-esta-el-juguete","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaoropel.cl\/index.php\/2020\/12\/21\/donde-esta-el-juguete\/","title":{"rendered":"\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el juguete?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Noviembre de 1979 y las turbulencias del avi\u00f3n s\u00f3lo hac\u00edan presagiar lo peor.\u00a0 Vasos, cuadernos, galletas y monedas, todo vuela de un lado hacia otro. A lo lejos, se escucha un beb\u00e9 llorar sin consuelo. Un hombre gordo y alto agarra sin permiso, mi brazo.\u00a0 M\u00e1s all\u00e1, una abuela con ojos cerrados reza en un dialecto que no logro descifrar. Por altoparlantes, el capit\u00e1n dice en franc\u00e9s y repite en espa\u00f1ol: \u201ctranquilidad pasajeros, son las t\u00edpicas tormentas del R\u00edo de la Plata, pronto pasar\u00e1\u201d. La fiebre me acompa\u00f1a desde Marrakech y hace perder la poca orientaci\u00f3n que me va quedando, no s\u00e9 cu\u00e1nto tiempo llevo aqu\u00ed. Imagino los titulares de la prensa marroqu\u00ed, luego de esto: \u201c<em>entre los pasajeros se encontraba el destacado Profesor Karim Azafrani, eminencia en Brujer\u00eda y Artes Oscuras quien deja un legado invalorable en el continente africano\u201d<\/em>, \u201c<em>Tragedia nacional: cae al Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico avi\u00f3n con 124 pasajeros, sin encontrar sobrevivientes<\/em>\u201d, \u201c<em>famoso adivino no pudo predecir su propia muerte\u201d<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El est\u00f3mago se aprieta y el v\u00e9rtigo me hace re\u00edr con miedo.\u00a0 El ruido es ensordecedor, la gente grita y las turbinas no callan. Convenc\u00ed a mi mente que ser\u00e1 una muerte sin dolor, instant\u00e1nea, para m\u00ed y para todos los dem\u00e1s. El avi\u00f3n se sacude con rudeza, sin aviso, algo cae sobre mi cr\u00e1neo. Silencio y oscuridad. La vista se va a negro. \u00bfHabr\u00e9 muerto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Profesor Azafrani! \u00a1Profesor Azafrani! Despierte, ya aterrizamos en Buenos Aires. Usted perdi\u00f3 el conocimiento con un objeto que cay\u00f3 sobre su cabeza, \u00bfC\u00f3mo se encuentra? Al\u00e9grese, estamos en tierra firme. El avi\u00f3n est\u00e1 como si un hurac\u00e1n hubiera arrasado con todo. No queda nadie m\u00e1s y voy hacia la oficina de migraciones, entremedio de soldados de guerra con fusiles en mano, uno me pregunta \u00bfUsted es el brujo de la India? No, no soy brujo, soy profesor universitario y provengo de Marruecos. Disculpe profesor, lo est\u00e1n esperando en aquel auto, apuntando con su rifle hacia las afueras de ese peque\u00f1o aeropuerto en <em>El Palomar<\/em>. Un <em>Ford Falcon<\/em> verde oscuro de luces apagadas y motor encendido espera por m\u00ed. Alrededor, la noche empa\u00f1ada por los cigarrillos de los soldados. Antes de llegar al auto, la puerta trasera se abre sola y escucho una voz grave y rasposa: \u00a1S\u00fabase pronto, antes de que desaparezca! Miro atr\u00e1s y una treintena de soldados empieza a acercarse. Subo y me cierran la puerta, las luces del auto se prenden, el conductor acelera y el chirrido de las ruedas levanta humo. Escapamos de ese lugar. Los soldados miran, y cada vez son m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Una voz dulce del asiento del copiloto dice, \u00a1Buenas noches profesor Azafrani! Gracias por estar ac\u00e1, soy Silvina Exp\u00f3sito, quien contrat\u00f3 sus servicios privados. \u00bfC\u00f3mo estuvo el vuelo? Yo me qued\u00e9 en silencio, pensando en esa voz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Debo comenzar explicando los motivos de mi visita a Argentina: ven\u00eda a una charla invitado por la Universidad de Buenos Aires, pero no s\u00f3lo a eso. Hace una semana atr\u00e1s, escuch\u00e9 por primeva vez esa misma voz, a trav\u00e9s del tel\u00e9fono de mi oficina en la Universidad de <em>Qarawiyyin<\/em>, una voz de aflicci\u00f3n solicitando tiempo de mi estad\u00eda para un caso, acept\u00e9 la propuesta ya que no perjudica el principal compromiso y que personalmente me explicar\u00eda el asunto, pero tambi\u00e9n acept\u00e9 por algo dif\u00edcil de explicar en esa voz. Despu\u00e9s de un largo y tortuoso viaje y una fiebre ya familiar, me encontraba frente a frente a esa misma voz. Y se escuchaba igual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se\u00f1ora Silvina, mucho gusto, el vuelo fue interminable y de final tormentoso, pero estoy bien, con ganas de conocer esta ciudad, en la infancia recuerdo a mi padre que contrat\u00f3 una profesora argentina de piano. Me hizo clases particulares, nunca aprend\u00ed a tocar ni el cumplea\u00f1os feliz, pero s\u00ed aprend\u00ed a escuchar tango y hablo un poco de castellano \u00bfMe entend\u00e9s?\u00a0 Ahora estoy a vuestro servicio y puede contarme con detalles de qu\u00e9 trata. \u00bfEn qu\u00e9 puedo ayudar a vos?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Profesor Azafrani, es un honor para toda la familia Sicalli Exp\u00f3sito tenerlo ac\u00e1, ser\u00e1 de gran ayuda por su amplia experiencia, lo recompensaremos y no faltar\u00e1 a sus compromisos universitarios, la urgencia del problema nos obliga a comenzar ahora, por lo tanto, le ir\u00e9 detallando: un domingo familiar sal\u00ed junto a Enzo (mi marido) y nuestro \u00c1ngelo de casi 2 a\u00f1os a la feria de antig\u00fcedades en San Telmo, mientras yo miraba la fruta fresca de una tienda, escucho llorar con mucha pena a nuestro nene, \u00e9l quer\u00eda algo y Enzo lo alejaba de ese algo. Mi marido a veces es un boludo. Pero nunca hab\u00eda visto llorar as\u00ed al pibe, por eso acept\u00e9 en comprar lo que reclamaba, eso signific\u00f3, obviamente, una discusi\u00f3n con Enzo (dice que yo lo mimo en todo). El juguete cost\u00f3 una ganga y \u00bfqu\u00e9 era? un viejo robot en buen estado.\u00a0 Compr\u00e9 un kilo de mandarinas y nos fuimos a casa. \u00c1ngelo jug\u00f3 todo el d\u00eda con ese robot. Todo normal hasta la noche. El nene se durmi\u00f3 entre mis brazos, luego lo dej\u00e9 en la cuna, duerme solo en su pieza, as\u00ed se acostumbra. Dej\u00e9 la puerta entre abierta con un libro grueso y fui a la cama, Enzo ya roncaba. Apagu\u00e9 la lamparita del velador y cierro mis ojos. No pas\u00f3 mucho tiempo y despert\u00e9 sobresaltada por gritos desde la otra pieza. A mi lado, Enzo segu\u00eda roncando y no serv\u00eda despertarlo. Corr\u00ed hacia la pieza y tropec\u00e9 en el pasillo con algo. El pie adolorido y la u\u00f1a sangrando, pero el nene segu\u00eda llorando sin consuelo, la puerta cerrada y no pod\u00eda abrirla.\u00a0 Fui rengueando hacia una repisa y saco la llave del dormitorio de Angelito. Cost\u00f3 abrir la puerta. Adivine, la ventana abierta de par en par, las cortinas bailando con el viento y debajo de la cuna estaba mi beb\u00e9 sangrando, al otro costado, el robot con las luces prendidas y movi\u00e9ndose sin sentido. Lo primero, arroj\u00e9 ese juguete hacia afuera, cerr\u00e9 con fuerza la ventana y rescat\u00e9 a mi beb\u00e9, escondido debajo de la cuna \u00a1Estaba congelado! Prendo la luz y limpio su cabecita manchada de sangre. El beb\u00e9 lloraba sin respirar y yo desesperada sin saber qu\u00e9 ocurr\u00eda. Me dorm\u00ed junto a \u00e9l. A la ma\u00f1ana siguiente, no fui a laburar y llev\u00e9 a Angelito al doctor, no era nada grave. Esa noche las sirenas de la polic\u00eda sonaron con frecuencia y por eso decid\u00ed dormir con el beb\u00e9 en mi cama. A Enzo lo mand\u00e9 al otro dormitorio. Angelito despertaba a cada rato, llorando, parece que sufr\u00eda de pesadillas. A las pocas horas me levant\u00e9 para trabajar y dej\u00e9 al beb\u00e9 con Mar\u00eda, la se\u00f1ora que lo cuida. Antes de salir de casa, agarr\u00e9 el robot que estaba en el antejard\u00edn y lo dejo en el basurero de la calle. Despu\u00e9s de una larga jornada laboral, llego a casa y veo al nene jugando con el robot\u2026 \u00a1Mar\u00eda!\u00a0 \u00bfPor qu\u00e9 se lo pasaste? Mar\u00eda me dice que no se lo pas\u00f3, apareci\u00f3 con el juguete en la mano. Abrac\u00e9 al beb\u00e9, no se desprend\u00eda del juguete. Le quit\u00e9 el robot a Angelito y se puso a llorar, entonces esper\u00e9 a que se durmiera y as\u00ed tirarlo a la mierda. Asegur\u00e9 de cerrar bien la ventana, pongo el libro en la puerta y salgo de casa, camin\u00e9 como 10 cuadras y llegu\u00e9 a Av. Rivadavia. En una esquina veo a una se\u00f1ora que duerme con su nena sobre cartones, protegida por el techo de un banco. En mi mano ten\u00eda el robot y lo lanzo al interior de ese espacio. Regreso a casa r\u00e1pidamente, antes de que mis pantuflas se mojen. Llego y me acuesto, Enzo roncaba como un oso. A la ma\u00f1ana siguiente, voy a ver a Angelito y en su cuna lo veo sonriendo junto al robot. Caigo al suelo desmayada. Profesor, ya llegamos a su hotel, lo dejaremos ac\u00e1 y ma\u00f1ana este chofer lo pasar\u00e1 a buscar a la UBA, pero antes, d\u00edgame \u00bfQu\u00e9 puedo hacer? \u00a1Ay\u00fademe por favor! No me crea loca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Tranquilidad se\u00f1ora Silvina. Un par de preguntas: \u00bfQu\u00e9 libro usa para trabar la puerta de la habitaci\u00f3n de su hijo?\u00a0 \u00bfDe d\u00f3nde proviene el juguete comprado en esa feria?\u00a0 Le encomendar\u00e9 dos tareas: la primera, esta noche lea ese libro, aunque sea largo, no hay tiempo. La segunda es que ma\u00f1ana temprano vaya a la feria de antig\u00fcedades y averig\u00fce qui\u00e9n es el primer due\u00f1o de ese juguete. Ma\u00f1ana despu\u00e9s de la universidad nos juntaremos a conversar, ahora estoy muy fatigado y enfermo, solo quiero prepara mi charla de ma\u00f1ana y luego descansar. Silvina llega a casa, observa que su hijo duerme con pap\u00e1 y busca en el pasillo de la habitaci\u00f3n, el libro. Va a la cocina por unos mates y comienza a leer, sin parar, hasta el amanecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcurre el d\u00eda y llega la tarde. Termina la exitosa charla del profesor Azafrani en la Facultad de Medicina y lo espera un hombre alto y gordo que sostiene un paraguas y en su otra mano, un cigarrillo prendido. Lo llevar\u00e9 al Cine Lorca, all\u00ed trabaja la se\u00f1ora Silvina, dijo. Subo de copiloto, y esa voz ronca vuelve a hablar \u00bf<em>Sab\u00e9s<\/em> qu\u00e9 es eso? Es <em>el Cid Campeador<\/em>, creo que hay varios en el mundo. En Sevilla hay uno desde 1927 y \u00e9ste es del 1935, ambas son realizadas por una mujer, <em>Anna Hyatt Huntington<\/em>, es una mujer extraordinaria, como la se\u00f1ora Silvina, me dec\u00eda mientras iba haciendo un giro hacia la izquierda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0 Llegamos a avenida Corrientes y nos detuvimos en una fachada de vidrios con un cartel luminoso que dec\u00eda Cine Lorca. All\u00ed estaba la se\u00f1ora Silvina y me pide que baje del auto, caminamos dos cuadras y entramos a <em>Pizzer\u00eda Guerr\u00edn<\/em>. Ella pidi\u00f3 una <em>Fugazzeta<\/em> familiar y dos <em>Moscato<\/em>. Reci\u00e9n as\u00ed, Silvina comenz\u00f3 a hablar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No he dormido nada, no par\u00e9 de leer el libro. Despu\u00e9s, fui a San Telmo y luego me vine al trabajo, no he comido, no he visto a Angelito, todo por solucionar esta situaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo se llama el libro?\u00a0 <em>El juguete Rabioso<\/em> y est\u00e1 buen\u00edsimo. El escritor es argentino que vivi\u00f3 por ac\u00e1, en <em>Barrio de Flores<\/em>. Tambi\u00e9n tengo que contarle algo muy extra\u00f1o sobre la procedencia del robot, preguntando por aqu\u00ed y por all\u00e1, el vendedor del juguete me dice que \u00e9l mismo lo encontr\u00f3 en el basurero de una casa en <em>Flores<\/em>. Me da referencias de la casa y los vecinos dicen que es la misma casa donde Roberto Arlt vivi\u00f3 su infancia, el autor del libro. \u00bfSabe usted c\u00f3mo lleg\u00f3 ese libro a su casa? Mi marido lo trajo una tarde, creo que, de su trabajo, me extra\u00f1\u00f3 porque \u00e9l no lee ni el diario. Pero yo le hab\u00eda pedido que arregle la puerta de la habitaci\u00f3n de Angelito y \u00e9l nunca lo hac\u00eda porque es un boludo, pero ese d\u00eda trajo el libro y lo dej\u00f3 en el suelo, sirvi\u00f3 y a\u00fan sigue ah\u00ed. \u00a0Finalmente, el brujo y la mujer deciden ir a casa, aprovechar que no hab\u00eda nadie.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El profesor le pide a Silvina que se quede en la cocina, pero le indique el dormitorio de \u00c1ngelo. Sube y abre la puerta de la habitaci\u00f3n, encuentra al robot acostado en la cuna. Ya con el libro en su mano, el profesor cierra la puerta y no sale por un largo tiempo. Silvina calma su ansiedad tomando mate en la cocina. Cuando ya estaba dormida sobre la mesa, siente un ruido, era el profesor que ven\u00eda haciendo gemidos desde la habitaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 sucede? \u00bfPor qu\u00e9 est\u00e1 llorando profesor?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estoy llorando, la revelaci\u00f3n es dolorosa. Si\u00e9ntese y esc\u00facheme con calma porque ser\u00e1 una cruda verdad\u2026 Su marido, es un importante militar, pero tiene las manos manchadas de sangre. Hace unos d\u00edas atr\u00e1s, bajo las \u00f3rdenes del General Videla, en la Universidad de La Plata, asesin\u00f3 a una joven dirigente estudiantil que participaba en organizaciones contra la dictadura. Ella se encontraba sentada leyendo en el ba\u00f1o de la facultad de filosof\u00eda, de pronto, Enzo abre con fuerza la puerta del ba\u00f1o y dispara un balazo en su ojo. Ella no alcanz\u00f3 a gritar y cae muerta. \u00c9l, esconde su arma y coge el libro para camuflarse, sale veloz hacia la calle. Ese libro <em>es El juguete rabioso<\/em> y junto al robot poseen energ\u00edas del escritor y de la estudiante. Quieren comunicarse con usted, pero necesitaban un mediador y ese es mi labor. \u00bfY qu\u00e9 quieren decirme?, pregunt\u00f3 con aquella voz que sonaba igual que la primera vez. Ellos dicen que esta noche, con el revolver que ahora se encuentra en el velador, dispare a su marido y con este libro golpee su cabeza hasta matarlo, sin justicia no habr\u00e1 paz. Y que el juguete, de una vez por todas, lo tenga el nenito sin problemas. Silvina abraza y despide a Azzafrani, y sube al velador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por\u00a0<strong>Juan Pablo Astudillo Mora<\/strong><\/p>\n<p>Fotograf\u00eda por\u00a0<strong>Rodrigo Vergara (@rfvergara)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Noviembre de 1979 y las turbulencias del avi\u00f3n s\u00f3lo hac\u00edan presagiar lo peor.\u00a0 Vasos, cuadernos, galletas y monedas, todo vuela de un lado hacia otro. A lo lejos, se escucha un beb\u00e9 llorar sin consuelo. 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